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viernes, 31 de enero de 2014

CAFÉ Y CIGARROS (EPÍSTOLA PÓSTUMA)

Seguro más de uno se preguntará qué pasó conmigo, que dejé de publicar a partir de Octubre para (a todas luces) jamás volver. Más probablemente se preguntarán el tono serio en que estoy escribiendo pero, como ciertas ocasiones contadas, lo amerita. Esta es la historia del último capítulo negro de un calvario que parecía no conocer fin y de cómo, los sobrevivientes, tuvimos que continuar con el peso de la duda y el silencio.

Recordarán que hace ya algún tiempo, cuando el blog estaba igual de vivo que universitario en fiesta, les hablé de un vikingo, un vikingo que se tomó la molestia, en sus últimos días de claridad, el relatarme con pelos y señales los pormenores y fantasías de sus viajes, de su vida en familia, de sus conocimientos aprendidos, como toda criatura del mundo antiguo, por el empirismo de la experiencia y que había visto, con sus propios ojos, la transformación de un país recién librado de las luchas revolucionarias hacia un abismo neoliberal sin freno y aún en sus buenos tiempos, fascinante.

Después de eso todo fue negrura. Un círculo vicioso entre la felicidad y la tristeza, la desesperación y la calma, la enfermedad y la salud que, como era de esperarse, llevaban al descenlace más temido y, a la vez, anhelado. Los vikingos que no mueren en batalla no verán jamás el Valhalla, y tal vez eso le pasó por la cabeza en un último esfuerzo, frustrado obviamente, por retomar las riendas de su drakkar de ruedas y hacerse a la carretera, volviendo aún más intensa su amargura y su temor. Dejó de hablar, al menos de hablar con coherencia, y todos contuvimos la respiración preguntándonos si llegaría el día en que todos despertáramos, menos uno.

Finalmente, una tarde alegre de domingo, o tan alegre como puede ser una tarde otoñal con sus luces doradas y rojizas sobre las hojas que se secan, pasó lo que tenía que pasar. No murió en casa, sino en el lugar más temido por mi persona, la cama de un hospital. Lo único que supe por dos horas fue que había sido una muerte súbita.

-No sufrió. -ese fue el único consuelo cuando nos llegó la noticia, poco antes de las cinco de la tarde. Al principio reí, una de esas risas huecas y extrañas que sueltan los dementes en los asilos; luego grité, un solo grito, y me desplomé en el piso con sentimientos encontrados que todavía no puedo deshilachar correctamente: miedo, alivio, rabia, desesperación, duda. Todo eso junto en tanto los minutos pasaban y el pronto anochecer cubría la casa con su manto de oscuridad. Se venía la noche más larga.

Me culpaba de no haber estado presente, en gran parte movida por el miedo que le tengo a los hospitales y más aquéllos donde se aglomeran los agonizantes, pero al fin me repuse, me vestí de negro y al retorno de Mamá Loba, que trataba de mantenerse en sus cabales, me marché con ella a la capilla de velación, a una hora de distancia de mi cómoda cama donde no me asolaban los susurros de los espíritus pero también lejos de mi culpa.

No dije mucho mientras, a la capilla solitaria, aparecían las siluetas de dos amistades de la viuda, presentando con solemnidad y timidez sus condolencias y permaneciendo ahí mientras mi madre  y yo mirábamos alrededor. La capilla era pequeña, apostada en lo que hace muchas décadas debió ser un saloncito privado en la casona que ahora funge como funeraria. Una ventana estrecha y alta con balcón apostada al lado del serapeum, vigilado por dos altos obeliscos donde se enclavaban las luces que suplían a las velas, tres sillones largos de cuero en cada muro y una araña de cristal pequeña eran nuestra única compañía. Esa noche sin embargo no estábamos solos, en la capilla mayor otra familia (compuesta, como imaginé, por parientes directos, vástagos de cada rama y tal vez familia política y amigos) se conglomeraban haciendo un estruendo mudo de animales caminando. Ninguno de nosotros vivía, estábamos en un limbo extraño, un limbo donde vivos y muertos conviven pero donde no pueden hablarse, pues el velo del silencio sacro separa lo material de lo inmaterial y solo deja una pobre imitación de un recuerdo que se evapora aprisa entre el fuego y la tierra.

Poco después de medianoche y cuando estábamos presentes ya unos pocos familiares más, llegó el féretro. Mi primer impulso fue abrirlo para comprobar con mis propios ojos que el hombre fuerte que me llevara en brazos a las ferias y las tiendas ya no estaba en calidad de hacerlo; mi segundo impulso, cuando se colocó en el serapeum y abrieron la puerta superior, fue desmayarme, pero mi cuerpo no era capaz de tanto y todo lo que pude hacer fue emitir un silbido bajo, dejando que se me escapara todo el aire antes de respirar de nuevo y empezar a llorar, en silencio, buscando unos ojos hermanos que me dijeran que no era la única conmocionada. Una mano amable me tendió una servilleta para limpiarme la cara, y me arrebujé en el sillón más próximo al ataúd murmurando como loca "Lo siento... lo siento tanto..."

Las próximas horas me creí separada, muerta también. Todos, para matar el tiempo, hablaban entre sí tratando de darse ánimos luego del primer y tristón rosario de rigor; yo me dedicaba a levantarme, andar con paso torpe a la cafetería, coger una taza bien cargada y volver a mi sitio, olfateando el aroma común de las zonas ocupadas por la muerte, café y cigarros. Eran parte del limbo, como las voces y el frío que se colaba por la ventana pero yo lo único que sentía era lo último, el frío, el abandono. La proximidad de alguien que está ahí pero no lo está realmente, la impresión de la muerte acariciando con su mano huesuda mi cabeza esperando, esperando, divertida con el revuelo de sus presas esa noche lúgubre.

Dos y media de la mañana. Me acurruqué como pude en uno de los asientos, junto a la ventana y en meridiano con el ataúd, de modo que no podía verlo de frente pero sí por debajo, cerrando mis ojos a pesar del entumecimiento y el frío de la ventana porque no llevaba yo más abrigo que un suetercito negro que cogí al vuelo antes de marcharnos. Dormité, despertando a intervalos de una hora a lo sumo, así hasta que dieron las seis y media de la mañana; me sentía extraña, a esas horas y luego de un sueño reparador debía estar preparándome para la escuela, y sin embargo seguía en ese limbo donde no hay escuela, ni trabajo, ni casa, donde todo lo que hay son susurros inciertos y vivos viviendo entre difuntos antes de morir con ellos en su última despedida.

No morí, como sospeché por supersticiosa antes de quedarme dormida, pero el cuerpo seguía ahí, cada vez más pálido, pero aún humano en todos sus aspectos, con el cabello lacio y deslucido contra la suavidad de los blancos almohadones en que lo habían acostado. Se me ocurrió que el poema estúpido que había aprendido nueve días antes ahora tenía mucho sentido:

Me pareces, oh, piano
Por tu voz lastimera una caja de lágrimas
Y tu oscura madera evoca la visita
Del primer ataúd que recibí en mi casa
En plena juventud...

Antes de que nos alcanzaran las primeras luces llegaron otros familiares, y de nuevo nos pusimos de pie (yo, borracha de frío y café) para rezar. Cuando terminamos un empleado de la funeraria se acercó a dejarnos un cesto de pan dulce. Mordisqueé... la verdad no me acuerdo, pero lo hice más por deber que por gusto, en el limbo, ¿saben ustedes? no se siente hambre. Fue cuando llegó también mi hermano, tan desprendido de la atmósfera de fatalidad que se sentó en la alfombra a parlotear con quien quisiera oírlo y luego pedir unos chicles de menta, también, imagino, para combatir el aburrimiento. Los niños son los únicos exentos del limbo, tal vez porque sus almas son demasiado frágiles todavía o porque la muerte, en su predilección por los pequeños, omite fastidiarlos a menos que decida llevárselos.

Con las primeras luces la viuda se puso de pie. Se le había olvidado la misa, y no íbamos a tirar al vikingo como proscrito sin recibir su última bendición, así que echó a buscar el teléfono de la misma iglesia donde recibí el cuerpo y sangre de Nuestro Señor y luego, juré rectitud en mi juventud acaecida cinco años atrás, apenas cinco años atrás... Mientras esperábamos, sin embargo, otro empleado nos comentó entre murmullos de respeto (la otra familia aún esperaba el coche fúnebre) que en un bendito tino del destino nos correspondía la misa en un templo cercano, uno de los más antiguos de la ciudad y también, de los más hermosos arquitectónicamente hablando, con su estilo gótico francés y sus vitrales intactos y límpidos. Tendríamos que esperar unas horas más, al mediodía, antes de que la comitiva (compuesta a esas alturas por más de diez personas, en contraste con las cinco de la velación) echara a andar al lugar indicado.

El escándalo fue tal que propició una especie de antimilagro que yo no hubiera creído de no haberlo visto, pero la cosa fue que mientras todos seguíamos mirando como hipnotizados el féretro Lobeznito volvió echando voces y gritando que alguien estaba ahí. Ese alguien era imposible tenerlo presente pues, siendo hermana del difunto, llevaba casi dos años con demencia y se le olvidaban hasta los rostros y nombres de sus parientes, pero los chillidos del menor estaban justificados pues la anciana, mucho más enclenque y delicada de lo que yo medio recordaba de otro funeral, apostada en su silla de ruedas y cerrada por una comitiva de dos vástagos, llegaba hasta el ataúd con los ojos vacíos, pero con el alma reconociendo a su sangre tendida en el ataúd plateado. Otro de los hermanos, luego de un estoicismo idéntico al de mi madre, se echó a llorar en ese preciso instante.

Otro milagro extraño ocurrió cuando, de repente, y cuando estábamos apenas tres almas en la capilla mientras el resto se iba a armar escándalo a los jardines, entró un individuo desconocido saludando con un tibio "buenos días" y se acercó al féretro. No supimos quién era hasta que la viuda regresó y se presentó como un colega de trabajo. Del cómo averiguó que estábamos todos ahí, nunca lo supe.

Por fin sonó la hora. Debíamos despedirnos del limbo, pero aún llevar al muerto con nosotros. Me puse de pie tomando la mano de Lobeznito y echamos a andar, en tropel, hacia la salida. El paracaidista amigo del difunto nos llevó hasta la explanada del templo, y entramos en silencio por la entrada lateral hasta la capilla, cóncava como la de cualquier edificio gótico, donde esperábamos por fin la última misa. Me acurruqué en un asiento delantero junto a mi madre y mi hermano mientras esperábamos, inquietas, por la entrada del féretro. Un hombre del templo me miró por unos segundos antes de soltarme:

-¿Quisiera usted hacer la lectura de hoy?

Algo que caracterizó mis años de infancia junto al buen vikingo es que le gustaba tenerme apostada en una esquina de su cama leyendo en voz alta hasta que se dormía, para compensarme luego con el préstamo de su televisor (el más grande de la casa) o con unas chucherías. Acepté, más que nada por cumplir ese mandato tierno y autoimpuesto. Llegado el momento, la música seca del órgano y las voces dolientes de las coristas acabaron con los nervios de Mamá Loba y echó a llorar. Yo también, pero debía aguantar un poco más, no quería oír mi voz quebrada en ese último cuento que podría leerle. No recuerdo bien la lectura, pero hablaba eso sí, de la resurección y el pesar de la muerte en un tono solemne que me parecía vacío, pero alentador. El Valhalla en todo caso no había quedado cerrado, pese a las causas de muerte que le sobrevinieron al durmiente eterno.

En la explanada delantera, donde las columnas de cantera sujetan las imágenes de los apóstoles, hubo que despedirse una última vez. Como todo vikingo, su funeral sería por fuego, no en un barco a la deriva del mar pero sí consumido hasta las cenizas. Madre apretó su mano y dejó un beso tímido en su frente helada, yo me acerqué, mirándolo intensamente y dejando que se desprendieran las últimas gotas de afecto ingenuo de años atrás y murmuré:

-Hasta siempre.

Nos fuimos, saliendo del limbo con rudeza y sintiendo de nuevo el sol sancochándome y el crepitar de las fuentes. Adentro, acompañando hasta el final al vikingo que tantos años habíase dedicado a mí, quedaba la niña pequeña, la infantil Lobeznita que se negó a marchar conmigo, en calidad de fragmento de alma, para aferrarse a su padre y no abandonarlo jamás, muriendo también con él y dejándome a mí en una rivera de desconcierto, de vacío... y de renacer.

R.I.P
J. C. R
abril 26 de 1949 - octubre 13 de 2013




sábado, 3 de noviembre de 2012

ESE VIEJO VIKINGO

Uno no se da cuenta de cómo son los demás realmente hasta que siente con el mismo sentir que ellos. Aquí aplica, muy justamente, la expresión "ponerse en los zapatos del otro", aunque los resultados no son siempre iguales. En mi caso, se trata únicamente de hacer una reflexión, bastante personal, en la que no participa nada sino la sensación de que tal vez los antiguos paganos tenían algo de razón en sus mitos: quizá, el destino sí es inexorable.
Con mi experiencia aprendida de libros de Historia puedo afirmar tranquilamente que mi abuelo corresponde al arquetipo del vikingo. Tal vez no tenga barbas largas y rubias ni un casco con cuernos, pero al igual que éstos, ha zurcado (remolque mediante) lugares remotos de los que muchos de nosotros sabemos apenas por crónicas bizarras y memorias de un pasado nacional que se pierde cuando el que lo cuenta muere. Ha entrado una y otra vez a la zona 0 y salido completamente cuerdo, ha visto fuegos fatuos en el sureste, ha detenido su navío de ruedas en más pueblos olvidados y eliminados del mapa que ninguna otra persona conocida, todo esto en apenas unas cuatro décadas; entre fuegos de violencia y pasiones, no ha conocido el ocio ni la paz en toda su vida, y de hecho podría decirse que la aborrece. Su vida transcurrió como el trotador del tiempo, en un medio tan revuelto como es la extensa geografía e historia de México, viendo ir y venir regímenes, leyes, pueblos, estudiantes y mujeres. Ha visto de primera mano las catástrofes y las celebraciones de antaño y ha sobrevivido magníficamente a los cambios de modelos económicos que a muchos otros hubiera destrozado, pero jamás a él.
Su vida pasó entre el relieve salvaje y brutal que se percibe como un eco en su cabeza (¡oh, bonito espectáculo verlo cuando rememora esos viajes a toda velocidad!) y entre las ciudades magníficas a las que llegaba a desembarcar. Me ha contado la clase de febrilidad que se vive en el Norte: es como si el espacio-tiempo hubierase puesto de cabeza, y en la frontera cada fin de semana el país se inundaba de estadounidenses (o gringos, como prefiere decirles, como diría cualquier nórdico al referirse despectivo a los eslavos y musulmanes con quienes comercia) que llegaban aquí a su propio estilo de "mojados" para degustar del tequila fuerte, la cerveza barata y el jolgorio natural de la zona, ese paraíso perdido entre el desierto de Sonora y El Paso, estrecha franja ahora dividida por un alambre de púas y que él llegó a cruzar varias veces. No son sólo norteamericanos, también ha hablado con personalidades tan diversas que a mí me parece un sueño divino: un grupito de aburridos rusos que hacían competencias entre su vodka y nuestro mezcal hasta rodar felices por el suelo; un italiano de acento ruidoso y que palmoteaba como demonio, un par de ingenieros alemanes que vivían a base de cerveza y barbacoa y aprendieron los diversos usos de la "Ch" gracias a su interlocutor, es decir, mi abuelo. Todo, bien escondido en su cabeza, lo suelta de cuando en cuando, a cuentagotas, cuando estoy presente y le pregunto sobre cosas que yo, por torpeza o por debilidad, desconozco, y las responde con la seriedad del historiador y la sencillez del campesino. Al fin y al cabo, desciende de indígenas michoacanos.
Cosas raras, peligrosas, como en un viaje mitológico cualquiera, se mantienen impresas en sus palabras. El lugar donde el agua corre del revés, el recinto macabro de los lagos donde los fantasmas aúllan, e inclusive, un OVNI que asegura haber visto allá por la década de los 80; estuvo tantas veces en el Distrito Federal que conoció de primera mano las revueltas políticas de la época. Recuerda, a veces divertido, a la Policía Secreta del "Negro" Durazo, la toma de poseción de Gortari, incluso el terremoto del 85 y la explosión de Guadalajara, todo eso lo vivió de primera mano. Tantos años así explican que la violencia actual no le asuste ni un ápice. Tampoco le atemoriza la oscuridad ni la soledad, tanto tiempo viajó de noche entre las carreteras más brutales del país y con un camión de doble remolque. Jamás se le registraron accidentes, ni acontecimientos, era serio y dedicado a su labor con el corazón fuerte, y de regreso a su morada se ponía a repartir a dos manos el botín de su labor. Ropa, zapatos, dinero para paseos, para restaurantes de categoría (en aquél entonces) muy alta para el trabajador promedio. Cuando yo nací, recibí también mis dádivas: caramelos, juguetes, objetos importados, dólares olorosos aún al plástico que lo recubría. E historias. Muchas historias de diversas clases que alimentaron mi mente como si fuesen novelas costumbristas, tan bien apreciadas en toda Latinoamérica.
Pero como todo buen vikingo que no muere en batalla, éste tuvo que retirarse para pasar sus días de austeridad en el silencio de su casa. No le gusta. La oscuridad que se ha apoderado en la incertidumbre no le es sana, y se le ve taciturno y huraño; sueña mucho, yo lo sé, con sus viajes majestuosos. Ha asegurado que al morir no quiere ser enterrado, sino cremado, y que sus cenizas se repartan en la cascada de Cola de Caballo, su Valhalla personal, para recorrer en muerte el triple de camino que recorrió en vida. A veces me da por preguntarle del día que llegó a Yucatán, donde vio de frente el antiguo observatorio maya y el gran mar que lleva, irremediablemente, a la isla de Cozumel, donde descansa el templo de Ixchel. Conoce de comidas que ningún aventurerucho de televisión tocaría, desde venado hasta ranas, serpientes, insectos, todo lo ha degustado por noble obligación y férreo entusiasmo. No podemos decir, jamás, que su vida fue un desperdicio.
Así es entonces ese viejo vikingo que reposa en un sofá reclinable, ladrándole injurias a la tele cuando hay partido de fútbol. y que en sus buenos tiempos era tan temible como Leif Erikson, o como un rabioso Thor empuñando su martillo. Yo, su pequeña Loki, se conforma ahora con hacerle revivir su nostalgia para que el aburrimiento no lo mate, y sueño en secreto con poder ver yo también, quizá, esos mundos alucinantes que se esconden después de la carretera doble que separa a Lobolandia del resto de la patria, y espero así poder guardar yo también algo de su espíritu inquieto y volar aún más. Una valkiria infantil a la sombra del mejor de los vikingos.
FIN

lunes, 24 de septiembre de 2012

FORMAS DE INVOCAR AL DEMONIO

No, querid@s Hartit@s, no estoy hablando de algún rito macabro de ésos que le pondrían los pelos de punta a cualquiera de mis vecinas que pasan horas metidas en la Iglesia. Se trata de una breve lista de cosas bizarras, desagradables, divertidas, irónicas y accidentales con las que puedes irte fácilmente al carajo (como se dice coloquialmente).
La lista, por cierto, está 100% basada en hechos reales...MIS hechos reales...
FORMAS DE INVOCAR AL DEMONIO por LOBITA NOCTURNA:
1º Caminar frente a un humilde puesto donde unas monjitas venden rica cajeta y decir "No me tientes, Satanás!!".
2º Vestirte como gótico y pasearte en dichas fachas frente a los testigos de Jehová.
3º Decir "Fondo, fondo, fondo!!" cuando el cura de la iglesia esté tomandose el vino de consagrar.
4º Cantar alguna canción de black metal en una congregación católica del tipo conservador.
5º Hablar del caso de Florance Cassez enfrente de turistas franceses.
6º Burlarte del Gangnam Style enfrente de un coreano.
7º Hacer chistes de terroristas frente a un norteamericano.
8º Ofrecerte voluntari@ para una colecta de caridad en una escuela pública.
9º Organizar una rifa.
10º Llevar a tu hermanito a una fiesta de cumpleaños donde hay trampolín.
11º Ir a la feria del mole con ropa blanca.
12º Gritarle "Buuuuuuuu!!" al América en un partido clásico, cuando tú eres la única alma chivista en medio de un mar azulcrema.
13º Cantar el "hava nagila hava" enfrente de alemanes.
14º Decir "hail Hitler" enfrente de judíos.
15º Oír música en tu teléfono a todo volumen en un camión abarrotado.
16º Traer una bolsa de papitas con chile al salón de clases. NOTA: aplicable también para los chicles.
17º Decirle "papá" en vez de "padre" al sacerdote de la iglesia. (De veras, inténtalo...).
18º Opinar que no todo en México está mal únicamente por culpa del PRI.
19º Hacerle saer a tu mamá que te han entregado la boleta de calificaciones.
20º Mencionar de paso una fiesta de ésas que hacen que "Wild On" se sonroje de vergüenza.
21º Prestarle la computadora a tu madre (o a tu padre, para el caso pasa lo mismo).
22º Decirle a tu abuelita que no has comido aún.
23º Recordarle al maestro que tienen tarea por calificar.
24º Ir a la preparatoria en turno vespertino.
25º Ir a la secundaria... en cualquier turno.
26º Tratar de ganar dinero paseando a los pitbuls/doberman's/rotweiler's de tu vecino.
27º Bañar a un gato.
28º Comentar algo que ocurrió en los años 50's o 40's cuando hay un ancianito cerca.
29º Llevarle la contraria al maestro de Matemáticas.
30º Decir que no irás a la escuela porque te sientes enferm@ (al menos en mi caso, esa excusa me ha costado muy, muuuuuuy caro).
31º Subirte con una megamochila a un camión abarrotado.
32º Ir al baño a la hora del receso.
33º Comer tacos de ésos que se ubican a las afueras del SEMEFO.
Y hasta el momento son de los que más me acuerdo. Y ustedes, tienen algo que añadir a la lista??
Adiosito!!!

lunes, 25 de junio de 2012

SOL DE MEDIANOCHE

NOTA: No, twilighters frustradas, no estoy hablando del efímero (bendito Dios!!) libro que Stephanie Meyer la santa patrona de las frustraciones sexuales adolescentes mediocres intentó en vano escribir. Asi que háganle un favor al mundo y LARGO DE MI VISTA!! Gracias.
Así es, otro misceláneo que hace referencia a mi actual despertar vikingo (algunas personas lo llamarían un despertar espiritual extranjero pero es un nombre largo y enredoso); el título, querid@s hartit@s, hace referencia al solsticio de verano en Noruega, época durante la cual el sol se puede ver veinticuatro horas seguidas, varios días antes de la esperada fecha. Según la tradición islándica (navegando un poco más al norte) este solsticio es una especie de época pre-fin del mundo, pues a los días posteriores al solsticio las noches se alargan y es más probable que los no tan apreciados habitantes del Utgard (llámense también trols, ogros y gigantes) hagan una repugnante aparición que será detenida por cierto pelirrojo barbón que empuña un martillo. Seguro que ustedes lo conocen.
En fin, el porqué les hablo hoy de esto es porque en mis últimos posts sólo me he reducido a subirles los capítulos de mi cuento y creo que los tengo a todos muy abandonados así que he aquí las noticias recientes:
* Una remodelación extrema se llevó a cabo en mi casa desde el jueves de la semana antepasada y apenas hoy nos hemos dado el lujo de darle acabose, pues entre las remodelaciones, la mudanza de Lobeznito a su nueva recámara y el violento ataque sufrido por mi vieja cama (les hablaré más adelante de ello) la acción aquí no conocía fin.
* Y una vez más mi computadora ha desafiado el espacio y el tiempo y ha intentado lanzarse de cara (o de pantalla, mejor dicho) al suelo en un desesperado intento de suicidio, impedido magníficamente por mi sillón puff azul.
* Le he dado el último adiós a mi hermosa guitarra, fallecida a los 13 años y con apenas dos cuerdas (una aguda y una grave) sin contar las múltiples fracturas sufridas con el paso del tiempo.
* Watson se ha superado a sí mismo cazando una paloma. No sería gran noticia de no ser porque Watson pesa como unos 2 kilos y la paloma ya superaba los 5 (!)
* La superstición se ha establecido en mi casa. Eventos que podrían considerarse propios de un poltergeist se han dado uno tras otro. Ya saben ustedes que soy muy crédula, y tengo la horrible sensación de que no debí leer aquélla invocación pagana a cierto tipo melodramático cuya mayor hazaña actual es provocar terremotos... Hmm...
* Por otro lado, he logrado terminar la escuela (YAHOO!!!) y estoy de vacaciones pensando cómo demonios le haré el próximo semestre. Una cosa sí es segura: a mis "queridos" compañeros no los quiero volver a ver ni en vil pintura...
* Tuve que ver Bella Swan vs Thor... perdón, Blancanieves y el Cazador una segunda vez y casi me quedo dormida. En una sala contigua se oía el audio digital de Los Vengadores y la envidia me carcomía.
* Aprendí a cocinar pizza del mar. Seguro ahorita se preguntan qué demonios es eso. Pues bien, es una milenaria receta que ha estado por generaciones en...
NUNCAMAS: No eches mentiras, ya sabes lo que te puede pasar!!
Bueno, bueno ¬¬ ni es milenaria ni ha estado por generaciones. En realidad la pizza del mar es una mezcla de crepas agridulces con una salsa hecha con ajo, tomate y leche a la que se le agregan trocitos de jamón. Y sabe... hmmmm delicioso.
* Descubrí que tengo instinto asesino (bueno, eso lo sabía desde hace como...10 o 12 años, pero hoy se confirmó). Las órdenes fueron claras: hay que destrozar la cama matrimonial de Lobita. Lobita tomó un serrucho y...
LOBITA: MUAJAJAJAJAJAJA!! Muere, cama, muere!!! *inserte musiquita de psicosis*
Entonces Mamá Loba opinó que la labor se haría más aprisa si cortábamos la cama con... un machete. Leyeron bien, un machete que Mamá Loba empuñó y al grito de "this is SPARTAAAA!!" le cayó encima a la pobre tarima y le dio duro, apenas quebrando un par de tablas. Pero la historia no acaba aquí, no. De pronto le cayó encima alguien a quien llamaremos Ed, un exageradamente silencioso muchacho que viene a trabajar por las mañanas en el pseudotaller de mi abuela materna y que no vio mal en destazar mi pobre cama a martillazo limpio. Por fin los humildes restos se llevaron a la cochera y serán incendiados en una hoguera para celebrar el sol de mediano...
NUNCAMAS: Tu madre te dijo que no. Ademas para ceremonias paganas con la del equinoccio de otoño que hiciste a los 13 años te basta y te sobra.
¬¬ bueno...
* La última graciosada es que, por recomendación de la fanaticada (a.k.a las Hiddlestoners, llámense también las que quedamos gravemente traumatizadas con Loki en Thor y Los Vengadores) leí un libro titulado Fifty Shades of Grey (extrañamente traducido a "Cincuenta Sombras de Grey"). La historia tenía todo el tinte de una novela juvenil, casi adulta, sin chiste alguno hasta que...
Bueno, ¿han leído al marqués de Sade? Ya pueden hacerse una idea de lo que pasa durante 300 páginas de la novela. El tono si bien resulta más suave que Justine o los 120 días de Sodoma, resulta un poco molesto, en parte porque tienes la curiosa impresión de haber recibido un pop up pronográfico a una página de BDSM que en realidad NO necesitabas ni querías pero que te quedaste viendo por 5 minutos tratando de entender qué tiene de divertido mezclar la Inquisición española con el ya conocido...ejem...acto de revolcón. Al final el libro termina siendo algo patético en lo que no sabemos si leímos Crepúsculo versión hardcore o a Von -Masoch muy suavizado. En realidad no tiene gracia alguna a menos que la morbosa curiosidad los pique.
Por ahora ha sido lo más relevante e inquietante de mi sedentaria vida (de verdad, necesito ejercicio...quizá comience en un año o dos). Así que me despido por el momento y espero que la pasen de lujo. Feliz Sol de Medianoche y adiosito!!

jueves, 31 de mayo de 2012

DIAS DE TRUENO

La monotonía de la que tanto les hablé la última vez parece haberse roto, y muy abruptamente por cierto. Por fortuna en esta ocasión les traigo una...eh...iba a decir que explicación científica pero dudo mucho que lo que les contaré guarde algún parecido con la ciencia.
Verán, la necesidad poética (literalmente) me llevó a navegar cual vikingo sin casco cornudo por los peligrosos mares del Internete (remito a ése hermoso post de "cuando no necesitábamos tanta información"), y llegué a una simpática página cuya dirección no recuerdo donde estaba ubicado el Loka Tattur (uno de los tantisimos poemas apócrifos que circulan en Escandinavia); como su nombre lo indica (Loka -> relativo a Loki, en nórdico antigui la "a" se usa como una extensión para describir el verbo "ser o estar", como la "s" en inglés) el poemita hablaba de Loki y su (hasta ahora registrada) única cosa bondadosa que hizo sin recibir nada a cambio (el abrazo grupal NO cuenta como pago). Con lo que su servidora no contaba es que este era uno de los muchos, muuuuchos espacios en internet donde se habla sobre cultos paganos. Total que lo que logré extraer de la larga explicación que ofrecieron fue que:
·¿Se te perdio algo? Rezale a Loki.
·¿No te funciona bien la computadora? Rézale a Loki.
·¿Tienes un problema que puede atentar con tu vida o simplemente con tu salud? Adivina...aja, rézale a Loki.
·¿Tu casa tiene MUCHOS elementos inflamables? No le reces, puede que no sobrevivas a la experiencia.
Total que su servidora se rio bastante con esas chifladas ideas...con una pizca de pánico, dado que la página de internet parecía insinuarme que acacaban de darle nombre y apellido a la razón de que me pasen siempre accidentes bizarros. Todo quedó en calma...Hasta que...
LUNES:
Además del incidente de los gusanillos revoltosos que aparecieron prácticamente de la nada en la cocina, ésa noche mientras volvía de la escuela al camión se le ocurrió descomponerse, dejándonos a unas 30 personas varadas a media avenida a las diez de la noche. Minutos después, un aguacero espectacular cayó en la ciudad y volví hecha una sopa a casa.
MARTES:
Curioso incidente en la escuela, en el cual finalmente la profesora de Metodología perdió la (poca) cordura y se puso a lanzar reclamos a diestra y siniestra. Además de eso me temo que sufrió un lapsus psicoticus, o mas bien un delirium tremens, porque empezó de la nada a reirse sola de chistes incomprensibles y a cambiarnos los nombres. ¿Diagnóstico, doctor? Un ciclo lunar o dos en el manicomio. Por nada.
MIÉRCOLES:
La falta de perseverancia escolar no fue lo más loco del día (ya no se considera novedad) sino el hecho de que, en casa, esta misma falta de perseverancia contribuyó a que TODOS termináramos tomando siestas involuntarias. Fue una suerte que lograra levantarme minutos antes de la hora en que debía estar ya tomando el camioncete.
JUEVES:
Aparentemente este había sido un día tranquilo, hasta que... Bueno, el camión en el que yo iba chocó con un auto, volándole literalmente un espejo retrovisor. La cosa se puso color de hormiga y yo opté por aplicar la ninja y bajarme discretamente para ver si a pie lograba cortar el trecho. El problema es que el "trecho" es de casi cuatro calles enteras (lo que equivale a unas 15 cuadras) en medio de la noche cuando la zona se pone peor que pelicula de terror y sin más que dos o tres paradas de camión a la redonda; si la cosa no iba ya mal, cuando por fin llegué a mi casa (me rendi a las 6 cuadras y tome un camión que me dejaba igual de cerca) descubrí que la calle entera estaba a oscuras. ¿Porqué? Uno nunca lo sabrá...
En fin, asi han sido las cosas en una sola semana. Por si fuera poco mañana tendré examen de français y solo Dios sabe si sobrevivo, en caso de que no... *se pone de rodillas*:
LOBITA: Jesus, Alá, Mahoma, Buda, Monesvol, Zeus, Odín, Tonatiuh, Visnú, los amo a todos!!!
Okno XD solo queria expresarlo en voz alta.
Asi que ya saben, cuidense, la supertición puede matar...o descomponer camiones. Adiosito!!!

P.D En el próximo post subiré el segundo capítulo de la novela. Bueno, eso si no le gana en competencia mi post de "cómo leer runas" que estoy preparando :P no apto para gente suceptible a los idiomas raros.

sábado, 17 de diciembre de 2011

CINE NOSTALGIA: LOS MUPPETS

¡¡Queridos Hartit@s del mundo mundial!! Hoy vuelvo a ustedes con noticias del cine actual (bueno, en realidad no es taaan actual, pero ya me conocen...). Pero antes, aquí les traigo las Lobinoticias en breve de la semana:
1º El miércoles fue el último día de clases, ¿y saben qué? ¡Nunca me sentí tan viva! Salí con la cabeza por las nubes y contenta porque mi sufrimiento semestral había finalizado, y poco me faltaba para hacer la escena esa de Mel Gibson en Braveheart donde grita "¡libertaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaad!"
2º Tampoco me fue tan del asco como yo esperaba en las calificaciones. De hecho, podría decirse (sin presumir ;D) que soy fiel poseedora de algunas de las mejores notas, sino de toda mi generación, sí de todo mi salón. Hell yeaaah!!
3º Eh... acabo de recordar que tengo un pulparindo guardado en la cartera. Ahorita vuelvo...
(2 minutos después)...
Pues bueno, volviendo a lo que nos atañe.... *chomp chomp hum, este pulparindo ya sabe a viejo...* les informo que hoy asistí a una de las últimas funciones de todo Lobolandia de una película. Es nostálgica, es musical, es increíble, es... LOS MUPPETS!!
Aunque yo no alcancé de pequeñita a ver su Muppet Show, sí los conocí a fondo, porque para empezar mi colcha tenía a los Muppets Babies y también tenía yo un pollito de esos de cuerda que bauticé con el nombre de Camila (como la gallina de Gonzo). Por lo mismo, todos en mi casa estuvieron de acuerdo en darle una oportunidad a Disney (la última película de Disney que vimos en el cine fue Piratas del Caribe 3) y fuimos a verla.
Entre otras cosas que sucedieron, Mamá Loba se emocionó con el cartel promocional de La Dama de Negro, mientras que yo hice lo propio con el de Sherlock Holmes 2. Mala suerte la mía, era el cartel francés, ese que a duras penas me deja trazar la cara de Robert entre las sombras, y no el norteamericano, que ya les posteé un tiempo atrás.
Entonces, mientras yo babeaba frente al cartel, el resto de mi manada se preocupó en comprar golosinas y mantener a Lobeznito lo más quieto posible, y por fin entramos a la sala. Vimos dos trailers de películas infantiles que me hicieron sentir... no sé... como que ya había perdido mi infancia, porque aunque me reí con ellos, no me emocionaron en lo más mínimo. Luego, un corto de Toy Story y ¡¡por fin!! la película.
¿Y de qué va?
Había una vez en un lugar llamado Smalltown (o Pueblochico) dos hermanos: Gary y Walter, muy parecidos entre sí, excepto porque Walter no es precisamente humano (ajá, es un Muppet); los dos crecen juntos gozando del Muppet Show, y muchos años más tarde, cuando Gary y su novia deciden ir a Los Ángeles para celebrarsu aniversario de novios, Walter va con ellos para conocer, por fin, los Muppet Studios... y sólo para descubrir que éstos son una ruina. ¿La razón? Ah, pues que los Muppets ya no son famosos y su industria quebró, todos se separaron y siguieron su vida.
La desesperación de Walter hace que la enamorada pareja no tenga más opción que ir con él a buscar a Kermit (la rana René para nosotros) y convencerlo de que una a la pandilla. De no hacerlo, un magnate petrolero comprará los estudios muppet y los destruirá para buscar bajo él más petróleo. Y claro, los Muppet deberán hacer un show más para recaudar 10 millones o si no... *cuello*
A PROPÓSITO, en este justo insante los mismos Muppet nos hacen una advertencia peculiar: "Wow, eso suena como la trama de una película", y frases como éstas se escuchan a lo largo del film, como un recordatorio al público de que todos están conscientes de que es eso justamente, una película. El motivo lo desconozco, pero no es la primera vez que ocurre con ellos, sólo lo señalo como curiosidad.
A partir de ese momento, Kermit y los tres acompañantes buscan a sus antiguos amigos como el Chef, Gonzo, Foozy, Miss Peggy, Animal y tooooooooooooodos los demás, para lograr hacer su show, pero la cosa no es tan sencilla, porque no tienen un patrocinador y mucho menos una celebridad que pueda ayudarlos.
Claro, como tenía que ser, vemos muchísimos cameos de gente famosa como AGUAS QUE ES SPOILER Jack Black, Whoopi Wolberg y (recordemos que esto es Disney) Selena Gómez SE ACABÓ EL SPOILER. Y para aligerar la película gozamos con números musicales que a las almas sensibles les parecerán geniales, y a los amargados los hartarán hasta la locura. La escena del show es un momento de recordar el pasado para los que pasan de los 25 años, y los niños, que seguramente no saben muy bien qué son los Muppets, seguro se reirán alegremente con las animaladas de Animal y la clásica comedia física de estos monitos.
Lobita le da un 8.5. Seguramente habrá quienes sientan mucho tedio mirándola (probablemente esos álguienes no tienen alma...) y quizá les bajé puntos por los números musicales exagerados (aunque con los Muppets son tradición), pero es verdaderamente una buena forma de recordar un pasado más inocente y divertido de la realidad a la que los niños se enferntan hoy. ¡¡Ah!! porque como siempre, los Muppets nos dan una lección. Por ejemplo, en una escena, mientras intentan vender su show a una televisora, la ejecutiva les muestra un programa de televisión "muy de moda", llamado "Golpe Maestro", que es una condensación de las idioteces que ven los niños hoy en día: programas sin trama alguna, ni cerebro, ni guión, y donde no muestran valor alguno. Kermit, muy molesto, replica una verdad: "Los niños merecen algo mejor que ésa clase de basura", y tiene razón, porque digan lo que digan, los Muppet jamás nos vendieron tonteras como las que los niños ven hoy en día. Y con esta película, nos demuestran que no es necesaria la violencia ni las grandes producciones para hacer reír, sólo se necesita el corazón y la energía para lograr maravillas, porque todo el cine estaba llorando de la risa con los chistes ya conocidos de ellos.
¿Y saben qué más me gustó? ¡Beto! Sí, el monito ése que solo sabe decir "mimimimimimi" x) es tan mono...
Pues bueno, es todo por hoy. Pensaba subirles la foto que le tomé al cartel de Sherlock, pero le cayó un virus a la computadora y no me deja abrir los archivos. Ni modo.
Adiosito!!!

lunes, 3 de octubre de 2011

LOBATA

Lobata es hermana de Lobita. O mejor dicho, media hermana. Lobata no se parece físicamente a Lobita en nada, y tampoco comparten muchos gustos, pues allá donde a una le gusta leer novelas, a la otra le gustan las revistas; lo único que comparten son los ojos, grandes como de pescado asfixiándose (si alguna vez han visto a uno, ya sabrán cómo se le ponen los ojos) y el gusto por comprar cuando el dinero parece estarse agotando.
Jamás había mencionado a Lobata porque cuando la traté (años antes de que apareciera este blog) no tuvo mucha relevancia para mí. Yo estoy acostumbrada a vivir con Lobeznito, que se parece cada día más al demonio de Tasmania y menos al adorable monito Cabage Patch (o Cabachupa, como diría mi tío contrabandista) que alguna vez fue, mientras que mi hermana (o media hermana, como aclaré antes) convivió tan poco conmigo que ahora, años después del primer encuentro, que fue una mezcla de algarabía y luego de desafortunado desastre, es cuando nos dimos cuenta de que, en otra situación y tiempo, en un tiempo donde quizá estuviera también Lobeznito, o quizá no, habría sido muy fácil para nosotras vivir juntas.
El fin de semana que pasó conmigo, sólo llegó a conocer una parte de la espantosamente laaaaaaaarga maraña de cosas que es mi vida, como futura abogada del diablo, como error de la naturaleza, como Lobita Nocturna y hasta como infortunada criadora de gatos callejeros; del mismo modo aprendí de ella como Lobata y como (por desgracia) terrible víctima de un mundo confuso y medianamente injusto con los que no están de acuerdo con sus extrañas reglas.
Lobata y Lobita no son la misma persona, sino dos personalidades que juntas son aún más confusas que si estuvieran en solitario, ése es el precio del cargo de sangre, aunque sólo sea media sangre y aunque ello signifique para mí, por cosas ajenas a ambas, una carga emocional que yo, francamente, preferiría olvidar.


P.D Ajá, hoy es otro de esos días...

miércoles, 27 de abril de 2011

PELICULAS DE MIEDO QUE SÍ DAN MIEDO... KONICHIWA, NIPPON EIGA

NOTA DE NUNCAMÁS: Jamás jamás permitir que Lobita vuelva a escribir, leer o hablar siquiera en japonés.




Lo prometido es deuda, señores, he aquí el post que les prometí desde hace uuuuuh... Nah, mentira, no fue tanto, pero para mí esta semana ha sido una eternidad. Y, naturalmente, ya que hablaremo de tierras tan (relativamente) lejanas, este post está dedicado a la chibi más niponesa de estos rincones del Blogger: mi siempre apreciada Ale-Chan, con sus zombies y sus animes.

Fíjense que Mamá Loba y yo, contrario a cualquier posible pronóstico, tenemos algo en común, y no, no es el odio natural a los que ocupan los asientos preferenciales, sino el gran amor a las películas de terror. Y entre dichas pelis, me he hallado algunas joyas niponesas dignas de mención, tan geniales y tétricas que la niña del exorcista se haría pipí...

Nuncamás: Espera, ¿qué no se hizo pipí en una escena de la película?

Sí, pájaro idiota, pero yo me refiero a que se haría pipí del susto.

He aquí una escena memorable de la vida real: el día que asusté a Lobeznito disfrazada de fantama japonés y haciendo el molesto ruido de la muchacha muerta en la peli esa de "La Maldición". Nótese que mis pantunflas de perrito eran lo único que me delataban, pero a media luz y con lluvia afuera... muajajajajaja...

P.D Mi mamá me castigó por asustar al pequeño mocoso.

En fin, aquí las tienen, las pelis más terroríficas del cine japonés:

ESTÁN ENTRE NOSOTROS.

Bueno... quedó claro, ¿no? ¡ESTÁN ENTRE NOSOTROS, HELLO! La peli nos cuenta la historia de Tun, un joven fotógrafo, y su novia, quienes una noche van en su auto y atropellan a alguien
que desaparece. Al poco tiempo, los amigos de Tun van muriendo, y en sus fotos aparece la imagen de una chica misteriosa de su juvenil y patético pasado.

No pienso contarles toda la peli, ¿eh? porque este tipo de cintas son de las que se deben ver para apreciarlas y adorarlas (¡como yo!), solo puedo adelantarles que todas estas pelis, sin excepción, tienen un final impactante, y esta en particular es para dejarte la sangre congelada. Uuuuy.

EXAMEN FINAL.

El solo título ya asusta, no?? (jaja, chiste malo) pero es mil veces peor de lo que creen. Un grupo de estudiantes van a visitar a su ex profesora, la señora Parker, que vive solita y paralítica; en un intento por traerle felicidad a la ruca, los estudiantes recuerdan lo terriblemente mal que la pasaron por culpa de ella, quien literalmente les arruinó la vida a todos. Pero si eso ya es triste, viene lo peor: de repente, algo o alguien comienza a asesinar a los estudiantes, y no hay manera alguna de escapar así que... ¿quién sobrevivirá al terrorífico examen de la diabólica profesora?

EL OJO.

Nop, no es la tarugada con Jessica Alba. Esta sí que te pone los pelos de punta, lo juro. La visión espantosa de varios extraños fantasmas que rondan peligrosamente de cerca a una mujer embarazada atormenta a dicha mujer, que además tiene broncas con su novio, un viudo con pasado cruel y un futuro incierto. Lo padre de esta película son los sinsabores que pasa la pobre chica en un intento por descubrir qué diablos son esos fantasmas, qué quieren y sobre todo: cómo librare del alma en pena que parece dispuesta a matarla.

NO ESTAMOS SOLOS.

Pim es una muchacha cuya vida idílica al lado de su marido se ve truncada cuando su madre se enferma y tienen que volver a su vieja casa para cuidarla, despertando los terroríficos recuerdos de su vida anterior, cuando su hermana Ploy vivía. ¿El problema? Pim y Ploy eran hermanas siamesas, y cuando fueron sometidas a una operación para separarlas Ploy murió, dejando a Pim con un sentimiento de culpa. Pero la cosa se pone fea cuando el espíritu de la siamesa comienza a corretear a la hermana viva y a ponerla en constante peligro. Uuuy... y yo que me quejaba de Lobeznito.

LLAMADA PERDIDA 1, 2 Y 3.

Nop, tampoco es esa tarugada yankee que bien conocemos. La película (o películas) original de Llamada Perdida te tienen comiéndote las uñas a cada instante. Es el caso repetitivo, pero no por eso aburrido, de una llamada (cuyo ringtone mortal es el favorito de Lobita, y de hecho lo descargué para mi celular descontinuado) que te muestra la manera en que morirás. Y naturalmente, si no reenvías la llamada, la profecía va a cumplirse. De esta manera, los amigos se dividen y las familias se miran con desconfianza, mientras el pobre tarado al que le tocó la llamada busca la manera de salvarse. La primera fue terroríficamente genial, la segunda, misteriosa y macabra, y la tercera, espectacular como nada.

Y bueno, ese fue mi conteo de hoy, pero no se preocupen, que pronto volveré con más temas, más misceláneos, películas y desgracias que nunca, ¡¡viva la primavera que me pone al 100!! (no como a mis amigos hombres que los ataranta aún más). Y me les borro, que voy a ver los capítulos del anime de Iron Man. Amo esa serie porque el monito se parece un chorro a Robert Downey Jr., excepto por los ojos azules pero, ¿qué más da?

Adios!!!

martes, 28 de diciembre de 2010

ROBERT DOWNEY JR. Y EL MISTERIOSO MUÑECO VUDÚ

Si acaso lo supiera... y si acaso yo lo hubiera sabido antes...
Resulta que hace algunos meses, estaba tan aburrida que decidí hacer un muñequito de tela. Tengo varios de ellos: Mozart, una muñequita de época, un Joker y un Sombrerero Loco. Pero en esta ocasión hice un modelito de... sí, de Robert Downey Jr. Solo por gusto, curiosidad de saber cómo se vería uno de los actores más importantes del mundo en su versión 100 por ciento algodón. El resultado fue más o menos este:

Ya sé que me faltaron los lentes, ¡pues no soy Geppetto ¬¬! Bueno, a lo que íbamos.

Resulta que este tierno muñequito con el que dormía como niña chiquita comenzó a parecerme sospechoso luego de un curioso accidente, o más bien negligencia mía. Había defendido por tres o cuatro meses a mini-Robert de Lobeznito, mis mascotas y de la intransigencia social (porque los del salón morían de ganas por hacerlo bailar un twist en el excusado), pero no conté con mi astucia (sarcasmooooooooo) y lo dejé protegido en un lugar que se llenó de polvo. Lo retiré a la semana de haberme resfriado (¿recuerdan el post donde les dije que me enfermé a la par del Robert de carne y hueso?). El monito me dirigió una mirada de agradecimiento y... el rodaje de Sherlock Holmes 2 inició porque el susodicho estaba recuperado. Miré sorprendida al pedazo de tela, dudando...

Algún tiempo más tarde, lo llevé nuevamente al remedo de campo de concentración que llamo escuela y se lo mostré a Abi. Ella lo encontró muy simpático... y muy útil para quince minutos de tortura. ¡Siiiiiiiii, oyeron bien, torturaaaaaaaaaa! Primero lo sujetó y lo hizo dar mil vueltas haciendo: "Yeah, baby, yeah baby!!" hasta que la obligué a detenerse. Luego lo estuvo lanzando al techo y cachándolo y finalmente hizo un escatológico número en el que:

Abi: ¡Mira, está en el baño! (coloca al monito en posición de estar sentado en la taza)

Lobita: Abi, dámelo.

Abi: ¡Noooo, yo quiero hacerle vudú!

Lobita: ¡Que me lo des, caramba!

Por fin se lo quité a fuerza de estirarlo y casi romperle un brazo (tengo miedo de preguntar cuál habría sido el resultado de un brazo roto en la vida real... O.O) y el pobre mini-Robert salió volando por la ventana y aterrizando de cara. ¿Resultado? A las pocas semanas voy y me entero (cortesía de Garfield, mi amiga) que el Robert de 1.75 metros de estatura se había lastimado en un ojo. Volví a mirar al muñeco, que sonreía con total inocencia. ¿Acaso accidentalmente había creado un monito vudú? ¿Pero cómo rayos lo hice si se supone que los monitos vudú tienen que tener un cabello de la persona a la que le van a hacer embrujos? La respuesta es... no tengo idea. Y tampoco sé que hacer con el monito. Algunas recomendaciones:

1. ¡QUÉMALO, DESTRÚYELO! R= Nooooo, ¡es tan liiiiiiiiiiiiindo! ^^

2. Bueno... aprovecha que es un monito vudú y hazle un amarre para que venga a México (sigo rompiéndome la cabeza tratando de recordar quien fue el o la que me dio ese consejo). R= ¬¬ me crees tan loca??

3. Cuídalo bien para que no haya más accidentes. R= ¿Cuidar a un muñeco? ¡Por Dios! ¿Cómo demonios piensan que voy a pasar 2 horas cuidando del bienestar de un mono relleno de velcro?

4. Regálaselo a alguien que no sea fan, quizá así se vaya el hechizo. R= Ése mono me costó dos picadas de dedo, ¿de veras creen que lo voy a regalar? ¡Huevos!

5. ¡Ps quédatelo! Quizá todo está en tu imaginación. R= Sí... mi imaginación... (tengo mis dudas).

Total que he decidido dejar al mini-Robert en mi cama (donde el único riesgo que corre es quedar enterrado bajo mis almohadas y perecer asfixiado... hmm...) hasta nuevo aviso, o sea hasta que haga una mini-Lobita que lo cuide. O hasta que mi madre se harte de su presencia y literalmente lo mate. O hasta que mi gatita decida que es una buena almohada y se le eche encima.

Y entre otras noticias debo infromarles con gran pesar que Lobita ya no será criminóloga por cuestiones de dinero y de salud... ¡ah sí! y por asuntos familiares. Pero yo no pienso dejarme mangonear por ellos y sus teorías de estudios, y voy a pescar la carrera que se me antoje, a ver como le hacen, jajaja. Ya estoy cansada de que me traten como bebita. ¿Porqué todos los padres tienen ésa obsesión de querer decidir la carrera de los hijos, eh?

Además, hablando de mi gatita, también les cuento un poco de ella. Se llama Maya y es una gatita blanca con negra muy curiosa. Duerme y come en todo el día, le gusta acostarse en mis suéteres y también es muy buena dándole en la torre a la laptop (como el día que se sentó sobre ella). En fin, así ha sido mi vida en dos semanas.

domingo, 9 de mayo de 2010

AHI MADRE!!

Como ya mañana es el día de las madres (llamadas también mamá, amá, ma, mami, mom, mother, jefa, etc...) me decidí hacer un almanaque para recordar a Mamá Loba y todas las cosas extrañas, graciosas y felices que nos han pasado.
MAMA LOBA & LOBITA: CÓMO SE CONOCIERON
Nos conocimos un dia de principios de primavera hace 17 años. Yo estaba envuelta en una cobijita de hospital y mi mami me revisó para ver si no tenía alguna anormalidad (17 años mas tarde descubrieron que mi anormalidad no era precisamente física, sino mental) y luego me abrazó y me dio besitos. :)
MAMA LOBA vs LOBITA UN DÍA DE BERRINCHE
Si algo aprendí a temprana edad fue a pelear como los de la WWE (o la AAA, por la pancita que me cargaba). Un día en que yo armé un escandalazo de miedo, mi mamá me cargó para ver si arrullándome se me bajaban los humos. ¡Niguas! Me enchilé más todavía y di un cabezazo digno de Zidane en la final del Mundial y... el resultado es visible actualmente, porque le desvié el tabique de la nariz O.o cualquiera puede desviarle la nariz a su madre, ¿no?
MAMÁ LOBA & LOBITA CONTRA LA MONTAÑA RUSA
Contaba yo siete míseros años cuando me treparon (o mejor dicho, me trepé) a la montaña rusa acompañada de Mamá Loba. Nosotras nos sentíamos Leonardo DiCaprio cuando el juego apenas comenzaba a moverse (por aquello del "I am the king of the wooooooooooooorld"!!), pero apenas llegada la primera bajada... ¡nos queríamos morir! Yo nomás me acuerdo que me agarré de mi mamá y grité mitad histérica mitad eufórica:
-¡Amáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Nos vamos a moriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!
(Si creen que era demasiado apocalíptica para mi edad... please... ups no, sorry, eso es parte de la letra de una canción).
Y cuando el juego infernal se detuvo, nos bajamos con las greñas revueltas y amando más al suelo que nunca. Casi parecía que nos postulábamos para papas porque besamos el suelo apenas nos bajamos de la mugre montaña.
MAMA LOBA Y EL EXTRAÑO CASO DE LOBITA & SU HERMANO HIJO DE SATAN
Esto es cosa de todos los días: aguantar los pleitos que nos aventamos mi brotercito y yo. Mi monstruoso hermano del demonio nomás sabe jorobarme la vida haciendo todo lo que un hermano pequeño hace: aventar cosas, romper tus posters y cuadernos, recordarte el 10 de mayo, entrar a tu computadora.. Y ella nos soporta con muuuuuuuuuuucha paciencia que espero algún día heredar.
MAMA LOBA ENSEÑANDO A LA LOBITA A NADAR... (jamas lo logro)
Cuando contaba con cinco tiernos años, mi mami decidió que era hora de que me enseñara a nadar. Y para hacerlo me llevó a una alberca, me metió al agua... ¡y me sumergió! Yo ahi casi chillando porque me entró pánico y ella tratando de hacer que nadara. Fueron los 15 segundos más escalofriantes de mi niñez (sin contar los pasados por culpa de los payasos).
¿La buena noticia? Con eso le perdí miedo al agua. ¿La mala? ¡Casi me ahogo en el procesooooooo!
COMO MAMÁ LOBA LE ENSEÑÓ ALGO MUY INUSUAL A LA LOBITA
No, no me enseñó a usar armas ni el sistema tocomocho (no pregunten, es un chiste privado), sino que me enseñó a hablar en griego, latín... y a pelear. Porque mami Loba es más peleonera que yo (o lo era, en sus años mozos) y sabe agarrarse a guamazos con quien sea: hombres, mujeres, policías, presidentes... Y eso fue lo que me heredó. la habilidad de romperle a todo el mundo su osito bimbo (gracias a Laura Nava por enseñarme esa frase del Osito Bimbo: www.twitter.com/Lauraxx_G )
EL TERROR DE MAMÁ LOBA A ALGO QUE LOBITA AMA.
Las serpientes.
Ella les tiene pavor a los reptiles en general, pero quiso la mala suerte que yo adorara a los que considera más escalofriantes: las serpientes. Víboras, boas, pitones... no aguanta a ninguna de ésas criaturitas por quienes yo siento una gran fascinación cada vez que las veo. Por lo mismo, le entró una risa histérica el día que yo, teniendo nueve años, me colgaron una boa sudamericana al cuello y yo, ni lerda ni perezosa, comencé a chiquerarla como si se tratara de un perrito... un perrito que podía estrangularme de un momento a otro ;)
CANTA CON MAMÁ LOBA Y LOBITA.
Cuando se nos espantaba el sueño, mamá y yo escuchábamos sus cassettes de música: Miguel Bosé, Ricardo Arjona, Beattles, Begees, y un montón de éxitos ochenteros. Y así me aprendí muchas letras lindas de canciones que, cuando las oigo, me acuerdo de ésas lindas noches de verano.
MAMA LOBA vs LOBITA Y SUS GUSTOS
Porque ella nunca le ha gustado que sea medio dark. Porque no le agrada cómo me peino (si es que me peino). Porque no entiende cómo me fui a enamorar de Johnny Depp, Hugh Jackman y Rpbert Downey Jr mientras ella aprecia a Mel Gibson, Fernando Colunga y Charlton Heston. Pero, con todo, así me quiere.
LOS FESTIVALES DEL DÍA DE LAS MADRES CON LOBITA
En TODOS los festivales, a huevo me ponían a hacer algo. Bailar, entonar un poema... una vez hice una tabla gimnástica mega chafa... Y además me afanaba para darle el mero 10 de mayo un regalo, por pequeñito que fuera. Una tarjeta siempre es de ley, y ya otros regalos han sido: una almohada bordada por mí, una comida en un restaurante que le gusta mucho, un alajero para sus aretes, unos portarretratos, un CD de música... en fin, lo que fuera estaba bien. Claro, no se comparaban en nada con los regalos de más de 200 $ del papa de mi little bro, pero la intención le valía más que el precio ^^
UNA LECCIÓN DE MAMA LOBA A LOBITA
Hasta hace unos tres años, mamá Loba no tenía tele. Total que un día en mi escuela (tenía como 10 años) hicieron una rifa para una tele. Como se acercaba su cumpleaños quise regalarle la mega pantallota, y le entré a la rifa con amooooooooor!! El mero día... ¡dieron mi número de boleto! Pero justo cuando yo ya celebraba la victoria que dicen:
-Ése era el segundo boleto. El tercero es el ganador.
Se lo llevó otra niña. Me salí de la escuela a punto de echarme a llorar y mamá Loba me preguntó qué pasaba. Le dije:
-Es que yo quería regalarte la tele para que vieras tus programas y no la gané.
Y me dijo algo que aún me acuerdo bien:
-Las cosas no son importantes. Lo que vale más es el cariño con el que hagas las cosas.

Y por eso este 10 de mayo digo. aunque me traiga de bajadita con mis gustos, aunque trate diario de retacarme verdolagas y espinacas para comer, y aunque a veces no nos entendamos... ¡QUIERO A MI MAMI LOBA!

domingo, 25 de abril de 2010

CRONICAS ANTIVAMPIROS Y COLUNGA vs DOWNEY

Estaba yo pensando el otro día, mientras recorría la televisión, que últimamente ni el servicio básico es de gran utilidad. Una de dos: o los programas están bajando de calidad o yo me estoy volviendo más exigente. Igual y no se necesita mucho para contentarme, con un plato de agua, unas tortitas ahogadas y un lugarcito donde dormir y que me de el sol me conformo.
Pero, viéndolo desde otro lado, la verdad es que la televisión y el cine (y hasta mi adorada literatura de hecho) han bajado fatal de calidad. ¿La razón? Últimamente todo, absolutamente TODO es de...
Vampiros.
Según los expertos, un vampiro es un ser maldito que ronda de noche (aunque se le pueda ver de día, como la señorita esa que es vecina mía que tiene un foquito rojo en la entrada de su casa O.O), con una belleza "extraña" de esa que los ves y dices: Ps la neta no es guapo, pero... yoo si vooooooy!!". Los vampiros tienen ciertas habilidades, en particular fuerza e inteligencia sobrehumana, control sobre las tormentas y ciertos animales nocturnos y, otra cosita: beben sangre humana EN CUALQUIER MOMENTO Y CUALQUIER LUGAR. ¿Eh?
Según las adolescentes brutas de la actualidad, un vampiro en una criatura perfecta, mega sexy y capaz de hacer lo que sea por amor ¬¬ A ésas les digo: mis reinas, ¿cómo quieren que un vampiro se enamore si ellos NO TIENEN SENTIMIENTOOOOOOOS? Pueden "pretender" tenerlos, sí, eso me lo dejo bien claro la peli de Entrevista con el Vampiro, pero solo es una actuación digna de un óscar para cenarse a la chavita en cuestión. Cenarse es literalmente, ¿eh?
O sea, actualmente la tele (The vampire diaries, true blood...), el cine (Crepúsculo...) y hasta los libros (Crepúsculo saga, la siniestra fantasía de Stephanie Meyer) nos dicen:
No, o sea, ¿cómo creen? los vampiros esos que visten como loosers de hace mil años están totalmente out. Los vampiros son super cool, wey, o sea, son unos chavitos super sexys y super cute que hacen lo que sea por amor, wey, como Edward Cullen que es super sexy y super cute y esta megaenamoradisimo de Bella, aaaaaaaay es tan guapoooooooo...
¬¬ No no no no. Yo crecí con Drácula (el de Bram Stoker) y se aguantan. Ese sí es vampiro. Los vampiritos de hoy son adolescentes metrosexuales que se enamoran de viles humanas super taradas y exageradamente inútiles (Anna Paquin y Kristen Stewart... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia). En resumen, el género vampírico ha muerto.
Y les siguen los hombres lobos. Haciendo caso omiso del licántropo de la peli con Pepe el Toro... perdón, Benicio del Toro, que para mi fue el disfraz más chafa (¡no avanzaron nada desde los años 30!) un licántropo decente son... digamos... Van Helsing e Inframundo, más cercanos a la realidad que los vampiros que aparecen en las mismas. Pero en fin.
La siguiente imagen dejará bien en claro la situación: los que están en el lado negro, SI SON VAMPIROS, brutales, malvados, fascinantes y decentes. Los que están en el fondo rosa (por obvias razones...) son los pesudo vampiritos de nuestra actualidad. Si Bram Stoker y Vlad Tepes estuvieran vivos, se volvían a morir... :S
Y ps bueno, pasando a temas más felices (ajá si tu como no)... Fíjense que el otro día ¡se armó la gorda!
Estaba con mi mami hermosa, mi mami Loba, comiendo papitas mientras mirábamos Harry Potter 6, cuando no sé porqué, salió a relucir un tema.
MAMA LOBA:Oye hoy se estrena la nove de La Dueña, ¿no?
LOBITA: Sipo, ¿porqué? todavía falta largo rato.
ML: Ya sé, pero me quería acordar.
L: Para qué, ¿para ver al Fernando Colunga?
ML: Sip (ponganle cara de adolescente en la alfombra roja de Luna Nueva con Robert Pata-son enfrente suyo), ay es que está buenísimo ese viejo, ¿a poco no?
L: Naaaaaah, que gustos los tuyos.
ML: (furiosisisima) ¿Mis gustos? Y que onda con los tuyos? Tu y tu... Sherlock Holmes y su cara de idiota.
L: ¡Oyeme yo no le digo idiota a Fernando! (Corrección: le digo "idiota"... cuando ella no me oye). A ver, ¿que tiene el colunga que no tenga downey?
ML: Es guapo, es inteligente, es interesante, tiene buen porte, buen humor...
L: Robert tambien es guapo, inteligente, interesante...
ML: ¿Interesante? ¿Inteligente? ¿Un idiota que ha estado en la carcel como mil veces por tarado?
(Ooooooooootra vez la burra al trigo ¬¬)
L: Bueno ¡ya! prometo no decirle nada al Colunga si tú prometes no decirle de cosas a Robert.
ML: No no no no no. Hasta que aprendas a tener buenos gustos.
O.o
Pues bueno, me imaginé un cuadrilátero, con mi amada Cachorra vestida como su cosplay favorito y anunciando cual buena réferi:
-¡En esta esquinaaaaaa... midiendo 1.87 metros, galanazo de telenovelas de época, el guapo, el único, el solterísimo... Heroe Colungaaaaaaaaaaaaaaaaa!
(Se oye la cancioncita de Eye of Tiger) Y Cachorra dice:
-¡Y en esta esquinaaaaaaa... midiendo 1.75 metros, ex dorgadicto con apellido de detergente (ups, lo siento, oí el comercial de Downy cuando escribí eso O.o), actor resucitado que arrasa en Hollywood, el rebelde, el seductor... Ironman Downey Juniooooooooooooooooooooor!
(Se oye musiquita de Shoot to Thrill)
Bueno, de vuelta a la cruel realidad... jajajaja. Esos fueron los eventos más relevantes de mi mugre semana, ignorando mi memoria USB moribunda y mi resfriado repentino.
Pues así van las cosas, ¿cómo la ven? ¡Hagan sus apuestas para la pelea del siglo!

viernes, 15 de enero de 2010

¬¬ ¿PORQUÉ TODO LO MALO ME PASA A MÍ, EH?


Hace tan sólo unos días me enteré de algo esencial: Ana de la Reguera es la mujer mexicana más consentida del destino. ¿Que porqué? ¡Ah, bien fácil! Porque ella se besó (obviamente era actuación, pero, ¡qué demonios importa?) con Hugh Jackman. Claro que sí. Obviamente me enteré del chisme mientras disfrutaba de un arroz mexicano con pipian y casi vomito del ataque de celos que padecí. Es decir, no es que yo no me hubiera besado el mismo día que ella, sí, me besé... con la banqueta embarrada de hojas podridas porque me resbalé en un escaloncito y di de bruces con el suelo. Parecía que me estaba postulando a papa, con eso de que ellos besan el suelo...

En fin, no me hagan mucho caso, por favor.

Pero bueno!!! Ése hombre está más que dispuesto a arruinarme la existencia, me he dado cuenta de eso!!! Primero: va a la premiere de su película al D.F, sitio al que yo no pude ir por cuestiones monetarias. Segundo: corren rumores (o sea, algo que suele contarte el amigo de tu amigo... o mi tío contrabandista) de que estuvo con George Clooney en Puerto Vallarta. Buen momento para cantar a todo pulmón la canción ésa de "Peligro" de Yuridia. Tercero: yo estaba ilusionada en volverlo a ver en los óscars este año. ¡Jaja! Dijo que no gracias y... ¿a quienes pusieron? ¡A un par de cómicos vejestorios que no ma harían pizca de gracia ni imitando la caída de Juanga! Arruinándome por completo el cumpleaños, que se celebraba a poquísimos días después de la ceremonia. Ahora con esto, ya va sobre la cuarta. Bueno, habrían sido cinco con lo de la película con Miley Cyrus, pero afortunadamente su voz de la conciencia (cof, cof, algún milagro divino, cof) le hizo saber que Wolverine nunca soportaría estar cerca de Hanna Montana pero si ni por error. Y luego tendría tan mala suerte que le dirían como al señor Polanski:

-Es menor de edad...

¡Pues eso ya lo sabemos, hombre qué crees!

Ok, me calmaré, aunque esta semana ha sido un via crucis. ¿Quieren saber porqué?

LUNES:

° Me jorobaron mis dos horas de libertad en casa.

° El pollo duró horas en cocinarse.

° Me enteré (cortesía de TV AZTECA, mejor conocida en el bajo mundo como TV APESTA) de la nueva gracia de Jackman.

° Me mandaron por mil mandados contra vienta y lluvia.

MARTES:

° Me aburrí en grande en la unidad mpedica viendo un programa chafísimo y sin dinero para comprarme un chocolate.

° Mi hermano practicó salto libre sobre mis tostadas.

° Se me armó la gorda con mi apá.

MIÉRCOLES:

° Estuve en promedio tres horas sentada como imbécil en un sitio X para que al final me dijeran que, por esta ocasión, no había manera de atenderme. ¬¬ gracias.

° El baño del terror, ¿lo recuerdan?

° No había nada decente de comer cuando llegué e intentaron retacarme por la fuerza unas enjitomatadas.

° Y sip... otro numerito de mi querido Hugh. (Ser fan de corazón tiene sus desventajas... aquellos que amen ese deporte bestial llamado futbol me entenderán).

° Me salió el agua de la regadera heladísima.

JUEVES:

° Mi perrita Canela decidió jugar conmigo a "la bolita" y casi me mata.

° Me desvelé porque se me tapó la nariz.

° El viento arreció y se llevó consigo una caja de cartón... que fue a parar a mi cara... de nuevo.

°¿Les comenté lo del apasionado beso que nos dimos el suelo y yo?

VIERNES (O SEA, HOY):

° Mi hermano estuvo a punto de morir por mis propias manos. ¡Ya me tenía harta!

° Jugando en la red, mi Mario Bros no pudo superar una barrera, su hermanito Luigi se suicidó en una cañada y el Guasón logró vadearme en una persecución y matarme de paso.

° Estoy constipada, ¿qué más quieren?

A veces pienso en las cosas buenas que me han pasado en la vida, y me doy cuenta de algo gracioso: por cada dos cosas buenas que me pasan, sucede una mala. Suena bien, pero esas cosas malas son de alto impacto. ¿La última? Perdí a un ser querido y ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme. ¿El contraataque? Recuperé a una amiga y mi salud.

De esta manera pienso atentamente en que muchas personas que hayan o estén pasando por depresión (hace unos cuantos años me contaba entre sus filas) pensarían, con tanta desgracia que me ha pasado esta semana que la vida, literalmente, apesta (y no como yo creo que apesta, con glamour, sino de verdad); y la verdad es que mientras hay vida hay esperanza, y cuando la vida se acaba, contrario a lo que mucha gente cree, deja tras de sí un supermasivo hoyo negro lleno de angustia y tristeza a su alrededor. Y, como yo sé qué se siente estar así, tanto en lo personal como entre gente que he conocido y querido, quisiera hacer una invitación a que, a partir de ahora, cuando les pase algo malo o desagradable (desde algo irónico hasta algo de verdad trágico) piensen en voz alta: "Ya mañana saldrá el sol". A lo mejor no sale literalmente (con eso de que estamos en época de invierno) pero al menos déjenlo salir dentro de uno mismo, y sigan felices. ¡Pueden decir cuando quieran que están malditos y que siempre les pasan desgracias, pero díganlo con mucha alegría! ¡ARRIBA LAS DESGRACIAS QUE SAZONAN LA VIDA!



jueves, 24 de diciembre de 2009

HOY ES NOCHEBUENA!


Jeje, ok, un poco de risa no afecta a nadie. Excepto ese primo mío que un día le dio un ataque de risa y siguió y siguió así como por una semana y se murió...

Pues ya entrados en gastos (muuuuuuuuchos gastos), y luego de presentarles a mi futuro esposo y padre de mis hijos (igual y no lo sabe, pero ¿qué importa?), vengo a decirles un par de cosas para evitarles desgracias esta noche tan especial.

PARA ANTES DE LA CENA/FIESTA:

1. Hay que empezar desde muy temprano, unos a arreglar, otros a cocinar. Pero eso es capítulo aparte. Es en serio, porque es típico que queremos dejar la casa como Palacio de Sancho Clós justo diez minutos antes de que lleguen los invitados.

2. Si hay niños pequeños en la casa, una de dos: o los sientan en do...nde no molesten viendo todos los especiales de Navidad de la tele local o los duermen con cloroformo, porque por experiencia les digo que no se van a estar quietos.

3. Cuidado con los regalos. Si creen que va a pasarle una calamidad a ése costoso jarrón de la dinastía Ching que le compraron a su santa madre para hoy y que va más envuelto y escondido que paquetr de droga en la aduana, mejor guárdenlo en algún lugar secreto y acolchonadito que sólo ustedes conozcan, porque luego un gato mimado, una guardería de mocosos infernales o hasta tú mismo/a (en un lapso de estupidez... repito, EXPERIENCIA) puede hacer que el jarróncito de la dinastía Ching se vaya al suelo y no se va a ver nada bien en una cena familiar que grites como en concierto de rock:

_¡Mi jarrón Cihng! ¡Pues ching...!

Y hasta ahí le dejamos, porque estoy escribiendo esto en horario familiar.
PARA LA CENA:
1. Por favor, ten piedad aunque sea por un año de los pavos. Son criaturas inocentes y tiernas que aunque me estén apuntando con una pistola para que escriba esto, sólo son seres incomprendidos en una injusta cadena alimenticia...
2. Te ahorras mucho tiempo (Y hasta dinero) si vas y compras tu cena en Kentucky o pizzas o burritas.
3. ¡Maten a los pavos! Son en realidad extraterrestres súper inteligentes y peligrosos que acabarán con el mundo esta Navidad si no los comemos! No se crean, sean buenos con ellos.
PARA LA ROPA:
Porque de seguro no van a ir con el conjunto más chafa que se hallen, ¿no?
1. Busca ropa abrigada y que vaya contigo.
2. Usa unos zapatos apropiados. De veras, es una pesima idea llevar tacones de aguja con los dedos descubiertos. En primera se te congelan los pies, y en segunda los tacones no son precisamente el calzado más resistente del mundo eh?' Si se rompen y te tuerces el tobillo a la mitad de una calle congelada duele, y mucho, y lo más probable es que te arrolle un auto lleno de borrachos o una procesión por la última posada.
3. No te maquilles demasiado. Algo natural en colores blancos, negros y azules (los colores del invierno) quedan bien. Igual y puedes ponerte morados, verdes, rosas, amarillos, etc. Lo que suceda cuando todos te vean será responsabilidad tuya (¡ay,, experiencia!).
PARA EVITAR ACCIDENTES:
De hecho sólo hay un método infalible para evitar caídas, golpes, borracheras, bengalas encendidas, regalos destruidos y hasta familiares molestos: la muerte. Igual y la mala suerte crece y en el funeral ponen banda a todo volumen al lado de tu sagrado féretro, se les olvida el cajón cuando ya van a enterrarte, tu cadáver se cae a mitad de la calle y cuando te entierran despiertas gritando "Feliz Día de los Inocentes" y descubres que llevas dos horas bajo tierra.
Como sea, la Navidad siempre es una fecha atesorable, aunque te vaya de lo peor y te quieras medio morir, es la unica vez que puedes disfrutar del calor del invierno (vaya ironía) y estar con la gente que quieres. A veces no, pero lo que importa aquí es la dicha y la paz.
Así que Feliz Navidad!!



lunes, 21 de diciembre de 2009

NAVIDAD, NAVIDAD, SANTA ME ENGAÑÓ...

La Navidad (a la vuelta de la esquina) se supone que es una celebración de unión, de bondad, de cariño, de...
¡Ay, sí, si eso es cierto entonces yo soy la botarga del América! Lo que en realidad la Navidad es, es algo mucho, pero mucho peor:
"Es el peor día del año". Un pavo.
Dejando de lado al pavo, la Navidad es un verdadero caos.
Por ejemplo: aquí en mi rancho desde el 16 de diciembre ves a todos los niños en las posadas. Bueno, estoy de acuerdo son nuestras tradiciones, ¿no? Pero aparte, empiezan los intercambios de regalos en la escuela, en el trabajo, bueno, hasta en tu casa.
Una vez entré a uno de esos intercambios. Me tocó una muchacha y le compré unos juegos de bisutería; los envolví con mucho cuidado y parsimonía y fui a entregárselo. Listo. Ahora, era cuestión de ver quién me iba a dar el mío.
Esperé 10 minutos, 15, 20... una hora. ¬¬
Luego me enteré que la persona en cuestión le dio flojera ir ése día a la fiesta, ¡y se auto regaló lo que iba a darme!
Un par de años atrás, en un tierno intercambio en mi primaria, le regalé a la chica que me había tocado una muñeca, también bien envuelta y todo muy lindo. Y, ¿a mí qué me regalaron?

Se los voy a decir, pero les advierto, a las personas sensibles no les conviene leer esto.
Yo era una niñita tierna, con sueños de caramelo y deseos de ser una bailarina de tutú rosa... ¡y el muy infeliz de mi compañero va y me regala el par de calcetines más chafa que se halló! Grises, peludos, rasposos y con un letrerito bordado de Feliz Navidad. ¡Hijo de...! Desde ése día decapité a todas mis barbies, me corté el pelo, me vestí de negro y me hice darketa, además de aprender el noble arte de faulear a los hombres (¿así o más traumatizada por ésos calcetines? que por cierto rompí).

La cena. Si te va bien, comes rico y todo. Pero si no... llegan tus tíos, tus primos, tus abuelos, tus tíos abuelos, tus cuñados, tus sobrinos, tus hermanos mayores... bueno, casi casi hasta llega el primo del vecino del hermano de la sobrina de la cuñada de la suegra del esposo de la tía. Y adivina quién se va a quedar con lo que estaba al fondo de la cazuela. ¡Así es! ¡TU!

Las bengalas. Una cosa es encender una mágica bengala de colores que tu tío contrabandista te regaló con la frase: "Ahí tienes, mocosa flaca" (como yo), y otra muy diferente es que la bengala le caiga como por arte de magia a tu tío conservador (de ésos que te regalan una muñequita de tela a los 18 años y te dicen "ahí tienes m'ijita) y te pongas de mil colores luego del macabro incidente (básicamente hay tres colores: te pones rojo de vergüenza, te las ves negras con tus parientes, y te dejan la retaguardia bien morada por los catorrazos que de seguro te van a meter).

Y finalmente mi favorito: las fiestas. Si tú (como la servidora Lobita) eres de ánimo tranquilo y te gustan las fiestas más familiares, odiarás a muerte a tus vecinos los apodados "maratónicos", por aquello de que empiezan la fiesta a las ocho y se acaba a las diez... del día siguiente, eh? Puedes durar toda la noche oyendo una y otra vez:
De rodillas te pido, te ruego, te pido, que regreses conmigo que no te he olvidado...
Chejke te che kete cheke, cheke te che kete che...
Dame más gasolina...
Lo digo por experiencia propia, ¿eh?

Y bueno, para acabar, pasando por alto las malas fiestas, los problemas familiares y todos los accidentes que hemos mencionado, la Navidad es un momento de esperanza, el momento apropiado para comenzar de nuevo y de sentirte, por un segundo, como cuando eras niño e inocente, cuando desconocías de problemas, de miedos y de desgracias, y podías soñar...


ASÍ QUE... FELIZ NAVIDAD!!!