Llevamos casi tres semanas sin novedad al frente (perdonen la jerga, últimamente he estado leyendo mucho sobre conflictos bélicos...tal vez estudiar Diplomacia me esté afectando) y en un solo día pasa de todo, literalmente de TODO.
Haciendo caso omiso al hecho de que el espíritu de Haydrich, Hitler y otros tantos nazis parecen estar gozando en el Mas Allá torturándome con su presencia cada bendito día (lo que me hace tomar en consideración abrir un segmento semanal titulado "Los Nazis me Persiguen") me la he pasado casi en el aburrimiento total sin absolutamente nada novedoso que hacer, por lo que el viernes cuando una amiga nos llamó para invitarnos a su casa el domingo y ver una película pensé que todo resultaría muy bonito y normal.
Sí, cómo no...
Apenas llegar a la casa mi amiga nos dijo que tendría que visitar un lugar (muy convenientemente llamado "Punto Rojo"...sí, ahora también los soviéticos la traen en contra mía) para encontrarse con el eterno avatar del novio por internet. En vivo y en directo, claro está. Total que la necesidad nos exigió marchar primero en bus y luego en subterráneo para llegar al punto de reunión, yo, claro, haciendo tripas corazón porque la idea de verme cara a cara con un desconocido me pone los pelos de punta.
Todo iba bien en la primera estación, donde el hecho de que fuera domingo se notaba porque los vagones iban relativamente vacíos. A la segunda estación sin embargo, oí primero un grito brutal. ¿Había caído el gobierno? ¿Se rebelaban las anticulturas en una lucha sin precedentes? ¿Era el llamado de la naturaleza? Bueno relativamente era de todo un poco, porque el caos, la tradición y la estupidez se mezclaron en ésa especie urbana que tanto detesto. No, no se trataban de reggaetoneros, tampoco de beliebers, eran algo aún más terrorífico...Una barra de fútbol.
NUNCAMÁS: Para los no entendidos, una barra de fútbol es un grupo de fanáticos de un equipo. Se destacan por ser especialmente agresivos y hasta mortales.
Literal. Todos a uno, la manada de bestias...perdón, de fans, se subieron al subterráneo gritando, boqueando, pateando y cantando mientras al fondo del vagón sonaban con todo las vuvuzuelas. Durante casi ocho estaciones tuve que tolerar sus cánticos celestiales (el himno de su equipo y unas cuantas rimas de su invención) y claro, sus llamados de chimpancés en celo, brincando y golpeando todo al ritmo de sus canciones. Cuando por fin nos libramos de ellos ya habíamos llegado a nuestro destino, y todo lo que nos restaba era esperar...claro, en el proceso nos encontramos con un amigo, lo saludamos y fuimos a un 7eleven (oh sí, Lobolandia tiene un 7evelen...que loco) donde me compré una de las famosas y controversiales malteadas instantáneas. Por cierto, estuvo muy buena.
Por otro lado, la espera de casi una hora no dio frutos, el susodicho no llegó y echamos a andar al corazón de Lobolandia (apenas unas cuadritas más allá del ahora llamado Parque Soviético...digo, por aquello de que es "rojo"...¿entienden? ¡Rojo!...sí, ya sé, eso es muy racista). Ahí llegadas, comimos pizza de baratillo (o séase mega rebanada + papas + refresco en vasito desechable a 30 pelucones, que para mi economía resulta un tanto caro a éstas alturas) y volvimos cada quien para su jaus.
Pero si creen que con la Lobita en su casa todo el universo volvería a su curso normal...evidentemente son nuevos en este blog. Eran las 5 de la tarde cuando volví, todo era soleado, cálido y festival. Una hora más tarde el cielo se puso de un bello color negro sólido y se atascó de nubes que relampagueaban como si se hubiera venido el fin del mundo. Si no entré en pánico fue porque un rico algodón de azúcar me calmó los nervios (era lo justo, llevaba más de una semana haciendo cacería humana para atrapar a uno de esos señores que pasan por ahí vendiendo algodones de azúcar), y así concluyó otro memorable momento que apenas duro 3 (!) horas, tiempo suficiente para desatar el caos. Dios, esto ya es un récord personal.
Y así es como los abandono, recordándoles que gocen su Halloween asustando chamaquitos como yo, y honren como buenos mexicanos (los que sean, aclaro) el Día de Muertos, donde la memoria de cierta gatita blanca me pondrá un tanto melancólica...
Adiosito!!
FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.
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lunes, 29 de octubre de 2012
WILD ON EDICION: LOBOLANDIA
Palabras clave de mis desgracias
accidentes,
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futbol,
Lobita,
locuras,
terror
jueves, 3 de junio de 2010
DEPORTE DE BESTIAS: FUCHO
ADVERTENCIA: Esta va para los pamboleros/as de corazón: ya he dicho repetitivamente que aquí se respeta la opinión y gustos de todo el mundo, pero hay una cosilla llamada libertad de explosión (prima hermana de la libertad de expresión) que me da todo el derecho de opinar. Así que porfas: no se sientan ofendidos.
Ya entrados en gastos...
Ésta misma tarde tenía un trabajo urgente. Corrección: todos en mi salón teníamos una presentación urgente, nuestro examen final de Vocacional. Lo habitual es que andemos todos como hormiguitas corriendo de un lado a otro tratando de acabar el trabajo final pero hoy... ¡noooooo! Todo el mundo estaba expectante frente a la chafaradio para oír el partido de: México Italia.
Siiii, en vez de serenarse y acabar lo REALMENTE URGENTE, había veinte tipos arremolinados en un rincón alrededor del dueño de la radio intentando sintonizar a como diera lugar el dichoso partido. La maestra (irónicamente la Inchi vieja que les mencioné en otro post) les ordenó que apagaran el dichoso aparatito, y la respuesta generalizada fue:
-¡NEEEEEEEEEEEEL!
Y luego el más "inteligente" (¿se notó el mega sarcasmo? claaaaaaaaaaro que si) de mis irregulares, Quique, dijo en voz alta para alentar a la multitud:
-¿Quién quiere oír el partido?
Un bramido así tipo el de "¡espartanoooooos!" se oyó en todo el salón simulando el grito de guerra ante un unánime:
-¡YOOOOOOOOOOOOOOOO!
Y ahí no acabó la cosa. como las mujeres aún no andaban muy convencidas que digamos, Quique preguntó:
-¿Quién quiere oí a Chicharito?
Y esta vez un chillido femenino similar al que avientan las fans de los Jonas resonó por todo el salón:
-¡AAAAAAAAAAAAAAAH, YOOOOOOOOOOOOOO!
Y todos me miraron raro, a mí, sentadota en mi butaca, con el rostro inexpresivo y neutral (poco faltaba para que me cruzara de rodillas y dijera "oooooooooooom"). Y creo que más de uno deseaba picarme con una varita (efecto odioso del post-rareza).
La respuesta a mi actitud es simple: NO ME GUSTA EL FÚTBOL. ¿Porqué? Les puedo enumerar mil razones, y ahí les van:
PRIMERA RAZÓN: PORTERA ACCIDENTAL.
Desde que mi cerebro funciona y asisto a una escuela, sé que soy un imán ideal de balones. No solo de fútbol sino de todo tipo: basquet, voli, americano, frontón, tenis, quemados, bola de acero para lanzamiento de bala... Pero como los deportes mencionados son pasados por el arco del triunfo aquí, pues los del fucho eran los que me golpeaban seguido, estuviera jugando o no. De la nada en medio de la cancha o a varios metros lejos de la acción normalmente el maldito baloncito iba a estamparse a:
-Mi cara.
-Mi cabeza.
-Mi estómago.
-Mis espinillas.
-Mi espalda.
-Mi pobre traserito.
-Mi pecho (sé que no querrán oír esto, pero durante el desarrollo y después de él esos golpes dolían más).
Lo natural era, entonces, que me pusieran de portera a la hora de jugar, pero yo siempre dije que "cuernos" porque si lejos de la cancha ya me golpeaban, imagínense dentro.
SEGUNDA RAZÓN: Y ALLÁ VA MI PELÍCULA...
Miles de veces me han interrumpido un programa de lujo, una película maravillosa o ya de plano una canción hermosísima en la radio para sus mugrosas coberturas de X partido ¬¬ Es decir, ¿de veras creen que todos vivimos de éso? No solo de fútbol vive el hombre... Ok, me equivoqué, la frase correcta aquí es No solo de fútbol DEBE vivir el hombre. Hay más cosas: libros, música, comida... dormir...
Una vez empezaba en la radio una canción que me encanta, y cuando apenas íbamos a la mitad de la letra, ¡zaz! que la interrumpen para avisar de cómo iba el partido de yo-no-lo-conozco vs no-me-interesa. O.o
Y otra vez, viendo la tele y atinándole a una película muy intersante, el canal (TV Azteca tenía que ser...) le cortó miles de éscenas y la redujo a preciosos 50 minutos para pasar su especial del fútbol dominguero. ¬¬ y me lleva la chifosca...
TERCERA RAZÓN: ES DEPORTE DE BESTIAS, ¡¡ADMÍTANLO!!
¿Que no me creen? ¿Que exagero? Bueno quizá exagero, y más que exagerar generalizo (ya sé que existe gente inteligente en el mundo que también le gusta el fútbol), pero si echáramos un vistazo de cerca...
En primer lugar los aficionados (y sus siniestras primas las barras) enloquecen en un partido. Los hombres promedio son capaces de perder la memoria en menos de lo que decimos "cuando tuve yo te tuve te mantuve y te dí" para un trabajo o un recado, ¡aaaaaaaaah! pero nunca olvidarán qué fechas hay partidos, quiénes juegan, dónde, cómo se llaman, de qué clubes vienen... en resumen, la capacidad cerebral que usualmente ocupamos en la escuela para memorizar fechas, acontecimientos y personajes, en su caso está totalmente depurada y guardan éste mismo tipo de información, pero UNICAMENTE de futbol. Y claro, el mero día los podemos hallar en grupos (ojo, jamás solos) con sus amigos y hasta el tope con frituras y chelas, muuuuuuuuuchas chelas viendo el partidazo ya sea en su casa, en un bar o en el estadio. Y aquí vemos una transformación total: de homo sapiens pasan sorpresivamente a hombre de cro-magnon.
Porque gritan, berrean en un idioma aún incomprensible, lanzan cosas como gorilas en celo y si alguien se atreve a cuestionar u ofender a su equipo consentido se arma un pleito épico (aquí si las batallas de Alejandro Magno y Napoleón se quedan cortas). Y, tristemente, ya sabemos en qué desembocan estas peleas, ¿no? Ya lo hemos visto.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...Eso es lo que les puedo contar de este deporte non grato para mí. No digo que el deporte sea malo, simplemente a mi parecer no es el mejor, hay cosas interesantes que (hello!!) tambipen son deportes y nadie los pela, como equitación, natación... Cosas que también son padres aunque claro, no puedes gritar cada vez que el jockey vadea un palito, ¿verdad?
Así que, ¿les gusta el futbol? Porque si son como yo y lo detestan, agárrense porque se vienen meses muuuuuuuuuuuy largos...
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