FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



martes, 30 de marzo de 2010

¡SHERLOCK HOOOOOOOLMES! (Y yo más rota que calcetín de parvulito ¬¬)

¿Recuerdan mi post sobre el Día de la Tierra? Digamos que he emprendido una cacería de monedas y/o billetes: buscando entre los sillones, en el colchón de mis abuelitos (y cualquier abuelito disponible), en las alcantarillas, en la alcancía de mi brothercito, pidiendo caridad en las calles, asaltando mi propia cuenta bancaria... ¡bueno, como sea! Hay cosas más trascendentales que el dinero, como esto:


Me van a decir: Ay, por favoooooor, es una película y ya. Sí, así lo ven ¡ustedes simples mortales! Pero juguemos al Código Da Vinci, ¿zas? ¿Notan algo raro en el póster? A ver, a ver...

VOZ DE FONDO 3: ¿Está en inglés?

LOBITA: Aparte de eso.

V: Jude Law se está quedando calvo?

L: Nop, eso es para mí tan trascendental como la foto de Val Kilmer gordísimo y vestido de Keiko en la playa:



V: ¿Que ganó un globo de oro?

L: Eso ya TODO EL MUNDO lo sabe.

V: ¿Robert Downey Jr tiene la nariz torcida y los ojos de huevo?

L: ¡Óyeme qué te pasa! Ni que tú fueras perfect! Pero te acercas... te acercas...

¿Se dan? Miren la siguiente imagen, mírenla bien...

Eso que ven rodeado de rojo es lo AUTÉNTICAMENTE importante y trascendental, que le quita el título de "Simple Película" y le ofrece al honor máximo. ¿No lo alcanzan a leer?

Pues esto es lo que dice: que si te compras el susodicho Blu-Ray, aparte de las monerías que dichos disquitos hacen ya al natural, te podrás ganar una auténtica charla online con... ¡tataratan tantan! ROBERT JOHN DOWNEY JUNIOR!! O RDJ para los amigos.

Así es, mi gente: por una gloriosa.. ¿hora? (Ah, como sea) podrás hacerle preguntas. Pero sobre la peli, ¿eh? No hay que irse por las ramas, ya saben, con un mundo tan grande y tantos temas... (de todos modos ya sabe/sabemos que no falta el looser -como un periodista de México en la premiere de Ironman -que seguirá jo...jojo con el eterno cuento de sus "gracias" que se aventaba cuando era el BFF de las chelas, whisky, brandy, vodka y derivados).

¿La buena noticia? ¡Cualquier mortal -desde mi tío contrabandista hasta mi odiado profe de mate -puede hacerlo! ¿La mala? Ocupamos el mugroso aparatito. ¬¬ Clásico. Obviamente, me voy a aventar un coraje tal que me saldrán garras como Wolverine o me pondré verde como Hulk ante la sola idea de que charle con medio planeta, chicas buena onda incluídas (no las de Fabiruchis, sino las "chicas buena onda" que tanto detesto) mientras yo pego oreja contra la pared y me corto las venas con galletas de animalitos. ¡Aaaah, este mundo no es justo! ¡Love sucks!

Bueno, ni modo, el consuelo me quedará de que... no, no me queda ninguno TT changos... ¡Me lleva! Pero los abandono con la letra de "Celos" de Fanny Lu, al mejor estilo de la Lobita. ¡Gózenla Y si no la gozan, pues... también.

CELOS (La Lobita)

Celos de la chava que seguro es tu vecina

Tengo celos, celos

Celos de Marisa, Sarah Jessica y Withney

Tengo celos, celos

Cuando están todas las chicas

Frente a tu casa reunidas

Y yo estudiando mate

Yo tengo celos, tengo celos

Hoy quiero soñar que estoy contigo

Y así no estudiar ni ver a Bieber

Hoy rompo la alcancía en dos

Para poder ir

A comprarme ya

El DVD

Aunque ya sé que no es el Blu-Ray

Y me darán aún más celos

Celos

Celos de las tipas que sí tienen el Blu-Ray

Yo tengo celos, celos

Celos de tus novias, aunque todas ya sean las ex

Tengo celos, celos

A las premieres nunca voy

Por falta de presupuesto

¡Pero mi enemiga sí!

Y más que celos, me da tirria (Tirria significa "coraje" o ganas de decir: ¡Que ch...!)

Hoy quiero soñar que estoy contigo

Y así ya no estudiar ni oír a Bieber

Hoy rompo la alcancía en dos

Para poder ir

A comprarme ya

El DVD

Aunque ya sé que no es el Blu-Ray

Y me darán aún más celos.

Celos

Celos de las ricas

Celos de las novias

Celos de tus cuates

Celos de tu esposa

Celos

Hoy prometeré

No quejarme de comprar DVD y no Blu-Ray, no Blu-Ray, no Blu-Ray

Celos.

lunes, 29 de marzo de 2010

¡QUIERO A MI MAMAAAAAA!

De seguro se acuerdan de los posts de "El Amor Apesta y la Pasión me Trauma", o el de "Cuando No Necesitábamos Tanta Información". Pues este post es algo así como la tercera parte, pero enfocado en un solo ámbito de la vida, un ámbito asombrosamente común y uno de mis hobbies favoritos cuando llega el invierno.
Dormir.
Dormir para casi todo el mundo es un placer (menos para los osos perezosos, pues para ellos, dormir es su religión, su existencia, vaya...). Y sip, es genial cuando... Cuando duermes como bebé y caes bien muerto en brazos de morfeo.
Lo genial de dormir es: que puedes tirar la flojera y nadie, ojo, NADIE te lo va a recriminar (por obvias razones), tu cuerpo no ocupa comer y el silencio es taaaaaaan relajante que parece que estuvieras bien acaáááááááááá (me entienden, ¿no?) y, encima de todo, los sueños.
Según mis amistades, y libros y revistas, los sueños de hombres y mujeres ideales van así:
MUJERES:
-Conocer a su artista favorito.
-Conocer mejor a su artista favorito (ya saben, ¿no? andar más subiditos de la cuenta...)
-Un día ideal con sus amistades o su chico.
-Ver a sus peores enemigas arder en el infierno (¡Burn, you B&%&!)
-Algo musical siempre cuenta :)
HOMBRES:
-Acullá con la novia.
-Acullá con la actriz/cantante preferida.
-Acullá con la sexy mamá de su mejor amigo (por más enfermo que suene).
-Acullá... (sí, no es que piensen gran cosa).
-Acullá con el amigo (aquí se respetan todos los gustos, ¿eh?)

LOBITA: En resumen, los hombres no necesitan de demasiado para ser dichosos. Ah, qué pena, los creíamos más interesantes.
VOZ DE FONDO 3: ¡Hay algunos que sí lo son y piensan más cosas que el acullá!
L: Lo sé, lo sé... ¿como computadora y fútbol?
VOZ DE FONDO 3: Bueno, aparte de eso. Son chiso inteligentes.
L: Sip. Uno en un millón, y cuando aparece uno, luego luego se lo apiñan las "señoritas refinadas" de la comunidad. ¬¬
Volviendo al tema... Pues dormir es delicioso. ¿No es así?
Digamos así las cosas: una noche de verano con una leve brisa acariciadora, tú bien jetón (dormido, para los países extranjeros), tirando el hilo babúdico y con moco autoinflable (como el de las caricaturas). Sueñas cosas maravillosas, y la noche sigue, tú no te despiertas ni por error, y cuando amaneces, aaaaaah, estás tan deliciosamente descansado/a que hasta el día te parece ideal y te pones a cantar como la Cenicienta.

Ojalá y fuera así todo el tiempo. ¡PERO NOOOOOOOO!
Yo no sé quién será tan sádico como para provocar que algunas veces, el delicioso placer onírico se interrumpa del modo más horroroso posible. ¿Será el mono de Saw? ¿Será Bin Laden? ¿Será Santa Claus? ¿Será Jack el Destripador vengándose de mí? Quién sabe, pero hay cosas horrorosas que pasan cuando uno desea dormir. ¡Cómo estas!
P.D Todas las opciones aquí descritas me pasaron directamente, así que... ¡sé de lo que hablo!
NUMBER 1: ESO ESTOY BIEN SEGURA QUE NO ES CINE DE ARTE...
Uno trata de dormir pacíficamente y, como las casas están pegadísimas unas a otras, se oye fuerte y claro el ruidajal de los vecinos, sobre todo si se trata de MIS vecinos. Pues que... Oyes la tele o, peor aún, a los vecinos en persona, practicando algún guión de cine independiente del estilo Emmanuel (para que me entiendan, hace muchos ayeres en México, las películas llamadas Emmanuel hacían referencias a... ejem... películas que pasaban a eso de las 12:00 a.m). Nada peor para dejar aterrorizada a un alma dulce y tierna (sí como no) como la mía.
REMEDIO: Para algo Dios inventó los tapones para oídos. Y también las cámaras delulares para que, en venganza, los grabes y los subas al internet.
NUMBER 2: MARATÓN DEL "GALLO DE ORO" Y "W CON YANDEL".
Los sábados, las fiestas por mu jacalito son maratónicas. Me da igual mientras tengan un volumen civilizado y sea musiquita normalona y todo el show (bueno, hasta un concierto de Kiss se los soporto con placer). Pero mis vecinitos hermosos son fans de nacamusic, y la verdad... Bueno, el Año Nuevo, esperaron a que dieran las cuatro de la mañana para darme con todo con mega bocinas y usando los éxitos de banda y reggaeton. ¡Me quería morir! Juro que estuve a punto de bajarme, sintiéndome bien Gatúbela, a buscar los cuchillos de carne y marchar a la "fiesta" a medio asesinarlos. Cómo se atreven!! Etuve dos horas aguantando sus carcajadas de borrachos y su "tortura auditiva" y total que al día siguiente... andaba como zombie.
REMEDIO: El suicidio. Y si no, mucha paciencia. Qué pena, no la venden en ningún lugar.
NUMBER 3: ¡NO MAAAAAAA... FANTASMAS!
El cuentito de las casonas más viejas que tu abuelita llenas de almas está obsoleta. Lo nuevo es que estos espíritus hijos de Miranda (¿la de Gosth Whisper o la de En Compañía del Miedo? lo dejo a tu elección) se oculten en los lugares más insospechados. Digamos... ¿tu cuarto? A veces se oye cada cosa... Una amiga me contó que veía...
VOZ DE FONDO 3: ¿Gente muerta?
¡No! Cualquier tarado puede ver gente muerta, es cuestión de que te cueles a funerales de cuerpo presente o morgues. No, sino sombras mega siniestras. Y, ya sea que creas en Gasparín o no, el mega susto que te saquen no te lo curas ni con un maratón de Scary Movie.
REMEDIO: Duerme con una estaca, unas balas de plata y lágrimas de niño. O mejor aún. con Van Helsing. Aunque ese sí no sé dónde conseguirlo, sorry.
NUMBER 4: COMO TE ODIO... ¿PORQUÉ NACÍ CONTIGO?
A veces le digo así a mi vejiga. Típico: estoy hecha bolita bajo mi cama, mega dormida y soñando cosas lindas y... debo ir al baño. ¬¬ Oues ni modo, hay que levantarse y caminar a la mugre tasa (que a esas horas está heladísima) y quedarte ahí hasta que tu "amiga fiel" acabe de arreglar sus asuntos con la porcelana. Y, mientras tanto, ¡ya se te espantó el sueño!
REMEDIO: Ajo y agua. A joderse y a guantarse. Ya que nos queda.
NUMBER 5: ¡AAAAAAAAY, GÜEEEEEEEEEY!
Perdón por la palabra, pero es lo que mejor describe lo siguiente. Digamos que estamos dormidos, en nuestros negocitos nocturnos y bla bla bla... Bueno, el caso es que mientras estás a punto de besarte con Scarlett Johannson (o golpearla, en mi caso) o con Johnny Depp, ¡zas! caes de un edificio, te sale el tipo de la masacre de Texas o... ¡yo qué sé! Sip: bienvenido/a seas a la dimensión no tan desconocida de las pesadillas. No hay mejor manera de arruinar un sueño perfecto, créeme, ni los vecinos emocionados, ni la música fatal ni los habitantes del más allá ni las ganas de ir al batroom. ¡No! Una pesadilla es peor por dos razones: sadismo y abuso. Abuso, porque se espera a que te duermas y estés en plena acción romántica con tu artista más querido para caerte, y sadismo, porque eres incapaz de despertar hasta llegar al punto crítico. Y al despertar, te puedes quedar paralizado por siglos hasta lograr reaccionar. Esto, médicamente, es una actitud natural del cuerpo, pues al estar sufriendo de pesadillas, la mente ordena a los músculos estarse quietos para evitar que te lastimes. Aún así, cómo molesta.
REMEDIO: Un atrapa-pesadillas, o no ver películas de terror antes de dormir. O... bueno, básicamente, no hay un modo seguro de evitarlo, mejor peléate con tu cerebro y amenázalo si es necesario, a ver si eso sí jala.
Así que ya sabes: para todo mal hay un remedio. Algunos remedios son peores que la enfermedad, pero... este mundo es muy amplio, y da para todo. ¡Ciao!

jueves, 25 de marzo de 2010

LA ESCUELA, LOS AMIGOS Y LA LOBITA... (y algo más)

Mi escuela... ¿qué les puedo decir de ése edificio? Además de que parece carcel... ¡es en serio, parece cárcel! Y el comportamiento hacia nosotros no ayuda precisamente a que parezca lo contrario, ¿ah? Pero, con todo y su forma traumatizante, sus clases adormiladoras, sus maestros amargados y su cafetería de dudosa procedencia... Ahí he hecho de todo un poquito. Y por eso la amo.
Una vez, por ejemplo, hicimos una huelga, protestando contra... precisamente la cafetería. Pues ya, no comprábamos nada ahí, paseábamos por el patio y rogábamos al cielo porque nuestra huelga de hambre valiera la pena. Fueron dos días largos y al tercero, el director salió hecho un basilisco (enojado, pues) y ps... ¡se armó la gorda! Dicen que estuvo de lujo, pero yo me lo perdí porque andaba enfermísima. Changos... mugroso virus.
Aparte, diariamente veo a mis amigos, y aunque no puedo decir que tengo un o una BFF, al menos ya tengo más "cómplices en el crimen" que antaño, ¡y eso ya es ventaja viniendo de una antisocial! Ahí tenemos a las chicas animales (les digo así pq... pues bueno, si soy Lobita, ¿qué más pueden ser ellas?): Fan, Van, Moni, Elle, Fer, y Grisselle. Y pues bueno, aparte de ellas seis, tengo a mis amados Irregulares, es decir... ¡chicos!
Con los chicos ahí tenemos a: Tepo, Adrian, Toñito, Josh, Ralph, Pili, y de vez en cuando, Luis (pero solo cuando ando de humor para soportarlo, porque es un... ya, olvídenlo). Pues bueno, el primero es bien gracioso, pero tiene complejo de foca (por la voz), el segundo... hay una historia demasiado turbulenta detrás, redúzcanse a saber que es al que menos le hablo pero al que más quiero :), el tercero me da bolitochas de chocolate cuando compra, y por eso me cae muy bien, el cuarto... tiene complejo de oso perezoso, si lo dejas inactivo por más de diez minutos... ten por sugro que se dormirá, el quinto me dice Champiñón sin razón aparente, pero no me molesta, y el sexto es fan de Lady Gaga.
Pues con mis irregulares hago de todo: bromas pesadas, jugar naipes, ver partidos de fútbol (aunque lo considero deporte de bestias, me aguanto ¬¬), buscar cómo hacerle perder la pacienca a ciertos tipos que son peores que un hígado con clembuterol... Y como soy la única mujer que se junta con ellos, me tienen ciertas consideraciones (como por ejemplo, no saludarme con calzón chino... ¡auch!) y aparte, me tienen muy mimada, digo, si se compran un... chocolate, o galletitas, pelean como fieras entre ellos por un poco, pero si yo les pido a la mitad de los guamazos que me den un pedazo de chocolate o una galleta, se destraban y me dan hasta del doble :) Ventajas de ser de cromosoma XX.
Y, además, en mi escuela (o en todas, mejor dicho) se practica el deporte nacional del... albur. Porque no me irán a decir que no lo han hecho al menos una vez, ¿eh? Ahí les va mi top 5 de casos de albur más alucinantes que he vivido:

¿Quieren que les toque la cucaracha con la lengua?
(Era simplemente tararear La Cucaracha, pero ya ven...)
4° ¡Salchica con chile! ¡Órale!
3° A tí diario te gusta hacerle al revés, ¿no?
(Estuve como una hora muriéndome de la risa porque a quien se lo dijeron, no lo entendió).
2° -¡Préstamelo!
-Noooo, cómo se te ocurre.
Y el primer lugar, que me sacó lágrimas de risa:
1° -Te doy lechita Demipalo.
-¿Uy, cuál es esa?
-Una que sabe bien rica, ¿quieres?
-Eh... sip.
(Cuando le explicamos cuál era ésa "marca de leche", mi querida e ingenua amiga se puso colorada... ¡mucho cuidado con lo que aceptas, eh!)
Y cierro con una canción. Se trata de la letra remaserizada de la canción "Despertar" de Alejandra Guzmán. ¡Disfrútenla!

MR. HOLMES
Mirando la oscuridad
Te entretienes en buscar
La respuesta elemental
Y yo sigo aquí sin más.
No alcanzo a entender qué
Esperas hallar
En el horizonte de luz
En el sol, más allá de lo que veo yo.
Tu mente, lo sé, es tu propio mundo
No logro entender ni aceptar
Que pasas tus noches buscando algo
Cuánto quisiera
Ahorrarte el dolor.
No me tienes que decir
Que es tu vida lo que haces
A mí no me molesta
Solo que no entiendo, y ya.
Me hace daño el pensar
Que algún día
Mirarás a tu espalda y
Me verás, junto a tí,
Y me amarás.
Tu mente, lo sé, es tu propio mundo
Más allá de lo que veo tú ves
Eres mil veces mejor que otros
Pero sé que sufres, pues
No tienes amor.
Llenaré de vida y luz
Este mundo gris
Quizá así veas por fin
Que siempre estuve aquí y
No te dejaré.
Volverá el sol a esta noche
Mirarás igual lo que yo vi
Que me hizo quedarme contigo
También te regalaré
A mi corazón.

Es toditito por hoy, ¡adiosito!

miércoles, 24 de marzo de 2010

¡PATITOS AMARILLOS, VÁYANSE AL &%&$!


Uno de los cuentos que leía de peque (o mejor dicho, que me leían de peque) era el de El Patito Feo. Pues na... ya nos sabemos el cuento, ¿no? Un patito diferente al resto es abandonado y rechazado (por no decir discriminado) por su familia. Y cuando crece se entera felizmente que no es un pato... ¡sino un cisne!

Pues bueno, a mí nunca me ha parecido el mega cuento del milenio ni nada, ¿eh? pero cuando vi el corto de Disney de 1939... me llegó. Y bien feo.

Es que el cisne, para empezar, ¡está hermoso! y la forma tan mala onda con que lo tratan se me hizo bien horrorosa. Y aparte, llora con un sentimiento cuando cree que nadie lo quiere... ¡ay, me tuvo bien llorona como por diez minutos!

Pues basta de charla, que hoy de plano no tengo tiempo. Ya les contaré porqué. Pero les dejo el link (no pude bajar el video ¬¬) para que vean al divino patito con la canción de I Want Love, de verdad, cada vez que veo este video se me rompe el corazón, ¡pobre patito hermoso! Les recomiendo que lo vena con un pañuelo, ¿ok?

P.D Si no funciona el link, búsquenlo en youtube con este nombre: Patito feo, Ugly Duckling, y en el que diga en la descripción "Song: I Want Love", ¡pues es ese!



lunes, 22 de marzo de 2010

LOBITA vs JACK EL SACATRIPAS

¿Qué les puedo decir? Soy la clase de persona que no siente asco ni repulsión si ve sangre u operaciones estéticas, pero la verdad, anoche me enteré de algo que mi santa madre había intentado advertirme desde hace siglos:

Mamá: Hija, tú nunca estudiarás Medicina.

Lobita: ¿Y Criminología? Me compraré un gorrito como el de Sherlock Holmes y seré detective.

Mamá: Tampoco.

P.D El gorrito se lo compraron a mi brothercito... ¬¬

Bueno, volviendo a lo que aquí nos atañe: resulta que, entre todos los personajes históricos que admiro (Napoleón, Cleopatra, Beethoven, Mozart, Van Gogh) hay uno, llamémoslo el negrito en el arroz, que todos conocemos por frases como:

Lo que importa es lo de adentro.

Vamos por partes.

Algún día alguien dirá que yo di luz al siglo XX.

(Esta última si es en serio, ¿eh? Uyyy, qué terror).

Así es: Jack el Destripador, llámese también Juanito Sacatripas, o el nombre más común...

¡AAAAAAAAAAAAAAAAY! ¡aaaaaaah... !

(Es lo que decían sus víctimas al verlos, por lo que deduzco que el hombre se llamaba Ayah.. algo, ¿no?)

Y bue... ¿porqué les estoy contando truculencias? Lo siento, ocupaba desahogarme, y me acordé que tenía un blog y ya. Es que anoche vi un programa sobre Juanito Sacatripas y ps yo estaba bien acá, instalada cómodamente en la sala a media luz, comiendo sandwichitos de jamón y con mi leche... bla bla bla... ¡Ah, pero éste documental tenía algo muy especial que otros no poseían! La palabra mágica que tanto odio si de traumas hablamos:

Fotografías.

¿Qué mas da que te hayas aventado mil películas de terror y sangre? Son películas, no "mafufadas" de la vida real. Y pues... aguanté como cuatro fotos y luego me dije a mí misma:

Lobita: Mi misma, mejor vemos Los Simpson, ¿no?

Temblando, sostuve el control e intenté cambiarle a algo más civilizado. ¡Niguas! Se subió el volumen (me equivoqué de botón, ¿ok?) y ¡toma chango tu banana! Que me saco un super susto y luego... ¡la luz se va!

Lobita: ¡MAMÁ! ¡VAN HELSING! ¡SHERLOCK HOLMES! ¡CANELA (mi perrita! ¡NÍCOLA (mi osito de peluche)! ¡QUIEN SEA, PERO VENGA, ME VAN A MATAR! ¡AAAAAAAAAY!

(¿Ven? ¿Qué les dije?)

Lo bueno fue que lo del volumen fue accidente mío, y lo de la luz fue porque mi papá le bajó al regulador sin querer, y en menos de lo que les cuento ya estaba todo normal. Y, aparte, todos se carcajearon de mí por mi Síndrome de Gallina. Ya por fin logré cambiarle a Los Simpson, luego vi un cachito de Un Papá con Pocas Pulgas y... dieron las diez y me tenía que ir a dormir.

Pregúntenme: ¡no pude dormir! Estuve media hora aguzando el oído y temblando bajo mis colchas, rodeada de un ejército de felpa (mis muñecos) y rezándole a San Yonoséquien para que no fuera a venir el vengativo fantasma del tipo éste y fuera a practicar conmigo una cirujía a corazón abierto... entre otros sistemas de los órganos. Pues andaba ya bien apanicada y, por fin, me dormí.

Voz de Fondo 2: ¿Y tuviste pesadillas, no?

No, para nada. De hecho, no soñé con NADA. Milagro, dije al despertar y ver que había sobrevivido. Pero eso NO significa que haya pasado toda mi vida viéndome libre de el muy desgraciado, ¡no!

Tendría yo mis trece añitos cuando una noche, soñé que andaba yo caminando con unas amigas mías bien contentas por la noche. La ciudad estaba de lo más maravillosa, luces de colores, gente contenta, música... Y de pronto, me metí por un callejoncito y no vi a mis amigas. Me volteé bien sacada de onda, y nada. Pensé:

-Ay, éstas ya me dejaron, de segurito se fueron con el novio. Nel, ya me voy a mi casa... ¡Aaay!

¿Resultado? Ya se lo imaginarán. ¿Resultado EN LA VIDA REAL? Me desperté haciendo un sonidito parecido al de una sirena de bomberos y llamando a mi mami. (Sip, una de mis muchas humillaciones).

Y desde ese entonces me cae gordo el muy poca abuela ése. Y pues bue... Pensaba subirles unas fotitos del Juanin, pero mejor no. De verdad, se necesita un estómago fuerte o ya de plano no tener... a quien celebrarle el 10 de mayo para verlas y decir únicamente "Ah". La verdad, con las que vi ayer basta, basta y sobra. Pero como tampoco me voy a ver tan psicótica como para no subir nada, pues ahí les va un dibujito que hice. Adiosito!! Y cuídenseme.




domingo, 21 de marzo de 2010

LAS MANZANAS SON PÉSIMAS!! (Debí darme cuenta antes ¬¬)

Las manzanas son la fruta más perfecta de todas, ¿no? Bonita, dulce, suave, jugosa, nutritiva... me puedes poner caramelo, chocolate...Aaaaah, es sencillamente PER-FEC-TA. ¿Qué creen? ¡No! ¡No lo es! ¡Es peor de lo que hubiéramos deseado!

La Manzana es la fruta más maligna del universo. ¿No me creen? Ahí les van las razones principales por las cuales COMER MANZANA ES FATAL.

Pasando por alto la desgracia sucedida a Isaac Newton cuando una manzana lo despertó de una apacible siesta... vamos a cosas peores:

Caso 1: Y así empezó el machismo...

La manzanita que nos jorobó a todos un futuro prometedor (la manzana del Árbol de la Sabiduría) provocó dos cosas, lejos del ya conocido cuento: primera, que echarle la culpa a la mujer se ha convertido en deporte nacional, y segunda, que los hombres tienen algo en el cuello que les recuerda que se tragaron algo que no debían, y, en consecuencia, se salen por la tangente y hacen la primera cosa ¬¬ (todavía que fue Adán el que se tragó la mitad del árbol).

Caso 2: ¿Felices por siempre? ¡Eso no es un LSD, Blanquita!

Mi cuento favorito de princesas es el de Blancachofas... perdón, Blancanieves. Pero ya sabemos qué le pasó, ¿no? Se tragó una manzana dizque para que sus sueños se hicieran realidad, y ¡toma chango tu banana! Azotó como res. Y si creen que eso la benefició con el maravilloso beso del Príncipe de la Canción (no José José, es que el príncipe nada más se dedicaba a eso, a cantarle lo mucho que la quería... ay, qué flojera), pues ¡no! En realidad, lo que le pasó a Blancanieves fue que se le atoró la manzana envenenada en la garganta, y cuando el príncipe mandó a sus pajes para que llevaran su sepulcro al palacio (¡oh, qué interés, mandas a tus mensos de turno porque tú te estás haciendo la manicure, ¿no?) se les cayó el sepulcro, y la manzana con el golpazo se le salió a Blanca de la garganta. ¡Buuuuuuuuuuu!

(Esto concluye que mi idea de fingir que me ahogo enfrente de RDJ para que me dé respiración de boca a boca quizá no sea tan buena idea).

Caso 3: Nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un... ¿quéééééééé?

Esta tragedia fue personal. Resulta que estaba yo una tarde de verano, con el termómetro marcando 30 grados en mi ciudad, muerta de hambre y recién salida de la clase de Deportes (con lo que me chocan los deportes... excepto tres: equitación, natación, y karate). Entonces saqué de mi mochilita una manzana realmente tentadora: roja, redonda, olía muy rico y... bueno, todo lo bonito que pueda tener una manzana. Y yo, ni lerda ni perezosa, me tragué la manzana. ¡Ah, seré idiota! Apenas mordida, sentí algo gracioso tratando de entrar a mi boca. Escupí la manzana y al mirar de cerca la fruta vi...

¡Un %$&% gusano! ¡GUÁCALA! ¡QUÉ ASCO!

P.D Como soy defensora de los derechos animales, no tuve corazón (ni estómago) para matar al guasno. Lo cuidé en mi casa poniéndolo en una macetita y lo llamé Junior. Falleció una semana después.

CASO 4: "A la más bella..." Y a la más sonsa también, ¿no?

Eris, la diosa griega de la discordia, estaba encorajinada porque no la habían invitado a un reve en el Olimpo. Como venganza, aventó desde el techo una manzana de oro que decía "A la más bella", o sea que iba para la diosa más hermosa. Obvio, toda la bola de... deidades femeninas se aventaron sobre la manzana mientras Eris se revolcaba en el suelo de risa. El resultado fue peor de lo esperado, pues al final Atenea, Afrodita y Artemisa decidieron hacer un concurso de belleza donde el aún más lerdo de Orlando Bloom... ¡perdón! de Paris (¿Hilton? No, un príncipe troyano) era el juez, y eligió a Afrodita. En venganza, Atenea y Artemisa provocaron la Guerra de Troya, y el resto... es historia.

Caso 5: ¿Quieres una manzana, niñita linda? Mejor no...



¡Se los advertí! ¡Les advertí en un post anterior que no se fiaran de su carita tierna y su dulce mirada! ¡Ahí tienen los resultados!

En la película de "Sueños de un Asesino", una mujer común y corriente empieza a soñar con un tipo medio psicótico que se la vive matando niñas. Pues total que la hija de ésta señora termina... igualito que las niñas de su sueño, y aquí es donde empieza la bronca. Vivian Thompson es "nuestro" asesino en cuestión, y dig, con solo verlo uno ya sabe que es un psicópata y se supone que a los niños desde chiquitos les advierten que no hablen con extraños. Pero ¿quién se resiste al amable ofrecimiento de una suculenta manzana? Yo habría caído en la trampa con mucha facilidad... demasiada facilidad, diría yo. Tal vez las manzanas sean nutritivas, pero te pueden matar.

Caso 6: ¡Ah, no, así yo no quiero!

Dicen que una manzana al día aleja al médico. Pero... no creo que sea buena idea en ciertas ocasiones.
Fíjense que el otro día estaba viendo la peli de Gothika, que ni es gótica ni nada, y se trata de que a Halle Berry la encierran en un manicomio porque aparentemente mató a la tonina que tenía por marido, y nada más Penélope Cruz le cree. Lo malo es que Pe también está loca.
¿Y todo este rollo qué tiene que ver? Ah, pues que si de verdad una manzana al día alejara al médico, yo no pienso comer ni una sola si eso aleja a doctores como éste:

Doctor: Hmm, Lobita, yo la verdad no entiendo como enfermaste tan aprisa.

Lobita: Ains, ya ve, doctor, cosas de la vida.

D: Eh... sí sabes que soy doctor psiquiatra, ¿cierto?
Lobita: ¿Ah, sí? Ups. (comienzo a actuar como chiflada) ¡Oooooh, elefantes azules! ¡Politicos honestos! ¡Un diez en Matemáticas!

D: Wow, sí que estás mal. Tendré que internarte en mi edificio y darte terapia a diario.

Lobita: ¿Terapia? ¿Usted? (Lo siguiente es mentalmente) "Cantando la canción de Mi Delirio".

Entonces, ¿han entendido porqué no deben comer manzanas? Ojalá y si. Bye!!

viernes, 19 de marzo de 2010

CUANDO NO NECESITAMOS TANTA INFORMACIÓN...

Hace algunos ayeres tenía un profe que nos decía siempre con su voz rasposa y su mirada de super looser:
Tienen que estar bien informados de lo que pasa.
En estos momentos desearía decirle:
Profe, hay ocasiones en que recibimos mucha información... Quizá, demasiada información.
¿Que porqué? Les daré mis opiniones de todo aquello que me ha traumado: solo por informarme demasiado.
(¡A ver si así aprenden que enterarse de todo no es la solución!)
PRIMER CASO: UNA PALABRA TIENE MÁS DE UN SIGNIFICADO SI LA BUSCAS EN INTERNET.
Es típico que te dejan tareas en la escuela donde tienes que, a fuerzas, buscar significados de palabritas. Pues bien, estaba yo en mi clase de Teatro (que terminé odiando por culpa de la maestra) y teníamos que presentar una especie de marcha híper loca llena hasta lo que más de personajes estrambóticos: princesas (que más que princesas, las muy inútiles parecían quinceañeras), malabaristas, bufones, mimos, muñecas de trapo... y yo iba a ser un gato; pero tantos golpes al correr a cuatro patas me hicieron cambiar de opinión y me fui por lo básico y escogí un arlequín. Bueno, bueno, ya, ¿saben qué me pasó?
Que estaba yo acá bien tranquila investigando sobre mi personaje, y vi una especie de popup (anuncio que si le picas... no te la vas a acabar) y como vi la palabra pues dije: "Ok, más datos".
MORALEJA: La curiosidad infarta a la lobita. La palabra tiene un significado mucho más horripilante en Medicina. ¿Se acuerdan del post de Corre, Loba, Corre? Ahí les explicaba que no soporto ver los archivos médicos de Guinnes... bueno, ya les dí una idea de qué carambas pasó.
P.D Por su propio bien, no les recomiendo que sigan mi ejemplo y busquen la palabra, se pueden sacar un susto de lujo...
CASO 2: ¡MAMAAAAA, QUÉ ES ESO QUE LE SALE AL SEÑOR DE "AHI"!
Por si lo anterior fue poco, la sádica profesora de otra materia va y nos encarga traer imágenes de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual, llámense también: "Las cositas raras que te salieron luego de la fiesta de anoche"). Bueno, yo era feliz cuando solamente sabía que te salían de todo con las ETS: pústulas, pus, granos, etc. Pero ver en vivo y a todo color cómo lucen en la vida real pues... Fuchila.
MORALEJA: Para algo Dios inventó los dibujitos que se ven bonitos y no te traumatizan. ¿A poco no?
CASO 3: ¡ZAS, EN TODA LA...!
Hay algo peor que el hecho de que tus padres te cachen en un beso romántico con tu novia/novio: es ver a tus padres en la hora romántica. Porque sí, yo lo viví, y la verdad me saqué el susto del milenio. Ok, sólo se trataban de besitos comunes y corrientes, pero imagínense entrar bien tranquilamente al cuarto de sus papás a una hora civilizada... digamos, a las 9:00 p.m , y verlos... bueno, ya saben, ¿no?
MORALEJA: Una de dos: o tocas antes de entrar, o ve juntando dinero para la terapia.
CASO 4: ¡AAAAGH, QUÉ ASCO!
Recientemente corrió un rumor siniestro en el salón: una persona a quien aquí llamaremos "S.I" (Sujeto Indeseable) parece haber conocido el verdadero significado de la palabra "turgente". Resultado: una amiga mía salió huyendo de su cercanía gritando "¡Tengo miedo!" y yo estaba que no me la acababa... entre la risa y el miedo, porque... la verdad...
P.D La palabra "turgente" significa algo inamovible, algo... ya saben, quieto, derecho... y le dejamos ahí, porque cualquier niño de primaria podría estar leyendo esto.
CASO 5: ¿SABEN QUÉ? CUANDO VENGA BRAD PITT YO NO QUIERO SALUDARLO DE MANO.
Ok, a Brad Pitt yo NUNCA en mi vida saludaría de mano, pero cuando te enteras de curiosidades de la farándula... de verdad sientes desconfianza hasta de tomarle la mano a alguien. Uno nunca sabe dónde estuvieron (bueno, ya sabemos que las de Brad Pitt llevan rato aferradas a la cintura de Angelina Jolie, pero aún así...
A este mismo caso podríamos llamarlo: CASO 5.5: ¡Y PENSAR QUE POR ESO DEJÉ DE ADMIRAR A TIGER WOODS...!
Creo que ya TODOS nos enteramos del pequeño secreto sucio de Tiger Woods, ¿no? Pero nunca se nos ha pasado por la cabeza cuántas celebridades que amamos y admiramos tienen también sus "gracias" ocultas. Y ni tanto, porque al rato luego se entera medio mundo (y que conste, no es necesario que hagan lo mismo que Pamela Anderson y su novio).
Estaba yo paseándome hace mucho tiempo en la Internete buscando curiosidades sobre Hugh Jackman. Pues ya, que es zurdo, que le gusta Phil Collins, que es fanático del golf... que usa la doctrina tántrica para... ¡párenle, párenle, párenle! Si existiera un emoticón para describir mi cara al leer eso sería este: o.O
Pero mi desgracia no conoció límites aún. Pues el otro día andaba yo haciendo lo propio pero con Robert Downey Jr y... (Vero, plis, perdóname por este pequeño shock) pues también curiosidades normales, ¿no?: que si es irlandés-escocés-ruso-judío, que si su hijo nació como un mes después que yo, que si se subastó una vez para recaudar fondos... ¡Ah, sí! Y que francamente había una cosa que yo juro que no quería ni necesitaba saber. Bueno, lo de Hugh suena casi infantil y tierno en comparación con lo de RDJ. ¿Y quieren saber qué era? ¡Pues búsquenlo ustedes, que yo no les pienso decir! Pero a las niñas tiernas que a los doce años aún creen en Sancho Clós y en los unicornios... a ver si luego tienen el valor de saludarlo muajajaja!!

Y con esto termino mi Horrorteca de información innecesaria y que, ahora que la tengo, no se me antoja obtener más. ¡Adiosito!

miércoles, 17 de marzo de 2010

ALICIA EN WONDERLANDIA... ¡Y ALABAD TODOS AL FANTÁSTICO GORRO ROSA!

Pues qué creen. Que ya he ido a ver la de Alicia y la verdad... ME ENCANTO.
Todo empezó en la mañanita del domingo cuando me levanté, desayuné, me arreglé y me lancé la cine. Pues bue... qué les puedo contar: palomazos asesinos, carteles gigantes... ¡ay sí! Y un beso muy apasionado con... él:





Pero no fue naaaaaaaada romántico, ¿eh? ¡Casi me rompe la nariz! Es que iba yo caminando cuando volteé la cara y ¡pum! choqué como la looser que soy contra el cartel. Auch.

Bueno, ya pasado eso, entré a ver la película y me pareció maravillosa. No se parece en nada al cuentecillo que ya conocemos, eso sí, pero eso lo hace mejor, más increíble, más... Burtoniano.

Aunque yo perdí una pequeña apuesta conmigo misma: ¡es que se los juro, yo esperaba que de un momento a otro el Sombrerero y Alicia se besaran! Ya sé qué me van a decir: No inventes, es una película de niños. Pues en primera, no era precisamente un cuento para niños, y en segunda, ¿qué ya se olvidaron de Blancanieves y la Cenicienta? No irán a decirme que no se aventaron unso súper besos en aquéllas cintas que veíamos a los cinco años. ¬¬

Ahora, la segunda parte de la entrada. Pues quiero que todos se arrodillen y alaben al... MAGNÍFICO GORRO ROSA DE LA LOBITA. Es mágico, podría jurarlo...

Voz de Fondo 2: ¿Qué, te lo hizo el Sombrerero o qué?

Nop, simplemente me ha dado el día más genial en la escuela. Por su pollo. Digo, por supuesto. Fíjense: el profe de la primera hora no llegó, no dejaron tarea, le entendí a todo, un tipo que me molesta porque es bien mala vibra conmigo (ah, qué fresa se oyó eso) cayó... literalmente... y cayó en desgracia por un promedio de dos horas, están cocinando carne con chile en mi casa y lo mejor de todo: ¡no me han regañado en todo el santo día! ¿Y creen acaso que eso no es buena suerte? Amo ese gorro, lo amo desde la primera vez que lo vi... :) Y eso que era rosa.

Bye!!

martes, 16 de marzo de 2010

LA LOBA Y LA IRREGULAR, DOS PERSONALIDADES EN UNA SOLA CUENTA

Hoy me di un ranazo de lujo. Resulta que uno de mis "atarantados" en turno estaba hundiéndome la punta de un lápiz en las costillas, y me levanté de mi lugar con toda la intención del mundo de huir por mi bien. Y, como si un desgraciado duendecillo travieso hubiera visto en mí a una víctima potencial, ¡zas! Se me enredó un tobillo en las correas de una mochila, me fui para adelante y la mochila entera, como estaba ubicada debajo de las patas de la butaca, pues... ¡que me voy con todo y butaca al suelo! Y como no estaba de humor para fracturarme el tobillo (¿notan el sarcasmo?) pues me tuve que dejar caer de boca ¬¬ y los muy &%$ de mi salón se rieron de mi mientras yo peleaba por quitarme de encima la butaca y la mochila.
Por cierto, malas noticias: el fanfic que odio (ya saben, el de la Mary Sue y blablabla) sigue, y ahora resulta que la nenita es un pan de dios y ya se ganó el cariño de Watson. ¡Les apuesto que en una de ésas los amigos inseparables se van a pelear para que luego MarySue les diga que fue un malentendido! Ains, como me choca. Con todo y que Renata (¡ojo, es spoiler de lo de mi fanfic, por eso está en negro!) se enamoró de Sherlock y él la perdonó por sus errores, ah, y que le dio un beso, no se enamoró de ella, simplemente le tomó cariño, igual que a Watson.
Y ahora les presento formalmente mis dos blogs:
SON MIS ASUNTOS... OK? es un blog personal donde me quejo y opino tranquilamente de mi día a día, con todo y gente colada, ya sea de ficción, ya sea de celebridades, ya escriba yo canciones o poemas o haga dibujos, ese espacio es libre.
LA IRREGULAR DE BAKER STREET es otro blog que va dedicado únicamente a Sherlock Holmes. No solo al personaje, no solo a RDJ, sino a los dos, ¿sip? Y me alegro de comprobar que sí tengo seguidores ahí, con el trabajo que me costó. Bah, no es cierto. Pero si quieren darse una vueltita ahí hice otro fanfic de un solo capítulo, llamado La Aventura del 10 de Mayo.

lunes, 15 de marzo de 2010

EL AMOR APESTA, Y LA PASIÓN ME TRAUMA

Como siempre, estoy aquí de vuelta contándoles que hay cosas mil veces peores que el amor, que ya saben bien que pienso que APESTA.
¿Que porqué? Ah, pues por miles de cosas, y la que más me pasa es la siguiente:
Resulta que una amiga y yo estábamos charlando vía "mensajito" en la escuela el otro día, y... Bueno, la conversación es muy clara, ahí les va:
LOBITA: Van (mi amiga) cosas bonitas están pasando.
VAN: Ah, sí? Como qué?
L: Ps como... no viste lo que pasó con A? (A es un chico, ok?)
V: Am... nop. ¿Qué pasó?
L: Ah, pues es que le hablé y le dije que quería hablar con él pero no es cierto :P y pues lo abrace y le di 1 beso y pues ya se salió y luego se regresó y me dio otro beso :D
V: A... pero no te ilusiones, él ya tiene novia (maldita sea ¬¬), ¿en dónde se lo dieron? ¿Estaban solos? ¿Cuándo fue, a qué horas o qué?
L: No, ahorita fue, dónde andabas o qué? Ah, ya sé, andabas con Fulanito no? wiiiiii!!!
V:Jajajajajaja, qué graciosa, no pero no vi en serio, qué pasó o qué.
L:Pero si te lo acabo de explicar... ¿No entendiste? Ahí te va otra vez.
(Siguieron una serie de monitos dibujados que ilustraban el momento).
V: Ah... ¿en la boca?
L: Nop. Aunque... ¿qué crees?
V: Qué creo?
L: Es que lo hice porque la otra noche soñé... jijiji.
(No se me asusten, no es clasificación R)
V:¿Qué?
L:No, pues es que soñé que lo abrazaba y le decía: ¿te caigo bien? Y me respondía que sí y le preguntaba que si me podía dar un beso y...
V: ¿Te lo dio?
L: No sé. En eso me desperté U.U
V: Jaja, qué mal :(
Por cositas como ésas, pienso que Cupido siente placer torturándome, por eso algún día me voy a vengar del hij... Bueno, me entienden, ¿no?
¡Ah, mis niños, eso no es nada! El amor apesta, sí, pero no es nada en comparación con su prima hermana la pasión. Y no me refiero exclusivamente a ésas veces que tú andas caminanado como si nada por este mundo y te hayas a: tu mejor amigo/a, tu hermano/a, un par de desconocidos etc. dándose un beso apasionado que, la verdad, te espantan. Yo ya lo viví con mis amgias, y la verdad... quedé un poquito en shock.
Dicen que luego te acostumbras, sobre todo cuando eres tú quien se anda "despidiendo". Pero la verdad...
Les explicaré: nosotros sabemos que a veces a las parsonas se les alborotan las hormonas en los lugares más inesperados y en los momentos menos deseados, y, como dije alguna vez:
De cada 10,000 paracaídas, hay uno que no abre, y por supuesto, ¡yo lo encontré!
Pues de cada 10,000 cibernautas, hay uno o dos que se emocionan en el Internet, y por supuesto, ¡yo estoy leyendo cuando se emocionan!
Dejando a un lado a toda la bola de psicóticas que se avientan el Fulanito, ¡te amooooooo!", hay cosas mucho menos inocentes, como una que hallé que de buenas a primeras dijo: "Quiero que (inserte nombre de estrella de Hollywood aquí) me &%$% y %&$&"
o.o ésa fue la cara que puse cuando leí eso. De verdad, era mucha información para mi gusto.
Otro ejemplo, hablando de estrellas, es uno de RDJ, porque... en fin, estaba en inglés lo que la chica había escrito, pero aún así me quedé de a seis con lo que logré traducir:
Lobita: Oh, Robert, Robert, quiero que tú... ¿eh? ¿Que tú qué con qué? Y que aparte... ¡ay, mamaaaaaaaaaa!
Vaya susto me dí. Digamos que desde ése día no puedo pasar tranquilamente por los estacionamientos subterráneos con el alma tranquila. De nuevo... o.O
Claro, la tercera es la vencida. ¿Han oído ésa canción (por desgracia o accidente) que dice algo así como "hagamos el ya-sabes-qué por el teléfono"? Pues la frase ha tomado un camino evolutivo, y ahora, en lugar del teléfono, es un foro de mensajes.
Por increíble que parezca, mientras paseaba muy inocentemente el otro día por no me acuerdo dónde, vi que estaban mandándose mensajitos, y me interesaron por las fotos del perfil (una parejita que me agrada mucho, pues), y que empiezan a hacer cosas raras: que si ya se habían dado besitos, que si ya se abrazaban, que si ya se... bueno, terminaron, ejem, dormiditos, eso sí, luego de un "round de dos a tres caídas (si me entienden) sin límite de tiempo" que seguramente leyeron como 500 personas!! ¿Saben qué? En la escuela te edican para que te enteres de cómo se hacen los bebés, pero jamás JAMÁS te explican la mecánica con tanto... digamos.. detalle.
O.O me traumé, ¡se los juro! ¿Es legal que hagan lo que ya sabemos en Internet? Me imagino que sí.
Así que, en dfinitiva... no soy una ovejita blanca, a veces veo fotos de algún actor que se me hace lindo y digo "Oh la la, este lo quiero para llevar", ya saben, cositas normales, pero de eso a "despedirte" de alguien mientras TODOS se enteran (¿qué más da que sea ficticio?) me suena casi tan loco como las que escriben sus fics de Jonas Brothers clasificación XXX. Gulp.

sábado, 13 de marzo de 2010

CAPÍTULO 10: LA SIGUIENTE AVENTURA

Pasó casi una semana. En ese transcurso, la calma en Londres no superaba en ningún momento a la que reinaba en Baker Street; hasta la señora Hudson parecía estar de mejor humor y, según decía, sus jaquecas se habían reducido bastante.

Mientras tanto, aquélla alegre tarde nublada, Watson se encargaba de su perro, Sherlock hacía quién sabe qué tantas notas tomadas al azar de cuanto libro tomaba a la mano, y Renata se arrancaba, triunfante, la última bandita de la frente. Le había costado al menos cinco días sanar completamente de sus heridas, y ahora los moretones se habían desvanecido, los cortes ya eran solamente pequeñas cicatrices blancas, y sus costillas habían sanado bastante bien. Aún le dolía pasarse el cepillo por la nuca, pero eso, según Watson, desaparecería en una semana más.

-Qué tarde tan bella. -admitió Watson, dejando ir a su mascota. -¿No les parece?

-Lo único bueno es que ya me pude quitar ésta tontería. -dijo Renata. -Por cierto, señor Holmes...

-¿Hmm?

-Ya zurcí sus calcetines. Los azules.

-Excelente. ¿Y cuándo?

-Ayer.

-Bien.

Watson miró a sus espaldas y oyó un ladrido. Su perro lo miraba con desdén, ladrándole.

-Debe salir. Vuelvo en un momento. -tomó del collar a su mascota y echó a andar fuera del edificio. Renata miró con los ojos desorbitados hacia el frente. Era la primera vez que se quedaba sola con Sherlock desde que se le salió sin querer decirle lo que sentía. Y tenía miedo que él volviera a relucir el tema.

Como si su mente fuera fácilmente leída, Sherlock la miró de soslayo y preguntó:

-Hace ya bastantes días que nos hablamos por última vez. ¿No?

-Ah... sí.

-¿Y porqué? ¿Acaso te desagrada charlar conmigo?

-No, señor Holmes.

-No te creo, hablas todo el tiempo con Watson. ¿Podrías decirme porqué?

Renata vio que Sherlock la observaba fijamente. Desesperada y nerviosa por ese escrutinio se puso de pie, y caminó hasta la ventana dándole la espalda a Sherlock.

-Simplemente no quiero...

-¿No quieres hablarme?

Renata cerró los ojos, tenía los labios crispados.

-Señor Holmes, yo... ¡Ay! Dije muchas tonterías el otro día... creo que me di muy fuerte en la... la cabeza o... Yo quería decir que... bueno yo...

De pronto, sintió un par de manos sobre sus hombros. Sherlock estaba justo detrás de ella.

-Eres muy mala mintiendo. -le susurró él. Renata sintió ganas de llorar, pero no se apartó.

-¡Usted nunca quiere creerme!

-De acuerdo. Diré... que te creo. Que fue un error, que no querías decir eso... ¿te sientes mejor?

Odiaba cuando Sherlock hablaba así, era muy astuto.

-No lo sé. ¡Ay!

Sherlock le dio la vuelta para mirarla a los ojos.

-¿Porqué estás llorando?

-¡Porque odio que la gente juegue con mis sentimientos! ¡Seré torpe, pero también siento, igual que usted, igual que Watson, igual que todos!

-Estás enfadada, pero no conmigo...

-¡Lo estoy conmigo misma! Mi familia tenía razón. -la voz se le quebró. -Soy como un libro abierto, todo el mundo se entera de qué me pasa. ¡Cómo lo detesto!

-No tienes otra opción, Renata. Así naciste.

-¡Deje ya de sacar deducciones de mí, Holmes!

-Sólo puedo deducir una cosa. -Renata lo miró con rencor. -Creo que yo también me he encariñado contigo.

Los ojos de Renata brillaron como nunca. Sus labios se entreabrieron y, volviendo a tragar saliva, preguntó, con una leve sonrisa:

-Sherlock, ¿tú me... me amas?

Él no contestó. Simplemente se inclinó y le dio un beso. No un beso en la mejilla, sino apenas rozando sus labios. Luego la abrazó con fuerza, y Renata ocultó el rostro en su pecho, tal y como había querido hacerlo hacía tanto tiempo atrás. Le daba igual todo, en ése momento, sólo le importaba ése gesto de cariño. El primer gesto de cariño que Sherlock le profesaba.

Lentamente, se soltaron y se miraron a los ojos. Renata de verdad deseaba conocer la respuesta, pero Sherlock tenía el rostro impasible.

-¿Entonces? -le preguntó. Él no contestó.

Ella, por dentro, se sintió feliz. Tanto si la amaba como si no, tanto si solamente le agradaba como si no, al menos estaban en paz uno con el otro. Y eso era lo que importaba ahí.

La puerta se abrió de pronto. Watson entró acompañado de Lestrade.

-¡Señor Lestrade! -saludó Sherlock. -¿A qué debo ésta encantadora visita?

-Señor Holmes, yo... -Lestrade miró a Renata, que lo saludó discretamente. -¿Y ésta niña?

-Ah, es una compañera nuestra, se llama Renata.

-Me doy cuenta, Holmes. Ésta chiquilla fue hace casi una semana a contarnos un chiste de que tú estabas en la mansión Black.

-En efecto, Watson y yo estuvimos ahí como rehenes de Moriarty.

-¿Mo-Moriarty? -preguntó Lestrade. Miró a Renata otra vez y luego recuperó la compostura. -Ah, bien... eso...

-¿Ocurre algo malo?

-Pues es que... ¿qué pasó con Moriarty?

-Él... el murió, ¿no? -preguntó Watson.

-No hayamos su cadáver.

-¡Pero si estaba a los pies del Big Ben! -protestó Renata.

-Re, shhh. -le ordenó Sherlock.

-Bueno, bueno, el caso es que... -dijo Lestrade, recuperando el hilo de la conversación. -acaba de haber un robo. En el Palacio de Cristal. Desaparecieron varias piezas de valor del señor Manthell. Y, para ser francos, no tenemos idea de cómo ocurrió.

-Supongo, señor Lestrade -dijo Sherlock, sacando su pipa y encendiéndola. -que quiere que investiguemos. ¿Y volverá a llevarse toda la gloria de mi trabajo?

-Holmes, bien sabe usted que...

-Ya, ya, he escuchado el discurso de lo de Scottland Yard mil veces. -lo atajó Sherlock. -Tomaré el caso, siempre y cuando Wstson...

-CLaro que sí. Aunque Mary me matará. -dijo el aludido. Luego Sherlock miró a Renata.

-Renata, te ganaste mi confianza. -ella sonrió, radiante. -¿Estás dispuesta a seguir por este camino, o prefieres volver a tu hogar?

-Ah... pues... ¡Oh! Aquí en Londres me he vuelto más valiente... y más tonta, quizá, porque digo que sí. A donde vaya usted iré yo, Sherlock.

-¡Excelente! Entonces sí, Lestrade. Caso abierto.

Los tres amigos se miraron, preparados para la siguiente batalla.


FIN




CAPÍTULO 9°: YOU HAVE ALWAYS BE MY WILDFLOWER

Watson frenó su carrera al ver, en el suelo, dos cuerpos inertes: uno, el del profesor Moriarty, quien hasta muerto tenía en la cara una expresión lívida, al no ver su deseo cumplido. El otro, mucho más pequeño, pertenecía a Renata.

-¡Por todos los cielos! -exclamó, revisando el pulso de la joven. Sherlock no tardó mucho en bajar las escaleras y llegar al lado de los dos. Miraba a Renata con una mezcla de miedo y sorpresa.

-Watson... ¿está...?

-Aún vive, pero está muy grave. Si no hacemos algo pronto, morirá.

Sherlock guardó las manos en los bolsillos. Una vez, Watson había dicho lo mismo de Serenity, y en menos de un día estaba en perfectas condiciones. Pero Renata...

-¡Vamos! -le gritó Watson. -¡Ayúdame a cargarla! Debemos llevarla a casa.

-¿Y porqué no a un hospital? -preguntó Sherlock, mientras sostenía contra su pecho la cabeza de Renata.

-De nada le servirá en este momento una cama dura de hospital.

-Bueno, bueno, ya.

Detuvieron un coche de alquiler y en cuanto llegaron a Baker Street, la recotaron en la cama de Sherlock (por mucho la más mullida de la casa), y la rodearon de almohadas. Watson tomó su maletín y siguió auscultándola por un largo rato; ya le daba masaje cardíaco, ya le revisaba las pupilas, ya pegaba su oído a la nariz de la joven para saber si estaba respirando.

-Sherlock. -le pidió de pronto. -Levántale la cabeza, tengo que vendarla.

Sherlock hizo lo que Watson le indicó, mientras éste pasaba un grueso vendaje por la cabeza de la joven. Era un milagro que no se hubiera desnucado; luego, volvió a recostarla y le curó las heridas, una por una desinfectándolas y colocándoles banditas o dejándolas así. Renata estaba hecha una pena, ni siquiera Holmes había recibido más rasguño que un pequeño corte en el labio, y aún así...

-¿Crees que pase la noche? -le preguntó a Watson. Éste lo miró con furia.

-¡Ah! Así que por fin te preocupas por ella.

-¿Qué más podría hacer? -protestó Sherlock. -Ella le saltó encima a Moriarty a tiempo justo para salvarme.

-¡Y mira cómo lo pagó!

-Lo sé... es una muchachita muy valiente. Qué pena que sea tan tonta. Como todas las mujeres.

-Pues, para ser como todas las mujeres, tiene carácter.

-Sí. -Sherlock miró el rostro desfallecido de Renata, y sonrió. Viéndola así, vestida como un chico y peleando como podía, le recordaba vagamente a alguien...

Y antes de que Watson lo sacara de su ensimismamiento, pudo recordarlo. Renata era como Irene, pero en miniatura. Quizá no tan bella, ni tan astuta, pero se parecían en espíritu...

-Si tan solo -pensó. -no hubieras nacido mujer... habrías sido para mí un buen adversario, o un buen aliado.

-Holmes. Ve por las sales, tenemos que despertarla.

Watson se quedó con Renata hasta que despertó. Mientras, Sherlock roncaba sonoramente mal colocado en un sofá, y aún en sueños recordaba a Irene... y la comparaba con Serenity... y Renata...

Watson cabeceaba incansablemente; los párpados se le cerraban a cada segundo.

-¿Watson? -preguntó una voz débil y agotada. Abrió los ojos y vio a Renata, blanca como un cadáver y con los labios azulados por la debilidad, pero al menos estaba viva.

-¡Renata! -susurró con orgullo. -¿Cómo te sientes?

-Siento que me arolló una vaca... o dos... o todo un grupo de vacas.

Watson no pudo evitar reír ante la ocurrencia de la chiquilla. Renata respiraba con dificultad, y luego dijo con la voz chirriante:

-Me duelen las costillas.

-Creo que ete rompiste una o dos. Y era lógico, con ésa caída...

-¿Qué pasó con Sherlock?

-Está sano y salvo.

Renata sonrió, y una lágrima silenciosa resbaló por su mejilla.

-Me alegro tanto... creo que eso vale las dos costillas rotas.

-Y el golpe en la cabeza, y el corte en el labio, y la nariz, y los moretones, y...

-¡Bueno, burno, ya! -Renata se hundió aún más en los almohadones, y miró el cielo oscuro de la ventana. -¿Qué hora es?

-Son... las dos de la mañana.

-¿Tardamos tanto? -Watson asintió. -Bien... oh, Watson...

-¿Sí?

-Mil gracias. Por todo. Creo que fuiste la única persona que confió en mí.

-Sherlock no confía en nadie, excepto en sí mismo. -la tranquilizó Watson. La sonrida de Renata resbaló. No parecía gustarle la idea. Y no, no le gustaba.

-Debería poder confiar un poco más en otras personas.

-¿Cómo en quiénes?

-Como en usted, como en...

Cerró la boca, poniéndose colorada. Watson sonrió perspicazmente, y susurró:

-¿O como en tí?

Renata dio un respingo, y luego dijo con voz entrecortada:

-No... le mentí y eso no estuvo bien... ¿cierto?

-Renata. -dijo Watson. -Siento que hay algo que no me has dicho aún.

-De hecho... doctor, ¿podría guardarme un secretito? Pero prométame que no se lo dirá a nadie.

-De acuerdo.

Los ojos de Renata se llenaron de lágrimas que secó furiosamente.

-Yo... estoy enamorada de Sherlock.

-¿En serio? Hmm... debo decirte que lo sospechaba, pero nunca imaginé que... bueno, eso explica que te hayas lanzado de un edificio para salvarlo. Aunque fue estúpido.

-Mamá decía que el amor es ciego... y que la locura lo acompaña siempre. -añadió con vergüenza. Luego, dejó de sonreir. -Pero dudo mucho que sienta algo por mí. Rencor, quizá, pero...

-Oye, si hasta una mujer como Serenity tuvo oportunidad con él, no veo porqupe tú no.

Renata sopesó la posibilidad, y se imaginó de pronto estando en el lugar que alguna vez había ocupado Serenity... pero luego recordó las burlas sufridas pocos días antes.
-No, Watson. -sentenció. -No quiero... no debo hacer lo mismo que Serenity... no podría, es humillante.
-Al menos lo comprendiste por fin. -suspiró Watson, halagado. -Te ha costado trabajo, ¿cierto?
-Algo así. No soy inteligente, pero tampoco totalmente idiota. Y sé muy bien que quien se insinúa así para atraer la atención de alguien... debe estar mal de la cabeza.
-Es verdad. -Watson bostezó, y Renata volvió a acurrucarse como un gatito entre las almohadas.
-Creo que deberías irte a dormir, Watson. -dijo Renata, limpiándose la cara con un gesto.
-Excelente. -lo oyó ponerse de pie y salir de la recámara. Muy pronto, le ganó el sueño y se quedó profundamente dormida.
El resto de la noche transcurrió en una calma nunca antes conocida. Luego de tantos pesares y horrores, por fin, una sola noche, había llegado la paz. Y, cuando las primeras luces del amanecer acariciaron las ventanas, el primero en abrir los ojos fue (como siempre) Sherlock.
Se dirigió con paso perezoso hasta la cocina, tomó un pedazo de pan y se lo comió lo más aprisa que pudo antes de recordar la razón por la cual no había dormido en su habitación. Discretamente, se asomó al interior de la pieza, donde Renata dormía como un lirón. Sonrió, mitad divertido y mitad halagado, y entró sin hacer ruido alguno, hasta sentarse al borde de la cama, mirando a Renata.
-Eres especial. -admitió. -Pero sigues siendo una personita bastante ordinaria.
-Los milagros ordinarios son buenos. -susurró ella. Acababa de despertar y, a juzgar por su expresión, creyó haber estado hablando con Watson. -¡Oh, señor Holmes! Perdone.
-¿De dónde se te ocurrió ésa frase?
-La leí en uno de los libros que usaba para estudiar. -dijo ella como si nada, encogiéndose de hombros.
-Ah, pues me alegro por tí. -Sherlock se puso de pie y caminó a la puerta.
-¡Espere, señor Holmes! -rogó Renata. Sherlock dio la media vuelta y la observó.
-¿Se te ofrece algo?
-Yo... querí decirle algo.
-Bueno. -Sherlock se sentó al borde de la cama, mirándola sin parpadear. Renata tragó saliva un par de veces, como solía hacer cuando se asustaba.
-Yo... señor Holmes... es que...
-Primero, deseo decirte algo.
-¿Ah... sí? -Renata quedó boquiabierta. -Oh... ¿y de qué se trata?
-De que... bueno, sigo sosteniendo que las mujeres no son de fiar. Pero al menos, cuando se les place, pueden ser muy leales. Y tú fuiste muy leal, Renata. Y te lo agradezco.
La joven movió la cabeza de un lado a otro, negando.
-Usted siempre tan... cómo se dice... tan propio. Tan serio. ¿Es que acaso nunca puede demostrar sentimientos normales?
-Ya sabes que no, Renata.
-Oh, bien. -Renata se encerró en su propio silencio. ¿Debía abrir la boca o mejor callarse?
-Pues eso era todo, Renata. Que descances, yo tengo que salir para hablar con Lestrade. Adiós.
Justo cuando Sherlock llegó a la puerta y sujetó el picaporte, Renata se incorporó de entre las mantas y dijo casi chillando:
-¡Señor Holmes, yo lo quiero!
Sherlock se dio la vuelta, totalmente desconcertado. Renata tenía los ojos como platos.
-¿Qué?
-Que.... que yo... lo amo, señor Holmes.
Reinó un incómodo silencio.

Último capítulo: LA SIGUIENTE AVENTURA.
Una respuesta, un futuro. ¿Renata volverá a su hogar?

Cap. 8 LA BATALLA DE LONDRES (2° PARTE)

Sherlock no perdió tiempo alguno y entró como un huracán al salón donde habían dejado a Moriarty. La puertecita de la alcantarilla estaba abierta.
-¿Ya estaba así cuando llegaste? -le preguntó a Renata. Ésta, con los ojos desenfocados, miró la reja y asintió lentamente. -Eso significa que debió saltar al Támesis... ¡valiente loco! El agua debe estar helada.
-Y apestosa. -añadió Renata como si nada, tambaleándose en brazos de Watson.
-Watson, llévatela. Voy a seguirlo.
-¡Pero ni siquiera sabes dónde está! -bramó el aludido.
-El Támesis solamente lleva a un lugar en el que Moriarty desearía llevar a cabo su pelea: el Big Ben.
-Caramba, qué locura. -se lamentó Watson. -Suerte, entonces.
Sherlock saltó dentro del pasadizo y corrió en la misma dirección que Renata. La reja que llevaba el agua al río estaba fuera de sus goznes, era demasiado obvio, pensó él, y miró de un lado a otro; sabía perfecto que una caída desde ésa altura sería fatal para Moriarty, pero no había tiempo para discenir. Saltó al río, con un gritito de vértigo, y apenas hundirse en las aguas salió a flote y braceó a tierra firme. El Big Ben no quedaba muy lejos, pero el tiempo estaba en contra suya. Suponía que Moriarty llevaba ya sus bienos veinte minutos lejos, y eso no era buena señal. Antes de salir del cagua, miró el pequeño punto inmóvil bajo la luz de la luna donde, unos momentos antes, Serenity había caído. Se odiaba por haberse dejado engañar tan fácilmente por una mujer que, ni siquiera, tenía suficientes sesos como para hacer un plan. Pero ya pensaría en eso luego, lo urgente era atrapar a Moriarty.
Llegó hasta los pies del gigantesco reloj y, justo sobre su cabeza oyó una carcajada cruel. Volteó hacia arriba y se encontró con la figura de Moriarty. Quién sabe cómo había llegado al tejado del edificio contiguo, pero ahí estaba.
-¡Ven acá, Holmes! -lo retaba. -¡Ven, que ya quiero deshacerme de tí de una buena vez!
Sherlock miró de un lado a otro, buscando alguna manera de llegar al techo. Descubrió justo lo que estaba esperando: una abertura en la pared, difícil de ver a simple vista, pero demasiado evidente para ignorarla.
-Ya sé. -musitó. Se lanzó contra el muro y sólo debió deslizar un dedo en la pequeña abuertura para poder pasar. Una serie de escalones destartalados llevaban hasta la parte más alta del edificio, y sólo era cuestión de tiempo.
Echó a correr a toda prisa, y cuando menos lo esperaba, ya se encontraba en la salida. Rápidamente empujó la puerta y llegó hasta el techo, irando el cielo enegrecido de Londres con cierto dejo de incredulidad y fascinación.
-¡Holmes! -la voz de Moriarty lo sacó de su ensimismamiento. -Veo que tu cabeza fría te ha sido muy útil. ¡De hecho no esperaba verte llorar por la trágica pérdida de tu hermosísima Serenity!
-Tu títere no me importa, Moariarty, pero debo confesarte que fue un juego muy divertido mientras duró. -espetó Sherlock. -Quién lo diría... ahora estamos aquí...
-Y solo uno bajará con vida. -le dijo Moriarty. De la nada extrajo un bastón que guardaba una filosa hoja de metal, y la blandió a modo de espada. De no ser porque Sherlock saltó hacia atrás pudo habwerlo degollado; éste, por su parte, tomó un bastón común, y empezaron a pelear como si fuera un duelo de espadas. La pelea era demasiado encarnizada, pero estaba alargándose más de lo que Sherlock esperaba. Y es que, aunque Moriarty no era tan hábil como él en ése tipo de combate, el daño provocado por el disparo estaba haciéndole estragos a Sherlock que se evidenciaban en su destreza tristemente reducida.
Y mientras los dos enemigos seguían combatiendo, algunos metros más allá, Watson mantenía a Renata recostada en un diván de la mansión Black. Pensó que la joven estaba demasiado débil como para moverla sin ayuda, y se redujo a dejarla descansando ahí. En ése instante, Renata tenía una compresa improvisada sobre la frente, y de verdad ofrecía un aspecto fatal: pálida como un muerto y con ojeras profundas, sin hablar del corte que tenía en el labio (otro más), la nariz sangrando y varios cortes en los brazos. Mientras Watson la atendía, le retiró la mano y musitó:
-¿Y Sherlock?
-Se fue.
-¿A dónde?
-Al Big Ben. Debe capturar a Moriarty y vencerlo esta misma noche, si no...
Renata se incorporó tan deprisa que Watson se asustó.
-¿Si no, qué?
-Si no... Bueno, no lo sé.
Renata despertó de su letargo y saltó fuera del diván. Watson corrió tras ella y la sostuvo de un hombro.
-¡No! -le ordenó. -¡Holmes cree que estamos en casa, no puedes ir!
-¡Debo hacerlo!
-¿Porqué, Renata? ¿No te aterra? ¿Has perdido la razón o qué?
-¡Pues claro que me aterra! -chilló. Le temblaban los labios y amenazaba con llorar. -¡Le tengo miedo a muchas cosas, pero en este momento lo único que me asusta es que le suceda algo a Holmes! Y suéltame, porque pienso ir.
-¡Renata! Podrían matarte.
-¿Y? -chilló ella. -¡Viví una buena vida! Además prefiero morir así que... anciana... enferma y... y sola. -tragó saliva y avanzó de regreso a la alcantarilla, ignorando el gesto de preocupación de Watson. Saltó al interior y llegó hasta la salida del agua, pero en lugar de saltar miró hacia arriba y vio una cuerda suspendida. La jaló, dudosa, pues no recordaba haberla visto antes, y un pasadizo se abrió, llevándola a algo que parecía un túnel iluminado. Trepó por él, cerró la trampilla y corrió. Corrió como nunca, importándole poco el dolor físico y el cansancio mental, y siguió corriendo hasta que de la nada se estrelló contra una pared de madera que se derrumbó a su tacto.
-¡Ay ay!-gimió, sujetándose las costillas. Volteó a ver y encontró las mismas escaleras por las que Sherlock había subido, y también inició el ascenso, penosamente, porque al dolor de las heridas y el agotamiento debía sumarle ahora la pesadez en las rodillas y el dolor agudo de las costillas.
Sherlock había conseguido arrebatarle la hoja a Moriarty, y lo amenazaba con el bastón.
-Ya te he ganado, mejor ríndete. -le susurró. Moriarty se dejó caer de rodillas, suplicando piedad en silencio. De pronto, sacó un revólver y le largó una patada a Sherlock. Aunque no lo hizo caer, sí logró que soltara el bastón, que apartó con un segundo puntapié, y se puso de pie con dificultad, apuntando a Sherlock con el arma directamente al corazón. Éste miraba de soslayo, buscando algo con qué defenderse, pero por el momento, no había nada. Moriarty lo hacía caminar hasta el borde del edificio.
-¿Qué me decías, Holmes? -le preguntó con una carcajada.
Sherlock miró a sus espaldas, preocupado por la caída. Luego miró a Moriarty con el entrecejo fruncido. Acababa de comprender que de ésta, no tendría escapatoria alguna.
-¡Un caballero -dijo con voz firme. -sabe cuándo llega su momento! ¡Y... yo lo sé ahora!
Estaban ambos tan absortos en sus adversarios que no vieron la cabeza de Renata asomada en la entrada. Al escuchar las valerosas palabras de Sherlock, sintió algo terriblemente pesado, como una losa, cayéndole sobre el corazón, y quedó ahí inmovilizada, sin saber qué hacer:
-Sherlock.. no... -susurró con la garganta seca.
-¡Me alegro que lo comprendas así! -dijo Moriarty, sonriendo. -Y como soy una persona bondadosa, te haré un gran favor: te daré una muerte rápida... ¡pero no te aseguro que no te vaya a doler! -añadió con sorna, y preparó el revólver.
Sherlock cerró los ojos con fuerza por un segundo y luego los abrió, mirando desafiante a Moriarty, preparado para recibir el impacto de la bala. Así que ése era su final... al menos valdría la pena...
El delgado dedo índice de Moriarty estaba más que listo para jalar el gatillo... Sherlock seguía ahí, estoicamente, ignorando el dolor del hombro y la herida de su orgullo... Fue cuando, de la nada...
-¡NO!
Moriarty disparó al aire, y Sherlock vio muy pronto porqué: sobre la espalda llevaba a Renata, que tiraba de los cabellos del profesor con fiereza inusitada, y entonces, Moriarty la sujetó de un brazo, jalándolo con fuerza suficiente como para fracturarlo, y chillando:
-¡Suéltame, malnacida!
-Sherlock se puso de pie, y antes de que pasara otra cosa, empujó a Moriarty al vacío. Oyó al profesor gritar furiosamente mientras caía... y luego...
-¡Socorro! -Renata pendía con un solo brazo de la saliente del edificio, agitando los pies desesperadamente. De uno de sus tobillos colgaba casi sin fuerzas Moriarty, traicioneramente.
Sherlock le tendió una mano a Renata, y cuando ésta estuvo a punto de sujetarla, Moriarty sacó un pequeño puñal y le hundió el filo en el tobillo a la joven. Ella gritó, con los ojos salpicados de lágrimas, y no dudó en patear al profesor en la cabeza. Dio resultado, porque éste cayó sin remedio... pero Renata también. Agotada por el esfuerzo no soportó mpas tiempo y se desvaneció.
-¡RENATA! -bramó Holmes, mirando la delgada figura de la joven desaparecer en la siniestra oscuridad del suelo.

Próximo capítulo: You have always be my wildflower.
Una curiosa confesión podría poner el mundo de Sherlock y Watson de cabeza. Pero antes, una larga noche los espera...

viernes, 12 de marzo de 2010

cap. 7 LA BATALLA DE LONDRES (1° PARTE)

Lo peor de aquella mañana no fue despertar sin el aroma conocido del café dulce que preparaba para ellos con cierta nota de inocencia en la cara desconcertada, ni tampoco ver en su lugar los libros, ni encontrar el violín de vuelta en su estuche, luego de una limpieza concienzuda. Lo peor fue, en realidad, el verla con huellas de lágrimas y ojeras por su noche de desvelo partir, con un delgado chal sobre los hombros y frotándose los ojos insistentemente, mordiéndose los labios para no llorar y con sus dos sencillas maletas. Al menos, Watson se sintió deprimido ante la visión. La señora Hudson estaba lívida, no porque le importara Renata, sino porque, de nueva cuenta, debía estar al pendiente de los calcetines de Holmes.
Él ni siquiera se dignó en bajar a despedirse de ella, estaba encerrado en su propia desolación, con un montón de sentimientos encima que lo fastidiaban: rencor, decepción e incertidumbre. Mientras tanto, Watson se ofreció a acompañar a Renata hasta la estación de tren, pero la joven se negó.
-Tranquilo, doctor Watson. -le dijo con una sonrisa forzada. -Creo que si logré llegar a Londres sola, puedo salir de él.
-¿Segura? ¿No necesitas que nadie te acompañe?
-No me voy a perder, doctor, y si me pierdo, puedo pedir indicaciones. -Renata se encogió de hombros. Watson hizo un último intento.
-Al menos, ¿podrías tomar una taza de té?
-Yo... no lo creo. -su voz sonaba más amargada que nunca. -La verdad, doctor, ya quiero irme. No me gusta este lugar.
-¿No?
-No, y desearía jamás haber llegado aquí. -añadió con dolor. Subió al coche, y asomándose por la ventana, agitó la mano. -Adiós, doctor Watson, le escribiré. ¡Ya sé anotar las direcciones!
-Adiós Renata. -en cuanto el coche dio la vuelta en la esquina, Watson entró hecho un huracán al 221B. En el coche, Renata se arrancó de la cabeza el sombrero y lo usó como pañuelo para secarse las lágrimas. Sí, de verdad deseaba nunca haber ido al 221B de Baker Street, así, al menos... no tendría que estar sufriendo tanto.
Watson entró a la recámara de Sherlock, quien seguía con la vista fija en un punto de la pared.
-Ya se largó. -anunció Watson, muy rencoroso.
-Lo sé. -la voz de Sherlock sonaba inexpresiva. -La he visto.
-De veras que no te entiendo, Holmes. ¿Estás aquí encerrado llorando por una jovencita hermosa de la que te enamoraste y te dá igual la suerte de una muchacha que cometió un error?
-Creí que lo entenderías. ¿Qué hay de Mary?
-No es lo mismo. Mar no me vendería al mejor postor. Y Renata tampoco. Sí, mintió, y es una despistada cobarde; no es tan hermosa como Serenity, ¿y qué? Te fue leal cuando nadie más lo hubiera sido. Y la echaste sólo porque te mintió.
-Las mujeres no son de fiar, Watson. Y te sugiero que te marches si vas a seguir hablándome de ése par de arpías.
Watson salió dando un portazo. No vio que Sherlock se acababa de poner pesadamente en pie y miraba la calle. Era afortunado en el juego del policía y el ladrón, pero nunca en el juego del amor... y el amor era un juego peligroso y molesto que deseaba nunca haber jugado. ¿Y Renata? Otra mujer farsante e inútil como muchas otras. Entonces, si tan molesto estaba con ella, ¿porqué su pérdida le estaba causando ésa molestia? Tenía la impresión de que había algo que debieron decirse el uno al otro antes... antes de no volverse a ver jamás.
-¡Qué más da!
Pero no daba. De verdad, emepzaba a creer que había pagado un justo por un pecador.
Pero lo que urgía en ése instante era Moriarty. Salió como un bólido de su habitación y encontró a Watson espulgando a su cachorro. No dio señales de reconocerlo hasta que Sherlock le dijo:
-Esta misma noche iremos a la mansión Black a buscar a Moriarty.
El día transcurrió en una velocidad siniestra. Cuando el reloj anunció las seis en punto, Sherlock y Watson salieron de Baker Street, desfilando en dirección a la mansión Black. Watson miraba insistentemente la calle, con angustia.
-Holmes...
-Tú también lo sientes, ¿no? Ésa presencia exraña que aparece cuando algo va a salir mal. -Watson asintió. -Muy bien, pues hay que plantarle cara.
Llegaron a la mansión y, al igual que Renata, avanzaron por la alcantarilla hasta alcanzar la primera reja. Rápidamente los dos subieron y quitaron la reja con no poco esfuerzo y entraron a el enorme salón en penumbras.
-¿Pero qué diablos es esto? -preguntó Watson.
-Es evidente que un lugar ideal para guardar objetos grandes... grandes como trampas. -agregó Sherlock. -No toques nada, Watson.
-Como quieras. -acababa de extender una mano hacia una cosa cubierta con una sábana. Sherlock caminaba muy despacio, buscando cualquier señal de peligro, algo que activara una trampa o lo que fuera, palpando muros, mirando con curiosidad, y Watson daba vueltas como ave de presa alrededor de los muebles. Notaba algo extraño, pero no podía dar con qué. Finalmente se rindió en su búsqueda y apoyó una mano sobre la espalda de una silla de terciopelo.
-¡Watson!
Era ya muy tarde. La trampa se había activado.
Renata continuaba en la estación de tren. No había tenido valor alguno de abordar alguna de las máquinas y despedirse de Londres así como así. Le gustaba mucho, con todo y que le había ido pésimo. Quizá, si buscaba trabajo en otro sitio... pero necesitaba una carta de recomendación. Y Watson podría dársela.
Renata tomó un coche y regresó a Baker Street. Cual no fue su sorpresa cuando, luego de casi dos minutos de llamar a la puerta, la señora Hudson se asomó y le dijo:
-No están, querida, salieron hace casi una hora.
-¿Salieron? -Renata entró a la habitación dando un empujón a la puerta y comenzó a llamar:
-¡Doctor Watson! ¡Doctor...! Cielos, ¿dónde estarán?
Se dejó caer en un sofá. El cachorro de Watson se acurrucó en sus tobillos ociosamente, y mientras Renata le rascaba las orejas, recordó a Moriarty.
Moriarty... y él estaba en... y había una...
-¡Oh, no! -Renata se puso de pie. -¡Lo matarán!
______________________________________________________________
-¡Bienvenido a mi morada temporal, señor Holmes! -lo saludó Moriarty, dando vueltas a su alrededor. Sherlock y Watson estaban apresados en una especie de red gigantesca ubicada discretamente bajo la alfombra. Al tocar la silla, Watson activó el mecanismo que la hizo alzarse y cerrarse de pronto en torno suyo. -Y díganme, ¿están cómodos?
-Quisiéramos. -suspiró Sherlock. -¿Quién diseñó ésta porquería?
-Sewrenity, por supuesto. Esa cihquilla es tan lista que a veces me impresiona. Es más astuta que tú, Holmes, si logró engañarte.
-Oh, cállate, Moriarty. -masculló. -De nada te sirve tenernos atados aquí, ¿no?
-Ah, quién sabe. Ya veremos.
Mientras tanto, Renata miraba a los policías burlarse de ella.
-¡Por favor, señor Lestrade, usted no lo entiende! ¡Holmes y Watson están en la mansión Black! ¡Se encuentran en grave riesgo!
-Vamos, niñita, si estuvieran en gran riesgo ellos ya nos habrían avisado de cualquier irregularidad. -dijo Lestrade. -Ahora vete, criatura.
-¡Pero es en serio!
-Mejor vete antes de que te encerremos.
Renata salió, cabizbaja, y se sentó en los escalones del edificio.
-¿Qué voy a hacer? No quieren creerme. Maldita sea, cerebro, ¡piensa! -se golpeó fuertemente la cabeza con los puños, adoptando una expresión de dolor. Abrió los ojos y se quedó así, paralizada. -Sólo queda una opción. Y es la que menos me gusta... pero si no voy yo...
Recordó las burlas de Serenity, el gesto decepcionado de Watson, las reprimendas recibidas y sus propios accidentes... recordó a Sherlock, llamándola de mil maneras insultantes... Sherlock... Sherlock, la persona que más quería.
Se puso de pie, muy decidida, y dijo con voz clara:
-¡Voy a ir!
Mientras tanto, en la mansión, Moriarty seguía dando vueltas como buitre cerca de Holmes y de Watson.
-Veamos, ¿a quién mataré primero? ¡Ah, ya sé! Watson será buen alimento para mis mastines. Y tú, Holmes, considérate mi juguete por las próximas... 24 horas, digamos. Sí, hasta que te canses de jugar y simplemente me supliques morir. Y, como soy una persona muy bondadosa, haré caso a tus deseos.
-Ni creas que te saldrás con la tuya, Moriarty.
-¡Pero si ya lo hice!
-Aún no.
De pronto, la red cayó limpiamente, llevándose a Moriarty con ella. Watson y Sherlock lo apresaron bien entre las cuerdas y luego, Moriarty llamó a voz en cuello:
-¡Ayuda! ¡Holmes y Watson se escapan!
-Mejor vámonos ya. -suplicó Watson. Ambos echaron a correr hacia afuera, llegando al resto de la mansión, por la cual salían varios esbirros.
-¡No, no, no, no! -Sherlock jaló a Watson de regreso. -¡Por arriba!
La loca persecusión estuvo plagada de más de un golpe, o pelea de poca duración y, por fin, llegaron a la parte alta de la casa, lanzando golpes de vez en cuando a sus perseguidores.
-¡Al techo! -gritó Sherlock, cuando dos hombres de complexión recia se les aparecieron en el camino.
-¿Y ahora qué? -preguntó Watson. Los dos hombres avanzaron amenazadoramente, con los puños en alto. Sherlock se adelantó y...
-¡Aaaaaaaaaaaay!
Un fardo de tela o carbón les cayó encima a los dos hombres, dejándolos fuera de combate por un momento. Sherlock y Watson miraron que el fardo no era más que Renata.
-¡Renata! -Watson la ayudó a ponerse de pie. -¿De dónde sales?
-Vine por donde mismo. -dijo con evasivas. -Y creo que me equivoqué de salida, porque llegué allá. -señaló una segunda escalera.
-Pues me alegro que lo hayas hecho. -dijo Sherlock con evasivas. -¿Y qué tal está Moriarty?
-Ah, ¿Moriarty? -preguntó Renata, desconcertada. No hubo tiempo para más preguntas, porque los dos esbirros acababan de ponerse de pie y blandían sus puños con singular ferocidad.
-Mejor hazte a un lado, Renata, esto no es espectáculo para mujeres. -le advirtió Sherlock, antes de lanzarse contra el primero de los hombres. Watson hizo lo propio con el segundo, y Renata dio varios pasos atrás, mirando con interés casi morboso a los cuatro combatientes.
-¡AY!
Algo, no sabía qué, la había jalado desde la espalda y acababa de lanzarla dentro de una amplia habitación que no tenía mueble alguno. No logró ni enfocar la vista cuando recibió un segundo puñetazo que la empujó aún más lejos. Los ojos se le llenaron de lágrimas, que secó furiosamente y echó una mirada. De pie frente a ella, ataviada con un vestido blanco, estaba Serenity.
-Hola, niñita. -la saludó con sorna. -Así que, ¿a punto de echarte a llorar? ¿A gritar suplicando auxilio?
Le lanzó un segundo golpe a Renata, quien se colocó de rodillas cubriéndose el rostro con las manos.
-Vamos Renata, no puedes competir contra mí. Soy mil veces mejor que tú y lo sabes.
Renata negó fervientemente con la cabeza, llena de ira. Serenity se rió de ella como si nada.
-¿Vas a llorar como la bebita idiota que eres, Renata?
-Ya basta. -dijo. -Tienes razón, no puedo competir contra tí. Pero, ¿sabes que sí puedo hacer? ¡Puedo derrotarte!
Antes de que Sernity supiera qué pasaba, Renata se lanzó sobre ella, golpeándola y arañándola como podía. La furia ya no era ciega, pero seguía sin ser buena luchadora. Serenity logró quitársel a de encima, pero sólo fue para ver a Renata saltar sobre ella de nuevo, tirándole de los cabellos. Serenity chilló de dolor al ver que Renata tenía varios mechones rubios atrapados en las manos. La joven sonrió, fascinada.
-¡Maldita! -siseó Serenity, y le dio una bofetada. Las dos se pusieron de pie, dando vueltas como gatos, y Serenity se acercó más, tomando a Renata de los cabellos. La joven gimió de dolor, pero al ver el brazo de su enemiga tan cerca, le dio tremendo mordisco. Una bofetada y una patada furibunda, y Serenity cayó al suelo.
-¡Vaya, eso fue... increíble! -Renata estaba eufórica, y saltaba de un lado a otro de la habitación celebrando su vistoria. Pero de pronto, recibió un golpe terrible, mucho peor que ninguno, y perdió el equilibrio. Serenity blandía un bastón grueso, con el que la atacaba sin piedad alguna. Renata se arrastraba penosamente por el suelo, tratando de esquivar los golpes, pero la puntería de Serenity era excelente.
-¡Ya! -gimió, agotada. Estaba manchada de sangre, y se retorcía en el suelo del dolor. Serenity bajó el bastón y la obligó a ponerse de pie.
-¿Ya, pequeña Renata? Como desees.
-¡Ay! -Serenity rompió el cristal de la enorme ventana que estaba frente a ella, y se decidió a lanzar a Renata por ella. La jovencita apenas era capaz de moverse por los golpes recibidos, y sintió cómo Serenity, sujetándola del cuello, la empujaba más y más hacia atrás. Debajo estaba el Támesis.
-Adiós, Renata. Besaré a Sherlock de tu parte.
Renata abrió los ojos, furiosa, y le arrancó el bastón a Serenity de las manos. Acto seguido, comenzó a golpearla a puñetazo limpio, tratando de alejarse de la ventana. Ambas estaban tan encarnizadas en su lucha que no escucharon los pasos del exterior. Sherlock y Watson acababan de dejar fuera de combate a sus enemigos.
-¡Eso estuvo horroroso! -se lamentó Watson.
-Como quieras, fue... divertido.
-Oye, ¿y Renata?
Dentro, las dos mujeres luchaban cerca de la ventana. Por fin, Serenity consiguió colocar a Renata sobre el alféizar.
-¡No, no! -chilló Renata, presa del pánico, y cuando Serenity la empujó al vacío, ésta se aferró con fuerza a Serenity, y ambas cayeron. Renata se sostuvo con fuerza del alfeízar, y miró hacia abajo. Serenity colgaba casi sin fuerzas a su lado, pero más abajo que ella, y parecía estar sufriendo de un ataque de vértigo. Renata de verdad deseaba que Serenity desapareciera, pero habría sido muy cruel dejarla caer...
-¡Serenity! -gritó. -¡Dame la mano!
Serenity extendió los dedos, con loas ojos desorbitados. Renata no conseguía alcanzarla, y de pronto, perdió el equilibrio. Serenity se colgó de los tobillos de Renata, quien se sintió morir bajo ése peso. -No, no... -musitaba sin fuerzas.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaah! -oyó un grito aterrador y vio a Serenity. Acababa de soltarse de sus tobillos y caía. Trató de aferrarse a una saliente de madera empotrada en el muro, pero le falló, y cayó al río. La saliente también cayó en el mismo lugar en el que acababa de sumergirse ella.
-¡Serenity! -la llamó Renata. Pero nuca salió a flote.
Acababa de ver morir a una persona, y lo peor era que intentó ayudarla, y casi muere ella misma también. Renata se sintió mareada, y sus dedos se aflojaron de la ventana.
-¡Renata! -alguien la sostuvo con fuerza a tiempo justo para que no cayera al vacío, y luego la llevaron al interior de la habitación. Renata enfocó la vista y se encontró con un par de ojos grises que la escudriñaban.
-¿... Señor Holmes?
-Hola, Renata.
La imágenes le regresaron de golpe a la cabeza, y dijo con voz ahogada:
-Lo intenté, señor Holmes. Lo lamento.
Sherlock la sostuvo entre sus brazos mientras Watson la auscultaba. Una débil lágrima rodó por su mejilla.
-Watson. -dijo Sherlock. -Creo que Renata necesita descansar. Llévala a Baker Street.
-Señor Holmes. -dijo Renata débilmente. -Moriarty...
-¿Sí?
-No está. Creo que se escapó. No lo vi cuando entré.
-No importa, lo seguiré.
-Señor Holmes. -Renata miraba con súplica al detective, pero él ya se había marchado.

Siguiente capítulo: LA BATALLA DE LONDRES (2° PARTE)
Moriarty contra Holmes. Sólo puede ganar uno, y la suerte le es adversa al detective.
Les recuerdo que ya casi se acaba el fanfic, sólo un par de capítulos más (sin contar el octavo) y se acabó.

Cap. 6 LAS DOS CARAS

¿Alguna vez has pasado una noche en vela sin saber ni cómo dormir? Ya sabes, cuando sin razón aparente te sientes morir. Pues algo similar le estaba ocurriendo a Renata; se revolvía nerviosa en las sánabas hasta que no pudo más, se puso de pie y encendió una vela. Tomó un pedazo de papel arrugado y comenzó a escribir con letra dificultosa:
Querido Sr. Holmes...
Lo borró y continuó.
Estimado Sr. Holmes...
Otro tache.
Mi muy apreciado Sr. Holmes...
Tachó nuevamente el escrito. tomó entonces un carboncillo y, silenciosamente, empezó a hacer unos trazos imposibles. Ni ella misma sabía de dónde le provino esa repentina inspiración, y cuando terminó, volvió a sujetar la pluma y escribió. Examinó su trabajo a la luz de la vela y sonrió con tristeza. Había dibujado con mucha dificultad el rostro de Sherlock, y abajo había escrito:
Sr. Holmes
Lo amo.
Atte. Renata
Arrugó el papel con furia y lo acercó a la vela. Lo dejó sobre una pequeña flanera de cristal hasta que se hizo cenizas.
Cuando amaneció, Watson no dudó ni un instante en lo que se debía hacer. Llegó a espaldas de la joven y musitó:
-Renata...
La joven dio un respingo, pero por fortuna ya no tiraba las cosas como antes.
-¿Se le ofrece algo, doctor Watson?
-Quiero que hagas algo, escucha... es algo muy complicado, pero no queda alternativa, ¿sí? Quiero que vayas al 240 de la calle de Saint Bells, pero por ninguna circunstancia entres a la casa ni dejes que te miren. Hay una alcantarilla redonde enorme a los pies de la casa. Baja por él y síguelo hasta que veas luz.
-¿Para qué?
-Para que espíes. Sherlock cree saber quién está detrás de todo esto. Pero espiaremos, ¿sí? Para saber a qué nos enfrentamos.
-Yo... yo...
-Renata. -Watson la tomó fuertemente de los hombros. -Sé valiente, por todos los cielos, debes ser valiente por una sola vez. Se trata de nuestras vidas, ¿oyes? Tú vida.
El rostro de Renata se ensombreció.
-Hace algún tiempo decidí que lo que me pasara me daba igual. Hay cosas más importantes que mis propios deseos.
-Excelente.
Sherlock apareció. Seguía lastimado del brazo, pero su energía era casi la misma que en el pasado, cuando no le importaba tener que perseguir a un criminal hasta el fin del mundo; miró a Renata fijamente y preguntó:
-¿Ya te ha dicho Watson lo que debes hacer?
-Sí, señor Holmes.
-Perfecto. Ahora... Renata. -Sherlock enarcpo las cejas, posando su mirada en las ropas de la joven. -¿Y tu vestido?
-Se rompió. Odio esto...
-Se ve bien.
-Hmm... creo que es cómodo.
-Escuchen los dos. -miró a Renata y Watson. -Moriarty está detrás de todo esto. No dudo que el objetivo final es asesinarme, como ya lo ha demostrado. Pero aún existen algunas lagunas en esta historia. La más grande de ellas es cómo fue que nos estuvieron espiando y jamás nos dimos cuenta.
-Holmes, creo que cierta fina dama que te nubló la vista y te entibió la sangre es la mejor respuesta de porqué no nos dimos cuenta. -comentó Watson de forma mordaz.
-Es posible. -admitió Sherlock, como no queriendo hablar del tema. -Entonces, Renata, apenas den las tres de la tarde harás lo que se te ordenado.
Sherlock regresó a su laboratorio y Watson suspiró.
-Si tan solo fuera Adler y no Serenity...
-¿Quién es Adler?
-Irene Adler... La Mujer. Era la persona más inteligente con quien Sherlock se ha topado, y creo que estaba muy enamorado de ella. Era lógico, con lo astuta que fue... logró vencerlo dos veces.
-Vaya. -Renata parecía sorprendida. -¿Cómo era?
-Era todo lo opuesto a Serenity. Sencilla, audaz, bonita, maliciosa...
-¿Y qué le pasó?
-Huyó a Norteamérica, y Sherlock le perdió el rastro. Nunca supimos qué fue de ella. Creemos que era doble espía de Moriarty.
-¿Y aún así la quería?
-Es algo masoquista, ¿no te has dado cuenta?
Renata miró fijamente la ventana, con cierta melancolía. Cuánto deseaba volver a casa y olvidarse de tanta bronca.
-Hubiera sido mejor -susurró. -que se quedara con Adler y no con Serenity.
-Lo sé.
Cuando sonaron las tres de la tarde, Renata se despidió de los dos hombres, asegurándoles que volvería en cuanto hallara algo extraño, y entonces echó a correr calle abajo. Le costó trabajo dar con Saint Bells, pero no fue lo mismo con el número. Era una mansión enorme, y Renata era incapaz de ver la parte trasera de lo grande que estaba. Luego, se puso a buscar la alcantarilla que le había señalado Watson y la retiró lo suficiente para bajar.
-¡Ay, no! -debajo, a casi dos metros, había un suelo lleno de barro y agua sucia, y el olor era desagradable. Haciendo de tripas corazón, Renata saltó dentro de la alcantarilla, y cayó semiparada en el agua. Aguantándose las ganas de vmitar y salir huyendo, comenzó a caminar buscando la luz. La oscuridad seguía poniéndola nerviosa, pero al menos ya no la paralizaba del terror como antes de mudarse a Londres. Siguió buscando la luz hasta que vio un haz dorado doblando la curvada esquina. Sintió gran dicha al ver al final del camino una especie de reja sobre su cabeza, y se quedó debajo de ella, de modo que no le diera la luz, pero sí con posibilidades de escuchar a los que andaban arriba. Había muchos pasos apresurados, y una voz siniestra que le heló la sangre habló:
-¡Rápido, todos! Quiero que mi trampa esté lista. Ya saben dónde colocarla, ¿no? Y tú, mi magnífica flor, ¿lista estás para tu gran debut?
No se escuchó ninguna respuesta, pero debió ser afirmativa, porque la voz volvió a hablar, muy halagada.
-Excelente, les recordaré algo: Holmes está débil, por lo tanto les ruego de la manera más atenta que sean gentiles con él. Pero déjenlo vivo: a su fiel mascota mátenlo, pero yo... me encargaré persnalmente de él.
Renata tragó saliva. Deseó que los hombres se marcharan para poder echar un vistazo. Por fin, todos los pasos se alejaron y Renata se aferró a las paredes de piedra suelta y, saltando, comenzó a trepar. Se le resbalaron los pies y terminó colgada de la reja. Entonces se apoyó firmemente en las paredes y miró hacia arriba. Era una habitación gigantesca y bien adornada, con algunos objetos extraños cubiertos por gruesas mantas sucias. De pronto, vio pasar una silueta paseándose por entre los objetos. Una voz suave, dulce y acariciadora anunció:
-Mi gran debut...
Renata se quedó fría al reconocer ésa figura escultural.
-¿Serenity? -musitó. Era realmente ella, con los labios más rojos que nunca y ataviada con un hermoso vestido violeta. Serenity pareció mirar hacia la alcantarilla y Renata, presa del susto, se soltó y cayó como fardo sobre el lodo.
-¡Aaaaagh, qué asco! -se lamentó. Oyó pasos sobre su cabeza y se puso de pie, echando a correr, pero no de regreso. Continuó así y vio dos o tres rejas más sobre su cabeza. Con la horrorosa sensación de que la perseguían, continuó su loca carrera, tropezando unas pocas veces y finalmente dio con una salida muy peculiar.
-¡Aaaay! -gimió al ver a sus pies y frente a ella (se entiende, ¿no?) una alcantarilla por la que fluía agua sucia. Renata sostuvo con fuerza la reja de la alcantarilla y tiró de ella angustiadamente. No se zafaba, y lo peor de todo era que entre más jalaba, más parecía atorarse. Por fin, sintió un cosquilleo de placer al ver soltarse el círculo de metal y asomar su cabeza al exterior... sólo para descubrir que estaba a casi tres metros sobre el Támesis.
-¿Porqué no me regresé por dónde mismo? Soy una tonta. -se lamentó. No se atrevía a saltar, bajo ningún concepto lo haría... ¿O sí?
Le entró el pánico y gimió, derrotada:
-¡Ay, ya qué! -se lanzó por la alcantarilla y cayó con violencia sobre el agua. Era pésia nadadora, y le costó trabajo volver a la helada superficie. Pero ya estando a flote, se aferró a las rocas y vadeó el camino hasta el pequeño puente de al lado. Sosteniéndose con los dedos entumecidos, Renata salió de su húmeda trampa, empapada y cubierta, además, de barro apestoso. Definitivamente los últimos días habían sido los peores de su vida, pero había algo más urgente. Anduvo con paso veloz de vuelta a Baker Street, pero al doblar la esquina se detuvo en seco. Serenity... ¿qué iba a decirle a Holmes? ¿Que acababa de ver a su amada del lado de los malos? Y no sólo eso... tenía la sensación de que ella era la espía. ¿Cómo explicarle tranquilamente a Sherlock la descabellada teoría?
-Le voy a romper el corazón. -se lamentó Renata.
Entró a la vivienda y recibió el cálido abrazo de Watson.
-¡Renata, has...! -inmediatamente se apartó de ella. -¡Aaaaagh, Renata!
-Lo siento.
-¿Y? -preguntó Sherlock, sosteniendo en su mano una pipa. -¿Qué descubriste?
-Ah, pues yo... yo... -tragó saliva, mirando de un lado a otro con aprensión.
-¿Qué?
-Los oí discutir sobre... una trampa.
-¿Y mencionaron acaso dónde está la trampa?
-Esto... sí. Dijeron que estaría en... en... Picadilly. ¡Sí! En Picadilly.
-¿Estás totalmente segura de eso, Renata? -preguntó Watson. Ella asintió, con la mejillas encendidas.
Pues no hay tiempo que perder. Iremos a Picadilly. -anunció Sherlock, apagando la pipa y tomando su sombrero. -Renata, ¿quieres acompañarnos?
-Este, ¿yo?
-Creo que te lo has ganado. -aceptó Sherlock. Renata sonrió.
-¡Claro!
Los tres salieron con las luces del crepúsculo sobre sus cabezas. Renata llevaba el corazón en un puño, pues le angustiaba la idea de que descubrieran su mentira; fue todo lo que se le ocurrió para que Sherlock no se enterara de lo de Serenity.
Llegaron a Picadilly. Sherlock miraba de un lado a otro, escudriñando la nada y buscando algo que no estaba ahí. Watson también estaba alistándose para la pelea, y Renata permanecía pegada a los dos, temblando de pies a cabeza.
-Renata. ¿segura que era aquí? -la cuestionó Sherlock.
-Sí... claro.
-Pues yo no veo nada. Pero descuida, Moriarty es muy astuto.
-Ah, pues eso espero. -susurró Renata para sí.
-Shh, oigo algo. -Sherlock sacó un revólver, Watson hizo lo mismo, y Renata simplemente levantpo los uños, aunque no tenía ni idea de cómo se hacía eso de pelear; imaginó que era algo parecido a lo que hizo la noche pasada, pero mucho mejor. Los tres miraron a todos lados, cuidándose las espaldas mutuamente, y entonces, un golpe en el callejón los alertó.
-¡Están dentro! -susurró Watson. Sherlock se acercó a la abertura, con el arma en las manos, y entonces...
-¡Ah!
-¡Holmes! -gritaron Watson y Renata al mismo tiempo. Hubo un segundo angustioso de silencio y entonces, Sherlock salió.
Renata se puso lívida ante la visión. Sherlock llevaba en los brazos a...
-¡Serenity! -exclamó Watson.
La joven llevaba el mismo impactante vestido que le había visto Renata, pero roto en algunas partes, y el cabello revuelto. Parecía estar a punto de desmayarse, pero la joven ya conocía la verdad. Sabía que algo malo ocurriría...
-¡Señor Holmes! ¡Sherlock! -gimió con agonía. -¡Gracias al cielo que lo he encontrado! Estaba tan preocupada... ¡Tan preocupada!
-Tranquila, Serenity, ¿qué te ha pasado?
-¡He durado más de un día buscándolo para... para advertirle...!
Renata no comprendía. ¿Acaso Serenity era espía doble o algo así? Pero, levemente, notó un destello cruel en los ojos de la mujer, y un miedo atroz se le introdujo en el cuerpo.
-Señor Holmes. -lo llamó. -Mejor vámonos. ¡Vámonos!
-¿Qué te pasa, Renata? -ke preguntó mientras ella lo jaloneaba con la intención de apartarlo de Serenity, que comenzó a llorar más sonoramente.
-¡Se lo suplico, señor Holmes, vámonos!
-¡No! ¿Porqué?
-¡Suéltalo! -Serenity empujó violentamente a Renata, y dirigió a Sherlock una mirada sumisa. -Ay, Sherlock... lo siento tanto... tanto...
-¿Qué?
-¡Ay! -Watson gritó dolorido y se oyeron dos golpes. También Renata chilló. Sherlock se dio la vuelta y miró a sus dos amigos atrapados por dos gorilas de rigos, que lo iraban con burla a la vez que un tercero le daba alcance. Sherlock intentó dispararle, pero no tuvo tiempo alguno de reaccionar. Serenity se apartó de él, llorando, mientras los tres se agitaban intentando ilerarse de sus captores.
-¡Serenity! -llamó Holmes.
-¡Señor Holms, es una trampa! -lloró Renata.
-¿Qué es esto?
-Lo siento mucho. -dijo Serenity. Una carcajada glaciar sonó a sus espaldas, y una sombra enorme salió de la penumbra, abrazándola de los hombros. Sherlock lo reconoció al instante, ése andar, ésa cara, ésa presencia era imposible de olvidar.
-Moriarty. -dijo Sherlock. Renata palideció al ver, por fin, al desconocido criminal que tantos pesares les había estado provocando.
-Sherlock Holmes. -saludó. -Ya veo, hoy tenemos tres preciosas presas. Watson, su fiel mascota. Y, ¿qué tenemos aquí? -señaló a Renata. -Pero si es la niña de la que me hablaste, ¿cierto, Serenity?
-¿Qué? -preguntó Sherlock.
-¡Oh, Sherlock! -Serenity se soltó de Moriarty y se lanzó al frente. -¡Perdóname, te lo juro, nunca quise hacerte daño, pero... pero... Moriarty es... es mi tío!
-¿Qué? -dijeron los tres al mismo tiempo. Serenity asintió lentamente, con los ojos llenos de hermosos diamantes liquidos, suplicando perdon en silencio. Para Renata, ya era suficiente. Un coraje mayor que nunca le nació del corazón, y no se amilanó en ningún momento al gritar:
-¡Mentirosa! ¡Señor Holmes, se lo suplico, no le crea nada!
-¿Qué quieres decir, Renata?
-¡Yo la he visto! ¡La he visto con Moriarty, hoy mismo, cuando me envió a espiarlos! -dijo ella. -¡Le preguntó que si estaba lista para su gran debut, y creo que se refería a esto!
-¡Sherlock, no la escuches! -gimió Serenity.
-¡Vamos, no mientas! ¡Eres una farsante, una víbora infeliz!
-¿Y tú qué? -le gritó Serenity. -¡Vamos, Renatita, dile la verdad a Sherlock! ¡Dile lo que has ocasionado!
-¡Yo no he hecho nada malo! -pero Renata temblaba de pies a cabeza.
-¡Quiero que se lo digas ya! ¡Dícelo!
-¡No!
-¡DILO!
-¡Ya, ya! ¡Le mentí, señor Holmes! ¡La trampa no debía estar aquí! ¡Estaba en...!
-¿Lo ves? -la cortó Serenity. -¡Te ha mentido! ¡Te mintió para que cayeras en la trampa!
-¡No, eso nunca, señor Holmes! ¡Por favor, créame, sí, le mentí, pero lo de Serenity es cierto!
Sherlock las miró a las dos, muy desconcertado. Watson no soportó más.
-¡Holmes! Renata cometió un grave error, pero debes creerle. ¡Créel por una sola vez, Sherlock!
Holmes tragó saliva, miró a Serenity y anunció con voz suave:
-Entiendo.
Hubo un golpe, y el hombre que sujetaba a Sherlock cayó al suelo, inconsiente. Watson zafó un brazo y comenzpo a pelear contra su captor, y Renata no dudó en morderle los brazos al suyo. Comenzó una fiera disputa, en la que llovieron golpes, patadas y gritos de agonía, y por fin, Sherlock, Watson y Renata (esta última con sangre en el labio) se pusieron de pie, victoriosos.
-Esto todavía no termina, Sherlock. -le susurró Moriarty. Al momento siguiente, desapareció.
-¡No! -bramó Sherlock. Renata se acercó a él, mirándolo con tristeza.
-Señor Holmes, ¿está bien?
Pero él miraba a Serenity, que había dejado su fingido llanto y lo observaba con odio.
-Empiezo a entender muchas cosas. -susurró Sherlock. -Una de ella es que las mujeres no son de fiar, mucho menos cuando te dicen que te aman.
-¡Pero yo sí te amo, Sherlock! -Serenity intentó lanzarse a sus pies, pero la fría expresión de Renata le heló el gesto.
-Quizá lo hayas hecho alguna vez, como yo contigo. -dijo Sherlock. -Pero me queda claro de qué lado estás. Adiós, Serenity, intentaré olvidarte.
-No podrás, ¿cierto? -lo cuestionó coquetamente. ÉL, dándole la espalda, asintió brevemente y caminó, seguido por Watson y Renata.
Cuando llegaron a Baker Street, Sherlock se dejó caer de rodillas en la entrada.
-¡Holmes! -chilló Watson. Entre él y Renata consiguieron ponerlo de pie y lo llevaron casi a rastras a su habitación. Cuando lo colocaron en la cama, Sherlock musitó, mirando a su amigo:
-Watson, creo que tenías razón. Al menos sobre Serenity.
-No importa, amigo, me alegra tenerte de vuelta. -Sherlock miró a Renata, que tenía los ojos llenos de angustia.
-Renata...
-¿Sí?
-... Creo que escuchaste lo que dije, ¿cierto?
-¿Qué?
-Que las mujeres no son de fiar. Bueno... resulta que tenía razón, ¿no?
Renata palideció de golpe. Estaba recriminándole la mentira.
-Señor Holmes, yo...
-Te lo advertí, Renata.
-¡Señor Holmes! Lo hice porque... porque no quería que supiera lo de Serenity. Tenía miedo de que...
-¿De qué? ¡Dime de qué, Renata! -le gritó. La joven tartamudeó y luego cerró la boca, con las mejillas rojas.
-Lo siento. -musitó por fin.
Sherlock se dio la vuelta y, desde ahí, susurró:
-Renata, quiero que hagas una cosa por mí.
-¿Qué?
-Empaca todas tus cosas y mañana mismo vuelve a tu casa. Y no quiero volver a saber nada de tí jamás.

Siguiente capítulo: LA BATALLA DE LONDRES (1° PARTE)
Holmes y Moriarty deberán enfrentarse por fin. Pero mientras tanto, Serenity está dispuesta a vengarse de cierta chiquilla campesina antes de que la última batalla comience.