Antes que nada... *se levanta como Mu-shu* ¡ESTOY VIVAAAAAA!
Honestamente he olvidado hace cuánto exactamente me largué de este sitio y lo lamento profundamente (traducción: amo leer tarugadas, y escribirlas mucho más), pero dos demonios incontrolables que se fusionan en uno solo me hicieron una batalla épica de como dos años de la cual me libré gracias a la Espada del Empleo Juvenil y del Escudo Universitario respectivamente.
Sip, ya soy bastante mayor (eso no implica menos idiota... creo) que cuando empecé esta vaina, pero afortunadamente para ustedes mi acidez mental ha crecido con ello y ahora pueden tenerme más amargada y criticona que nunca :D
NUNCAMÁS: ...¿Hurra?
Sí, hurra, porque hoy paseándome por Wordpress encontré un blog genial que me hizo recordar esos felices tiempos en que tenía que proteger mi cabeza y mi trasero de los bullys y los profes... en ese orden; tiempos en que todo valía gorro en mi vida y hacía estupideces de adolescente, porque sí, contrario a la creencia popular yo no nací adulta y amargada, noooo señor, yo fui un moquito alguna vez.
¿Y qué eran esas cosas terribles que pasaban a mi alrededor? Pues como leyeron en el título son... *prrprrprrprrprprprrrr*... ¡MODAS PENDEJÍSIMAS!
Porque sí, damas y caballeros, TODOS fuimos víctimas, directas o indirectas, de las modas pendejas, esas cosas que a todos les gustaban pero, en el fondo, sabían que eran una ridiculez. Y hoy les traigo un recuento de las modas más tristes, repetitivas y populares que Lobita tuvo que padecer... quisiera o no.
MODA 1: IIIH ZOI REVELDEEEEH.
Curiosamente fue la menos usada, dado que mi escuela secundaria era, literalmente, Cholotlán, con todo lo que eso implicaba; un submundo lleno de pantalones a medio bajar, signos que le provocarían un orgasmo a cualquier presidiario, y profes que habían evolucionado del "Chavorruco genérico" al "Hommie posser". La presencia de las "rebelditas" o como demonios se definiera el fandom era a cuentagotas, pero se caracterizaban todas por una sola cosa: la cosmovisión fresi-pop de la amistad, el amor y... un montón de cosas más; eran sueños guajiros de Mía's y Roberta's (ni Lupita's ni mucho menos la tipa obesa que no me acuerdo su nombre... no, todas aspiraban a ser las wapers mamonas) que buscaban a sus "ni-chuchas-recuerdo-cómo-se-llamaban-los-hombres" en una escuela llena de parodias de Daddy Yankee. Más de una intentó llevarse botas para emular los uniformes de la telenovela (por cierto, ¿qué pinche escuela "de élite" deja que las chicas se vistan como... como actriz americana de porno? duda existencial) y eso les costó un respectivo regaño y una razón más para odiar su desafortunado ghetto. Yo, personalmente, sentía cierto cariño por el primer CD que salió, pero fuera de ello nada del merchadising ni mucho menos la historia en sí me interesó.
MODA 2: EL DEATH NOTE NORTEÑO.
El reggaeton jamás ha sido de mi gusto, JAMÁS, ni siquiera ahora que Enrique "gemidos locos" Iglesias ha ingresado al mundillo dándole un toque menos sexoso y más fiestero, pero aprendí bien pronto que había algo peor: banda. Esa mezcla de instrumentos de viento que conocen aproximadamente sólo 7 u 8 notas, esas voces aguardientosas, esas temáticas dignas de Freud y... la parafernalia general estaba elevando la punta de su rudo iceberg en aquellos tiempos, y aún no era el monstruo metafórico de la primaria trunca y los memes que es hoy en día, pero ya se aproximaba mucho. La banda era de mucho más gusto femenino que masculino, quienes a esas alturas ya competían por saber quién era el macho alfa dándose golpes de pecho y descubriendo a sus "amigos inseparables" con quienes hacían experimentos dignos de Harry Potter (accio penne!), lo que significaba HORAS de sana diversión (ujum...) con chicas que encontraban en las profundísimas letras de Valentín el Gallo (o algo así se llamaba, no me acuerdo) y la Tres Veces Heroica Banda Cítrico Verde para expresar su vida romántica. Lo "mejor" era ver grupitos de tres o cuatro dudettes llorando a moco tendido mientras pitaban:
-¡Ay kemosión, mi kanzión! ¡Me ase yorar!
Sí, a mí también me hacían llorar... de dolor, principalmente.
(Por cierto que en este tiempo empezaron a morirse varios de los miembros de las bandas de... de banda, valga la redundacia).
MODA 3: EL GÉNESIS DE LAS MOXXITAS.
Metroflog. Sí. Esa "red social" que consistía en un imbécil (habitualmente tú) subiendo una fotografía (habitualmente de ti si estabas más o menos waper y si no, una de tu perrito o de un hombre/mujer buenón/a) para recibir "firmas"; era el Holocausto de la RAE, el suicidio colectivo de cualquier precursor de la fotografía, el... el infierno. Si eres demasiado peque para conocer a este monstruo, te explico que básicamente, Metroflog era la prima choni de cualquier otra red social que conozcas, un lugar mágico lleno de brillitos y fondos feos, donde podías modificar tu nombre para que se volviera un título moxxito y donde probablemente nació el "ziiighemeh y teh ziigoh".
Aquí sí debo admitir que yo tuve uno... y sí, le puse brishitos a mi título (shame *bell rings*... shame *bell rings*), PEEEEERO como yo en ese entonces era "Lobita gótica-burtoniana" imaginarán que todo se sostenía en fondo negro con tonos púrpuras y de vez en cuando rojos... y como mi cara era una cosa parecida al Ecce Homo post-restauración, subía otra de esas modas extrañas que surgieron para finales de la primer década del 2000...
MODA 4: AAAAAAAAIIIII KOMO ZUFROOOOOH~
"Que se mueran los emos" era el nuevo lema nazi de América Latina, y se hicieron mil parodias mientras la mercancía, la moda, la música y todo lo que termine con M (de muerte porque... emos...) no se daba abasto. Sí, para ese tiempo lo más peculiar y abusado no eran los otakus kawaiis, sino los emos; los peinados turbo lacios, el maquillaje corrido a drede, las camisetas de grupos como My Chemical Romance, Panic! at the Disco, The Rasmus y Green Day, las pulseritas con motivos cuadriculados, los mini moñitos que no te sujetaban ni 5 centímetros de cabello y por supuesto, la cereza del pastel, las imágenes dramáticas, pululaban un poco clandestinamente por miedo a que Cholo Man (es decir, el ganador del concurso fálico que mencioné unos párrafos atrás) decidiera ponerle fin a tu dramática vida con un buen "reta" donde habría "esquina" y todo lo que contribuye a explicar que la selección natural aún es vigente.
En general, las modas imbéciles han ido y venido a lo largo de la historia de la Humanidad (como esa costumbre de posar como idiotas para las pinturas apoyándose "así casuales" sobre escritorios desordenados, por ejemplo), y lo importante no es la lucha constante entre seguirlas o no, sino saber cuándo han ido demasiado lejos y cambiarlas a algo mejor... o peor.
Por cierto, les dejo el adorable post que me inspiró a escribir esta noche.
https://alcoronelmastersnotienequienlalea.wordpress.com/2014/07/20/sho-no-zigo-modaz/
FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.
Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta yo. Mostrar todas las entradas
martes, 28 de junio de 2016
Historia (triste) de modas imbéciles
Palabras clave de mis desgracias
adolescentes,
cosas,
escuela,
moda,
yo
martes, 14 de julio de 2015
FAUNA NOCIVA: LAS ÑORAS
Los viajes en camión siempre me recuerdan por qué aborrezco tanto a la gente, casi del mismo modo que lo hacen los bancos lentos y la comida mal servida. Y como tenía un tiempo sin recordarles, querid@s hartit@s, mi poco afecto a las masas escandalosas, he aquí un poco de cultura (o contracultura, según algunos términos) de un espécimen desconcertante, irritante y especialmente peligroso, las Feminas Vulgos, alias... "las ñoras".
Primero y antes que nada, ¿cómodemonios identificar a una ñora? La especie se caracteriza por las siguientes peculiaridades físicas, casi sin importar el país de procedencia:
*Usan el cabello largo, a veces sujeto con un moño o una coleta poco hecha (como dando a entender que tienen "taaanto trabajo" que no hay tiempo de arreglarse) y teñido con rayos o colores que casan poco con su físico (rubio neón o rojo semáforo en morenas, especialmente).
NOTA: Por culpa de su cabello, puedes tener algunos percances.
*Las de mayor edad, usan ropas de tonos discretos y estampados. Las de mediana edad (de 30 a 45) utilizan ropas más "modernas", una o dos tallas menores que las suyas. Son fans de los pantalones ya pasados de moda que llevaban esa palabrita de "bebe" estampado en un lugar que si miras fijamente (y eres hombre) te proporcionará un carterazo que te mandará de aquí al Trópico de Cáncer.
*Hablando del lío con la ropa, estas mujeres varían entre la complexión "llenita formal" y algo que me gusta llamar "el muffin desbordado". No existe otro punto.
NOTA: La complexión es casi siempre su arma de autodefensa, como el Ankylosaurus que usaba su coraza, las ñoras usan su morbidez para espantar y atacar a sus potenciales enemigos, léase: todo mundo.
*Cuando usan maquillaje (de nuevo, mujeres de mediana edad), usan o tres tonos más claros o dos tonos más oscuros que los que la paleta de maquillaje les indica. Dicho de otro modo, son la versión de más edad de las niñatas que se ponen una donita glaseada para pintarse.
*Usan la ceja tatuada. SIEMPRE. Sus colores favoritos son el negro y el rojo (para la ceja). Debido a esto, se depilan constantemente los vellos de su ceja real, haciendo que la línea sea aún más obvia... y fea. Tienen para ello el estilo "permanentemente enojado" y la "U invertida" como sus preferidos.
*Llevan una bolsa (que desentona fatal con el resto de su vestimenta) que posiblemente esté llena de ladrillos, piedras u objetos punzocortantes, puesto que las usan como una forma de asustar o coaccionar a la gente a su alrededor.
NOTA: En ocasiones llevan más de una bolsa: una mediana para sólo Dios sabe qué, otra más pequeña para el maquillaje. Sin embargo, el celular y la cartera siempre la llevan a la mano. Autoconfianza dirán algunos, sesos lisos digo yo.
*ALGUNOS de estos especímenes llevan, además, a sus pequeñas crías, que nunca pasan de los ocho años máximo. Y cuando digo crías, es que llevan a más de una, y todas tienen la misma pinta: sucias, con el cabello peinado a la mala con litros de gel, escandalosos, chillones e irrespetuosos del sitio donde se encuentran. La ñora promedio intentará calmar sus vagancias una o dos veces máximo, diciéndoles de la forma más amable posible (?) que guarden silencio. Si las crías la ignoran, ella simplemente desistirá.
NOTA: Claro que si tú como buen ciudadano increpas a las bestiecillas, ellas te saltarán al cuello con frases como "¡No te metas en cómo crío a mis hijos!" o "¡¿A ti que te importa?! Si no te gusta vete".
Ahora que ya tenemos una taxonomía adecuada de las ñoras, es momento de conocer a fondo algunas de sus formas sociales (recordad, pues, que las ñoras son mutables):
1: LA ÑORA ACAPARADORA.
Ocupa más espacio del que un humano promedio necesitaría, esto en gran parte por dos cosas: una, su complexión. Ya he explicado que muchas de ellas tienen la talla de cadera suficiente para competir con los choferes de trailer o los plomeros, y dos, sus bolsas. Entre su cadera, el espacio de su bolsa y un posible brazo rollizo que se balancea a un ángulo mayor a los 45 grados por la calle al caminar (o, por el contrario, que toma el tubo del camión a un ángulo de casi 90 grados en referencia a su hombro), la ñora promedio cubre el espacio de una y media personas. O dos, si encima de todo lleva un niño.
Esta ñora acaparadora no sólo se las arregla para taponear un área peatonal (si tú vas atrás, no habrá manera de rebasarla, a menos que te arriesgues a bajar la banqueta), sino los asientos dobles del camión. Las ñoras acaparadoras nunca tomarán por iniciativa propia un asiento individual, no. Cogerán el asiento doble usándolo para acomodar de manera más cómoda sus caderas irrebatibles e incluso, para colocar su bolso en el asiento (o medio asiento, mejor dicho) libre. Si por mal juego del destino te toca ir sentado junto a una ñora acaparadora, se las apañará para irte empujando lentamente hacia tu perdición por obra y gracia de su trasero o de su brazo embolsado. Si por otro lado le ganas un asiento (las ñoras, en general, AMAN la comodidad, a tal punto que son capaces de agredir a otros especímenes con tal de conseguirlo), pasarás un "ameno" viaje en el cual, como venganza, te dará de topes con su bolsa o te embarrará su prominente barriga en el rostro cada que el chofer le atine (o no) a un bache.
(Como dato les digo que eso último me pasó ._.)
2. LA ÑORA "LAGARTIJA CRUZANDO CALLE".
Este video explica mejor la velocidad en que este tipo de ñora se mueve. Pariente cercana de la acaparadora, la ñora LCC es indeciblemente lenta, y sus contoneos impiden a los transeúntes poder rebasarla. No importa que lleve una fila de desesperados atrás, la LCC seguirá a su cómodo ritmo, parándose continuamente para examinar algo en su bolsa, mirar un acaparador o, sencillamente, descansar. Si tú te envalentonas y la cruzas por las malas, hay mucha posibilidad de que choques con ella, a lo que la mentada ñora reaccionará, no necesariamente con agresión, sino con profundo desagrado a tu persona, y de maleducado no te bajará jamás.
3. LA ÑORA INDECISA.
Para tu mala suerte, este tipo de ñora es la última de la fila, antes que tú. No importa si es un restaurante de comida rápida, el puesto de tacos, la farmacia, la heladería, esta ñora SIEMPRE tardará siglos en decidir qué es lo que quiera. Contará y recontará su dinero, preguntará por al menos cinco cosas diferentes al encargado, pedirá y cancelará unas dos, y cuando ya estés tirándote de los cabellos ante la exasperación... decidirá el pedido más pequeño. Siempre. Y te preguntarás qué pecado horrible habrás cometido para tener que sufrir ese percance.
NOTA: El promedio de reacción de una ñora indecisa es, más o menos, de tres a ocho minutos. Se prolonga exponencialmente conforme la edad.
4. LA ÑORA ESCATOLÓGICA.
Su hobbie es hablar en voz alta, generalmente en restaurantes y hospitales, de cosas asquerosas, grotescas y repugnantes. Con ella, los comerciales de Lolita Ayala a la hora de las comidas te parecerán tolerables en comparación. La ñora escatológica ama narrar con pelos y señales no solo accidentes brutales, sino todo tipo de enfermedades con resultados repulsivos (problemas gastrointestinales ocupan la posición más alta) e incidentes relacionados con fluidos corporales poco agradables. Dentro de esta categoría se encuentran las que tienen el poco tacto de hablar de resultados terribles en plena sala de emergencias, mientras se abanica porque su urgente sufrimiento es un bochornito o que, una vez más, lleva una semana con un estreñimiento del que te contará con sumo detalle.
5. LA ÑORA... EN MANADA.
En este caso, existen dos subcategorías: la ñora acompañada de otras ñoras, y la ñora acompañada de su prole. Con los primeros, las ñoras se volverán una masa informe y ruidosa, más ruidosa que un grupo de guacamayos charlando entre sí, masa que cerrará en definitiva el paso peatonal y se agrupará de tal modo que no habrá fuerza humana que consiga o un asiento o un buen plato de comida. Al ir al baño, el repugnante desastre que dejan atrás sólo se puede definir así: lavabo descompuesto. Si la ñora, por otro lado, vaga por el mundo con sus pequeños engendros, descubrirás cuánto daño realmente puede hacerle un niño a un inmobiliario, dejando sus manitas sucias marcadas por todos sitios, chillando, correteando y empujando a la gente, mientras su madre se contenta con mirar el celular y fingir que está en su zona de confort.
Este fue un breve recorrido por una fauna excitante, desconcertante, molesta... y única. Si desean que haga más posts de "Fauna nociva", pueden hacérmelo saber. ¿De quién quieren que hable en otra vuelta, tipos con swag, otakus redomados, ancianos violentos? ¡Adiosito!
Primero y antes que nada, ¿cómo
*Usan el cabello largo, a veces sujeto con un moño o una coleta poco hecha (como dando a entender que tienen "taaanto trabajo" que no hay tiempo de arreglarse) y teñido con rayos o colores que casan poco con su físico (rubio neón o rojo semáforo en morenas, especialmente).
NOTA: Por culpa de su cabello, puedes tener algunos percances.
*Las de mayor edad, usan ropas de tonos discretos y estampados. Las de mediana edad (de 30 a 45) utilizan ropas más "modernas", una o dos tallas menores que las suyas. Son fans de los pantalones ya pasados de moda que llevaban esa palabrita de "bebe" estampado en un lugar que si miras fijamente (y eres hombre) te proporcionará un carterazo que te mandará de aquí al Trópico de Cáncer.
*Hablando del lío con la ropa, estas mujeres varían entre la complexión "llenita formal" y algo que me gusta llamar "el muffin desbordado". No existe otro punto.
NOTA: La complexión es casi siempre su arma de autodefensa, como el Ankylosaurus que usaba su coraza, las ñoras usan su morbidez para espantar y atacar a sus potenciales enemigos, léase: todo mundo.
*Cuando usan maquillaje (de nuevo, mujeres de mediana edad), usan o tres tonos más claros o dos tonos más oscuros que los que la paleta de maquillaje les indica. Dicho de otro modo, son la versión de más edad de las niñatas que se ponen una donita glaseada para pintarse.
*Usan la ceja tatuada. SIEMPRE. Sus colores favoritos son el negro y el rojo (para la ceja). Debido a esto, se depilan constantemente los vellos de su ceja real, haciendo que la línea sea aún más obvia... y fea. Tienen para ello el estilo "permanentemente enojado" y la "U invertida" como sus preferidos.
*Llevan una bolsa (que desentona fatal con el resto de su vestimenta) que posiblemente esté llena de ladrillos, piedras u objetos punzocortantes, puesto que las usan como una forma de asustar o coaccionar a la gente a su alrededor.
NOTA: En ocasiones llevan más de una bolsa: una mediana para sólo Dios sabe qué, otra más pequeña para el maquillaje. Sin embargo, el celular y la cartera siempre la llevan a la mano. Autoconfianza dirán algunos, sesos lisos digo yo.
*ALGUNOS de estos especímenes llevan, además, a sus pequeñas crías, que nunca pasan de los ocho años máximo. Y cuando digo crías, es que llevan a más de una, y todas tienen la misma pinta: sucias, con el cabello peinado a la mala con litros de gel, escandalosos, chillones e irrespetuosos del sitio donde se encuentran. La ñora promedio intentará calmar sus vagancias una o dos veces máximo, diciéndoles de la forma más amable posible (?) que guarden silencio. Si las crías la ignoran, ella simplemente desistirá.
NOTA: Claro que si tú como buen ciudadano increpas a las bestiecillas, ellas te saltarán al cuello con frases como "¡No te metas en cómo crío a mis hijos!" o "¡¿A ti que te importa?! Si no te gusta vete".
Ahora que ya tenemos una taxonomía adecuada de las ñoras, es momento de conocer a fondo algunas de sus formas sociales (recordad, pues, que las ñoras son mutables):
1: LA ÑORA ACAPARADORA.
Ocupa más espacio del que un humano promedio necesitaría, esto en gran parte por dos cosas: una, su complexión. Ya he explicado que muchas de ellas tienen la talla de cadera suficiente para competir con los choferes de trailer o los plomeros, y dos, sus bolsas. Entre su cadera, el espacio de su bolsa y un posible brazo rollizo que se balancea a un ángulo mayor a los 45 grados por la calle al caminar (o, por el contrario, que toma el tubo del camión a un ángulo de casi 90 grados en referencia a su hombro), la ñora promedio cubre el espacio de una y media personas. O dos, si encima de todo lleva un niño.
Esta ñora acaparadora no sólo se las arregla para taponear un área peatonal (si tú vas atrás, no habrá manera de rebasarla, a menos que te arriesgues a bajar la banqueta), sino los asientos dobles del camión. Las ñoras acaparadoras nunca tomarán por iniciativa propia un asiento individual, no. Cogerán el asiento doble usándolo para acomodar de manera más cómoda sus caderas irrebatibles e incluso, para colocar su bolso en el asiento (o medio asiento, mejor dicho) libre. Si por mal juego del destino te toca ir sentado junto a una ñora acaparadora, se las apañará para irte empujando lentamente hacia tu perdición por obra y gracia de su trasero o de su brazo embolsado. Si por otro lado le ganas un asiento (las ñoras, en general, AMAN la comodidad, a tal punto que son capaces de agredir a otros especímenes con tal de conseguirlo), pasarás un "ameno" viaje en el cual, como venganza, te dará de topes con su bolsa o te embarrará su prominente barriga en el rostro cada que el chofer le atine (o no) a un bache.
(Como dato les digo que eso último me pasó ._.)
2. LA ÑORA "LAGARTIJA CRUZANDO CALLE".
Este video explica mejor la velocidad en que este tipo de ñora se mueve. Pariente cercana de la acaparadora, la ñora LCC es indeciblemente lenta, y sus contoneos impiden a los transeúntes poder rebasarla. No importa que lleve una fila de desesperados atrás, la LCC seguirá a su cómodo ritmo, parándose continuamente para examinar algo en su bolsa, mirar un acaparador o, sencillamente, descansar. Si tú te envalentonas y la cruzas por las malas, hay mucha posibilidad de que choques con ella, a lo que la mentada ñora reaccionará, no necesariamente con agresión, sino con profundo desagrado a tu persona, y de maleducado no te bajará jamás.
3. LA ÑORA INDECISA.
Para tu mala suerte, este tipo de ñora es la última de la fila, antes que tú. No importa si es un restaurante de comida rápida, el puesto de tacos, la farmacia, la heladería, esta ñora SIEMPRE tardará siglos en decidir qué es lo que quiera. Contará y recontará su dinero, preguntará por al menos cinco cosas diferentes al encargado, pedirá y cancelará unas dos, y cuando ya estés tirándote de los cabellos ante la exasperación... decidirá el pedido más pequeño. Siempre. Y te preguntarás qué pecado horrible habrás cometido para tener que sufrir ese percance.
NOTA: El promedio de reacción de una ñora indecisa es, más o menos, de tres a ocho minutos. Se prolonga exponencialmente conforme la edad.
4. LA ÑORA ESCATOLÓGICA.
Su hobbie es hablar en voz alta, generalmente en restaurantes y hospitales, de cosas asquerosas, grotescas y repugnantes. Con ella, los comerciales de Lolita Ayala a la hora de las comidas te parecerán tolerables en comparación. La ñora escatológica ama narrar con pelos y señales no solo accidentes brutales, sino todo tipo de enfermedades con resultados repulsivos (problemas gastrointestinales ocupan la posición más alta) e incidentes relacionados con fluidos corporales poco agradables. Dentro de esta categoría se encuentran las que tienen el poco tacto de hablar de resultados terribles en plena sala de emergencias, mientras se abanica porque su urgente sufrimiento es un bochornito o que, una vez más, lleva una semana con un estreñimiento del que te contará con sumo detalle.
5. LA ÑORA... EN MANADA.
En este caso, existen dos subcategorías: la ñora acompañada de otras ñoras, y la ñora acompañada de su prole. Con los primeros, las ñoras se volverán una masa informe y ruidosa, más ruidosa que un grupo de guacamayos charlando entre sí, masa que cerrará en definitiva el paso peatonal y se agrupará de tal modo que no habrá fuerza humana que consiga o un asiento o un buen plato de comida. Al ir al baño, el repugnante desastre que dejan atrás sólo se puede definir así: lavabo descompuesto. Si la ñora, por otro lado, vaga por el mundo con sus pequeños engendros, descubrirás cuánto daño realmente puede hacerle un niño a un inmobiliario, dejando sus manitas sucias marcadas por todos sitios, chillando, correteando y empujando a la gente, mientras su madre se contenta con mirar el celular y fingir que está en su zona de confort.
Este fue un breve recorrido por una fauna excitante, desconcertante, molesta... y única. Si desean que haga más posts de "Fauna nociva", pueden hacérmelo saber. ¿De quién quieren que hable en otra vuelta, tipos con swag, otakus redomados, ancianos violentos? ¡Adiosito!
Palabras clave de mis desgracias
ciudad,
cosas,
gente,
viva la Lobolandia,
yo
lunes, 5 de enero de 2015
LA DICTADURA DE LA DOBLE EQUIS
Ustedes saben que conforme pasa el tiempo, las ideas viejas que rozan con lo arcaico terminan por desaparecer y reemplazarse por algo nuevo y, se espera, mejor. Lo gracioso llega cuando ese intercambio de corrientes no es sino lo mismo, pero en otro color, o tal vez con un nombre nuevo; ahí es cuando mucho se preguntan si de verdad los cambios son para mejorar.
Les explico: mi reflexión viene de un día, ya un tanto lejano en que tuve que verme, por las malas, introducida en un pleito dialéctico sobre si era correcto o no censurar de manera agresiva los piropos. De mi lado alegaba que había un mar de diferencia entre un piropo (que no es sino un cumplido amable, casi siempre relacionado con la belleza física de la persona a quien va relacionada) y una ñerada (que podemos encontrar en varias versiones pero que las más comunes y que toda mujer -y algunos hombres- ha escuchado vienen en forma de "¡Sssshh!" "¡Pssst!" y "¡Mamacita!", o cualquier otra idiotez de mayor o menor grado que se les ocurra), mientras que la otra debatiente (autodenominada feminista) decía que cualquier piropo (como si existieran "piropos buenos" y "piropos malos") era inaceptable porque, con ellos, el hombre reafirmaba su postura de dominación sobre el cuerpo femenino y no sé qué más. En resumen: si algún hombre hace el comentario a una mujer de que le parece guapa o atractiva, es una forma de agresión sexual.
Por supuesto mi cara era una oda a la confusión, pero la cosa se pondría más interesante cuando, unas semanas más tarde de ese incidente, me encontré con cierta página de facebook que tenía un nombre provocador y de la cual pude hacer rápido un resumen:
Básicamente, en este mundo loquillo en que lo opuesto se ha vuelto lo "correcto" convirtiendo cosas como la discriminación positiva en algo a seguir, existe una facción de autodenominadas feministas que no son sino el opuesto justo de aquéllo que se buscaba erradicar: el machismo. Un grupo de mujeres que creen que cualquier acción cometida por sus pares del sexo opuesto es una agresión directa o indirecta a sus personas y que, por lo tanto, debe erradicarse de la manera más extremista posible. Un grupo de mujeres que piensan que el matrimonio es una forma de esclavitud "aceptada" por la esclava porque ha sido "educada" para tomar dicho papel (porque, por supuesto, jamás he oído de una mujer que se casara porque se le dio la gana *sarcasmo*), que los hombres son de hecho personas de evidente mentalidad inferior y que todos están programados para ser (favor de prestar atención a lo que voy a decir, porque por desgracia va en serio) abusadores, opresores e incluso agresores de las mujeres sin culpa. Porque, repito, todos sabemos que todos los hombres buscan a las mujeres para tener sexo con ellas o maltratarlas verbal, física o emocionalmente y nunca por querer tener una relación basada en el cariño, la confianza y el respeto *los niveles de sarcasmo ascienden, favor de ponerse su traje anti radiación*
Y si ello no bastara, este mismo grupo acepta, con toda la seguridad de la ignorancia, un concepto tenido como arcaico y, actualmente, refutado por la ciencia: que la orientación sexual es algo aprendido y, por consiguiente, que se puede aprender a no ser heterosexual (algo que suena vagamente parecido a los sistemas de "cura" de la homosexualidad que en algunos lugares del mundo aún se utilizan). Todo esto, según, a favor de la integridad y la libertad de la mujer (porque todos sabemos que las mujeres no son capaces de ser violentas o abusivas como pareja *el sarcasmo ha llegado al nivel de 10 bombas de Hiroshima*).
A lo que quiero llegar es que, si bien apoyo los movimientos feministas que buscan que a la mujer se le reconozca de la misma manera que a los hombres en cuestiones sociales y laborales, esto ya me parece el colmo. Querer defenderse atacando indiscriminadamente a otro no es la manera correcta de darse a respetar ni a ser aceptado, porque lo único que promueve es el odio mutuo y la ignorancia que, para comenzar, son los grandes enemigos a vencer desde siglos anteriores, porque el odio y la ignorancia fueron los que arrasaron pueblos, destruyeron vidas y laceraron al mundo durante varios siglos, y el revertirlo sólo consigue el mismo efecto.
¿Y ustedes qué opinan? ¿Creen que el feminismo se esté convirtiendo en una campaña de odio al sexo masculino? ¿Existirá alguna solución pacífica para evitar que el conflicto continúe? ¿Lobita dejará de quejarse tanto vía blog? Ustedes deciden. ¡Adiosito!
P.D Al término de esta edición les aviso que la página a la que los enlacé me ha bloqueado de modo que no pueda ni seguirlos ni comentar ninguna de sus publicaciones. Tal vez me pasé un poquito de la raya preguntándoles en qué conchas basaban sus ideas retrógradas y hembristas... no lo sé.
Les explico: mi reflexión viene de un día, ya un tanto lejano en que tuve que verme, por las malas, introducida en un pleito dialéctico sobre si era correcto o no censurar de manera agresiva los piropos. De mi lado alegaba que había un mar de diferencia entre un piropo (que no es sino un cumplido amable, casi siempre relacionado con la belleza física de la persona a quien va relacionada) y una ñerada (que podemos encontrar en varias versiones pero que las más comunes y que toda mujer -y algunos hombres- ha escuchado vienen en forma de "¡Sssshh!" "¡Pssst!" y "¡Mamacita!", o cualquier otra idiotez de mayor o menor grado que se les ocurra), mientras que la otra debatiente (autodenominada feminista) decía que cualquier piropo (como si existieran "piropos buenos" y "piropos malos") era inaceptable porque, con ellos, el hombre reafirmaba su postura de dominación sobre el cuerpo femenino y no sé qué más. En resumen: si algún hombre hace el comentario a una mujer de que le parece guapa o atractiva, es una forma de agresión sexual.
Por supuesto mi cara era una oda a la confusión, pero la cosa se pondría más interesante cuando, unas semanas más tarde de ese incidente, me encontré con cierta página de facebook que tenía un nombre provocador y de la cual pude hacer rápido un resumen:
Básicamente, en este mundo loquillo en que lo opuesto se ha vuelto lo "correcto" convirtiendo cosas como la discriminación positiva en algo a seguir, existe una facción de autodenominadas feministas que no son sino el opuesto justo de aquéllo que se buscaba erradicar: el machismo. Un grupo de mujeres que creen que cualquier acción cometida por sus pares del sexo opuesto es una agresión directa o indirecta a sus personas y que, por lo tanto, debe erradicarse de la manera más extremista posible. Un grupo de mujeres que piensan que el matrimonio es una forma de esclavitud "aceptada" por la esclava porque ha sido "educada" para tomar dicho papel (porque, por supuesto, jamás he oído de una mujer que se casara porque se le dio la gana *sarcasmo*), que los hombres son de hecho personas de evidente mentalidad inferior y que todos están programados para ser (favor de prestar atención a lo que voy a decir, porque por desgracia va en serio) abusadores, opresores e incluso agresores de las mujeres sin culpa. Porque, repito, todos sabemos que todos los hombres buscan a las mujeres para tener sexo con ellas o maltratarlas verbal, física o emocionalmente y nunca por querer tener una relación basada en el cariño, la confianza y el respeto *los niveles de sarcasmo ascienden, favor de ponerse su traje anti radiación*
Y si ello no bastara, este mismo grupo acepta, con toda la seguridad de la ignorancia, un concepto tenido como arcaico y, actualmente, refutado por la ciencia: que la orientación sexual es algo aprendido y, por consiguiente, que se puede aprender a no ser heterosexual (algo que suena vagamente parecido a los sistemas de "cura" de la homosexualidad que en algunos lugares del mundo aún se utilizan). Todo esto, según, a favor de la integridad y la libertad de la mujer (porque todos sabemos que las mujeres no son capaces de ser violentas o abusivas como pareja *el sarcasmo ha llegado al nivel de 10 bombas de Hiroshima*).
A lo que quiero llegar es que, si bien apoyo los movimientos feministas que buscan que a la mujer se le reconozca de la misma manera que a los hombres en cuestiones sociales y laborales, esto ya me parece el colmo. Querer defenderse atacando indiscriminadamente a otro no es la manera correcta de darse a respetar ni a ser aceptado, porque lo único que promueve es el odio mutuo y la ignorancia que, para comenzar, son los grandes enemigos a vencer desde siglos anteriores, porque el odio y la ignorancia fueron los que arrasaron pueblos, destruyeron vidas y laceraron al mundo durante varios siglos, y el revertirlo sólo consigue el mismo efecto.
¿Y ustedes qué opinan? ¿Creen que el feminismo se esté convirtiendo en una campaña de odio al sexo masculino? ¿Existirá alguna solución pacífica para evitar que el conflicto continúe? ¿Lobita dejará de quejarse tanto vía blog? Ustedes deciden. ¡Adiosito!
P.D Al término de esta edición les aviso que la página a la que los enlacé me ha bloqueado de modo que no pueda ni seguirlos ni comentar ninguna de sus publicaciones. Tal vez me pasé un poquito de la raya preguntándoles en qué conchas basaban sus ideas retrógradas y hembristas... no lo sé.
Palabras clave de mis desgracias
feminazismo,
feminismo,
hombres,
mujeres,
opiniones,
quejas,
redes sociales,
yo
martes, 4 de febrero de 2014
EL CAMINO HACIA LA POPULARIDAD EN INTERNET
Supongo que esta entrada se las debo luego de deprimirlos con la anterior... de corazón lo siento pero necesitaba soltarlo y, de nuevo, he recordado que tengo un blog donde traumatizar a los cibernautas con mis líos.
El día de hoy les traigo una crónica, esta vez no de algo anunciado sino de un caso peculiar cuyo transporte se considera el idóneo para conquistar el mundo en mayor o menor escala: el internet. Justin "forever a douche" Bieber lo hizo, Germán Garmendia lo hizo y muchos pueden hacerlo, el problema viene en saber cómo hacer que funcione. Como dice un viejo dicho, todos los caminos llevan a Roma. Y este día, como dije, les traigo la...
CRÓNICA DE UNA POPULARIDAD NO ANUNCIADA *permiso SEGOB en proceso*
Todo comenzó un día en que jugando en los submundos de DeviantArt me encontré un juego de dress-up en que se pueden diseñar personajes con apariencia chibi (en japonés, "pequeño", sinónimo en muchos casos de "jodidamente lindo"). En un momento de inspiración diseñé con dicho programa una serie de muñequitos que... bueno.. júzguenlos ustedes mismos:
Lo que están viendo es una edición chibi-humanizada de algunos países (hice una segunda versión con otros países que en ese momento no diseñé, pero les pediré que se concentren de momento en esta). En la cuenta de una servidora en la misma página se subieron los diseños y recibieron críticas, tanto buenas como malas, y hasta ahí todo iba bien.
No auguré que, como Madero, había liberado un tigre. Peor aún: un tigre tierno y a la vez ligeramente controversial en internet.
El resultado fue lento pero imparable porque de súbito todos conocían la existencia de estas versiones. Comenzando en Facebook, donde páginas de diversos tipos subieron la imagen como una curiosidad excéntrica más y que, como plaga, se extendió al puro estilo electrónico llegando a lugares bizarros como... Taringa.
Pero la cosa no se reduce ahí. Ustedes pueden buscar la misma imagen en el eterno reino de Google con sólo escribir "latinoamérica en anime" o "países latinoamericanos hetalia", formando parte de las primeras opciones de respuesta.
Sin embargo, la costumbre empírica nos ha dicho que algo no es popular hasta que recibe el toque "británico estilo siglo XVI", alias "piratería", o también conocido como "extensión popular no electrónica", algo así como el Ultima Thule en este mundo de lo que es popular y lo que no. Pues bien, el tigre se volvió carne y hueso... o porcelana en este caso, cuando en Chile apareció esto:
Lo que están viendo es una taza vendida en un típico puesto de ventas frikis con mi diseño en ella. Conseguí la exclusiva de la foto gracias a una amiga, y así entendí el alcance de mi pequeña y aburrida jugarreta.
Así que, señores y señoritas, señoras y lo-que-sean, Lobita consiguió demostrar que con un simple momento de iluminación se pueden crear maravillas que asombren, desagraden e interesen a todos. Amén por eso.
P.D Irónicamente una imagen de estilo "definición gráfica de Thor 2", que yo quería hacer popular, no ganó tantos adeptos... irónico en verdad.
El día de hoy les traigo una crónica, esta vez no de algo anunciado sino de un caso peculiar cuyo transporte se considera el idóneo para conquistar el mundo en mayor o menor escala: el internet. Justin "forever a douche" Bieber lo hizo, Germán Garmendia lo hizo y muchos pueden hacerlo, el problema viene en saber cómo hacer que funcione. Como dice un viejo dicho, todos los caminos llevan a Roma. Y este día, como dije, les traigo la...
CRÓNICA DE UNA POPULARIDAD NO ANUNCIADA *permiso SEGOB en proceso*
Todo comenzó un día en que jugando en los submundos de DeviantArt me encontré un juego de dress-up en que se pueden diseñar personajes con apariencia chibi (en japonés, "pequeño", sinónimo en muchos casos de "jodidamente lindo"). En un momento de inspiración diseñé con dicho programa una serie de muñequitos que... bueno.. júzguenlos ustedes mismos:
Lo que están viendo es una edición chibi-humanizada de algunos países (hice una segunda versión con otros países que en ese momento no diseñé, pero les pediré que se concentren de momento en esta). En la cuenta de una servidora en la misma página se subieron los diseños y recibieron críticas, tanto buenas como malas, y hasta ahí todo iba bien.
No auguré que, como Madero, había liberado un tigre. Peor aún: un tigre tierno y a la vez ligeramente controversial en internet.
El resultado fue lento pero imparable porque de súbito todos conocían la existencia de estas versiones. Comenzando en Facebook, donde páginas de diversos tipos subieron la imagen como una curiosidad excéntrica más y que, como plaga, se extendió al puro estilo electrónico llegando a lugares bizarros como... Taringa.
Pero la cosa no se reduce ahí. Ustedes pueden buscar la misma imagen en el eterno reino de Google con sólo escribir "latinoamérica en anime" o "países latinoamericanos hetalia", formando parte de las primeras opciones de respuesta.
Sin embargo, la costumbre empírica nos ha dicho que algo no es popular hasta que recibe el toque "británico estilo siglo XVI", alias "piratería", o también conocido como "extensión popular no electrónica", algo así como el Ultima Thule en este mundo de lo que es popular y lo que no. Pues bien, el tigre se volvió carne y hueso... o porcelana en este caso, cuando en Chile apareció esto:
Lo que están viendo es una taza vendida en un típico puesto de ventas frikis con mi diseño en ella. Conseguí la exclusiva de la foto gracias a una amiga, y así entendí el alcance de mi pequeña y aburrida jugarreta.
Así que, señores y señoritas, señoras y lo-que-sean, Lobita consiguió demostrar que con un simple momento de iluminación se pueden crear maravillas que asombren, desagraden e interesen a todos. Amén por eso.
P.D Irónicamente una imagen de estilo "definición gráfica de Thor 2", que yo quería hacer popular, no ganó tantos adeptos... irónico en verdad.
Palabras clave de mis desgracias
aburricion,
accidentes,
anécdotas,
anime,
bizarro,
cosas,
personajes,
yo
viernes, 31 de enero de 2014
CAFÉ Y CIGARROS (EPÍSTOLA PÓSTUMA)
Seguro más de uno se preguntará qué pasó conmigo, que dejé de publicar a partir de Octubre para (a todas luces) jamás volver. Más probablemente se preguntarán el tono serio en que estoy escribiendo pero, como ciertas ocasiones contadas, lo amerita. Esta es la historia del último capítulo negro de un calvario que parecía no conocer fin y de cómo, los sobrevivientes, tuvimos que continuar con el peso de la duda y el silencio.
Recordarán que hace ya algún tiempo, cuando el blog estaba igual de vivo que universitario en fiesta, les hablé de un vikingo, un vikingo que se tomó la molestia, en sus últimos días de claridad, el relatarme con pelos y señales los pormenores y fantasías de sus viajes, de su vida en familia, de sus conocimientos aprendidos, como toda criatura del mundo antiguo, por el empirismo de la experiencia y que había visto, con sus propios ojos, la transformación de un país recién librado de las luchas revolucionarias hacia un abismo neoliberal sin freno y aún en sus buenos tiempos, fascinante.
Después de eso todo fue negrura. Un círculo vicioso entre la felicidad y la tristeza, la desesperación y la calma, la enfermedad y la salud que, como era de esperarse, llevaban al descenlace más temido y, a la vez, anhelado. Los vikingos que no mueren en batalla no verán jamás el Valhalla, y tal vez eso le pasó por la cabeza en un último esfuerzo, frustrado obviamente, por retomar las riendas de su drakkar de ruedas y hacerse a la carretera, volviendo aún más intensa su amargura y su temor. Dejó de hablar, al menos de hablar con coherencia, y todos contuvimos la respiración preguntándonos si llegaría el día en que todos despertáramos, menos uno.
Finalmente, una tarde alegre de domingo, o tan alegre como puede ser una tarde otoñal con sus luces doradas y rojizas sobre las hojas que se secan, pasó lo que tenía que pasar. No murió en casa, sino en el lugar más temido por mi persona, la cama de un hospital. Lo único que supe por dos horas fue que había sido una muerte súbita.
-No sufrió. -ese fue el único consuelo cuando nos llegó la noticia, poco antes de las cinco de la tarde. Al principio reí, una de esas risas huecas y extrañas que sueltan los dementes en los asilos; luego grité, un solo grito, y me desplomé en el piso con sentimientos encontrados que todavía no puedo deshilachar correctamente: miedo, alivio, rabia, desesperación, duda. Todo eso junto en tanto los minutos pasaban y el pronto anochecer cubría la casa con su manto de oscuridad. Se venía la noche más larga.
Me culpaba de no haber estado presente, en gran parte movida por el miedo que le tengo a los hospitales y más aquéllos donde se aglomeran los agonizantes, pero al fin me repuse, me vestí de negro y al retorno de Mamá Loba, que trataba de mantenerse en sus cabales, me marché con ella a la capilla de velación, a una hora de distancia de mi cómoda cama donde no me asolaban los susurros de los espíritus pero también lejos de mi culpa.
No dije mucho mientras, a la capilla solitaria, aparecían las siluetas de dos amistades de la viuda, presentando con solemnidad y timidez sus condolencias y permaneciendo ahí mientras mi madre y yo mirábamos alrededor. La capilla era pequeña, apostada en lo que hace muchas décadas debió ser un saloncito privado en la casona que ahora funge como funeraria. Una ventana estrecha y alta con balcón apostada al lado del serapeum, vigilado por dos altos obeliscos donde se enclavaban las luces que suplían a las velas, tres sillones largos de cuero en cada muro y una araña de cristal pequeña eran nuestra única compañía. Esa noche sin embargo no estábamos solos, en la capilla mayor otra familia (compuesta, como imaginé, por parientes directos, vástagos de cada rama y tal vez familia política y amigos) se conglomeraban haciendo un estruendo mudo de animales caminando. Ninguno de nosotros vivía, estábamos en un limbo extraño, un limbo donde vivos y muertos conviven pero donde no pueden hablarse, pues el velo del silencio sacro separa lo material de lo inmaterial y solo deja una pobre imitación de un recuerdo que se evapora aprisa entre el fuego y la tierra.
Poco después de medianoche y cuando estábamos presentes ya unos pocos familiares más, llegó el féretro. Mi primer impulso fue abrirlo para comprobar con mis propios ojos que el hombre fuerte que me llevara en brazos a las ferias y las tiendas ya no estaba en calidad de hacerlo; mi segundo impulso, cuando se colocó en el serapeum y abrieron la puerta superior, fue desmayarme, pero mi cuerpo no era capaz de tanto y todo lo que pude hacer fue emitir un silbido bajo, dejando que se me escapara todo el aire antes de respirar de nuevo y empezar a llorar, en silencio, buscando unos ojos hermanos que me dijeran que no era la única conmocionada. Una mano amable me tendió una servilleta para limpiarme la cara, y me arrebujé en el sillón más próximo al ataúd murmurando como loca "Lo siento... lo siento tanto..."
Las próximas horas me creí separada, muerta también. Todos, para matar el tiempo, hablaban entre sí tratando de darse ánimos luego del primer y tristón rosario de rigor; yo me dedicaba a levantarme, andar con paso torpe a la cafetería, coger una taza bien cargada y volver a mi sitio, olfateando el aroma común de las zonas ocupadas por la muerte, café y cigarros. Eran parte del limbo, como las voces y el frío que se colaba por la ventana pero yo lo único que sentía era lo último, el frío, el abandono. La proximidad de alguien que está ahí pero no lo está realmente, la impresión de la muerte acariciando con su mano huesuda mi cabeza esperando, esperando, divertida con el revuelo de sus presas esa noche lúgubre.
Dos y media de la mañana. Me acurruqué como pude en uno de los asientos, junto a la ventana y en meridiano con el ataúd, de modo que no podía verlo de frente pero sí por debajo, cerrando mis ojos a pesar del entumecimiento y el frío de la ventana porque no llevaba yo más abrigo que un suetercito negro que cogí al vuelo antes de marcharnos. Dormité, despertando a intervalos de una hora a lo sumo, así hasta que dieron las seis y media de la mañana; me sentía extraña, a esas horas y luego de un sueño reparador debía estar preparándome para la escuela, y sin embargo seguía en ese limbo donde no hay escuela, ni trabajo, ni casa, donde todo lo que hay son susurros inciertos y vivos viviendo entre difuntos antes de morir con ellos en su última despedida.
No morí, como sospeché por supersticiosa antes de quedarme dormida, pero el cuerpo seguía ahí, cada vez más pálido, pero aún humano en todos sus aspectos, con el cabello lacio y deslucido contra la suavidad de los blancos almohadones en que lo habían acostado. Se me ocurrió que el poema estúpido que había aprendido nueve días antes ahora tenía mucho sentido:
Me pareces, oh, piano
Por tu voz lastimera una caja de lágrimas
Y tu oscura madera evoca la visita
Del primer ataúd que recibí en mi casa
En plena juventud...
Antes de que nos alcanzaran las primeras luces llegaron otros familiares, y de nuevo nos pusimos de pie (yo, borracha de frío y café) para rezar. Cuando terminamos un empleado de la funeraria se acercó a dejarnos un cesto de pan dulce. Mordisqueé... la verdad no me acuerdo, pero lo hice más por deber que por gusto, en el limbo, ¿saben ustedes? no se siente hambre. Fue cuando llegó también mi hermano, tan desprendido de la atmósfera de fatalidad que se sentó en la alfombra a parlotear con quien quisiera oírlo y luego pedir unos chicles de menta, también, imagino, para combatir el aburrimiento. Los niños son los únicos exentos del limbo, tal vez porque sus almas son demasiado frágiles todavía o porque la muerte, en su predilección por los pequeños, omite fastidiarlos a menos que decida llevárselos.
Con las primeras luces la viuda se puso de pie. Se le había olvidado la misa, y no íbamos a tirar al vikingo como proscrito sin recibir su última bendición, así que echó a buscar el teléfono de la misma iglesia donde recibí el cuerpo y sangre de Nuestro Señor y luego, juré rectitud en mi juventud acaecida cinco años atrás, apenas cinco años atrás... Mientras esperábamos, sin embargo, otro empleado nos comentó entre murmullos de respeto (la otra familia aún esperaba el coche fúnebre) que en un bendito tino del destino nos correspondía la misa en un templo cercano, uno de los más antiguos de la ciudad y también, de los más hermosos arquitectónicamente hablando, con su estilo gótico francés y sus vitrales intactos y límpidos. Tendríamos que esperar unas horas más, al mediodía, antes de que la comitiva (compuesta a esas alturas por más de diez personas, en contraste con las cinco de la velación) echara a andar al lugar indicado.
El escándalo fue tal que propició una especie de antimilagro que yo no hubiera creído de no haberlo visto, pero la cosa fue que mientras todos seguíamos mirando como hipnotizados el féretro Lobeznito volvió echando voces y gritando que alguien estaba ahí. Ese alguien era imposible tenerlo presente pues, siendo hermana del difunto, llevaba casi dos años con demencia y se le olvidaban hasta los rostros y nombres de sus parientes, pero los chillidos del menor estaban justificados pues la anciana, mucho más enclenque y delicada de lo que yo medio recordaba de otro funeral, apostada en su silla de ruedas y cerrada por una comitiva de dos vástagos, llegaba hasta el ataúd con los ojos vacíos, pero con el alma reconociendo a su sangre tendida en el ataúd plateado. Otro de los hermanos, luego de un estoicismo idéntico al de mi madre, se echó a llorar en ese preciso instante.
Otro milagro extraño ocurrió cuando, de repente, y cuando estábamos apenas tres almas en la capilla mientras el resto se iba a armar escándalo a los jardines, entró un individuo desconocido saludando con un tibio "buenos días" y se acercó al féretro. No supimos quién era hasta que la viuda regresó y se presentó como un colega de trabajo. Del cómo averiguó que estábamos todos ahí, nunca lo supe.
Por fin sonó la hora. Debíamos despedirnos del limbo, pero aún llevar al muerto con nosotros. Me puse de pie tomando la mano de Lobeznito y echamos a andar, en tropel, hacia la salida. El paracaidista amigo del difunto nos llevó hasta la explanada del templo, y entramos en silencio por la entrada lateral hasta la capilla, cóncava como la de cualquier edificio gótico, donde esperábamos por fin la última misa. Me acurruqué en un asiento delantero junto a mi madre y mi hermano mientras esperábamos, inquietas, por la entrada del féretro. Un hombre del templo me miró por unos segundos antes de soltarme:
-¿Quisiera usted hacer la lectura de hoy?
Algo que caracterizó mis años de infancia junto al buen vikingo es que le gustaba tenerme apostada en una esquina de su cama leyendo en voz alta hasta que se dormía, para compensarme luego con el préstamo de su televisor (el más grande de la casa) o con unas chucherías. Acepté, más que nada por cumplir ese mandato tierno y autoimpuesto. Llegado el momento, la música seca del órgano y las voces dolientes de las coristas acabaron con los nervios de Mamá Loba y echó a llorar. Yo también, pero debía aguantar un poco más, no quería oír mi voz quebrada en ese último cuento que podría leerle. No recuerdo bien la lectura, pero hablaba eso sí, de la resurección y el pesar de la muerte en un tono solemne que me parecía vacío, pero alentador. El Valhalla en todo caso no había quedado cerrado, pese a las causas de muerte que le sobrevinieron al durmiente eterno.
En la explanada delantera, donde las columnas de cantera sujetan las imágenes de los apóstoles, hubo que despedirse una última vez. Como todo vikingo, su funeral sería por fuego, no en un barco a la deriva del mar pero sí consumido hasta las cenizas. Madre apretó su mano y dejó un beso tímido en su frente helada, yo me acerqué, mirándolo intensamente y dejando que se desprendieran las últimas gotas de afecto ingenuo de años atrás y murmuré:
-Hasta siempre.
Nos fuimos, saliendo del limbo con rudeza y sintiendo de nuevo el sol sancochándome y el crepitar de las fuentes. Adentro, acompañando hasta el final al vikingo que tantos años habíase dedicado a mí, quedaba la niña pequeña, la infantil Lobeznita que se negó a marchar conmigo, en calidad de fragmento de alma, para aferrarse a su padre y no abandonarlo jamás, muriendo también con él y dejándome a mí en una rivera de desconcierto, de vacío... y de renacer.
R.I.P
J. C. R
abril 26 de 1949 - octubre 13 de 2013
Recordarán que hace ya algún tiempo, cuando el blog estaba igual de vivo que universitario en fiesta, les hablé de un vikingo, un vikingo que se tomó la molestia, en sus últimos días de claridad, el relatarme con pelos y señales los pormenores y fantasías de sus viajes, de su vida en familia, de sus conocimientos aprendidos, como toda criatura del mundo antiguo, por el empirismo de la experiencia y que había visto, con sus propios ojos, la transformación de un país recién librado de las luchas revolucionarias hacia un abismo neoliberal sin freno y aún en sus buenos tiempos, fascinante.
Después de eso todo fue negrura. Un círculo vicioso entre la felicidad y la tristeza, la desesperación y la calma, la enfermedad y la salud que, como era de esperarse, llevaban al descenlace más temido y, a la vez, anhelado. Los vikingos que no mueren en batalla no verán jamás el Valhalla, y tal vez eso le pasó por la cabeza en un último esfuerzo, frustrado obviamente, por retomar las riendas de su drakkar de ruedas y hacerse a la carretera, volviendo aún más intensa su amargura y su temor. Dejó de hablar, al menos de hablar con coherencia, y todos contuvimos la respiración preguntándonos si llegaría el día en que todos despertáramos, menos uno.
Finalmente, una tarde alegre de domingo, o tan alegre como puede ser una tarde otoñal con sus luces doradas y rojizas sobre las hojas que se secan, pasó lo que tenía que pasar. No murió en casa, sino en el lugar más temido por mi persona, la cama de un hospital. Lo único que supe por dos horas fue que había sido una muerte súbita.
-No sufrió. -ese fue el único consuelo cuando nos llegó la noticia, poco antes de las cinco de la tarde. Al principio reí, una de esas risas huecas y extrañas que sueltan los dementes en los asilos; luego grité, un solo grito, y me desplomé en el piso con sentimientos encontrados que todavía no puedo deshilachar correctamente: miedo, alivio, rabia, desesperación, duda. Todo eso junto en tanto los minutos pasaban y el pronto anochecer cubría la casa con su manto de oscuridad. Se venía la noche más larga.
Me culpaba de no haber estado presente, en gran parte movida por el miedo que le tengo a los hospitales y más aquéllos donde se aglomeran los agonizantes, pero al fin me repuse, me vestí de negro y al retorno de Mamá Loba, que trataba de mantenerse en sus cabales, me marché con ella a la capilla de velación, a una hora de distancia de mi cómoda cama donde no me asolaban los susurros de los espíritus pero también lejos de mi culpa.
No dije mucho mientras, a la capilla solitaria, aparecían las siluetas de dos amistades de la viuda, presentando con solemnidad y timidez sus condolencias y permaneciendo ahí mientras mi madre y yo mirábamos alrededor. La capilla era pequeña, apostada en lo que hace muchas décadas debió ser un saloncito privado en la casona que ahora funge como funeraria. Una ventana estrecha y alta con balcón apostada al lado del serapeum, vigilado por dos altos obeliscos donde se enclavaban las luces que suplían a las velas, tres sillones largos de cuero en cada muro y una araña de cristal pequeña eran nuestra única compañía. Esa noche sin embargo no estábamos solos, en la capilla mayor otra familia (compuesta, como imaginé, por parientes directos, vástagos de cada rama y tal vez familia política y amigos) se conglomeraban haciendo un estruendo mudo de animales caminando. Ninguno de nosotros vivía, estábamos en un limbo extraño, un limbo donde vivos y muertos conviven pero donde no pueden hablarse, pues el velo del silencio sacro separa lo material de lo inmaterial y solo deja una pobre imitación de un recuerdo que se evapora aprisa entre el fuego y la tierra.
Poco después de medianoche y cuando estábamos presentes ya unos pocos familiares más, llegó el féretro. Mi primer impulso fue abrirlo para comprobar con mis propios ojos que el hombre fuerte que me llevara en brazos a las ferias y las tiendas ya no estaba en calidad de hacerlo; mi segundo impulso, cuando se colocó en el serapeum y abrieron la puerta superior, fue desmayarme, pero mi cuerpo no era capaz de tanto y todo lo que pude hacer fue emitir un silbido bajo, dejando que se me escapara todo el aire antes de respirar de nuevo y empezar a llorar, en silencio, buscando unos ojos hermanos que me dijeran que no era la única conmocionada. Una mano amable me tendió una servilleta para limpiarme la cara, y me arrebujé en el sillón más próximo al ataúd murmurando como loca "Lo siento... lo siento tanto..."
Las próximas horas me creí separada, muerta también. Todos, para matar el tiempo, hablaban entre sí tratando de darse ánimos luego del primer y tristón rosario de rigor; yo me dedicaba a levantarme, andar con paso torpe a la cafetería, coger una taza bien cargada y volver a mi sitio, olfateando el aroma común de las zonas ocupadas por la muerte, café y cigarros. Eran parte del limbo, como las voces y el frío que se colaba por la ventana pero yo lo único que sentía era lo último, el frío, el abandono. La proximidad de alguien que está ahí pero no lo está realmente, la impresión de la muerte acariciando con su mano huesuda mi cabeza esperando, esperando, divertida con el revuelo de sus presas esa noche lúgubre.
Dos y media de la mañana. Me acurruqué como pude en uno de los asientos, junto a la ventana y en meridiano con el ataúd, de modo que no podía verlo de frente pero sí por debajo, cerrando mis ojos a pesar del entumecimiento y el frío de la ventana porque no llevaba yo más abrigo que un suetercito negro que cogí al vuelo antes de marcharnos. Dormité, despertando a intervalos de una hora a lo sumo, así hasta que dieron las seis y media de la mañana; me sentía extraña, a esas horas y luego de un sueño reparador debía estar preparándome para la escuela, y sin embargo seguía en ese limbo donde no hay escuela, ni trabajo, ni casa, donde todo lo que hay son susurros inciertos y vivos viviendo entre difuntos antes de morir con ellos en su última despedida.
No morí, como sospeché por supersticiosa antes de quedarme dormida, pero el cuerpo seguía ahí, cada vez más pálido, pero aún humano en todos sus aspectos, con el cabello lacio y deslucido contra la suavidad de los blancos almohadones en que lo habían acostado. Se me ocurrió que el poema estúpido que había aprendido nueve días antes ahora tenía mucho sentido:
Me pareces, oh, piano
Por tu voz lastimera una caja de lágrimas
Y tu oscura madera evoca la visita
Del primer ataúd que recibí en mi casa
En plena juventud...
Antes de que nos alcanzaran las primeras luces llegaron otros familiares, y de nuevo nos pusimos de pie (yo, borracha de frío y café) para rezar. Cuando terminamos un empleado de la funeraria se acercó a dejarnos un cesto de pan dulce. Mordisqueé... la verdad no me acuerdo, pero lo hice más por deber que por gusto, en el limbo, ¿saben ustedes? no se siente hambre. Fue cuando llegó también mi hermano, tan desprendido de la atmósfera de fatalidad que se sentó en la alfombra a parlotear con quien quisiera oírlo y luego pedir unos chicles de menta, también, imagino, para combatir el aburrimiento. Los niños son los únicos exentos del limbo, tal vez porque sus almas son demasiado frágiles todavía o porque la muerte, en su predilección por los pequeños, omite fastidiarlos a menos que decida llevárselos.
Con las primeras luces la viuda se puso de pie. Se le había olvidado la misa, y no íbamos a tirar al vikingo como proscrito sin recibir su última bendición, así que echó a buscar el teléfono de la misma iglesia donde recibí el cuerpo y sangre de Nuestro Señor y luego, juré rectitud en mi juventud acaecida cinco años atrás, apenas cinco años atrás... Mientras esperábamos, sin embargo, otro empleado nos comentó entre murmullos de respeto (la otra familia aún esperaba el coche fúnebre) que en un bendito tino del destino nos correspondía la misa en un templo cercano, uno de los más antiguos de la ciudad y también, de los más hermosos arquitectónicamente hablando, con su estilo gótico francés y sus vitrales intactos y límpidos. Tendríamos que esperar unas horas más, al mediodía, antes de que la comitiva (compuesta a esas alturas por más de diez personas, en contraste con las cinco de la velación) echara a andar al lugar indicado.
El escándalo fue tal que propició una especie de antimilagro que yo no hubiera creído de no haberlo visto, pero la cosa fue que mientras todos seguíamos mirando como hipnotizados el féretro Lobeznito volvió echando voces y gritando que alguien estaba ahí. Ese alguien era imposible tenerlo presente pues, siendo hermana del difunto, llevaba casi dos años con demencia y se le olvidaban hasta los rostros y nombres de sus parientes, pero los chillidos del menor estaban justificados pues la anciana, mucho más enclenque y delicada de lo que yo medio recordaba de otro funeral, apostada en su silla de ruedas y cerrada por una comitiva de dos vástagos, llegaba hasta el ataúd con los ojos vacíos, pero con el alma reconociendo a su sangre tendida en el ataúd plateado. Otro de los hermanos, luego de un estoicismo idéntico al de mi madre, se echó a llorar en ese preciso instante.
Otro milagro extraño ocurrió cuando, de repente, y cuando estábamos apenas tres almas en la capilla mientras el resto se iba a armar escándalo a los jardines, entró un individuo desconocido saludando con un tibio "buenos días" y se acercó al féretro. No supimos quién era hasta que la viuda regresó y se presentó como un colega de trabajo. Del cómo averiguó que estábamos todos ahí, nunca lo supe.
Por fin sonó la hora. Debíamos despedirnos del limbo, pero aún llevar al muerto con nosotros. Me puse de pie tomando la mano de Lobeznito y echamos a andar, en tropel, hacia la salida. El paracaidista amigo del difunto nos llevó hasta la explanada del templo, y entramos en silencio por la entrada lateral hasta la capilla, cóncava como la de cualquier edificio gótico, donde esperábamos por fin la última misa. Me acurruqué en un asiento delantero junto a mi madre y mi hermano mientras esperábamos, inquietas, por la entrada del féretro. Un hombre del templo me miró por unos segundos antes de soltarme:
-¿Quisiera usted hacer la lectura de hoy?
Algo que caracterizó mis años de infancia junto al buen vikingo es que le gustaba tenerme apostada en una esquina de su cama leyendo en voz alta hasta que se dormía, para compensarme luego con el préstamo de su televisor (el más grande de la casa) o con unas chucherías. Acepté, más que nada por cumplir ese mandato tierno y autoimpuesto. Llegado el momento, la música seca del órgano y las voces dolientes de las coristas acabaron con los nervios de Mamá Loba y echó a llorar. Yo también, pero debía aguantar un poco más, no quería oír mi voz quebrada en ese último cuento que podría leerle. No recuerdo bien la lectura, pero hablaba eso sí, de la resurección y el pesar de la muerte en un tono solemne que me parecía vacío, pero alentador. El Valhalla en todo caso no había quedado cerrado, pese a las causas de muerte que le sobrevinieron al durmiente eterno.
En la explanada delantera, donde las columnas de cantera sujetan las imágenes de los apóstoles, hubo que despedirse una última vez. Como todo vikingo, su funeral sería por fuego, no en un barco a la deriva del mar pero sí consumido hasta las cenizas. Madre apretó su mano y dejó un beso tímido en su frente helada, yo me acerqué, mirándolo intensamente y dejando que se desprendieran las últimas gotas de afecto ingenuo de años atrás y murmuré:
-Hasta siempre.
Nos fuimos, saliendo del limbo con rudeza y sintiendo de nuevo el sol sancochándome y el crepitar de las fuentes. Adentro, acompañando hasta el final al vikingo que tantos años habíase dedicado a mí, quedaba la niña pequeña, la infantil Lobeznita que se negó a marchar conmigo, en calidad de fragmento de alma, para aferrarse a su padre y no abandonarlo jamás, muriendo también con él y dejándome a mí en una rivera de desconcierto, de vacío... y de renacer.
R.I.P
J. C. R
abril 26 de 1949 - octubre 13 de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
PRELUDIO DESENCANTADO
Adivinen... ¡WE ARE BACK!
*ve pasar varias plantitas rodantes*
...Bueno, entiendo que me he desentendido de este lugar como nunca, pero no debéis temer, sigo con vida y rodando por el mundo que cada vez se vuelve más de cabeza en la siempre extraña Lobolandia. Pero les haré un breve repaso de mis desventuras:
*Fui a ver Iron Man 3 y por primera vez en mi vida entré a un Cinépolis (¿qué? soy gente pobre...). La sorpresa del final y del plot twist fueron casi herejes, pero tolerables a mi entender.
*Contrario a los deseos asesinos de mis detractores universitarios, sigo sobreviviendo con una calificación decente, aunque siempre podría ser mejor. Mi carrera como abogada del diablo sigue en pie.
*He tenido tiempo de repasar la saga Millenium y debo decir que es muy recomendable. En serio, por favor, lean cosas decentes, estoy mareada de ver por todos lados pululando esa tontería de 50 sombras de Grey y Cazadores de Sobras y Maze Runner.
*También he comenzado, junto con Mamá Loba, una nueva saga de libros. Un viaje en el tiempo nos lleva a una época extraña, diferente y crucial, donde los ricos son abusivos y los pobre oprimidos (...bueno esto no es novedad) y donde un hombre puede hacer la diferencia... o morir en el intento. ¿Un rey? algo así. ¿Un rebelde? hmm... indefinible... ¿un tipo con superpoderes paria de la sociedad? seguimos en la misma... Lo que estamos leyendo es el inicio de la saga de Caballo de Troya, una visión más, digamos, "familiar" de la vida, obras y menesteres poco solemnes de Jesucristo. Apto para ateos, no apto para creyentes cucaracheros que seguro encontrarán ofensivas las troleadas a los fariseos y las escenas aniñadas pero... en fin...
*También logré terminar Memorias de una Geisha, otro libro recomendable donde la historia de amor está en un segundo plano, por lo que no nos entorpecerá del todo la lectura pese a la insistencia. Ojo con las descripciones porque son excelentes.
*Me he obsesionado con hacer videos de canciones en multilenguaje, tanto así que llevo, más o menos 5 de ellos subidos convenientemente a Youtube. No, aún no me decido a hacer videoblogs.
*He descubierto una forma efectiva de saber si una mujer está embarazada o no (digo, para evitar incidentes incómodos en la calle): ¿se le nota la hendidura del ombligo o parece traer dos panzas adheridas tipo pirámide romboide? felicidades, no está embarazada.
*Mi viaje vikingo ha concluído de la mejor manera. El viaje nazi sigue en curso y cada día me llegan datos más loquillos.
*El noble cuyo Iggy ha pasado a mejor vida... literalmente porque lo doné a una granja. Ahora mi compañía sigue siendo el mismo pez caradura que desde el año pasado me insulta en griego (eso creo, las burbujitas que escupe parecen carácteres antiguos).
*Doggy boom. Seis cachorros. Todos pequeños, redondos y peluditos como los perritos del internet. No podría estar rodando en algo más mullido ni aún teniendo alfombra persa.
Y esas han sido las brevedades de mayor importancia durante estos meses de silencio. Ahora que retornamos al negocio les agradezco su fidelidad (que yo no tengo por lo visto) y les prometo más entradas, como siempre. ¡Adiosito!
*ve pasar varias plantitas rodantes*
...Bueno, entiendo que me he desentendido de este lugar como nunca, pero no debéis temer, sigo con vida y rodando por el mundo que cada vez se vuelve más de cabeza en la siempre extraña Lobolandia. Pero les haré un breve repaso de mis desventuras:
*Fui a ver Iron Man 3 y por primera vez en mi vida entré a un Cinépolis (¿qué? soy gente pobre...). La sorpresa del final y del plot twist fueron casi herejes, pero tolerables a mi entender.
*Contrario a los deseos asesinos de mis detractores universitarios, sigo sobreviviendo con una calificación decente, aunque siempre podría ser mejor. Mi carrera como abogada del diablo sigue en pie.
*He tenido tiempo de repasar la saga Millenium y debo decir que es muy recomendable. En serio, por favor, lean cosas decentes, estoy mareada de ver por todos lados pululando esa tontería de 50 sombras de Grey y Cazadores de Sobras y Maze Runner.
*También he comenzado, junto con Mamá Loba, una nueva saga de libros. Un viaje en el tiempo nos lleva a una época extraña, diferente y crucial, donde los ricos son abusivos y los pobre oprimidos (...bueno esto no es novedad) y donde un hombre puede hacer la diferencia... o morir en el intento. ¿Un rey? algo así. ¿Un rebelde? hmm... indefinible... ¿un tipo con superpoderes paria de la sociedad? seguimos en la misma... Lo que estamos leyendo es el inicio de la saga de Caballo de Troya, una visión más, digamos, "familiar" de la vida, obras y menesteres poco solemnes de Jesucristo. Apto para ateos, no apto para creyentes cucaracheros que seguro encontrarán ofensivas las troleadas a los fariseos y las escenas aniñadas pero... en fin...
*También logré terminar Memorias de una Geisha, otro libro recomendable donde la historia de amor está en un segundo plano, por lo que no nos entorpecerá del todo la lectura pese a la insistencia. Ojo con las descripciones porque son excelentes.
*Me he obsesionado con hacer videos de canciones en multilenguaje, tanto así que llevo, más o menos 5 de ellos subidos convenientemente a Youtube. No, aún no me decido a hacer videoblogs.
*He descubierto una forma efectiva de saber si una mujer está embarazada o no (digo, para evitar incidentes incómodos en la calle): ¿se le nota la hendidura del ombligo o parece traer dos panzas adheridas tipo pirámide romboide? felicidades, no está embarazada.
*Mi viaje vikingo ha concluído de la mejor manera. El viaje nazi sigue en curso y cada día me llegan datos más loquillos.
*El noble cuyo Iggy ha pasado a mejor vida... literalmente porque lo doné a una granja. Ahora mi compañía sigue siendo el mismo pez caradura que desde el año pasado me insulta en griego (eso creo, las burbujitas que escupe parecen carácteres antiguos).
*Doggy boom. Seis cachorros. Todos pequeños, redondos y peluditos como los perritos del internet. No podría estar rodando en algo más mullido ni aún teniendo alfombra persa.
Y esas han sido las brevedades de mayor importancia durante estos meses de silencio. Ahora que retornamos al negocio les agradezco su fidelidad (que yo no tengo por lo visto) y les prometo más entradas, como siempre. ¡Adiosito!
sábado, 30 de marzo de 2013
SIN IMAGINACIÓN
Segurito que se preguntarán porqué no he hecho posts desde febrero siendo que ya casi se acaba marzo. Pues la triste verdad es que entre la U de L y estar tratando de redactar una novela de un buen volumen de hojas están prácticamente devorándose mi imaginación. Sin embargo, como quiero hacer un hiatus decente, les informaré de los últimos y breves detalles bizarros de mi vida:
1) Como sabrán, mi cumpleaños fue este mes. ¿Recuerdan cuando les dije que soy de ésa clase de personas que estando en medio de la nada le podría llover un pez del cielo? Pues ese tragicómico domingo se cumplió mi maldición: apenas cumplí los veinte años me festejó el organismo con una gastroenteritis que me tuvo en cama casi dos semanas echando el alma por la boca y comiendo como conejo. El resultado fue que actualmente peso 50 kilogramos y eso estaría bien de no ser porque mi metabolismo no me permite subir de peso con facilidad, en resumen, bajé de peso en forma contraproducente.
2) El asunto este de los nazis me sigue insistiendo. Ahora, la novedad es que ya no solo me llueven libros, sino también películas y cosas más bizarras. El otro día mientras volvía en el atascadero con ruedas que normalmente llaman "camión", pasamos delante de un conjunto de casas y, delante de una, había una camioneta de color verde oscuro con una feliz esvástica sobre sus costados, así como las que se ven en películas de guerra para llevarse judíos al parque de diversiones Auschwitz... Sí, aún no sé de dónde carajos salió ese automóvil.
3) Mi suerte como La Parca acabó con la vida de mis dos hámsters, los primeros que he tenido desde que a los doce años me prohibieron tajantemente tener uno. El primero halló la paz en manos (o dientes) de mi gatito Watson, quien seguro lo ha confundido con una rata por su color de pelo, y el segundo ha caído así, nada más de sopetón. Feliz inicio de año, supongo.
4) Durante un breve arranque de locura, me ha dado por estudiar alemán por mi cuenta. Me he medio rendido... ahora voy con el ruso. Y lo peor, le entiendo más al ruso .___.
5) He descubierto que, o me estoy volviendo hermitaña, o mi subconsciente ha decidido que la época de secundaria se reduce solo a tres cosas y nada más. ¿Porqué? Porque en mi Facebook me he topado con excompañeros míos de ese tiempo, todos muy amables y correctos pidiéndome aceptar sus solicitudes y... bueno, me he vuelto para adentro sin tener concha y me he hecho la sorda. Aún no averiguo porqué lo hago, pero algo me dice que está relacionado con mi cada vez más bajo interés en el noble arte de la fanaticada y más en el de la investigación política.
6) Como todos sabemos, hay un riesgo de una posible Tercera Guerra Mundial. ¿Mi predicción? Ni será tan divertida como la Segunda ni tan melodramática como la Primera, Latinoamérica tendrá que salir vivo por su cuenta y EUA perderá su hegemonía. Ah, y China lo resentirá. Mucho. A ver, que venga y me alegue mi maestra ultracomunista que me odiaría a muerte de no ser porque entrego redacciones decentes.
7) Hablando del tema, he hecho una especie de conteo escolar respecto a las ideologías sociopolíticas. La mayoría son rojillos en definitiva, otros son comunistasliebers, es decir, dicen serlo pero actúan como capitalistas, y un reducido grupo de nosotros, imperceptibles porque los gritos cada día más comunes de "¡Por la Revolución Troskysta!" nos dejan un poco fuera de foco, somos nacionalsocialistas. Viva la mezcla.
8) He visto completa por primera vez "Lo Que el Viento se Llevó". Me ha parecido excelente y el final muy prometedor, casi casi como para segunda parte, pero la verdad es que eso dañaría el producto.
9) Me he echado en un solo día un manga llamado "Saint Onii San", también llamado "Saint Young Men" que técnicamente se trata de la vida como gente "normal" (si la gente normal acaso despide auras luminosas y convierte las piedras en pan de centeno) de Jesucristo y Buda como roomies en Japón. Como tengo ciertos prejuicios aún los miré con cuidado, pero la verdad es que están muy monos y le dan otro sabor a la religión, menos inflexible y más humano, así que si quieren reírse un ratito pueden leerlos.
10) Sigo con mi guerra sin fin contra el baño del segundo piso. La buena noticia es que luego de haber echado literalmente vinagre y cloro puro por el drenaje ya no me han salido "sorpresas". Eso sí, la araña que vive en el hueco de la pared me mira con mucho odio...
11) Lobeznito está a un paso de volverse un "friki" como se dice normalmente, o mejor dicho un "gamer". Eso estaría bien de no ser porque estamos cumpliendo con el estereotipo virtual de hombres y mujeres. Le hemos intentado apartar de la computadora con libros pero... bueno, ya veremos a finales de mes si el ejercicio funcionó.
12) Por fin, luego de casi quince años, he logrado averiguar de qué es la misteriosa camioneta que pasa todas las tardes con la musiquita alegre y rara de piano. Es un camión de helados. En mi ciudad bicicletera con sueños guajiros de pseudocapital. Me he alegrado de que sea un detalle tan bonito, pero tambien tengo nostalgia porque ya no habrá más ilusiones infantiles, el último círculo se ha cerrado.
13) Tambien sigo con las clases de piano... bueno, sigo practicando con el piano virtual pero es casi lo mismo, ¿qué no?
Así que, con este hiatus, les digo: no dejaré de publicar, pero serán posts más cortos hasta que pueda subir algo decentemente largo y digno. ¡¡Adiosito!!
1) Como sabrán, mi cumpleaños fue este mes. ¿Recuerdan cuando les dije que soy de ésa clase de personas que estando en medio de la nada le podría llover un pez del cielo? Pues ese tragicómico domingo se cumplió mi maldición: apenas cumplí los veinte años me festejó el organismo con una gastroenteritis que me tuvo en cama casi dos semanas echando el alma por la boca y comiendo como conejo. El resultado fue que actualmente peso 50 kilogramos y eso estaría bien de no ser porque mi metabolismo no me permite subir de peso con facilidad, en resumen, bajé de peso en forma contraproducente.
2) El asunto este de los nazis me sigue insistiendo. Ahora, la novedad es que ya no solo me llueven libros, sino también películas y cosas más bizarras. El otro día mientras volvía en el atascadero con ruedas que normalmente llaman "camión", pasamos delante de un conjunto de casas y, delante de una, había una camioneta de color verde oscuro con una feliz esvástica sobre sus costados, así como las que se ven en películas de guerra para llevarse judíos al parque de diversiones Auschwitz... Sí, aún no sé de dónde carajos salió ese automóvil.
3) Mi suerte como La Parca acabó con la vida de mis dos hámsters, los primeros que he tenido desde que a los doce años me prohibieron tajantemente tener uno. El primero halló la paz en manos (o dientes) de mi gatito Watson, quien seguro lo ha confundido con una rata por su color de pelo, y el segundo ha caído así, nada más de sopetón. Feliz inicio de año, supongo.
4) Durante un breve arranque de locura, me ha dado por estudiar alemán por mi cuenta. Me he medio rendido... ahora voy con el ruso. Y lo peor, le entiendo más al ruso .___.
5) He descubierto que, o me estoy volviendo hermitaña, o mi subconsciente ha decidido que la época de secundaria se reduce solo a tres cosas y nada más. ¿Porqué? Porque en mi Facebook me he topado con excompañeros míos de ese tiempo, todos muy amables y correctos pidiéndome aceptar sus solicitudes y... bueno, me he vuelto para adentro sin tener concha y me he hecho la sorda. Aún no averiguo porqué lo hago, pero algo me dice que está relacionado con mi cada vez más bajo interés en el noble arte de la fanaticada y más en el de la investigación política.
6) Como todos sabemos, hay un riesgo de una posible Tercera Guerra Mundial. ¿Mi predicción? Ni será tan divertida como la Segunda ni tan melodramática como la Primera, Latinoamérica tendrá que salir vivo por su cuenta y EUA perderá su hegemonía. Ah, y China lo resentirá. Mucho. A ver, que venga y me alegue mi maestra ultracomunista que me odiaría a muerte de no ser porque entrego redacciones decentes.
7) Hablando del tema, he hecho una especie de conteo escolar respecto a las ideologías sociopolíticas. La mayoría son rojillos en definitiva, otros son comunistasliebers, es decir, dicen serlo pero actúan como capitalistas, y un reducido grupo de nosotros, imperceptibles porque los gritos cada día más comunes de "¡Por la Revolución Troskysta!" nos dejan un poco fuera de foco, somos nacionalsocialistas. Viva la mezcla.
8) He visto completa por primera vez "Lo Que el Viento se Llevó". Me ha parecido excelente y el final muy prometedor, casi casi como para segunda parte, pero la verdad es que eso dañaría el producto.
9) Me he echado en un solo día un manga llamado "Saint Onii San", también llamado "Saint Young Men" que técnicamente se trata de la vida como gente "normal" (si la gente normal acaso despide auras luminosas y convierte las piedras en pan de centeno) de Jesucristo y Buda como roomies en Japón. Como tengo ciertos prejuicios aún los miré con cuidado, pero la verdad es que están muy monos y le dan otro sabor a la religión, menos inflexible y más humano, así que si quieren reírse un ratito pueden leerlos.
10) Sigo con mi guerra sin fin contra el baño del segundo piso. La buena noticia es que luego de haber echado literalmente vinagre y cloro puro por el drenaje ya no me han salido "sorpresas". Eso sí, la araña que vive en el hueco de la pared me mira con mucho odio...
11) Lobeznito está a un paso de volverse un "friki" como se dice normalmente, o mejor dicho un "gamer". Eso estaría bien de no ser porque estamos cumpliendo con el estereotipo virtual de hombres y mujeres. Le hemos intentado apartar de la computadora con libros pero... bueno, ya veremos a finales de mes si el ejercicio funcionó.
12) Por fin, luego de casi quince años, he logrado averiguar de qué es la misteriosa camioneta que pasa todas las tardes con la musiquita alegre y rara de piano. Es un camión de helados. En mi ciudad bicicletera con sueños guajiros de pseudocapital. Me he alegrado de que sea un detalle tan bonito, pero tambien tengo nostalgia porque ya no habrá más ilusiones infantiles, el último círculo se ha cerrado.
13) Tambien sigo con las clases de piano... bueno, sigo practicando con el piano virtual pero es casi lo mismo, ¿qué no?
Así que, con este hiatus, les digo: no dejaré de publicar, pero serán posts más cortos hasta que pueda subir algo decentemente largo y digno. ¡¡Adiosito!!
lunes, 7 de enero de 2013
UNA HISTORIA DE AMOR MEJOR QUE CREPÚSCULO
¿Alguna vez les hablé sobre mi ex profe de Derechos Humanos? ¿No? Bueno, este es el momento para hacerlo. Aquél anciano (no, en serio, ya está algo ruco) de mente divagante y que con voz suave de profesor europeo nos preguntaba cosas sobre las naciones con aires de filósofo frustrado y que no veía mal en cuestionar eternamente a la Lobita sobre sus impresiones respecto a los nazis (creo que así comenzó realmente mi trauma actual) nos enseñó que el mundo, en su totalidad, podría ser una novela más emocionante que El Señor de los Anillos, una película más taquillera que Star Wars, una telenovela más añorada de Corazón Salvaje de 1993, y un melodrama más lacrimógeno que Candy Candy.
Y justamente el otro día, mientras platicábamos Mamá Loba y yo sobre mis impresiones del Derecho Internacional y de la diplomacia general, recordé de pronto todo lo que llevaba estudiado sobre las relaciones de México con otros países, y entre las dos descubrimos una serie de romances y pasiones dignas de cualquier telenovela bien dirigida. Así que he aquí las impresiones de ambas:
*ESPAÑA: EL PAPÁ CELOSO
España, por más Madre Patria que le digan, lo tratamos de padre porque sólo los progenitores del sexo masculino son capaces de hacer lo que ésta peculiar nación conquistadora ha hecho. México, o mejor dicho Nueva España, permaneció en un limbo de encierro durante casi trescientos años porque la corona española se negaba a dejar pasar otras naciones extranjeras para comerciar con su "bebé", así, Estados Unidos y Rusia jugaron a "doña Blanca" buscando alguna brecha que España no estuviera vigilando para poder comerciar libremente con la colonia, pero sólo uno logró encontrar el pilar roto (como dice la canción, pues) y ese fue el siempre doble cara de Inglaterra, en aquél entonces conocido como el país oficial y autorizado de la piratería. Incluso ahora que México se ha librado del yugo español, de cuando en cuando el país de los "tíos" monta en cólera cuando, digamos, los anglosajones van y molestan de un modo o de otro a su tierna ex colonia.
*INGLATERRA: EL ENAMORADO INCÓMODO.
¿Ama a México? ¿No le ama? ¿Le ama? ¿No le ama? Sólo Dios sabe pero a mi entender femenino yo creo que sí, pero es un amor tonto y caprichoso dado que el Reino Unido ha sido un constante dolor de cabeza mal mezclado con una oportunidad, muchas veces ilusoria, de sobrevivir al vecino del norte. Desde que sus piratas encontraron, como un paraíso perdido, lo que actualmente es Puerto Vallarta y Acapulco, Inglaterra ha sentido un deseo enfermizo por poseer lo que sea que venga de tierras mexicanas, tanto así que en cierta ocasión intentó (en vano) hacer un acuerdo con la en ese entonces colonia para iniciar la Independencia, convirtiéndose en la posible "esquina" a la hora de la golpiza o simplemente en muro contenedor de España, pero entre que eran peras y manzanas no se concretó nada. Lástima. Pero por si fuera poco, esto no acabó ahí: sirviéndole de vecino chismoso a Estados Unidos, logró dificultar varias veces los nexos de México con otro relacionado, haciendo así el doble papel de soplón oficial del vecino del norte y de histérico que ve impotente como su amor imposible se le escapa. Ni modo, así es la vida.
*FRANCIA: EL AMANTE VOLUBLE
Fue breve e intenso el amor entre este par que tan poco en común comparten (aparte de ser los favoritos en las películas y series yanquis para hacerla de malos). México fue, para empezar, el primer país occidental con quien Rusia hizo migas hace ya bastantes ayeres, y a partir de aquí ambos se miraron como niños curiosos tras una cerca invisible; su amistad se consolidó cuando el grandote de EuroAsia intervino para retirar a los británicos de Belice (aaay Inglaterra...) y a partir de ese entonces todo fue viento en popa... Al menos en apariencia porque a partir de aquí todo se pone violento. México rompió relacionas con la URSS a principios de los años 30 como un modo de mostrar su negativa a la anexión de los Bálticos de manera obligada por Rusia, pero volvieron a unirse cuando México se fue con los Aliados a romperle la holy mother a los del Eje. ¡Pero aún hay más! Cuando llegó la Guerra Fría, estos dos estuvieron pasándose exportaciones muy discretamente para que Estados Unidos no se nos dejase ir encima, y cuando las cosas ya llevaban un ritmo más o menos decente se hizo común una visita anual al Kremlin por parte de nuestros presidentes; estuvieron unidos en la Perestroika y unidos hasta la caída del muro de Berlín, cuando las relaciones se entibiaron y llegaron al punto de "fue divertido mientras duró". Actualmente estos dos se siguen teniendo una amistad tímida.
*ITALIA: EL MEJOR AMIGO POR SIEMPRE.
El parecido cultural entre ambos países es tal que algunos gallegos tienen la creencia de que México basó su bandera en la italiana (sí cómo no...). Ambos son países relativamente pequeños pero característicos por su forma (uno parece una sexy bota y el otro una especie de cuerno griego), por su clima tan propicio, por su arte y por su historia. Además, ambos poseen una gastronomía imitada (casi siempre por los gringos) pero nunca igualada... Quizá el único problema que poseen es que aún hay cierta controversia sobre la Segunda Guerra Mundial, pues técnicamente México le declaró la guerra al Eje entero cuando le puso a Alemania su "estate quieto"; de ser así significa que el estado de guerra contra el pequeño país mediterráneo sigue en pie... Cosas de burocracia.
*CHINA: EL AMIGO CON DERECHOS (maldita sea ¬¬).
Érase una vez dos países extraños conectados por el océano Pacífico, que hasta ese entonces sólo se conocían por obligación diplomática y un discreto intercambio comercial... hasta que cierto presidente bigotón que usaba botas de charol (una vez más, maldita sea...) tuvo la audacia de dejarle entrada libre sin pensar en la tragicómica consecuencia que esto traería. A partir de ese día terrible, la inundación de orientales con palabrería extraña se volvió tan evidente que actualmente no se considera raro ver restaurantes de comida cantonesa en cada esquina, mucho menos ver productos copiados (por no decir que PIRATAS) en cada rincón del país. Hasta ahí todavía tenemos la chanza de hacernos los suecos y fingir que no ha pasado nada, pero luego uno de ellos nos salió con que había obtenido la patente de la Virgen de Guadalupe... y se inició la guerra. Hasta la fecha hay un rencor latente que sólo Dios sabe cuándo se quite.
*CANADÁ: EL PRETENDIENTE TÍMIDO
Este caso es todavía más lacrimógeno que el intento desesperado de Reino Unido por tener el favor del país latinoamericano. Canadá ha intentado de la manera más evidente posible (que tristemente se traduce a mensajes indescifrables dignos de comedia romántica) tener una relación clara con México, pero ya sea porque tiene al metiche literalmente entre los dos (coff coff Gringolandia coff) o porque la economía de ambos no está para parrandas y presentaciones extraoficiales, de cualquier modo sencillamente no se evidencian de manera decente. Pero bueno, la esperanza muere al último y desde acá gritamos ¡ánimo Canadá!
*ALEMANIA: EL PRETENDIENTE FIEL (Plus: el triángulo amoroso más espantoso de la historia).
¡TODOS Y TODAS, SAQUEN SUS GUITARRAS Y CANTEMOS CON SHAKIRA...!
Hay amores que se vuelven resistentes a los daños
Como el vino que mejora con los años
Asi crece lo que siento yo por ti...
Hay amores que parece que se acaban y florecen
Y en las noches del otoño reverdecen
Tal como el amor que siento yo por ti...
Llegamos al ultimate romance, de esos que disfrutamos en telenovelas cada tarde-noche de nuestra vida, con todo y tema musical. La historia turbulenta de amor entre estos dos países que se parecen uno al otro tanto como una pera a una zanahoria se extiende hasta el Porfiriato, cuando Alemania se ofreció amablemente a reentrenar al ejército mexicano (porque el mega chilaquilazo que se hizo en la Intervención Francesa dejó en claro que gallos de pela el pueblo es, pero de eso a tener educación militar había un laaargo margen), y a partir de aquí la curiosidad venció a la nación germana y empezó a mirar con cara de woooow la botánica, la gastronomía, el arte, la cultura y demases que provenían del lugar. Aquélla amistad con visos de romance duró así hasta 1938 cuando Estados Unidos se puso a parir camotes al darse cuenta que su país vecino estaba haciendo comercio magnámico con Alemania y, peor aún, que al parecer la cosa se estaba poniendo densa y había nazis esparcidos por todo el sur y el occidente del país, y para terminarla de amolar, Suecia había conseguido que Reino Unido no metiera mano en los cables (a.k.a cartitas románticas) que se mandaban, por lo que para hacerlo más vivencial diremos que cuando Estados Unidos no veía, México y Alemania se iban abajo de la mesa a... ejem... quererse mucho y Suecia les hacía pared por su acaso a Reino Unido se le ocurría pasar por ahí. Sin embargo el idilio pareció concluir cuando algunos buques petroleros fueron bombardeados por los Agasajanestrujanbajan y el país no dudó en ir a romperle todo el osito bimbo con la exhibición del legendario Escuadrón 201. Pero bueno, pasó el tiempo, se le bajó a todos el coraje, y México y Alemania volvieron a ser felices uno con el otro...
Hasta que apareció Soraya Montenegro... ¡digo! Argentina.
*inserten música de villana de telenovela*
La historia de cómo México y Argentina se enemistaron me es completamente desconocida, pero podríamos imaginarla de esta manera: era 1986, había mundial de fútbol en México, y a Alemania se le hizo bien tomar una guitarra y, envalentonado por el tequila, se paró frente a la ventana de la nación latinoamericana y cantó:
-México mi amor, mi amor, mi amor, Spiegel der stolzen Seele sind deine Lieder...
Ya andaban ambos dándose un besito shakespiriano (o séase muy tiernito y casto) cuando apareció Argentina y gritó:
-¡Ooooh! ¡¿QUÉ HACES BESANDO A LA TAQUERA?!... Así que es éste del que estabas enamorada maldita taquera, ¡DE MI ALEMANIA! ¡BASURERA, MARGINAL, PEPENADORA! ¡ESCUINCLA BABOSA! ¡TE ATREVISTEEEEE! Pero te va a pesar...¡TE VA A PESAR!
(Si lo leen con voz de Soraya Montenegro les queda de lujo la escena... ah sí, cambié lo de "lisiada" por "taquera" para hacerlo más vivencial).
Como todos por aquí saben (o deberían), Argentina fue el país sudamericano que se comportó de manera más peculiar al finalizar la Segunda Guerra Mundial, pues pese a haberle declarado la guerra al Eje unos meses antes (sip, cuando ya se había acabado la diversión...) llevó a cabo un programa para darle la feliz bienvenida a los fugitivos nazis de Alemania, momento cumbre para que todos dijeran "ingue su maaaaa..." de no ser porque a pesar de toda la pompa y circunstancia usada ése día en que los Perón le dijeron a los escapistas "pase usted que esta es su casa" no pasó nada emocionante, ni antes ni después. A este episodio se le conoce como "resaca post-guerra", cuando en Holanda hubo bacanal de felicitación a las tropas anglosajonas y en Francia se firmaba, otra vez, la paz. Sin embargo hablando a grosso modo, la relación entre Argentina y Alemania no es la más ideal, y recuerda vagamente a la de Susana Marlowe con Terry Grandchester, con la excepción de que normalmente los países terminan en conflicto por el eterno motivo de odio: el fucho. Que si Argentina ganó el mismo mundial donde Alemania cantó esa de "México, mi amor", que si casa que juegan Argentina y México uno ya sabe cómo vamos a terminar el partido, que si Maradona se hizo la diva con un jugador alemán y el karma hizo que la selección de pibes terminara descalificado por éstos, que si a quién quiere más... Bueno, ésta y otras situaciones nos hacen pensar que la historia de María la del Barrio o de Juan del Diablo y Mónica son estupideces en comparación con las Relaciones Internacionales.
Y eso es todo por hoy, Hartit@s de la comunidad. Sé que me faltaron países (Japón, por ejemplo) pero estos fueron los oficiales entre Mamá Loba y yo. ¡Adiosito!
Y justamente el otro día, mientras platicábamos Mamá Loba y yo sobre mis impresiones del Derecho Internacional y de la diplomacia general, recordé de pronto todo lo que llevaba estudiado sobre las relaciones de México con otros países, y entre las dos descubrimos una serie de romances y pasiones dignas de cualquier telenovela bien dirigida. Así que he aquí las impresiones de ambas:
*ESPAÑA: EL PAPÁ CELOSO
España, por más Madre Patria que le digan, lo tratamos de padre porque sólo los progenitores del sexo masculino son capaces de hacer lo que ésta peculiar nación conquistadora ha hecho. México, o mejor dicho Nueva España, permaneció en un limbo de encierro durante casi trescientos años porque la corona española se negaba a dejar pasar otras naciones extranjeras para comerciar con su "bebé", así, Estados Unidos y Rusia jugaron a "doña Blanca" buscando alguna brecha que España no estuviera vigilando para poder comerciar libremente con la colonia, pero sólo uno logró encontrar el pilar roto (como dice la canción, pues) y ese fue el siempre doble cara de Inglaterra, en aquél entonces conocido como el país oficial y autorizado de la piratería. Incluso ahora que México se ha librado del yugo español, de cuando en cuando el país de los "tíos" monta en cólera cuando, digamos, los anglosajones van y molestan de un modo o de otro a su tierna ex colonia.
*INGLATERRA: EL ENAMORADO INCÓMODO.
¿Ama a México? ¿No le ama? ¿Le ama? ¿No le ama? Sólo Dios sabe pero a mi entender femenino yo creo que sí, pero es un amor tonto y caprichoso dado que el Reino Unido ha sido un constante dolor de cabeza mal mezclado con una oportunidad, muchas veces ilusoria, de sobrevivir al vecino del norte. Desde que sus piratas encontraron, como un paraíso perdido, lo que actualmente es Puerto Vallarta y Acapulco, Inglaterra ha sentido un deseo enfermizo por poseer lo que sea que venga de tierras mexicanas, tanto así que en cierta ocasión intentó (en vano) hacer un acuerdo con la en ese entonces colonia para iniciar la Independencia, convirtiéndose en la posible "esquina" a la hora de la golpiza o simplemente en muro contenedor de España, pero entre que eran peras y manzanas no se concretó nada. Lástima. Pero por si fuera poco, esto no acabó ahí: sirviéndole de vecino chismoso a Estados Unidos, logró dificultar varias veces los nexos de México con otro relacionado, haciendo así el doble papel de soplón oficial del vecino del norte y de histérico que ve impotente como su amor imposible se le escapa. Ni modo, así es la vida.
*FRANCIA: EL AMANTE VOLUBLE
Otro acertijo imposible: ¿Se aman como locos o se odian a muerte? Desde que Francia consiguió entrar en contacto con México, la historia entre ambas naciones ha sido de estire y afloje hasta lo extremo. Ya fuera por la Guerra de los Pasteles, pasando por la Intervención Francesa y la Belle Epóque hasta asuntos más funestos y recientes como que el presidente del país "amoroso" viniera a meter sus narices con el asunto de Florence Cassez, nos damos cuenta que este espléndido par está condenado a quererse un día y a detestarse al otro. Bonus, como estudiante de francés recuerdo lo que nos contó cierto letrado en la francofonía: la idea que tienen en Francia de México posee una dimensión que raya en lo bizarro, por lo que el concepto que se tiene de nosotros allá es quizá el verdadero problema de nuestro malentendido.
*ESTADOS UNIDOS: EL EXNOVIO POSESIVO
¿Han oído "El Tango de Roxanne"? Eso ilustra PERFECTO lo que EUA siente por su pequeña vecina (hablo en femenino por aquello de "la patria"). A su entender, cualquier relación económica que posea México con alguien más es casi casi una traición romántica, y motivos tiene para sentir eso. Siendo el único país extranjero que ha logrado pasar a perjudicarnos y que vive prácticamente a nuestras expensas (al menos en recursos naturales y materias primas), el vecino del Norte ha sido una jaqueca crónica de esas que van y vienen dependiendo del contexto. Desde la Doctrina Monroe, EUA se considera el papá de los pollitos (o sea toda Latinoamérica) y por supuesto como quien le queda más cerca somos nosotros... Pero después la política del Buen Vecino (que tuvo de todo menos de buena... debieron renombrarla Política del Vecino Metiche) hizo que dejase en "relativa libertad" a los que vivían al sur de él. El amor-odio, el pleito de terreno, las broncas por el petróleo, el contexto cultural, todo esto influye para que sencillamente estos dos países no conozcan la calma; ahora sí que citando a Porfirio Díaz, pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos...
*RUSIA: EL ROMANCE DE VERANO
*ITALIA: EL MEJOR AMIGO POR SIEMPRE.
El parecido cultural entre ambos países es tal que algunos gallegos tienen la creencia de que México basó su bandera en la italiana (sí cómo no...). Ambos son países relativamente pequeños pero característicos por su forma (uno parece una sexy bota y el otro una especie de cuerno griego), por su clima tan propicio, por su arte y por su historia. Además, ambos poseen una gastronomía imitada (casi siempre por los gringos) pero nunca igualada... Quizá el único problema que poseen es que aún hay cierta controversia sobre la Segunda Guerra Mundial, pues técnicamente México le declaró la guerra al Eje entero cuando le puso a Alemania su "estate quieto"; de ser así significa que el estado de guerra contra el pequeño país mediterráneo sigue en pie... Cosas de burocracia.
*CHINA: EL AMIGO CON DERECHOS (maldita sea ¬¬).
Érase una vez dos países extraños conectados por el océano Pacífico, que hasta ese entonces sólo se conocían por obligación diplomática y un discreto intercambio comercial... hasta que cierto presidente bigotón que usaba botas de charol (una vez más, maldita sea...) tuvo la audacia de dejarle entrada libre sin pensar en la tragicómica consecuencia que esto traería. A partir de ese día terrible, la inundación de orientales con palabrería extraña se volvió tan evidente que actualmente no se considera raro ver restaurantes de comida cantonesa en cada esquina, mucho menos ver productos copiados (por no decir que PIRATAS) en cada rincón del país. Hasta ahí todavía tenemos la chanza de hacernos los suecos y fingir que no ha pasado nada, pero luego uno de ellos nos salió con que había obtenido la patente de la Virgen de Guadalupe... y se inició la guerra. Hasta la fecha hay un rencor latente que sólo Dios sabe cuándo se quite.
*CANADÁ: EL PRETENDIENTE TÍMIDO
Este caso es todavía más lacrimógeno que el intento desesperado de Reino Unido por tener el favor del país latinoamericano. Canadá ha intentado de la manera más evidente posible (que tristemente se traduce a mensajes indescifrables dignos de comedia romántica) tener una relación clara con México, pero ya sea porque tiene al metiche literalmente entre los dos (coff coff Gringolandia coff) o porque la economía de ambos no está para parrandas y presentaciones extraoficiales, de cualquier modo sencillamente no se evidencian de manera decente. Pero bueno, la esperanza muere al último y desde acá gritamos ¡ánimo Canadá!
*ALEMANIA: EL PRETENDIENTE FIEL (Plus: el triángulo amoroso más espantoso de la historia).
¡TODOS Y TODAS, SAQUEN SUS GUITARRAS Y CANTEMOS CON SHAKIRA...!
Hay amores que se vuelven resistentes a los daños
Como el vino que mejora con los años
Asi crece lo que siento yo por ti...
Hay amores que parece que se acaban y florecen
Y en las noches del otoño reverdecen
Tal como el amor que siento yo por ti...
Llegamos al ultimate romance, de esos que disfrutamos en telenovelas cada tarde-noche de nuestra vida, con todo y tema musical. La historia turbulenta de amor entre estos dos países que se parecen uno al otro tanto como una pera a una zanahoria se extiende hasta el Porfiriato, cuando Alemania se ofreció amablemente a reentrenar al ejército mexicano (porque el mega chilaquilazo que se hizo en la Intervención Francesa dejó en claro que gallos de pela el pueblo es, pero de eso a tener educación militar había un laaargo margen), y a partir de aquí la curiosidad venció a la nación germana y empezó a mirar con cara de woooow la botánica, la gastronomía, el arte, la cultura y demases que provenían del lugar. Aquélla amistad con visos de romance duró así hasta 1938 cuando Estados Unidos se puso a parir camotes al darse cuenta que su país vecino estaba haciendo comercio magnámico con Alemania y, peor aún, que al parecer la cosa se estaba poniendo densa y había nazis esparcidos por todo el sur y el occidente del país, y para terminarla de amolar, Suecia había conseguido que Reino Unido no metiera mano en los cables (a.k.a cartitas románticas) que se mandaban, por lo que para hacerlo más vivencial diremos que cuando Estados Unidos no veía, México y Alemania se iban abajo de la mesa a... ejem... quererse mucho y Suecia les hacía pared por su acaso a Reino Unido se le ocurría pasar por ahí. Sin embargo el idilio pareció concluir cuando algunos buques petroleros fueron bombardeados por los Agasajanestrujanbajan y el país no dudó en ir a romperle todo el osito bimbo con la exhibición del legendario Escuadrón 201. Pero bueno, pasó el tiempo, se le bajó a todos el coraje, y México y Alemania volvieron a ser felices uno con el otro...
Hasta que apareció Soraya Montenegro... ¡digo! Argentina.
*inserten música de villana de telenovela*
La historia de cómo México y Argentina se enemistaron me es completamente desconocida, pero podríamos imaginarla de esta manera: era 1986, había mundial de fútbol en México, y a Alemania se le hizo bien tomar una guitarra y, envalentonado por el tequila, se paró frente a la ventana de la nación latinoamericana y cantó:
-México mi amor, mi amor, mi amor, Spiegel der stolzen Seele sind deine Lieder...
Ya andaban ambos dándose un besito shakespiriano (o séase muy tiernito y casto) cuando apareció Argentina y gritó:
-¡Ooooh! ¡¿QUÉ HACES BESANDO A LA TAQUERA?!... Así que es éste del que estabas enamorada maldita taquera, ¡DE MI ALEMANIA! ¡BASURERA, MARGINAL, PEPENADORA! ¡ESCUINCLA BABOSA! ¡TE ATREVISTEEEEE! Pero te va a pesar...¡TE VA A PESAR!
(Si lo leen con voz de Soraya Montenegro les queda de lujo la escena... ah sí, cambié lo de "lisiada" por "taquera" para hacerlo más vivencial).
Como todos por aquí saben (o deberían), Argentina fue el país sudamericano que se comportó de manera más peculiar al finalizar la Segunda Guerra Mundial, pues pese a haberle declarado la guerra al Eje unos meses antes (sip, cuando ya se había acabado la diversión...) llevó a cabo un programa para darle la feliz bienvenida a los fugitivos nazis de Alemania, momento cumbre para que todos dijeran "ingue su maaaaa..." de no ser porque a pesar de toda la pompa y circunstancia usada ése día en que los Perón le dijeron a los escapistas "pase usted que esta es su casa" no pasó nada emocionante, ni antes ni después. A este episodio se le conoce como "resaca post-guerra", cuando en Holanda hubo bacanal de felicitación a las tropas anglosajonas y en Francia se firmaba, otra vez, la paz. Sin embargo hablando a grosso modo, la relación entre Argentina y Alemania no es la más ideal, y recuerda vagamente a la de Susana Marlowe con Terry Grandchester, con la excepción de que normalmente los países terminan en conflicto por el eterno motivo de odio: el fucho. Que si Argentina ganó el mismo mundial donde Alemania cantó esa de "México, mi amor", que si casa que juegan Argentina y México uno ya sabe cómo vamos a terminar el partido, que si Maradona se hizo la diva con un jugador alemán y el karma hizo que la selección de pibes terminara descalificado por éstos, que si a quién quiere más... Bueno, ésta y otras situaciones nos hacen pensar que la historia de María la del Barrio o de Juan del Diablo y Mónica son estupideces en comparación con las Relaciones Internacionales.
Y eso es todo por hoy, Hartit@s de la comunidad. Sé que me faltaron países (Japón, por ejemplo) pero estos fueron los oficiales entre Mamá Loba y yo. ¡Adiosito!
Palabras clave de mis desgracias
Alemania,
Argentina,
Canadá,
China,
cosas,
España,
Estados Unidos,
Francia,
historia,
Inglaterra,
Italia,
Mama Loba,
Mexico,
países,
sabias que,
yo
sábado, 3 de noviembre de 2012
ESE VIEJO VIKINGO
Uno no se da cuenta de cómo son los demás realmente hasta que siente con el mismo sentir que ellos. Aquí aplica, muy justamente, la expresión "ponerse en los zapatos del otro", aunque los resultados no son siempre iguales. En mi caso, se trata únicamente de hacer una reflexión, bastante personal, en la que no participa nada sino la sensación de que tal vez los antiguos paganos tenían algo de razón en sus mitos: quizá, el destino sí es inexorable.
Con mi experiencia aprendida de libros de Historia puedo afirmar tranquilamente que mi abuelo corresponde al arquetipo del vikingo. Tal vez no tenga barbas largas y rubias ni un casco con cuernos, pero al igual que éstos, ha zurcado (remolque mediante) lugares remotos de los que muchos de nosotros sabemos apenas por crónicas bizarras y memorias de un pasado nacional que se pierde cuando el que lo cuenta muere. Ha entrado una y otra vez a la zona 0 y salido completamente cuerdo, ha visto fuegos fatuos en el sureste, ha detenido su navío de ruedas en más pueblos olvidados y eliminados del mapa que ninguna otra persona conocida, todo esto en apenas unas cuatro décadas; entre fuegos de violencia y pasiones, no ha conocido el ocio ni la paz en toda su vida, y de hecho podría decirse que la aborrece. Su vida transcurrió como el trotador del tiempo, en un medio tan revuelto como es la extensa geografía e historia de México, viendo ir y venir regímenes, leyes, pueblos, estudiantes y mujeres. Ha visto de primera mano las catástrofes y las celebraciones de antaño y ha sobrevivido magníficamente a los cambios de modelos económicos que a muchos otros hubiera destrozado, pero jamás a él.
Su vida pasó entre el relieve salvaje y brutal que se percibe como un eco en su cabeza (¡oh, bonito espectáculo verlo cuando rememora esos viajes a toda velocidad!) y entre las ciudades magníficas a las que llegaba a desembarcar. Me ha contado la clase de febrilidad que se vive en el Norte: es como si el espacio-tiempo hubierase puesto de cabeza, y en la frontera cada fin de semana el país se inundaba de estadounidenses (o gringos, como prefiere decirles, como diría cualquier nórdico al referirse despectivo a los eslavos y musulmanes con quienes comercia) que llegaban aquí a su propio estilo de "mojados" para degustar del tequila fuerte, la cerveza barata y el jolgorio natural de la zona, ese paraíso perdido entre el desierto de Sonora y El Paso, estrecha franja ahora dividida por un alambre de púas y que él llegó a cruzar varias veces. No son sólo norteamericanos, también ha hablado con personalidades tan diversas que a mí me parece un sueño divino: un grupito de aburridos rusos que hacían competencias entre su vodka y nuestro mezcal hasta rodar felices por el suelo; un italiano de acento ruidoso y que palmoteaba como demonio, un par de ingenieros alemanes que vivían a base de cerveza y barbacoa y aprendieron los diversos usos de la "Ch" gracias a su interlocutor, es decir, mi abuelo. Todo, bien escondido en su cabeza, lo suelta de cuando en cuando, a cuentagotas, cuando estoy presente y le pregunto sobre cosas que yo, por torpeza o por debilidad, desconozco, y las responde con la seriedad del historiador y la sencillez del campesino. Al fin y al cabo, desciende de indígenas michoacanos.
Cosas raras, peligrosas, como en un viaje mitológico cualquiera, se mantienen impresas en sus palabras. El lugar donde el agua corre del revés, el recinto macabro de los lagos donde los fantasmas aúllan, e inclusive, un OVNI que asegura haber visto allá por la década de los 80; estuvo tantas veces en el Distrito Federal que conoció de primera mano las revueltas políticas de la época. Recuerda, a veces divertido, a la Policía Secreta del "Negro" Durazo, la toma de poseción de Gortari, incluso el terremoto del 85 y la explosión de Guadalajara, todo eso lo vivió de primera mano. Tantos años así explican que la violencia actual no le asuste ni un ápice. Tampoco le atemoriza la oscuridad ni la soledad, tanto tiempo viajó de noche entre las carreteras más brutales del país y con un camión de doble remolque. Jamás se le registraron accidentes, ni acontecimientos, era serio y dedicado a su labor con el corazón fuerte, y de regreso a su morada se ponía a repartir a dos manos el botín de su labor. Ropa, zapatos, dinero para paseos, para restaurantes de categoría (en aquél entonces) muy alta para el trabajador promedio. Cuando yo nací, recibí también mis dádivas: caramelos, juguetes, objetos importados, dólares olorosos aún al plástico que lo recubría. E historias. Muchas historias de diversas clases que alimentaron mi mente como si fuesen novelas costumbristas, tan bien apreciadas en toda Latinoamérica.
Pero como todo buen vikingo que no muere en batalla, éste tuvo que retirarse para pasar sus días de austeridad en el silencio de su casa. No le gusta. La oscuridad que se ha apoderado en la incertidumbre no le es sana, y se le ve taciturno y huraño; sueña mucho, yo lo sé, con sus viajes majestuosos. Ha asegurado que al morir no quiere ser enterrado, sino cremado, y que sus cenizas se repartan en la cascada de Cola de Caballo, su Valhalla personal, para recorrer en muerte el triple de camino que recorrió en vida. A veces me da por preguntarle del día que llegó a Yucatán, donde vio de frente el antiguo observatorio maya y el gran mar que lleva, irremediablemente, a la isla de Cozumel, donde descansa el templo de Ixchel. Conoce de comidas que ningún aventurerucho de televisión tocaría, desde venado hasta ranas, serpientes, insectos, todo lo ha degustado por noble obligación y férreo entusiasmo. No podemos decir, jamás, que su vida fue un desperdicio.
Así es entonces ese viejo vikingo que reposa en un sofá reclinable, ladrándole injurias a la tele cuando hay partido de fútbol. y que en sus buenos tiempos era tan temible como Leif Erikson, o como un rabioso Thor empuñando su martillo. Yo, su pequeña Loki, se conforma ahora con hacerle revivir su nostalgia para que el aburrimiento no lo mate, y sueño en secreto con poder ver yo también, quizá, esos mundos alucinantes que se esconden después de la carretera doble que separa a Lobolandia del resto de la patria, y espero así poder guardar yo también algo de su espíritu inquieto y volar aún más. Una valkiria infantil a la sombra del mejor de los vikingos.
FIN
Con mi experiencia aprendida de libros de Historia puedo afirmar tranquilamente que mi abuelo corresponde al arquetipo del vikingo. Tal vez no tenga barbas largas y rubias ni un casco con cuernos, pero al igual que éstos, ha zurcado (remolque mediante) lugares remotos de los que muchos de nosotros sabemos apenas por crónicas bizarras y memorias de un pasado nacional que se pierde cuando el que lo cuenta muere. Ha entrado una y otra vez a la zona 0 y salido completamente cuerdo, ha visto fuegos fatuos en el sureste, ha detenido su navío de ruedas en más pueblos olvidados y eliminados del mapa que ninguna otra persona conocida, todo esto en apenas unas cuatro décadas; entre fuegos de violencia y pasiones, no ha conocido el ocio ni la paz en toda su vida, y de hecho podría decirse que la aborrece. Su vida transcurrió como el trotador del tiempo, en un medio tan revuelto como es la extensa geografía e historia de México, viendo ir y venir regímenes, leyes, pueblos, estudiantes y mujeres. Ha visto de primera mano las catástrofes y las celebraciones de antaño y ha sobrevivido magníficamente a los cambios de modelos económicos que a muchos otros hubiera destrozado, pero jamás a él.
Su vida pasó entre el relieve salvaje y brutal que se percibe como un eco en su cabeza (¡oh, bonito espectáculo verlo cuando rememora esos viajes a toda velocidad!) y entre las ciudades magníficas a las que llegaba a desembarcar. Me ha contado la clase de febrilidad que se vive en el Norte: es como si el espacio-tiempo hubierase puesto de cabeza, y en la frontera cada fin de semana el país se inundaba de estadounidenses (o gringos, como prefiere decirles, como diría cualquier nórdico al referirse despectivo a los eslavos y musulmanes con quienes comercia) que llegaban aquí a su propio estilo de "mojados" para degustar del tequila fuerte, la cerveza barata y el jolgorio natural de la zona, ese paraíso perdido entre el desierto de Sonora y El Paso, estrecha franja ahora dividida por un alambre de púas y que él llegó a cruzar varias veces. No son sólo norteamericanos, también ha hablado con personalidades tan diversas que a mí me parece un sueño divino: un grupito de aburridos rusos que hacían competencias entre su vodka y nuestro mezcal hasta rodar felices por el suelo; un italiano de acento ruidoso y que palmoteaba como demonio, un par de ingenieros alemanes que vivían a base de cerveza y barbacoa y aprendieron los diversos usos de la "Ch" gracias a su interlocutor, es decir, mi abuelo. Todo, bien escondido en su cabeza, lo suelta de cuando en cuando, a cuentagotas, cuando estoy presente y le pregunto sobre cosas que yo, por torpeza o por debilidad, desconozco, y las responde con la seriedad del historiador y la sencillez del campesino. Al fin y al cabo, desciende de indígenas michoacanos.
Cosas raras, peligrosas, como en un viaje mitológico cualquiera, se mantienen impresas en sus palabras. El lugar donde el agua corre del revés, el recinto macabro de los lagos donde los fantasmas aúllan, e inclusive, un OVNI que asegura haber visto allá por la década de los 80; estuvo tantas veces en el Distrito Federal que conoció de primera mano las revueltas políticas de la época. Recuerda, a veces divertido, a la Policía Secreta del "Negro" Durazo, la toma de poseción de Gortari, incluso el terremoto del 85 y la explosión de Guadalajara, todo eso lo vivió de primera mano. Tantos años así explican que la violencia actual no le asuste ni un ápice. Tampoco le atemoriza la oscuridad ni la soledad, tanto tiempo viajó de noche entre las carreteras más brutales del país y con un camión de doble remolque. Jamás se le registraron accidentes, ni acontecimientos, era serio y dedicado a su labor con el corazón fuerte, y de regreso a su morada se ponía a repartir a dos manos el botín de su labor. Ropa, zapatos, dinero para paseos, para restaurantes de categoría (en aquél entonces) muy alta para el trabajador promedio. Cuando yo nací, recibí también mis dádivas: caramelos, juguetes, objetos importados, dólares olorosos aún al plástico que lo recubría. E historias. Muchas historias de diversas clases que alimentaron mi mente como si fuesen novelas costumbristas, tan bien apreciadas en toda Latinoamérica.
Pero como todo buen vikingo que no muere en batalla, éste tuvo que retirarse para pasar sus días de austeridad en el silencio de su casa. No le gusta. La oscuridad que se ha apoderado en la incertidumbre no le es sana, y se le ve taciturno y huraño; sueña mucho, yo lo sé, con sus viajes majestuosos. Ha asegurado que al morir no quiere ser enterrado, sino cremado, y que sus cenizas se repartan en la cascada de Cola de Caballo, su Valhalla personal, para recorrer en muerte el triple de camino que recorrió en vida. A veces me da por preguntarle del día que llegó a Yucatán, donde vio de frente el antiguo observatorio maya y el gran mar que lleva, irremediablemente, a la isla de Cozumel, donde descansa el templo de Ixchel. Conoce de comidas que ningún aventurerucho de televisión tocaría, desde venado hasta ranas, serpientes, insectos, todo lo ha degustado por noble obligación y férreo entusiasmo. No podemos decir, jamás, que su vida fue un desperdicio.
Así es entonces ese viejo vikingo que reposa en un sofá reclinable, ladrándole injurias a la tele cuando hay partido de fútbol. y que en sus buenos tiempos era tan temible como Leif Erikson, o como un rabioso Thor empuñando su martillo. Yo, su pequeña Loki, se conforma ahora con hacerle revivir su nostalgia para que el aburrimiento no lo mate, y sueño en secreto con poder ver yo también, quizá, esos mundos alucinantes que se esconden después de la carretera doble que separa a Lobolandia del resto de la patria, y espero así poder guardar yo también algo de su espíritu inquieto y volar aún más. Una valkiria infantil a la sombra del mejor de los vikingos.
FIN
Palabras clave de mis desgracias
cosas,
familia,
filosofando voy,
recuerdos,
reflexiones,
yo
lunes, 8 de octubre de 2012
HETALIA: HISTORIA Y GEOGRAFIA NIVEL KAWAII
Antes que otra cosa pase...¡¡Gracias!! a todos los que se tomaron la molestia de leer mi post anterior (muy triste, por cierto. Espero que no sea necesario deprimirlos a todos muy seguido). Ora sí, a lo que vamos hoy.
Entre algunas noticias breves les he de informar que...
1.-He descubierto las dulces mieles de "Mein Kampf" (mejor conocida en cristiano como "Mi Lucha"), no porque esté de acuerdo con todo el libro (ojo, dije NO TODO, algunas partecitas suenan terroríficamente lógicas), sino porque gracias a él he sondeado a las personas con las que suelo platicar, y todas sacaron un 10 en tolerancia y cultura. Hasta mi pequeño mestizo medio mexicano medio yankee con el que platico de cosas primermundistas como autos, computadoras, viajes y comida (bueeeeeno, no mucho de eso último por desgracia).
2.-Fui a ver "Hotel Transylvania" y mi momento favorito fue cuando una parodia animada de Chafapúsculo...digo!! de Crepúsculo apareció.
3.-He comprado "Los Vengadores" en original...¡¡por fin!! ¡¡Finalmente!! ¡¡Loki en alta definición!! AAAAAAAAAAAAAAAAH!!! *corre felizmente por los campos* (?)
4.-El único problema fue que en medio de mi euforia olvidé que ayer fue el aniversario luctuoso de Edgar Allan Poe. Descansa en paz, Eddie.
5.-Y si la cosa este fin de semana no era ya mala, se puso peor cuando...*chan chan chan chan* tuve que lavar el baño luego de una huelga de 2 (!) meses. Bueno, además de toparme con un nido de arañas violinistas (todas muy monas, por cierto...venenositas y todo) y un esqueleto parcialmente roído de rata (puaj!! cómo demonios traen las hormigas "eso" desde el patio??) también descubrí que el vodka y el vinagre son los mejores limpiadores de baños del mundo, Literalmente los dejan limpios...no muy frescos pero bah, nada que un toque de canela y manzana en agua con un rociador no resuelva.
NOTA: No, no me dejaron usar mucho vodka para lavar el baño asi que estuvo apestando a ensalada césar devuelta por un diarreico durante casi dos horas.
6.-Tuve un sueño muy loco...Sólo recuerdo que involucraba una avioneta, una canción de AC/DC y nazis. Muchos nazis. Todos eran hombres altos, musculosos, rubios y de ojos azules. No sé porqué soñé eso pero el caso es que todo concluyó cuando la avioneta se desplomó. P.D Yo salí viva...¡¡hurra!!
7.- Probé algo llamado "fetuccini de paja y heno", que no es otra cosa sino pasta en salsa bolognesa con queso parmesano. Muy rica, sí...pero no creo que quiera comerla de nuevo. Es pesadísima, y aparentemente es la culpable de mi sueño loco nazi.
Bueno ahora sí, a lo que venimos.
Recientemente y por razones que en realidad no conozco...
NUNCAMÁS: Tienes desactivado el Comical y no has podido emborracharte leyendo The Sandman...
Gracias ¬¬ bueno, como les decía...El caso es que recientemente me puse a mirar la serie esa de Hetalia y...Seguro se preguntarán qué demonios es Hetalia (o mínimo con qué se come...Sí, tengo hambre y queeeeeeeee??!!) así que se los explicaré brevemente:
Hetalia es un ánime japonés que, para empezar, no tiene ningún lineamiento de historia. Pero eso no importa. Lo importante es que aquí, los países son personas, personas raras y un poco aterradoras (coff coff Francia coff) que tratan de sobrevivir al margen del Derecho Internacional sin invadirse en el intento... o sea que habitualmente fallan. Tenemos a:
Italia, alias Feliciano: es tierno, tonto, le gusta comer y siempre está pegado a las muy masculinas faldas de Alemania (casi siempre al grito de "Doitsuuuuuuu!!!"). Le gustan los gatitos y las banderas blancas. La serie lleva su nombre mezclado con la palabra japonesa "inútil", y... bueno, con ver dos o tres capítulos entiendes el motivo de que a Italia lo consideren un inútil. Por cierto, tiene un hermano llamado Lovino (Italia del sur), algo majadero pero igualmente imbécil.
Alemania, alias Ludwig: me temo que es el personaje más sensato de la serie... Le gustan los perros, las máquinas y (por alguna razón desconocida... pero que a las fangirls les atre a muerte) el S&M. Aunque es un militar muy rudo y un golpe suyo te puede mandar de aquí a Timbuktú, quiere mucho a Italia y lo cuida a pesar de que es tan lelo. Su hermano mayor, Gilbert (Prusia) es un ególatra de cuarta, y le encanta darle de cocos a Austria.
Japón, alias Kiku: serio, tranquilo, reservado, tradicionalista... eso sí, a la hora de los macanazos sólo China le gana. Tiene un espíritu muy influenciable y sensible a la cultura occidental, pero no es muy empático que digamos con nadie. Literalmente con NADIE.
América, alias Alfred: hermano adoptivo de Inglaterra, de peque era un amor, pero un buen día creció y se volvió un tarado que se dedica a comer hamburguesas y malteadas y a sentirse el héroe (cualquiera parecido con la realidad, lo juro, es mera coincidencia). Sinceramente nadie lo quiere, mucho menos Inglaterra, pero es divertido porque su risita es contagiosa... bueno, no tanto como la de Gilbert pero ahí la lleva.
Inglaterra, alias Arthur: en principio era un pirata que le gustaba torturar psicológicamente a España, pero luego se volvió un caballero. Es de carácter cerrado pero tiene buen corazón. El único problema es que se la vive de la greña con Francia y cocina del asco. NOTA: aun no me explico porqué se carga unas mega cejas.
Francia, alias Francis (Dios, la creatividad me mat...*sarcasmo nivel Hiroshima*): Su filosofía de la vida se basa en dos cosas: pelear por siempre con Inglaterra y repartirle amor a todo el mundo, lo quieran...o no. Se encargó de criar a Canadá... más o menos; es un tanto fastidioso precisamente porque es como el amigo pegoste que todo el rato está siguiéndote. Pero al menos cocina mejor que Inglaterra.
China, alias Wang: bueno...además de romper todo lo que toca a karatazo limpio (o algo así) y de tener una copia barata de TODO lo que hace Japón, su característica más especial es su pandita que siempre lleva en un cesto.
Rusia, alias Ivan: da miedo. Mucho miedo. Por fuera tiene un aspecto simpático, tiernito y amistoso, bueno hasta su voz es dulce. Pero no te engañes: debajo de ésa adorable apariencia se oculta un psicópata malnacido cuyo propósito en la vida es torturar a todos...y como hasta el momento ese "todos" es una falacia se conforma con lastimar, física o psicológicamente a sus allegados (los pobres Letonia, Lituania y Estonia). Su unico punto débil son sus hermanas: Ucrania, la mayor, y que tiene...digamos, mucha pechonalidad, y Belarús, alias Bielorrusia, que quiere casarse con él y está completamente loca.
Otros países que salen son España, Sealand (que, por cierto...bueno, no sé si a "eso" en la vida real se le pueda llamar un país), Canadá (nadie lo conoce...ni su propio osito polar que siempre le pregunta "quien eres??"), Noruega, Grecia, Suecia, Suiza, Turquía, Egipto, Polonia, Hungría, Islandia (en realidad no hace NADA productivo durante toda la serie...pero en fin) y otros tantos... excepto Latinoamérica. Aún el fandom está discutiendo de si México será hombre o mujer...yo voto por lo segundo, muero de ganas de ver cómo representan la Independencia o la Intervención Francesa.
Y bueno, ¿qué tiene de bueno esta serie? Como ya vieron la lógica es muy volátil, pero da datos útiles en Historia y cultura general. Todo, claro, con buen humor (a veces no muy inocente...por culpa de Francia) y de forma amena. Además, cuando ya vas captando los chistes estereotipados te empiezas a reír más, aunque el humor gráfico es el más usual (como esa vez de Rusia sujetando al pobrecito de Letonia por las piernas y la cabeza para estirarlo y hacerlo crecer mientras canturrea "se estira, se estira). No hay muchas escenas de guerra, de eso se encarga el fandom (y miren que algunas imágenes están buenas), pero eso no le quita lo relevante.
Así que si un día quieren ver algo bastante random (rozando con el "qué carajos vi??") o si le perdieron el amor a la Historia hace ya algunos ayeres, échense algunos capítulos y diviertanse, aprendan algo nuevo y jueguen a elegir su país favorito. ¿Ok? Los dejo entonces, adiosito!!
Entre algunas noticias breves les he de informar que...
1.-He descubierto las dulces mieles de "Mein Kampf" (mejor conocida en cristiano como "Mi Lucha"), no porque esté de acuerdo con todo el libro (ojo, dije NO TODO, algunas partecitas suenan terroríficamente lógicas), sino porque gracias a él he sondeado a las personas con las que suelo platicar, y todas sacaron un 10 en tolerancia y cultura. Hasta mi pequeño mestizo medio mexicano medio yankee con el que platico de cosas primermundistas como autos, computadoras, viajes y comida (bueeeeeno, no mucho de eso último por desgracia).
2.-Fui a ver "Hotel Transylvania" y mi momento favorito fue cuando una parodia animada de Chafapúsculo...digo!! de Crepúsculo apareció.
3.-He comprado "Los Vengadores" en original...¡¡por fin!! ¡¡Finalmente!! ¡¡Loki en alta definición!! AAAAAAAAAAAAAAAAH!!! *corre felizmente por los campos* (?)
4.-El único problema fue que en medio de mi euforia olvidé que ayer fue el aniversario luctuoso de Edgar Allan Poe. Descansa en paz, Eddie.
5.-Y si la cosa este fin de semana no era ya mala, se puso peor cuando...*chan chan chan chan* tuve que lavar el baño luego de una huelga de 2 (!) meses. Bueno, además de toparme con un nido de arañas violinistas (todas muy monas, por cierto...venenositas y todo) y un esqueleto parcialmente roído de rata (puaj!! cómo demonios traen las hormigas "eso" desde el patio??) también descubrí que el vodka y el vinagre son los mejores limpiadores de baños del mundo, Literalmente los dejan limpios...no muy frescos pero bah, nada que un toque de canela y manzana en agua con un rociador no resuelva.
NOTA: No, no me dejaron usar mucho vodka para lavar el baño asi que estuvo apestando a ensalada césar devuelta por un diarreico durante casi dos horas.
6.-Tuve un sueño muy loco...Sólo recuerdo que involucraba una avioneta, una canción de AC/DC y nazis. Muchos nazis. Todos eran hombres altos, musculosos, rubios y de ojos azules. No sé porqué soñé eso pero el caso es que todo concluyó cuando la avioneta se desplomó. P.D Yo salí viva...¡¡hurra!!
7.- Probé algo llamado "fetuccini de paja y heno", que no es otra cosa sino pasta en salsa bolognesa con queso parmesano. Muy rica, sí...pero no creo que quiera comerla de nuevo. Es pesadísima, y aparentemente es la culpable de mi sueño loco nazi.
Bueno ahora sí, a lo que venimos.
Recientemente y por razones que en realidad no conozco...
NUNCAMÁS: Tienes desactivado el Comical y no has podido emborracharte leyendo The Sandman...
Gracias ¬¬ bueno, como les decía...El caso es que recientemente me puse a mirar la serie esa de Hetalia y...Seguro se preguntarán qué demonios es Hetalia (o mínimo con qué se come...Sí, tengo hambre y queeeeeeeee??!!) así que se los explicaré brevemente:
Hetalia es un ánime japonés que, para empezar, no tiene ningún lineamiento de historia. Pero eso no importa. Lo importante es que aquí, los países son personas, personas raras y un poco aterradoras (coff coff Francia coff) que tratan de sobrevivir al margen del Derecho Internacional sin invadirse en el intento... o sea que habitualmente fallan. Tenemos a:
Italia, alias Feliciano: es tierno, tonto, le gusta comer y siempre está pegado a las muy masculinas faldas de Alemania (casi siempre al grito de "Doitsuuuuuuu!!!"). Le gustan los gatitos y las banderas blancas. La serie lleva su nombre mezclado con la palabra japonesa "inútil", y... bueno, con ver dos o tres capítulos entiendes el motivo de que a Italia lo consideren un inútil. Por cierto, tiene un hermano llamado Lovino (Italia del sur), algo majadero pero igualmente imbécil.
Alemania, alias Ludwig: me temo que es el personaje más sensato de la serie... Le gustan los perros, las máquinas y (por alguna razón desconocida... pero que a las fangirls les atre a muerte) el S&M. Aunque es un militar muy rudo y un golpe suyo te puede mandar de aquí a Timbuktú, quiere mucho a Italia y lo cuida a pesar de que es tan lelo. Su hermano mayor, Gilbert (Prusia) es un ególatra de cuarta, y le encanta darle de cocos a Austria.
Japón, alias Kiku: serio, tranquilo, reservado, tradicionalista... eso sí, a la hora de los macanazos sólo China le gana. Tiene un espíritu muy influenciable y sensible a la cultura occidental, pero no es muy empático que digamos con nadie. Literalmente con NADIE.
América, alias Alfred: hermano adoptivo de Inglaterra, de peque era un amor, pero un buen día creció y se volvió un tarado que se dedica a comer hamburguesas y malteadas y a sentirse el héroe (cualquiera parecido con la realidad, lo juro, es mera coincidencia). Sinceramente nadie lo quiere, mucho menos Inglaterra, pero es divertido porque su risita es contagiosa... bueno, no tanto como la de Gilbert pero ahí la lleva.
Inglaterra, alias Arthur: en principio era un pirata que le gustaba torturar psicológicamente a España, pero luego se volvió un caballero. Es de carácter cerrado pero tiene buen corazón. El único problema es que se la vive de la greña con Francia y cocina del asco. NOTA: aun no me explico porqué se carga unas mega cejas.
Francia, alias Francis (Dios, la creatividad me mat...*sarcasmo nivel Hiroshima*): Su filosofía de la vida se basa en dos cosas: pelear por siempre con Inglaterra y repartirle amor a todo el mundo, lo quieran...o no. Se encargó de criar a Canadá... más o menos; es un tanto fastidioso precisamente porque es como el amigo pegoste que todo el rato está siguiéndote. Pero al menos cocina mejor que Inglaterra.
China, alias Wang: bueno...además de romper todo lo que toca a karatazo limpio (o algo así) y de tener una copia barata de TODO lo que hace Japón, su característica más especial es su pandita que siempre lleva en un cesto.
Rusia, alias Ivan: da miedo. Mucho miedo. Por fuera tiene un aspecto simpático, tiernito y amistoso, bueno hasta su voz es dulce. Pero no te engañes: debajo de ésa adorable apariencia se oculta un psicópata malnacido cuyo propósito en la vida es torturar a todos...y como hasta el momento ese "todos" es una falacia se conforma con lastimar, física o psicológicamente a sus allegados (los pobres Letonia, Lituania y Estonia). Su unico punto débil son sus hermanas: Ucrania, la mayor, y que tiene...digamos, mucha pechonalidad, y Belarús, alias Bielorrusia, que quiere casarse con él y está completamente loca.
Otros países que salen son España, Sealand (que, por cierto...bueno, no sé si a "eso" en la vida real se le pueda llamar un país), Canadá (nadie lo conoce...ni su propio osito polar que siempre le pregunta "quien eres??"), Noruega, Grecia, Suecia, Suiza, Turquía, Egipto, Polonia, Hungría, Islandia (en realidad no hace NADA productivo durante toda la serie...pero en fin) y otros tantos... excepto Latinoamérica. Aún el fandom está discutiendo de si México será hombre o mujer...yo voto por lo segundo, muero de ganas de ver cómo representan la Independencia o la Intervención Francesa.
Y bueno, ¿qué tiene de bueno esta serie? Como ya vieron la lógica es muy volátil, pero da datos útiles en Historia y cultura general. Todo, claro, con buen humor (a veces no muy inocente...por culpa de Francia) y de forma amena. Además, cuando ya vas captando los chistes estereotipados te empiezas a reír más, aunque el humor gráfico es el más usual (como esa vez de Rusia sujetando al pobrecito de Letonia por las piernas y la cabeza para estirarlo y hacerlo crecer mientras canturrea "se estira, se estira). No hay muchas escenas de guerra, de eso se encarga el fandom (y miren que algunas imágenes están buenas), pero eso no le quita lo relevante.
Así que si un día quieren ver algo bastante random (rozando con el "qué carajos vi??") o si le perdieron el amor a la Historia hace ya algunos ayeres, échense algunos capítulos y diviertanse, aprendan algo nuevo y jueguen a elegir su país favorito. ¿Ok? Los dejo entonces, adiosito!!
miércoles, 3 de octubre de 2012
EL NACIMIENTO DE LA LOBITA, O DE COSAS DESGRADABLES DEL PASADO
Ya saben ustedes y ustedas (rayos, deberían incluir esas palabras a la jerga local) que no soy muy fan de bajarme la autoestima al prójimo, prefiero hacerlo sufrir con historias macabras y esas cosas pero hay ocasiones en que la necesidad exige que nos pongamos serios y hablemos de cosas que, en otras situaciones más pintorescas no mencionaríamos, llámenle el Holocausto, el cuento de Heminway, las calificaciones que parecen panteones dibujados...Y el bullying.
Muchos aqui (espero) están en contra del bullying. La gran mayoría de seguro conoce a alguien que ha sido o es víctima de bullying, y algunos cuantos solo se unen a la causa porque saben que es algo malo (es como el apartheid pero en versión escolar, para que se den una idea). Pero habemos algunos, muchos algunos, que estamos en contra por razones mucho más tristes, mucho más significativas. Esos alguienes entramos en dos categorías: o perdimos a alguien muy querido por culpa del bullying, o nosotros mismos fuimos víctimas.
En mi caso...(atáquense) es la segunda razón.
He aquí pues la triste historia de como una niñita llamada Itch tuvo que convertirse en una Lobita cruel, fría y fuerte para sobrevivir.
Hace ya muchos ayeres, entré a la secundaria muy contenta y emocionada, esperando que pasaran las cosas más geniales y ver si aquí, por fin, encontraba amigos (el caso es que soy antisocial desde que me acuerdo, casi siempre porque mis ideas, como de seguro ya se dieron cuenta, chocan con las de medio mundo); al principio todo era normal, tranquilo...Y al cabo de dos meses pasé ser de persona non grata a víctima directa del bullying. ¿La razón? TODOS en la escuela eran personas completamente fuera de foco, al menos para mi. Las chicas usaban escotes innecesarios, faldas excesivamente cortas, maquillaje hasta donde no se suele usar, y los chicos...bueno, su aspiración en la vida era ganar dinero fácil y rápido y tener a cuanta muchacha pudieran; todos sin excepción gustaban del reggaeton y la banda, de las fiestas y los insultos, las bromas y el pandemonium. Yo, protegida por mis libros, mi música y mi concepto de locura, no pegaba con ellos ni con cola loca, y tomaron la decision de que, si no podían convertirme en una de ellos, entonces me harían cachitos.
Durante casi dos años, el acoso fue continuo y en muchos niveles. Insultos desagradables respecto a mi miopía y a mi forma extraña de caminar (con la cabeza agachada) me regalaron apoditos tan simpaticos como "ciega" y "jorobada"; la diversión era casi románica, y la bestia a la que torturaban en su coliseo personal, o sease el salon, era yo. Golpes con papelitos, dulces y borradores eran lo común, pero si se sentían "inspirados" tenía que esquivar latas de refresco; cuando menos me lo esperaba, perdía un cuaderno o mi sueter, y solía encontrarlos en el bote de la basura; se burlaban de mi pelo, que siempre he llevado corto. Se burlaban de mis lentes y a veces me los quitaban para usarlos de pelotas de tenis (yo aun no me explico como sobrevivieron a tanto embate); a mi llanto desesperado seguía el eco de las burlas que a veces todavía me persiguen... "Miren a la ciega, esta llorando...no vas a ir con tu mami a llorar, horrorosa???" y otras cosas similares eran lo que debía soportar con estoicismo. Yo, por mi parte, no dije nada a los maestros, porque eso era echarme la soga al cuello; y, cuando éstos se dieron cuenta, no hicieron nada en absoluto. Mamá no se enteró, estaba pasando una mala racha emocional y no quería empeorársela.
Mi refugio de tanta tortura era la biblioteca. Ahí me secaba las lágrimas en las páginas de Poe, de Maupassant, de Verne. Ahí siempre había un eco del pasado que me susurraba que todo podía ir mejor. Ahí, como era terreno vedado para los otros, conocía la paz. Cuando salía de la escuela, corría a toda prisa a mi casa a tirarme en mi cama para llorar la amargura y el odio. Desee, por primera vez en mi vida, ver sucumbir a alguien en la angustia y la desgracia; quise desgarrar sus caras con mis uñas y echar carbonato en las heridas sangrantes de aquéllos que se divertían con mi dolor para hacerles sentir una milésima parte del horror que yo sentía diariamente. En mis sueños, la realidad se distorsionaba: no había golpes, no había burlas, podía escapar fácilmente de las trampas y de los encierros, y ellos se marchaban para siempre. Pero no era así, nunca fue así. Y tenía que pelear día a día por conservar la calma en ése caos enfermizo. A la pequeña lobezna que había tropezado sin querer en su lazo la apaleaban día tras día, desgarrando su piel y dejándole marcas permanentes.
Ellos no contaron con que la lobezna crecería, y con ella, también sus garras y sus colmillos.
Después de tanta soledad, tristeza y miedo, finalmente, un día, me llegó la libertad. Y no fue gracias al apoyo de nadie, sino de una amistosa mano extranjera, que no tenía deber de ninguna clase conmigo, pero que por primera vez desde que había llegado al Noveno Círculo, me hizo sentir contenta, confiada y querida. Y gracias a ésa amistad, logré sacar fuerzas. Logré salir del agujero, logré sentarme en un rincón y curar mis heridas hasta que me repuse y me fortalecí. En tercer año, el bullying continuaba por parte de unos cuantos, pero su poder se había reducido considerablemente. Sus palabras se volvieron mudas a mis oídos, sus burlas se esfumaron, sus ataques ya no dolían. Sólo era cuestión de tiempo, me dije, para formular mi venganza; y la venganza llegó, otra vez desde el otro lado del Atlántico, como un vendaval con tintes anglosajones que despertó la rabia de muchas y el desconcierto eterno de mis enemigos, que no reconocían en mí ninguna belleza física y no comprendían como alguien podía ver en mí virtudes que me hacían digna de tener una amistad. Y solamente así logré quitarme para siempre el estigma, y...¿ellos? Poco importan para mi. Sus caminos son tan opuestos al mío que no vale la pena preguntárselo, aunque sus nombres quedaron adheridos a mi mente y mi corazón con el dolor punzante que deja una vieja herida, como deben sentirse los restos de los campos de concentración en Europa, recuerdos imborrables pero que a la vez te hacen más fuerte, y te hacen ver las cosas desde otro ángulo.
Lo cierto es que no todos poseen la suerte de sobrevivir a experiencias idénticas. Muchos se quedan en el camino, desesperados y atemorizados, y terminan su vida sin asimilar que cuando salgan de ése averno en que las escuelas se han convertido todo cambiará. Por eso digo que, sin importar cual sea tu caso, ames tu vida y luches para lograr tus objetivos, sin importar cuantos esten ahi para impedirtelo.
Y bueno, así concluimos esta deprimente crónica del origen de mi acusada frialdad hacia otras personas. Espero que estén todos bien y recuerden, nunca hagan a otros el daño que no desean sufrir también. Adiosito.
Muchos aqui (espero) están en contra del bullying. La gran mayoría de seguro conoce a alguien que ha sido o es víctima de bullying, y algunos cuantos solo se unen a la causa porque saben que es algo malo (es como el apartheid pero en versión escolar, para que se den una idea). Pero habemos algunos, muchos algunos, que estamos en contra por razones mucho más tristes, mucho más significativas. Esos alguienes entramos en dos categorías: o perdimos a alguien muy querido por culpa del bullying, o nosotros mismos fuimos víctimas.
En mi caso...(atáquense) es la segunda razón.
He aquí pues la triste historia de como una niñita llamada Itch tuvo que convertirse en una Lobita cruel, fría y fuerte para sobrevivir.
Hace ya muchos ayeres, entré a la secundaria muy contenta y emocionada, esperando que pasaran las cosas más geniales y ver si aquí, por fin, encontraba amigos (el caso es que soy antisocial desde que me acuerdo, casi siempre porque mis ideas, como de seguro ya se dieron cuenta, chocan con las de medio mundo); al principio todo era normal, tranquilo...Y al cabo de dos meses pasé ser de persona non grata a víctima directa del bullying. ¿La razón? TODOS en la escuela eran personas completamente fuera de foco, al menos para mi. Las chicas usaban escotes innecesarios, faldas excesivamente cortas, maquillaje hasta donde no se suele usar, y los chicos...bueno, su aspiración en la vida era ganar dinero fácil y rápido y tener a cuanta muchacha pudieran; todos sin excepción gustaban del reggaeton y la banda, de las fiestas y los insultos, las bromas y el pandemonium. Yo, protegida por mis libros, mi música y mi concepto de locura, no pegaba con ellos ni con cola loca, y tomaron la decision de que, si no podían convertirme en una de ellos, entonces me harían cachitos.
Durante casi dos años, el acoso fue continuo y en muchos niveles. Insultos desagradables respecto a mi miopía y a mi forma extraña de caminar (con la cabeza agachada) me regalaron apoditos tan simpaticos como "ciega" y "jorobada"; la diversión era casi románica, y la bestia a la que torturaban en su coliseo personal, o sease el salon, era yo. Golpes con papelitos, dulces y borradores eran lo común, pero si se sentían "inspirados" tenía que esquivar latas de refresco; cuando menos me lo esperaba, perdía un cuaderno o mi sueter, y solía encontrarlos en el bote de la basura; se burlaban de mi pelo, que siempre he llevado corto. Se burlaban de mis lentes y a veces me los quitaban para usarlos de pelotas de tenis (yo aun no me explico como sobrevivieron a tanto embate); a mi llanto desesperado seguía el eco de las burlas que a veces todavía me persiguen... "Miren a la ciega, esta llorando...no vas a ir con tu mami a llorar, horrorosa???" y otras cosas similares eran lo que debía soportar con estoicismo. Yo, por mi parte, no dije nada a los maestros, porque eso era echarme la soga al cuello; y, cuando éstos se dieron cuenta, no hicieron nada en absoluto. Mamá no se enteró, estaba pasando una mala racha emocional y no quería empeorársela.
Mi refugio de tanta tortura era la biblioteca. Ahí me secaba las lágrimas en las páginas de Poe, de Maupassant, de Verne. Ahí siempre había un eco del pasado que me susurraba que todo podía ir mejor. Ahí, como era terreno vedado para los otros, conocía la paz. Cuando salía de la escuela, corría a toda prisa a mi casa a tirarme en mi cama para llorar la amargura y el odio. Desee, por primera vez en mi vida, ver sucumbir a alguien en la angustia y la desgracia; quise desgarrar sus caras con mis uñas y echar carbonato en las heridas sangrantes de aquéllos que se divertían con mi dolor para hacerles sentir una milésima parte del horror que yo sentía diariamente. En mis sueños, la realidad se distorsionaba: no había golpes, no había burlas, podía escapar fácilmente de las trampas y de los encierros, y ellos se marchaban para siempre. Pero no era así, nunca fue así. Y tenía que pelear día a día por conservar la calma en ése caos enfermizo. A la pequeña lobezna que había tropezado sin querer en su lazo la apaleaban día tras día, desgarrando su piel y dejándole marcas permanentes.
Ellos no contaron con que la lobezna crecería, y con ella, también sus garras y sus colmillos.
Después de tanta soledad, tristeza y miedo, finalmente, un día, me llegó la libertad. Y no fue gracias al apoyo de nadie, sino de una amistosa mano extranjera, que no tenía deber de ninguna clase conmigo, pero que por primera vez desde que había llegado al Noveno Círculo, me hizo sentir contenta, confiada y querida. Y gracias a ésa amistad, logré sacar fuerzas. Logré salir del agujero, logré sentarme en un rincón y curar mis heridas hasta que me repuse y me fortalecí. En tercer año, el bullying continuaba por parte de unos cuantos, pero su poder se había reducido considerablemente. Sus palabras se volvieron mudas a mis oídos, sus burlas se esfumaron, sus ataques ya no dolían. Sólo era cuestión de tiempo, me dije, para formular mi venganza; y la venganza llegó, otra vez desde el otro lado del Atlántico, como un vendaval con tintes anglosajones que despertó la rabia de muchas y el desconcierto eterno de mis enemigos, que no reconocían en mí ninguna belleza física y no comprendían como alguien podía ver en mí virtudes que me hacían digna de tener una amistad. Y solamente así logré quitarme para siempre el estigma, y...¿ellos? Poco importan para mi. Sus caminos son tan opuestos al mío que no vale la pena preguntárselo, aunque sus nombres quedaron adheridos a mi mente y mi corazón con el dolor punzante que deja una vieja herida, como deben sentirse los restos de los campos de concentración en Europa, recuerdos imborrables pero que a la vez te hacen más fuerte, y te hacen ver las cosas desde otro ángulo.
Lo cierto es que no todos poseen la suerte de sobrevivir a experiencias idénticas. Muchos se quedan en el camino, desesperados y atemorizados, y terminan su vida sin asimilar que cuando salgan de ése averno en que las escuelas se han convertido todo cambiará. Por eso digo que, sin importar cual sea tu caso, ames tu vida y luches para lograr tus objetivos, sin importar cuantos esten ahi para impedirtelo.
Y bueno, así concluimos esta deprimente crónica del origen de mi acusada frialdad hacia otras personas. Espero que estén todos bien y recuerden, nunca hagan a otros el daño que no desean sufrir también. Adiosito.
lunes, 25 de junio de 2012
SOL DE MEDIANOCHE
NOTA: No, twilighters frustradas, no estoy hablando del efímero (bendito Dios!!) libro que Stephanie Meyer la santa patrona de las frustraciones sexuales adolescentes mediocres intentó en vano escribir. Asi que háganle un favor al mundo y LARGO DE MI VISTA!! Gracias.
Así es, otro misceláneo que hace referencia a mi actual despertar vikingo (algunas personas lo llamarían un despertar espiritual extranjero pero es un nombre largo y enredoso); el título, querid@s hartit@s, hace referencia al solsticio de verano en Noruega, época durante la cual el sol se puede ver veinticuatro horas seguidas, varios días antes de la esperada fecha. Según la tradición islándica (navegando un poco más al norte) este solsticio es una especie de época pre-fin del mundo, pues a los días posteriores al solsticio las noches se alargan y es más probable que los no tan apreciados habitantes del Utgard (llámense también trols, ogros y gigantes) hagan una repugnante aparición que será detenida por cierto pelirrojo barbón que empuña un martillo. Seguro que ustedes lo conocen.
En fin, el porqué les hablo hoy de esto es porque en mis últimos posts sólo me he reducido a subirles los capítulos de mi cuento y creo que los tengo a todos muy abandonados así que he aquí las noticias recientes:
* Una remodelación extrema se llevó a cabo en mi casa desde el jueves de la semana antepasada y apenas hoy nos hemos dado el lujo de darle acabose, pues entre las remodelaciones, la mudanza de Lobeznito a su nueva recámara y el violento ataque sufrido por mi vieja cama (les hablaré más adelante de ello) la acción aquí no conocía fin.
* Y una vez más mi computadora ha desafiado el espacio y el tiempo y ha intentado lanzarse de cara (o de pantalla, mejor dicho) al suelo en un desesperado intento de suicidio, impedido magníficamente por mi sillón puff azul.
* Le he dado el último adiós a mi hermosa guitarra, fallecida a los 13 años y con apenas dos cuerdas (una aguda y una grave) sin contar las múltiples fracturas sufridas con el paso del tiempo.
* Watson se ha superado a sí mismo cazando una paloma. No sería gran noticia de no ser porque Watson pesa como unos 2 kilos y la paloma ya superaba los 5 (!)
* La superstición se ha establecido en mi casa. Eventos que podrían considerarse propios de un poltergeist se han dado uno tras otro. Ya saben ustedes que soy muy crédula, y tengo la horrible sensación de que no debí leer aquélla invocación pagana a cierto tipo melodramático cuya mayor hazaña actual es provocar terremotos... Hmm...
* Por otro lado, he logrado terminar la escuela (YAHOO!!!) y estoy de vacaciones pensando cómo demonios le haré el próximo semestre. Una cosa sí es segura: a mis "queridos" compañeros no los quiero volver a ver ni en vil pintura...
* Tuve que ver Bella Swan vs Thor... perdón, Blancanieves y el Cazador una segunda vez y casi me quedo dormida. En una sala contigua se oía el audio digital de Los Vengadores y la envidia me carcomía.
* Aprendí a cocinar pizza del mar. Seguro ahorita se preguntan qué demonios es eso. Pues bien, es una milenaria receta que ha estado por generaciones en...
NUNCAMAS: No eches mentiras, ya sabes lo que te puede pasar!!
Bueno, bueno ¬¬ ni es milenaria ni ha estado por generaciones. En realidad la pizza del mar es una mezcla de crepas agridulces con una salsa hecha con ajo, tomate y leche a la que se le agregan trocitos de jamón. Y sabe... hmmmm delicioso.
* Descubrí que tengo instinto asesino (bueno, eso lo sabía desde hace como...10 o 12 años, pero hoy se confirmó). Las órdenes fueron claras: hay que destrozar la cama matrimonial de Lobita. Lobita tomó un serrucho y...
LOBITA: MUAJAJAJAJAJAJA!! Muere, cama, muere!!! *inserte musiquita de psicosis*
Entonces Mamá Loba opinó que la labor se haría más aprisa si cortábamos la cama con... un machete. Leyeron bien, un machete que Mamá Loba empuñó y al grito de "this is SPARTAAAA!!" le cayó encima a la pobre tarima y le dio duro, apenas quebrando un par de tablas. Pero la historia no acaba aquí, no. De pronto le cayó encima alguien a quien llamaremos Ed, un exageradamente silencioso muchacho que viene a trabajar por las mañanas en elpseudotaller de mi abuela materna y que no vio mal en destazar mi pobre cama a martillazo limpio. Por fin los humildes restos se llevaron a la cochera y serán incendiados en una hoguera para celebrar el sol de mediano...
NUNCAMAS: Tu madre te dijo que no. Ademas para ceremonias paganas con la del equinoccio de otoño que hiciste a los 13 años te basta y te sobra.
¬¬ bueno...
* La última graciosada es que, por recomendación de la fanaticada (a.k.a las Hiddlestoners, llámense también las que quedamos gravemente traumatizadas con Loki en Thor y Los Vengadores) leí un libro titulado Fifty Shades of Grey (extrañamente traducido a "Cincuenta Sombras de Grey"). La historia tenía todo el tinte de una novela juvenil, casi adulta, sin chiste alguno hasta que...
Bueno, ¿han leído al marqués de Sade? Ya pueden hacerse una idea de lo que pasa durante 300 páginas de la novela. El tono si bien resulta más suave que Justine o los 120 días de Sodoma, resulta un poco molesto, en parte porque tienes la curiosa impresión de haber recibido un pop up pronográfico a una página de BDSM que en realidad NO necesitabas ni querías pero que te quedaste viendo por 5 minutos tratando de entender qué tiene de divertido mezclar la Inquisición española con el ya conocido...ejem...acto de revolcón. Al final el libro termina siendo algo patético en lo que no sabemos si leímos Crepúsculo versión hardcore o a Von -Masoch muy suavizado. En realidad no tiene gracia alguna a menos que la morbosa curiosidad los pique.
Por ahora ha sido lo más relevante e inquietante de mi sedentaria vida (de verdad, necesito ejercicio...quizá comience en un año o dos). Así que me despido por el momento y espero que la pasen de lujo. Feliz Sol de Medianoche y adiosito!!
Así es, otro misceláneo que hace referencia a mi actual despertar vikingo (algunas personas lo llamarían un despertar espiritual extranjero pero es un nombre largo y enredoso); el título, querid@s hartit@s, hace referencia al solsticio de verano en Noruega, época durante la cual el sol se puede ver veinticuatro horas seguidas, varios días antes de la esperada fecha. Según la tradición islándica (navegando un poco más al norte) este solsticio es una especie de época pre-fin del mundo, pues a los días posteriores al solsticio las noches se alargan y es más probable que los no tan apreciados habitantes del Utgard (llámense también trols, ogros y gigantes) hagan una repugnante aparición que será detenida por cierto pelirrojo barbón que empuña un martillo. Seguro que ustedes lo conocen.
En fin, el porqué les hablo hoy de esto es porque en mis últimos posts sólo me he reducido a subirles los capítulos de mi cuento y creo que los tengo a todos muy abandonados así que he aquí las noticias recientes:
* Una remodelación extrema se llevó a cabo en mi casa desde el jueves de la semana antepasada y apenas hoy nos hemos dado el lujo de darle acabose, pues entre las remodelaciones, la mudanza de Lobeznito a su nueva recámara y el violento ataque sufrido por mi vieja cama (les hablaré más adelante de ello) la acción aquí no conocía fin.
* Y una vez más mi computadora ha desafiado el espacio y el tiempo y ha intentado lanzarse de cara (o de pantalla, mejor dicho) al suelo en un desesperado intento de suicidio, impedido magníficamente por mi sillón puff azul.
* Le he dado el último adiós a mi hermosa guitarra, fallecida a los 13 años y con apenas dos cuerdas (una aguda y una grave) sin contar las múltiples fracturas sufridas con el paso del tiempo.
* Watson se ha superado a sí mismo cazando una paloma. No sería gran noticia de no ser porque Watson pesa como unos 2 kilos y la paloma ya superaba los 5 (!)
* La superstición se ha establecido en mi casa. Eventos que podrían considerarse propios de un poltergeist se han dado uno tras otro. Ya saben ustedes que soy muy crédula, y tengo la horrible sensación de que no debí leer aquélla invocación pagana a cierto tipo melodramático cuya mayor hazaña actual es provocar terremotos... Hmm...
* Por otro lado, he logrado terminar la escuela (YAHOO!!!) y estoy de vacaciones pensando cómo demonios le haré el próximo semestre. Una cosa sí es segura: a mis "queridos" compañeros no los quiero volver a ver ni en vil pintura...
* Tuve que ver Bella Swan vs Thor... perdón, Blancanieves y el Cazador una segunda vez y casi me quedo dormida. En una sala contigua se oía el audio digital de Los Vengadores y la envidia me carcomía.
* Aprendí a cocinar pizza del mar. Seguro ahorita se preguntan qué demonios es eso. Pues bien, es una milenaria receta que ha estado por generaciones en...
NUNCAMAS: No eches mentiras, ya sabes lo que te puede pasar!!
Bueno, bueno ¬¬ ni es milenaria ni ha estado por generaciones. En realidad la pizza del mar es una mezcla de crepas agridulces con una salsa hecha con ajo, tomate y leche a la que se le agregan trocitos de jamón. Y sabe... hmmmm delicioso.
* Descubrí que tengo instinto asesino (bueno, eso lo sabía desde hace como...10 o 12 años, pero hoy se confirmó). Las órdenes fueron claras: hay que destrozar la cama matrimonial de Lobita. Lobita tomó un serrucho y...
LOBITA: MUAJAJAJAJAJAJA!! Muere, cama, muere!!! *inserte musiquita de psicosis*
Entonces Mamá Loba opinó que la labor se haría más aprisa si cortábamos la cama con... un machete. Leyeron bien, un machete que Mamá Loba empuñó y al grito de "this is SPARTAAAA!!" le cayó encima a la pobre tarima y le dio duro, apenas quebrando un par de tablas. Pero la historia no acaba aquí, no. De pronto le cayó encima alguien a quien llamaremos Ed, un exageradamente silencioso muchacho que viene a trabajar por las mañanas en el
NUNCAMAS: Tu madre te dijo que no. Ademas para ceremonias paganas con la del equinoccio de otoño que hiciste a los 13 años te basta y te sobra.
¬¬ bueno...
* La última graciosada es que, por recomendación de la fanaticada (a.k.a las Hiddlestoners, llámense también las que quedamos gravemente traumatizadas con Loki en Thor y Los Vengadores) leí un libro titulado Fifty Shades of Grey (extrañamente traducido a "Cincuenta Sombras de Grey"). La historia tenía todo el tinte de una novela juvenil, casi adulta, sin chiste alguno hasta que...
Bueno, ¿han leído al marqués de Sade? Ya pueden hacerse una idea de lo que pasa durante 300 páginas de la novela. El tono si bien resulta más suave que Justine o los 120 días de Sodoma, resulta un poco molesto, en parte porque tienes la curiosa impresión de haber recibido un pop up pronográfico a una página de BDSM que en realidad NO necesitabas ni querías pero que te quedaste viendo por 5 minutos tratando de entender qué tiene de divertido mezclar la Inquisición española con el ya conocido...ejem...acto de revolcón. Al final el libro termina siendo algo patético en lo que no sabemos si leímos Crepúsculo versión hardcore o a Von -Masoch muy suavizado. En realidad no tiene gracia alguna a menos que la morbosa curiosidad los pique.
Por ahora ha sido lo más relevante e inquietante de mi sedentaria vida (de verdad, necesito ejercicio...quizá comience en un año o dos). Así que me despido por el momento y espero que la pasen de lujo. Feliz Sol de Medianoche y adiosito!!
Palabras clave de mis desgracias
aburricion,
animal,
cine,
estupidez,
familia,
libros,
miscelaneo,
momento de histeria,
quiero a mi mami,
yo
sábado, 2 de junio de 2012
BLANCANIEVES Y EL CAZADOR (a.k.a "EL DIA QUE THOR Y BELLA SWAN SE CONOCIERON")
Decía Seti en aquélla película de "El Príncipe de Egipto" que a veces para lograr algo hay que sacrificar muchas cosas. Bueno, pues yo tuve que sacrificar un poco de mi sentido común y mis neuronas para ir directito al cine y ver esta película, a la cual por cierto desde que informaron que la protagonista era Kristen "unicara" Stewart no le tuve nada de fe.
Contrario a la opinión popular (incluída la de Mamá Loba cuya crítica al ver los cortos fue "a mi me late que esto es una pelicula clase C" -si ustedes me entienden -) esta película tiene la gracia de alejarse como a 200º de la versión melosa de Disney, lo cual a estas alturas del partido, se agradece.
Y bueno, ¿de qué va? Básicamente la historia comienza con la brevísima narración de como la reina buena y bonita deseaba tener una hija con el pelo negro como alas de cuervo, blanca como la nieve y labios rojos como la sangre, cosa que por cierto obtuvo pero ese no es el punto. Resulta que un tiempecito después, un ejército diabólico llegó a los confines del reino del rey (valga la redundancia) y luego de derrotarlos "rescataron" a la prisionera que los diabólicos soldados traían, una mujer aparentemente inofensiva y bellísima llamada Ravena (Charlize Theron) quien ni lerda ni perezosa se casó con el rey, volviéndose la mamastra mala de Blancanieves. En fin que la noche de bodas Ravena le dio matarile al rey, dejó entrar a su ejército mágico maloso y mandó a la princesita a la...torre más alta del castillo.
Así pasaron los años, y la linda Blancachofas se convirtió en...Kirsten Stewart (sí, a veces salimos de Guatemala para entrar a Guatepeor), una chavita con cara de estar medio high que vive en completa miseria, mientras la guapa reina se cena (literalmente) a todas las jovencitas del reino para permanecer joven y hermosa. Pero un buen día Blancanieves se escapa casi de milagro de su prisión y huye al bosque, entonces la reina, que por cierto se quiere comer el corazón de la princesita para ser bella por siempre, manda atrapar a Thor... digo, al cazador (Chris Hemsworth) para que atrape a la "pollita en fuga"; pero como toda buena historia de hadas, es obvio que el cazador no entrega a Blancanieves y los dos se van cual niños exploradores por el bosque fantástico (no, esto si fue en serio) y preparándose para la gran batalla contra la reina loca. ¿Algo más? ¡Ah si! Olvide mencionar al príncipe (no me acuerdo como se llama, ni modo) que, como todo buen príncipe, es apuesto, valiente y audaz...Pfff que aburrido.
¿Qué fue lo bueno? Para los que no quieren volver a oir la cancioncita esa de "deseoooo que un gentil galan me entregueeee su amoooor" la historia está bien. Hay accion, golpizas, magia malevola, momentos adorables...aunque muy pocos chistes, eso sí. Para las twilighters esto es como un paraíso...excepto por Chris Hemsworth, que aunque fornido y machote seguro no será del gusto de las necrofilic...perdon!!! de las fans de Edward Cullen. Ah si, Thor-pe tambien es simpatico y guapo, y simpatico, y tiene momentos ex-tre-mos con la Blancachofas, de esos momentos en que sufres un flashback y crees recordar a Leo DiCaprio metiéndole velocidad con Kate Winslet dentro de un coche en cierto famoso barco que se hundió al ritmo de "You'reeeeee heeeeeere, there's noooooothing I feaaaar", pero CLARO esto es una pelicula de niños (bueno...no en realidad) asi que no esperen gran cosa. En general es una película palomera y disfrutable.
¿Lo malo? Abstenganse los que:
a) Odiaron Alicia en el País de las Maravillas (versión Burton, claro)
b) Antifanes a rabiar de Bella Swan, porque si, damas y caballeros, en toda la jodida película su cara fue EXACTAMENTE la misma que en la saga de Crepúsculo (llámese también la cara "quien soy?? donde estoy??").
c) Los que por obra de un milagro esperan que el cazador aviente su hacha, se encuentre al poderoso Mjolnir y mate de un martillazo a Blancanieves.
d) Los que esperan una obra maestra (bueno, esto casi se sobreentiende desde el comienzo, verdad??)
Así que Lobita le da un...9.0 de calificación. Véanla, gócenla y si les pareció del asco pues...bueno, también está en cartelera The Raven, a.k.a Edgar Allan Poe cazaasesinos. Adiosito!!!
Contrario a la opinión popular (incluída la de Mamá Loba cuya crítica al ver los cortos fue "a mi me late que esto es una pelicula clase C" -si ustedes me entienden -) esta película tiene la gracia de alejarse como a 200º de la versión melosa de Disney, lo cual a estas alturas del partido, se agradece.
Y bueno, ¿de qué va? Básicamente la historia comienza con la brevísima narración de como la reina buena y bonita deseaba tener una hija con el pelo negro como alas de cuervo, blanca como la nieve y labios rojos como la sangre, cosa que por cierto obtuvo pero ese no es el punto. Resulta que un tiempecito después, un ejército diabólico llegó a los confines del reino del rey (valga la redundancia) y luego de derrotarlos "rescataron" a la prisionera que los diabólicos soldados traían, una mujer aparentemente inofensiva y bellísima llamada Ravena (Charlize Theron) quien ni lerda ni perezosa se casó con el rey, volviéndose la mamastra mala de Blancanieves. En fin que la noche de bodas Ravena le dio matarile al rey, dejó entrar a su ejército mágico maloso y mandó a la princesita a la...torre más alta del castillo.
Así pasaron los años, y la linda Blancachofas se convirtió en...Kirsten Stewart (sí, a veces salimos de Guatemala para entrar a Guatepeor), una chavita con cara de estar medio high que vive en completa miseria, mientras la guapa reina se cena (literalmente) a todas las jovencitas del reino para permanecer joven y hermosa. Pero un buen día Blancanieves se escapa casi de milagro de su prisión y huye al bosque, entonces la reina, que por cierto se quiere comer el corazón de la princesita para ser bella por siempre, manda atrapar a Thor... digo, al cazador (Chris Hemsworth) para que atrape a la "pollita en fuga"; pero como toda buena historia de hadas, es obvio que el cazador no entrega a Blancanieves y los dos se van cual niños exploradores por el bosque fantástico (no, esto si fue en serio) y preparándose para la gran batalla contra la reina loca. ¿Algo más? ¡Ah si! Olvide mencionar al príncipe (no me acuerdo como se llama, ni modo) que, como todo buen príncipe, es apuesto, valiente y audaz...Pfff que aburrido.
¿Qué fue lo bueno? Para los que no quieren volver a oir la cancioncita esa de "deseoooo que un gentil galan me entregueeee su amoooor" la historia está bien. Hay accion, golpizas, magia malevola, momentos adorables...aunque muy pocos chistes, eso sí. Para las twilighters esto es como un paraíso...excepto por Chris Hemsworth, que aunque fornido y machote seguro no será del gusto de las necrofilic...perdon!!! de las fans de Edward Cullen. Ah si, Thor-pe tambien es simpatico y guapo, y simpatico, y tiene momentos ex-tre-mos con la Blancachofas, de esos momentos en que sufres un flashback y crees recordar a Leo DiCaprio metiéndole velocidad con Kate Winslet dentro de un coche en cierto famoso barco que se hundió al ritmo de "You'reeeeee heeeeeere, there's noooooothing I feaaaar", pero CLARO esto es una pelicula de niños (bueno...no en realidad) asi que no esperen gran cosa. En general es una película palomera y disfrutable.
¿Lo malo? Abstenganse los que:
a) Odiaron Alicia en el País de las Maravillas (versión Burton, claro)
b) Antifanes a rabiar de Bella Swan, porque si, damas y caballeros, en toda la jodida película su cara fue EXACTAMENTE la misma que en la saga de Crepúsculo (llámese también la cara "quien soy?? donde estoy??").
c) Los que por obra de un milagro esperan que el cazador aviente su hacha, se encuentre al poderoso Mjolnir y mate de un martillazo a Blancanieves.
d) Los que esperan una obra maestra (bueno, esto casi se sobreentiende desde el comienzo, verdad??)
Así que Lobita le da un...9.0 de calificación. Véanla, gócenla y si les pareció del asco pues...bueno, también está en cartelera The Raven, a.k.a Edgar Allan Poe cazaasesinos. Adiosito!!!
Palabras clave de mis desgracias
blancanieves,
cine,
cuento,
opiniones,
yo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








