FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



Mostrando entradas con la etiqueta magos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta magos. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de noviembre de 2011

ALGUNAS COSAS QUE LOS MAGOS (NO) DEBIERON ENSEÑARME

Cuando yo era más pequeñita, mucho, muuuuuuuuuuucho más pequeñita, y por obra de un milagro me invitaban a una fiesta, ya sabía que debería (muy seguramente) enfrentarme a uno de mis enemigos más temidos: los payasos, esos "alegres" descendientes de la Santa Inquisición que se divierten haciendo bromas pesadas y trucos idiotas a los niños que adoran traumatizar en las fiestas. Cuando esto ocurría, yo acostumbraba sentarme hasta mero atrás y hacerme la cataléptica para que no me hicieran caso.
Pero la cosa cambiaba si el "entretenedor" era un... mago :)
Literalmente, yo saltaba de mi asiento para suplicar con mi carita para que el mago/prestidigitador/ilusionista/hipnotista en turno me invitara a pasar al escenario improvisado (sipi, soy tan pobre que en mi vida he ido a ver a un mago autentico a un teatro u.u) para hacer alguna bobada que me hiciera sentir como la asistente de David Copperfield o algo parecido. Con el paso de los años intenté yo misma convertirme en una maga, algo así como:
Ajá, la Lobita Maga. El problema es que algunos trucos no me los aprendí de memoria y cuando lo hacía siempre se me salía cual era la clave de éste O.o muy boca floja. Y mis intentos de ser "hechizante" culminaron en desgracias como:
-Caída accidental de vela (encendida, ovbio) sobre un vestido.
-Falta de práctica que arruinó mi truco de la "pelotita voladora".
-Rebanamiento de dedo (no se asusten!! solo me corté un poquito).
-Darle en la torre a un reloj mega caro de mi tío contrabandista, que de ilusionista me iba a pasar a fantasma.
Por suerte (para mi y para mis víctimas de sesiones) se me olvidó eso de ser maga. Pero resulta que en aquellos tiempos de mi recién comenzada adolescencia apareció algo que reavivó mi interés. Y se preguntarán, ¿y qué fue lo que aareció, Lobita? ¿Una varita magica de verdad? ¿Criss Angel pidiéndote que fueras su asistente? ¿El espìritu de Harry Houdini? Nooooo, se trataron de dos peliculas:

El Ilusionista es la tipica historia de amor en un ambiente atipico, amor que culmina en una sesión de "correle que te alcanzo" entre el consentido y violento principe de Austria y un pobre mago que pasa de hacer trucos con cartas a llamar a los muertos... o eso parece.

El Gran Truco, otra de magos pero por más que la Scarlett Johannson se pasee frente a ellos usando mini vestidos el par de peleoneros prefieren dedicar su tiempo y energía a romperse la mandarina en gajos a sabrosearse a su "amor" compartido. Cosas de hombres...
Pero entonces, ¿qué cosas aprendí de los magos? Pues...
1º LA CIENCIA DEL TRUCO, que segun la peli de The Prestige se divide en tres: la promesa (cuando el mago te muestra un objeto que será usado para el truco), el cambio (cuando el objeto es sometido al truco) y el prestigio (cuando el objeto se vuelve algo extraordinario). ¿Ven? Y pensar que Mamá Loba creía que eso no era una carrera decente.
2º OJO CON LOS ENEMIGOS, sobre todo si son magos. Los sabotajes pueden ser peor de lo que te imaginas, ya que pueden ir desde darle en la torre a tus preciados objetitos hasta pegarle con tubo a tu persona. Y un mago lisiado pues... no es un mago contento. Y si un mago no está contento se vuelve maaaaalo, requetemaaaaaalo (verdad, Robert Angier??).
3º CUESTIONES ROMÁNTICAS, lo siento pero si quieres seguir la carrera deberás olvidarte de esto. Si tu parejita es tu asistente corren el riesgo de sentirse poco atraídos luego de un rato (o peor aun, si te sale mal un truco y tu amorcito sale mal, te va a caer una de esas depres...). Ora que si el objeto de tu cariño es, digamos, una duquesa, minimo asegurate que no haya un principe dispuesto a ahogarte en un rio.
4º TRUCOS, como el truco de "y donde quedo la bolita??" y el de la paloma que se esfuma. Lo que quisiera que me enseñaran es descubrir las respuestas de los exámenes y a desaparecer a la hora de Derecho Romano ¬¬
5º EL ASPECTO, aqui se vale que te vistas mega raro. Hay varios looks, el de vampiro gotico, el de vagabundo millonario (por raro que eso suene), el de fenomeno de circo, el de gracioso bailarin, el de hugh jackman, el de christian bale...
6º (y mas importante) NUNCA PERO NUNCA REVELES TUS SECRETOS. Yo recuerdo que antes veía un programa donde un mago convenientemente enmascarado revelaba los trucos de algunos de los actos mas lindos de todos, rompiendo mi ansiedad y mi ilusion. El caso es que si eres mago y abres la boca sobre cómo llevas tu truco, éste pierde valor y deja de ser divertido (oiste, Eisenheim???).
Entonces diganme, ¿a ustedes les gustaria ser magos, hacercosas muy locas, enamorar a un espectador y vivir mil aventuras? Y hablando de eso, ¿creen que Lobita podría ser una buena maga? Adiosito!!!

viernes, 18 de diciembre de 2009

¡¡PAYASOOOOOOOOOS!!

Es en serio, no se rían.
Desde chiquitita adorable hermosa (sí, cómo no ¬¬) le he tenido miedo a infinidad de coas, tales como... Las arañas, la oscuridad, estar encerrada... cosillas sin importancias y por demás normales.
Pero hay algo que he vivido durante años y que me perturba horrorosamente. ADVERTENCIA: La historia que voy a contar no es apta para personas sensibles o con estómagos débiles.


Cuando yo era pequeña, me gustaba ir a las fiestas. Ya saben, los globos, el pastel, los juegos...
y el payaso.

El payasito en turno era un infeliz desempleado psicópata cuyo único fin al trabajar en fiestas para niños es torturar mentes inocentes, robarse los licores de la casa y sabrosearse a la mamá (¡y no me digan que no es cierto!). Por eso yo les tenía cierta renuencia.
De hecho, mi relación con los payasos-arlequines-bufones. etc es tan pero tan mala. Son criaturas malvadas y dementes que te traumatizan hasta la demencia. Ejemplos hay muchos: Eso el payaso, el Guasón o Joker, los dizque payasos esos que te vendne dulces y globos en la calle (de hecho, más que vendértelos te los avientan en la mano para que te veas obligado a pagarlos, como un asalto a máxima velocidad en reversa).
Obviamente, preferí inclinamre por los magos, esos simpáticos hombres sin la cara blanca de aspecto barrigón o delgaducho acompañados de graciosos animalitos y asistentes amables. Entonces, de pequeña preferia mil veces ayudar en algún truco de fiesta (no, nunca me tocó el chafa-truco del conejo con sombrero, pero sí uno con un pollito, y me regalaron el pollito... extraño ese pollito), en vez de ser víctima pública de los clowns.
Así que, ahí lo tienen.

P.D Irónicamente, Hugh Jackman trabajó como payaso de fiestas en su juventud, y de adulto salió en una película llamada El Gran Truco, donde hace de mago.