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miércoles, 11 de enero de 2012

LOVECRAFT Y SUS CULTOS DE CHU-CHU

Anoche mientras tenía una (fallida) conversación, en la que por cierto Mich me suplicó que jamás volviera a llamar al monstruo de Lovecraft "dios pulpo" a mi me vale es un dios pulpo y se aguantan recordé aquéllas breves historias que leyera de este ameno (ja!!) caballero.
Y hoy, en honor a su lector más aficionado (o sea tú, Reindhart) hablaré sobre lo que conozco de la obra de este creador del terror ficción.
Howard Phillips Lovecraft (o Felipito para los amigos) nació un 20 de agosto de 1890 en Providence y murió el 15 de marzo de 1937 en el mismo lugar (qué aburrido). Conocido por sus relatos de terror cósmico (otra manera de llamarle a la literatura de ciencia ficción mezclada con el horror).
Raro hasta la muerte, Lovecraft se autodenominó ateo a los 5 años de edad; no tuvo una infancia muy alegre que digamos, pero al menos la pasaba leve. Pero mucho tiempo después sus miles de manías aparecieron más vivas que nunca. Se casó con Sonia Greene, pero el gustito no les duró mucho y acabaron divorciándose. Para no hacerles el cuento más largo sólo diré que Lovecraft murió a los 46 años por complicaciones en los intestinos y los riñones.
Pues... el tipo no era precisamente Mr. Universo, ah? Curiosamente me recuerda a alguien que conozco -.-
Pues les decía. El aburrimiento y la falta de cosas por leer me orillaron a echarle un vistazo a algunas obras suyas, y como con Poe me quedó la costumbre, empecé por la poesía. Y... bueno :/
En "De La Creación de los Negros" dice:
Cuando tiempo atrás, los dioses crearon la Tierra;
A imagen y semejanza de Júpiter al incipiente Hombre moldeaban.
Para tareas menores las bestias fueron creadas;
Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.
Para llenar el vacío y unirlas al resto de la Humanidad,
Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.
Una bestia forjarían, una figura semihumana,
Colmada de vicios, y "negro", fue llamada.

A mí me pareció muy grosero. Y así es como, damas y caballeros, me enteré que el adorable Lovecraft era bastante racista. Y tambien era bastante misógino, porque en algunos cuentos que leí hablaba de las mujeres siempre como instrumentos para las cosas malignas, uuuuh...
Total que estaba a punto de rendirme porque me di cuenta que con Lovecraft nomás no tenía ninguna conexión, hasta que me encontré con el malvado... *pongan musiquita de suspenso y...* CHU-CHU!!!
NUNCAMÁS: No es Chu-Chu, es Curuthu!!
Tampoco, es Chutuluhú!!
NUNCAMÁS: Naaah!! Es Cucuruchú!!
Se me hace que es Gluglú... :/
Aaah no!! Que dice wikipedia que es Cthulhu.... igual y yo lo pronuncio como "chult-hu" pero en fin...
Bueno, total que Cthulhu es un monstruote que mide 10 kilometros, con cuerpo y alas de dragón, cabeza de pulpo y, para fines prácticos, es muy malvado. Según los mitos inventados por Lovecraft, Cthulhu es un extraterreste proveniente de un universo paralelo que gusta de molestar a los humanos que se le acerquen. Sus igualmente locadios seguidores hasta le escribieron una canción, que nos recuerda muy cariñosamente que "En la ciudad de R'lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando". ¿Soñando con qué, con devorarnos y hacer que sus cthulhitos se apropien de todo, o qué? ¿Qué carambas puede soñar un extraterrestre calamar dragón gigante, eh?
La historia me pareció bastante buena, y algo creepy, porque yo no quisiera encontrarme nunca con dicho monstruote. A menos que Cthulhu fuera más o menos así:
:3 ¿No es de lo más dulce el pequeño Cthulhu? O también si fuera así:
:D qué bonito es!!... Esperen, a dónde lleva a Poe??
En fin que eso me recuerda una pequeña historia que escribí tiempo atrás para mi clase de Literatura, y que se las comparto hoy que hablamos de Lovecraft y que, además, se acerca el cumpleaños de Poe. La historia se titulaba "Las Bizarras Crónicas de Paraxenópolis" e iba más o menos así:
Nina, una muchacha que había pasado toda su vida leyendo cuentos y que, ahora que era mayor, debía dejar todas esas cosas atrás, tiene una noche de insomnio en que descubre a una rata caminando sobre ella. Nina la persigue hasta un agujero en la pared de la cocina, que curiosamente es más amplio por dentro que por fuera, y ella entra sin sospechar nada, hasta que llega a un lugar extraño, una ciudad llamada Paraxenópolis (que en griego significaría "Ciudad de lo Extraño"), el lugar en el que habita toda clase de criaturas extrañas, desde ratas con aspecto humano hasta otras cosas como fantasmas, monstruos, animales raros y gente verdaderamente rara. Entre estas personas, Nina se encuentra con Poe, el único ser humano que alguna vez estuvo vivo en la Tierra y que conoce cómo salir de Paraxenópolis. Según Poe, hay un arco enorme en medio de una isla remota, pero nadie se atreve a hacerse a la mar por culpa de... ¿adivinan de quién?
¡Así es! Por culpa de Lovecraft. Lovecraft tiene el control del océano gracias a su monstruo Cthulhu, y nadie sabe cómo deternerlos. Aún así, Nina y Poe intentan cruzar el océano; por desgracia Lovecraft se da cuenta y envía a otros de sus monstruos voladores a atacarlos; afortunadamente caen en una isla, rodeada por un halo de oscuridad que los mantiene lejos del enooooooorme telescopio que Lovecraft tiene en su palacio de cantera negra, mejor conocido como el Efiálpálati (o Palacio de las Pesadillas en griego, otra vez). En esta isla, Nina se entera de un detallito muy especial: anteriormente, existía una especie de Consejo en el que otros escritores, junto con Poe, gobernaban Paraxenópolis, pero cuando Lovecraft llegó, acabó con casi todos robándoles la vida como sacrificio a Cthulhu. Poe se salvó porque en la golpiza, literalmente, se le salió el corazón, y jamás lo volvió a encontrar.
Total que cuando Nina y Poe logran salir de la isla por un túnel subterráneo, donde viven varios cocodrilos gigantes que les gusta cantar (no sé porqué escribí eso O.o) llegan a la Isla de los Cuervos, donde habitan los cuervos gigantes. Como Poe conoce a su lider, Koraki, se les permite quedarse con la condición de no salir de vuelta al mar, porque a pocos kilómetros de ahí está el Efiálpálati. La mala noticia es que en ese momento los mismos demonios que los persiguieron en el mar los encuentran y se llevan a Poe al palacio de Lovecraft. Nina le pide a los cuervos que la ayuden a buscarlo, pero éstos se niegan. Entonces Ligeia, una cuervo muy importante en su parvada, la lleva hasta la costa de la isla donde está asentado el palacio. Nina entra como puede y se encuentra con que Lovecrfat piensa dar a Poe en sacrificio para Cthulhu, y no solo éso, sino que fue él quien encontró el corazón de Poe y se lo apropió para tener bajo control a Paraxenópolis. Obviamente los encierra juntos para al amanecer sacrificarlos.
Poe le dice a Nina que a Lovecraft se le salió decirle cómo detener a Chtulhu, deben encontrar algo que Lovecraft llamó "el espíritu de Cthulhu" y destruirlo, aunque quién sabe dónde esté esa cosa, y mientras lo platican amanece, y todos desde la ciudad de Paraxenópolis hasta la Isla de los Cuervos son testigos de cómo Cthulhu aparece para devorar a las dos víctimas.
Los cuervos atacan y Nina se libera, aunque no así Poe, y entonces se da cuenta de que Lovecraft siempre lleva cargando un libro bastante viejo... Y se le prende el foco: ese libro es el "espíritu" del que les habló. Nina le quita el libro a Lovecraft y también el guardapelo donde tiene el corazón de Poe, que usa para romper el sello del libro y con eso, destruir a Cthulhu. El monstruo se vuelve contra ellos y arrastra la isla consigo al fondo del mar.
Finalmente, Nina y Poe logran salvarse de Cthulhu, Poe recupera su corazón y con él, el control de Paraxenópolis. Nina, encantada con el lugar, desea quedarse, pero entonces ocurre una desgracia: Lovecraft reaparece y empuja a Nina al arco que la envía de vuelta al mundo real, y ella nunca vuelve a saber de Paraxenópolis. Pero mientras piensa en ello, se encuentra con que trae en las manos el guardapelo donde estaba el corazón de Poe... ¿entonces no fue un sueño? Y fin.
Aquí vemos a los tres personajes principales: Nina, Poe y Lovecraft, con el librito que usa para controlar a Cthulhu.
En fin, eso fue todo por hoy (fue un post más largo de lo que esperaba, jaja). Adiosito!!


P.D Reindhart... lamento que Lovecraft fuera el villano, pero fue un gran villano :)

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA RONDA DEL CUERVO

Come little children
I'll take thee away,
into a land of enchantment
Come little children
The time's come to play
Here in my garden of shadows...
Come Little Children (autor desconocido)
LA RONDA DEL CUERVO (CUENTO).
En el parque alguien había construído una arboleda, al centro de todo, un lugar donde sólo crecían los árboles y los arbustos de frutos rojos. Al centro de la arboleda, que parecía un laberinto, alguien colocó un minúsculo kiosko, rodeado por plantas trepadoras que en tiempos de otoño se adornaba con bellas flores rojizas.
A los adultos no les gustaba que jugáramos ahí. Les daba miedo el "pequeño bosque", creían que nos perderíamos o nos lastimaríamos. Pero los niños son tercos, a ellos no les asusta nada. Cuando somos pequeños nuestra mente está libre de muchas ataduras sociales que nos dicen dónde hay que estar y dónde no hay que estar. Por eso los niños entraban a jugar al pequeño bosque.
Dentro, los niños se desperdigaban entre los árboles, trepando a sus ramas lejos de la mirada vigilante de los adultos; las niñas jugaban en los arbustos, recolectando en sus bonitas faldas bordadas las frutas rojizas. Y cuando las correrías de los varones y las labores de las damitas finalizaban, todos a uno corrían al kiosko, donde jugaban diversos juegos de niños que se conocen desde hace cien años.
A veces los niños pelean, eso es algo normal. Discuten sobre sus juguetes, y pelean por saber quién es el más fuerte, o la más linda, o el más valeroso. Para probar el valor, había un juego que a todos les gustaba llevar a cabo ésas tardes frías de octubre, ahí en el kiosko solitario y apenas acariciado por las brisas. Era una ronda que cantaban con voces inocentes tomados de las manos. La llamaban "La Ronda del Cuervo".
A mí no me gustaba esa ronda, a pesar de que su origen era por entero inocente, viniendo de la idea que tienen los niños sobre lo que es aterrador. Pero yo no quería jugar nunca con ellos, y volvía siempre corriendo al lado de mis progenitores, temiendo volver a ver cómo, ante la ronda alegre, pasaban los eventos que siempre ocurrían en el kiosko, en el bosque, en el parque.
Los niños y las niñas por igual entraban al pequeño kiosko, se tomaban las manos y dando alegres vueltas, cantaban con sus vocecitas tiernas y libres de la maldad humana:
"Si a la noche has de temer
Nada aquí debes hacer
Vete y duerme en tu cunita
Antes de al Cuervo ver,
Corre, corre, sin dudar
Porque el Cuervo va allá
Con su gato llegará
Y un buen susto te dará".
El Cuervo. Siempre el Cuervo. Aquél indefenso pajarito que los niños tenían como el monstruo más grande y terrible tenía una razón de ser, de existir en sus mentes en la forma de un miedo real y tangible, un monstruo de mayores dimensiones que el patético Coco o el hombre del saco. Todo comenzó con una obra de teatro el octubre de dos años atrás, y a partir de ello, el Cuervo, ese pájaro de plumas negras, se convirtió en el símbolo del horror para nosotros, los niñitos juguetones de la calle.
Pero yo no quería cantar con ellos. Aunque me llamaran gallina, yo les gritaba:
-¡Gallina, gallina, y mil veces gallina! ¡Pero yo no jugaré a la Ronda del Cuervo con ustedes ni con nadie!
Yo le tenía miedo al Cuervo. Yo lo conocía mejor que ellos. Mis padres... ellos tuvieron la culpa. Ellos lo leían en voz alta por las noches, noches de tormenta y noches de soledad, cuando yo, que no podía dormir, lograba escucharlos. Y el Cuervo hablaba con voz pausada y me erizaba la piel de puro miedo, cuando se elevaba de entre el papel y las letras impresas y platicaba sobre cadáveres, sobre gatos negros, sobre locos, sobre demonios, sobre mujeres misteriosas... Yo le tenía miedo al Cuervo, y jugar su ronda era para mí como la muerte prematura. Como el entierro prematuro.
Y los niños jugaban la ronda como si nada, y la jugaban hasta que el efecto esperado sucedía: de pronto, se alzaba el viento, fuerte, terrible, y agitaba los cabellos de los niños y las faldas de las niñas; entonces todos huían despavoridos, escondiéndose entre los árboles, mordiéndose los labios, llorando en silencio. Y entonces veíamos a los cuervos que vivían en los árboles del parque, y los pájaros asomaban sus feas cabezas y volaban sobre nosotros, graznando con todas sus fuerzas y enloqueciéndonos de temor. Pero luego, el viento cesaba de soplar, los cuervos volvían a sus nidos, y los niños y las niñas que habían sido lo suficientemente valientes volvían al kiosko a reírse y jugar alguna otra cosa.
Jugué una vez, y ese dìa el viento sopló sobre nosotros con tal fuerza que enloqueció a los cuervos antes de escuchar nuestros gritos, y se abalanzaron sobre nuestras cabezas, haciendo que las niñas dejaran rodar por todo el suelo sus frutos rojos, que los horribles animales comían sin dilación. Pero yo, que tuve mala suerte, corrí y caí sobre un montón de bayas rojas, y los cuervos volaron hacia mí, graznando con sus feos picos abiertos de par en par y buscando a mi alrededor su preciado tesoro. Por eso los niños creían que yo no quería jugar, porque los inocentes pájaros me habían atacado, pero no era por eso. Yo no le tenía miedo a los cuervos, yo le tenía miedo al Cuervo.
Pero resultó que un día de octubre, los niños entraron al kiosko a jugar, y cuando alguien propuso jugar su ronda, porque hacía más de un mes que no la cantaban, me obligaron a tomar la mano de mis amiguitos y cantar con ellos sus versos que me llenaban de temor. Y entonces, cuando pronunciamos la última frase, mis rodillas temblaban espectantes, y entonces el viento se alzó. Los niños ya no gritaban, ahora reían gustosos con su viento amigo y se desperdigaban por todos lados, correteando a los cuervos para hacerlos rabiar.
Yo corrí con todas mis fuerzas, huyendo de los graznidos de los cuervos, internándome en lugares del bosque donde ninguno de nosotros había estado. Y mi horror no conoció límites al ver cómo, además de los cuervos latosos, me seguía ahora un grupo nutrido de gatos, cuyo líder era de color negro con ojos amarillos que destellaban en las sombras del pequeño bosque, cada vez más denso y solitario. Corrí, corrí por mi vida y por mi alma, salté arbustos y setos, pisé hongos y hiedras, atravesé telarañas y, por fin, con las fuerzas agotadas, resbalé por el último tramo de tierra verde, y di de bruces con un lugar, un par de metros más abajo, apenas cubierto por maleza y lleno de árboles marchitos.
Me di la vuelta. Los cuervos ya no me seguían, y tampoco los gatos; el problema es que ahora estaba sola, en medio de la nada.
Me puse de pie, mirando a mi alrededor. Una densa niebla rodeaba aquél espacio abandonado, apenas cubierto por tumbas antiguas y medio destrozadas que le daban al paisaje una apariencia aún más lamentable; la luz que se filtraba por entre las ramas de los árboles no era más que una luz pálida y desprovista de la alegría del parque. Estaba, pues, yo sola en medio de un mundo bizarro, lleno de sombras y de frio, donde la muerte imperaba. Donde hasta el Cuervo podría vivir.
Lloré, limpiándome las lágrimas con las manos llenas de tierra, sin importarme que mi vestido estaba sucio y roto, que me había raspado una rodilla, que mi pelo era un desastre. Lloré porque mi cobardía me había arrastrado hasta mis pesadillas más oscuras.
Entonces, cuando más fuerte lloraba llamando desde el fondo de mi corazón a mis padres, apareció aquél hombre vestido todo de negro, con una graciosa corbata de moño negra y su bastón, con su gato a los pies y su cuervo en el hombro, que mirándome afligido preguntó tiernamente:
-¿Qué tienes, mi niña?
Balbuceé que me había raspado una rodilla y que me había perdido. El hombre se arrodilló a mi lado y revisó mi rodilla. Dio un chasquido con la lengua y musitó:
-No, no, yo no puedo hacer mucho ahora. Tranquilizaos, que os llevaré con tu familia. Pero mira, criatura, ¡qué sucio traes tu vestidito! Te has caído de muy alto, ¿no?
-Sí, señor.
-¿Porqué caiste?
-Me perseguían?
-¿Quién?
-Los cuervos y los gatos.
-Mírame. -pidió el hombre, tomando mi rostro en su blanca mano. Lo miré. Reconocí en su faz pálida, sus ojos rodeados por ojeras y su torcido bigote al Cuervo que me asustaba tanto. Lloré más y llamé a mi mamá y a mi papá. El hombre sacó un pañuelo blanco de su bolsillo y dijo:
-No lloréis más, dulce criatura, o te ensuciarás más la cara. Venid. -me tomó de un brazo con mucha delicadeza y me limpió la cara con el pañuelo. -Mas de veras que lamento no traer algún vestido para prestaros, porque este que traes está cubierto de lodo. ¿Habéis caído a la zanja del cementerio?
-Creo que sí. -dije.
El hombre sonrió. Su gato se enroscó en mis tobillos, ronroneando, y el hombre la acarició la cabeza con dulzura.
-Vamos, niñita, venid conmigo. Os devolveré a los brazos de vuestra madre.
-Pero... señor... -balbuceé. -No sé cómo volver. Me he perdido.
-Pero yo sabré cómo volver. Venid, dulce damita, no os preocupéis por nada, no os haré daño, ¿bien? ¿Estáis lista? Pues en marcha.
El cuervo en su hombro tomó vuelo y lo seguimos. El hombre me condujo de la mano por un lado del cementerio donde algunos árboles se cubrían con pequeñas flores blancas; ahí, unas escaleritas de madera graciosamente decoradas por el pasto verde y los hongos de capucha roja nos llevaron zanja arriba, mientras el gato caminaba a nuestro lado con la cabecita y la colita graciosamente levantados. Yo tambaleé por culpa de mi rodilla lastimada, y el hombre se inclinó para tomar otro pañuelo y anudarlo alrededor de mi herida, y seguimos por un camino que parecía provenir de un sueño. Los árboles se inclinaban, uniendo sus copas, y a nuestro alrededor había unos pequeños faroles solitarios con luz azulada; el gato se echó de pronto a perseguir unas mariposas de colores imposibles que rondaban a nuestro alrededor. Y el hombre sonreía tranquilamente, mientras yo, tomada de su mano, no paraba de mirar, sorprendida, aquél lugar de fantasía. Entonces oí un canturreo suave y angelical, pero que con una nota macabra me hizo temblar al principio.
-No os asustéis, mi niña. -me dijo el hombre. -No es más que el viento que susurra en los sauces. Mirad, falta poco.
Era cierto. Poco a poco, los faroles eran cada vez menos, y las mariposas se apartaban de nuestro lado, al tiempo que una luz blanca, más grande, caía sobre nosotros entre las copas de los árboles. Había anochecido ya, y sobre la luz de la luna dorada cruzaba el cuervo, que parecía bailar un lento vals sobre nuestras cabezas. Me sentí cansada, y dos veces tropecé por culpa del agotamiento. El hombre me alzó en brazos y me llevó medio dormida hasta el final de la arboleda.
-Ya estáis en casa de nuevo. -anunció, depositándome sobre el suelo, junto a un cerezo que se mecía al ritmo de alguna dulce canción del viento. -Aquí debéis quedaros, para que vuestros padres puedan encontraros, ¿habéis comprendido, mi niña?
-No me dejes. -pedí, sintiendo deseos de llorar.
-No te estoy abandonando para siempre, mi niñita. Podreís buscarme en las páginas que tanto habéis temido, hasta esta noche que has podido ver que, más allá de mis pesadillas, existió también un alma inocente que, como tú, sólo ha buscado la dicha y la paz. Dormid ahora, pequeñita. -me dijo. -Dormid en paz, y cuando despertéis estarás de vuelta en vuestro hogar.
-¿Es esto un sueño? -pregunté, mientras el hombre acariciaba mi frente.
-Mi niña, todo lo que vemos o parecemos no es sino un sueño dentro de un sueño. -susurró, y caí en un profundo sueño.
Me despertaron las voces de mis padres, que estuvieron buscándome largamente y al hallarme me abrazaron como nunca. Lloraron los dos, lloré yo también, y miré atrás. La bella arboleda de sauces y mariposas ya no estaba, solo quedaba el sauce bajo el cual me había dormido, y un extenso pedazo de bosque que conducía al kiosko.
Desde ese día, los adultos ya no querían que jugáramos en el kiosko, y ordenaron al Gobierno quitar el bosquecillo, dejando descubierto el jardín de arbustos con frutos rojos y, por alguna razón, una fila de tumbas abandonadas, que llenó de temor a los padres y llenó de curiosidad a los pequeños.
Ya no cantaron la Ronda del Cuervo, porque ya no les divertía. Yo tampoco la canté, porque no me parecía una letra lo suficientemente lista, y los niños se ponían a jugar entre las tumbas, ahí donde los adultos no podían cuidarnos, y yo me sentaba en el borde del precipicio a cantar:
Ven, lindo cuervo
Vamos a jugar
Juntos bailando en el sauce
Ven, dulce cuervo
Vamos a soñar
Y juntos siempre cantando...
FIN

NOTA: Aquí las canciones que inspiraron el cuento (o sea las canciones que estaba oyendo cuando lo escribí).
The Inquisition Symphony -Apocalyptica
Come Little Children -Hocus Pocus
Music Box -Silent Hill 2

martes, 6 de septiembre de 2011

FELIZ CUMPLEAÑOS MICH!! (ALIAS MR. HYDE, ALIAS ETIÈNNE, ALIAS...)

NOTA: Si me dijeran todos y cada uno de ustedes, mis queridos Hartitos, cuándo cumplen años, también les haría su regalo (como ese del día de Navidad...). Así que por el momento tenemos solo este, un cuentito que se me ocurrió de pronto ayer cuando me enteré apenas del cumpleaños de Mich Max alias... bueno, todo lo que dije arriba. ¿Liiiiiiiiiiiiiiiistooooooooooooos?

EL PRÍNCIPE
Érase una vez, en un sitio y un tiempo ya borrados por las olas que estallan en las doradas playas del recuerdo, un campo hermoso cubierto de flores, que desembocaba, por un lado, a un hermoso pueblo, y por el otro, a un palacio señorial, de aspecto renacentista, rodeado por sus cuatro lados de un jardín hermosamente cuidado, adornado con las rosas de Castilla más hermosas y vivaces, los claveles más puros, y con bellas estatuas de mármol que retrataban en dulce armonía los más sublimes sentimientos de los hombres.
En aquél palacio señorial vivía en soledad el príncipe. Este era un hombre demasiado joven para gobernar, pero demasiado sabio para saber cómo cuidar de sus territorios; había, según muchos, cierto encanto misterioso en sus ojos negros, su perfil griego, sus manos hábiles y su voz astuta que dejaba, irremediablemente, hechizados a todos aquéllos que le vieran y le escucharan. Él no era, como podría pensarse, uno de esos príncipes crueles que usaban sus encantos para martirizar a su pueblo, ni tampoco un vulgar seductor que se divertía a costa del cariño sincero de las mujeres, pues para él esas eran cosas demasiado nauseabundas para siquiera ponerlas en práctica.
Sin embargo, el principe tenía, efectivamente, cierto gusto por las mujeres que hubiera parecido repugnante de no ser por el modo sutil en que lo llevaba a cabo. Era metódico y discreto, valiente y sagaz, y podía en igualdad declamarle un poema detallado a una campesina que murmurarle al oido un dulce cumplido a una condesa. Enamoraba, a falta de una mejor palabra para describir sus acciones, a toda mujer existente sobre la tierra, fueran jóvenes, viejas, ricas, pobres, nobles, plebeyas, sin importar su físico ni su voz ni el cómo o dónde vivían. Jamás nadie comprendió cuál era el misterio de aquélla actitud seductora, pero mientras la envidia y el recelo de los hombres de la comarca aumentaban, lo mismo sucedía con el cariño franco de las mujeres del mismo lugar.
Un día, el príncipe enfermó gravemente. Los hombres, calladamente, se alegraron al ver cómo sus continuas correrías con las damas habían tocado su final. Ancianas, jovencitas y hasta niñas elevaban sus oraciones llenas de respeto y amor por la salud de su adorado príncipe, y por muchas semanas esta fue su única labor. Sin ellas laborando con sus mismas energías alegres en el campo y en el pueblo, las flores se marchitaron, los cultivos se enfermaron, las calles de su comarca se cubrieron de silencio y de suciedad.
Los hombres maldijeron al príncipe, ¿cómo podía ser que un patán y un mentiroso de su calaña pudiese provocar tal descontento y tal descuido? Furiosos, marcharon a los campos y trataron, en vano, de continuar con las labores que las mujeres ya no hacían, pero sin resultado. Y este hermoso lugar y tiempo se convirtió en una tumba en vida.
El príncipe, en los estertores de agonía, abrió los ojos en medio de su oscura habitación y suplicó a su única criada, que había permanecido fielmente a su lado, que lo acercase a la ventana para mirar el campo. Mas al ver la tierra infértil y las flores secas, el príncipe se sintió morir y cayó desvanecido. Al despertar, su bella voz sollozó:
-¿Pero qué ha pasado con el hermoso campo de flores? ¿Qué ha sucedido con el pueblo radiante?
-Ay, mi señor. -se lamentó la criada. -Vuestras amadísimas mujeres han pasado ya tanto tiempo rezando por vos que han olvidado por completo sus labores.
Entonces el príncipe mandó un edicto: las mujeres debían de olvidar su penosa enfermedad y volver al campo y al pueblo, y no estaría su ánimo tranquilo hasta que el lugar fuera igual que antes. Las mujeres trabajaron como nunca, ante la mirada confundida y halagada de sus hombres. No pasaron más de dos meses cuando el campo reventaba de rosas de Castilla tan brillantes como un rubí y claveles puros y blancos como nubes, llenando de perfume y vida el esmeralda de sus pastos; el pueblo volvía a llenarse de alegría y de luz, y también rebosaba adornado con cientos de rosas y claveles. Y las mujeres pasaron la noche cantando y bailando en el campo, mientras los hombres escupían furiosos, alegando que el príncipe les había arruinado la vida, con sus malditos claveles y sus malditas rosas.
Y el príncipe, después de admirar a las mujeres que bailaban en su hermoso campo, falleció tranquilamente.
Cuando el funeral se llevó a cabo, los hombres marcharon a sus tabernas y sus posadas para felicitarse mutuamente por haber derrotado a ese fanfarrón príncipe. Las mujeres, todas con los vestidos de luto más hermosos, lloraban a los pies del castillo: ancianas que rezaban, niñitas que sollozaban, jóvenes que se desvanecían de dolor ante las estatuas de Eros y Psique, todas reunidad para despedir al príncipe que tanto las había amado, y ellas a él también.
La criada, que había pasado la noche entera en la soledad del palacio llorándole a su amo, quien por alguna razón jamás había utilizado sus artes de la seducción con ella, salió y leyó para las mujeres una carta, escrita por el propio príncipe antes de su muerte:
-"Sabed todas que las amo mucho, no con ese amor carnal y vulgarizado, sino con uno aún más profundo y complejo. Es el amor a vuestras cualidades, a vuestros atributos, a vuestra abnegada labor. Porque no hay mujer más hermosa ni más merecedora de cariño que aquélla que, día con día, lucha por quienes más ama, embelleciendo la vida de todos con su sacrificio y con su presencia. Os ruego que nunca vuelvan a descuidar esta, vuestra labor de amor, con la que podrán recordarme mientras vivan, y, os repito, recordad que las he querido tanto para recompensar vuestra hermosa jornada, que hace reventar de flores los campos y de dicha los corazones".
Y las mujeres lloraron de dicha y miraron al cielo bañado por la luz del sol, y volvieron a sus labores con el corazón dichoso y con el alma tranquila, haciendo rebosar eternamente el campo con sus flores y su felicidad.
Y la criada las miró alejarse, sonriendo, leyendo para sí el último párrafo, que se refería a ella y sólo a ella: "y tú, que tu labor ha sido siempre amarme a mí, os buscaré en la eternidad y marcharemos juntos allá, donde el sol derrama su calor y su belleza y las aves cantarán tu nombre".
Dejó la carta, abandonó el palacio, y se unió a las mujeres en su eterna faena en los campos, eternamente cubiertos de rosas y claveles.
FIN

¿Cómo me quedó? Adiosito!!!

lunes, 4 de julio de 2011

BIENVENID@S A LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA DE... LA LISTAAAAAAA...

NOTA: Saben, últimamente mi página de inicio de Blogger está fallando, de modo que a veces cuando trato de comentar en algún blog, simple y sencillamente NO ME DEJA ¬¬ así que si no he comentado en alguno de sus blogs dejenme decirles que lo lameeeeeeeeeeeeeeent...o (perdon, me cuesta trabajo disculparme) pero ese es el problemita.
NOTA 2: ¡¡Sigan votando por los Lobi Awards!! Solo dos post mas para la gran entrega de premios!!!
Suele ocurrir que hay situaciones en la vida que nos hacen reflexionar sobre qué hacemos con nuestra vida en dterminados momentos y contextos, situaciones como... tu foto de la graduación, en la cual llegas tempranito y puntual con una aureola de buen compirtamiento sobre tu cabezota para descubrir que vivirás un infierno de más de tres horas. ¡¡Oh sí, eso me pasó hoy!! Casualmente para la gran fotografía del "recuerdo de tres años llorando, sufriendo, y luego de dos enfermedades infecciosas, un cuadro de estrés, tres diarreas y como ocho gripes" era necesario que nos fuéramos a hallar a los pies de un monumento histórico muuuuy importante de Lobolandia. El problema fue que (en ese orden):
-Hacía un frío ES-PEC-TA-CU-LAR (cortesía de El Huracán).
-El wey que nos rentó las togas llegó tarde.
-Descubrí que con la toga parecía estudiante de Gryffindor o___O
-El fotógrafo quedó de llegar a las 11:00 a.m y... llegó a las 12:00 p.m
-A Lil' Beyoncé se le hizo tarde (como diario) y llegó derrapando.
-Hablando de ella, una horda de misteriosos insectos que parecían un mutante entre el mosquito del dengue y las moscas de la basura la atacaron ferozmente por casi diez minutos junto a una fuente.
-Nos tuvieron más de media hora parados como idiot... perdón, como estatuas para tomarnos la foto de generación. OJO: éramos un promedio de 400 almas, sin contar a los papás que nos acompañaban, el director (jajaja!!) de la escuela, los dos subdirectores y el padrino de generación, TODOS pegados unos a otros para la foto. A mí me dejaron en medio de una tipa que parecía tener síndrome de tourette (por como se movía) y otra que, de ser pizza, sería tamaño macro y con tres ingredientes, en resumen: mi pequeño cuerpecito quedó apachurrado y con peligro de que me sacaran un ojo con algún birrete, ¡ah, eso sí! el fotógrafo todavía nos quería "más unidos". No ps si quiere nos hacemos una cirugía y nos convertimos en los primeros 400 individuos siameses del mundo, ¿no?
-Por fin toman la foto y vine la de grupo. Misma historia pero ¡¡por fin!! me dejan sentarme. Pero ya veo puntitos de colores por el hambre, estoy acalambrada y me duele la boca por sonreír tanto u_u
Total que en medio de esa dura agonía, reflexioné sobre la manera en que llevo mi verano TODOS los años, camellando duramente en mi casita y sin paga. Pues entonces, me dije a mi misma, ¿cómo diablos evitar que las vacaciones se me vuelvan a ir de esa manera tan patética sin gastar los millones que ni yo ni ningún habitante de esta zona de la ciudad posee?
Y recordé la ancestral existencia de... LA LISTA
(se oyen voces que susurran: la lista... la lista... la lista... la lista..)
NUNCAMÁS: ¿Y qué diablos es La Lista?
¬¬ Ignorante. La Lista es literalmente una lista importantísima de metas o cosas que el individuo planea hacer durante las vacaciones de verano. Existen listas de cosas que hacer antes de morir, listas de amigos, listas negras, listas de fiestas y celebraciones generales (o anti-celebraciones, llámense también los funerales, los divorcios y la fiesta de cumpleaños del primo del sobrino del hermano del padrino del ahijado de la comadre) y hasta listas del mandado, pero la importancia de esta reside en el contexto que se desarrolla, desde el ámbito temporal, espacial, moral, político, económico y hasta biológico, por eso no es una lista, es LA LISTA.
Y bueno, ¿qué planes planea su segura servidora, o sea yo, para estas vacaciones? Admirad mi lista de vacas en verano:
1. Lavar las cortinas con champoo de ricitos de oro, a ver si así sí les dura el aroma.
2. Bañar a Canela por primera vez sin ayuda de nadie ni nada (habitualmente la baño con una cadena amarrada porque esa cachorra... tiene la fuerza de tres osos).
3. Enseñarme a poner un pie detrás de la cabeza.
4. Ver más películas de terror muajajajajaja >:)
5. Ir al cine a ver Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte parte 2 en primera fila... disfrazada como Harry.
6. Cocinar una deliciosa pizza sorpresa. ¿Porqué "sorpresa"? Nunca adivinarán con qué las relleno...
7. Decirle a la Señorita Sacatripas hasta de lo que se va a morir y, un segundo después, darle un amable besito de despedida y decirle: "la quiero, bye".
8. Conseguir chamba, que ya me urge.
9. Comerme yo sola un pastel de chocolate... y no vomitarlo a las 2:30 a.m (suele pasar).
10. Aprenderme la coreografía de las ironettes. Sí, ese baile 
11. Sacarme la ceja (ouch!!).
12. Aventarme de bomba en una alberca sin miedo a ahogarme.
13. Hacer una maratón de Ally McBeal aunque me quede dormida (como la vez esa del maratón de 13 horas de Alborada con Mamá Loba... ufff!!).
14. Subirme a una bicicleta y avanzar por lo menos cinco metros antes de caer.
15. Hacer un documental independiente, subirlo a Youtube y convertirlo en una joya de culto.
16. NO matar a Lobeznito.
17. Ver por primera vez en mi vida la película de Eso el Payaso... y no cerrar los ojos (gulp!).
18. Comerme tres hamburguesas de McDonald's, tres hamburguesas de Burger King, y votar por cuales son mejores.
19. Darme un tour por la Plaza Grant... hace más de diez años que no la visito.
20. Hacer mi primer (y probablemente único) videoblog. ^^
Síp, serán unas vacaciones laaaaaaaaaargas... pero esa es la intención.
ADIOSITO!!!

lunes, 15 de noviembre de 2010

SOUNDTRACK!!! (otra prueba de que tengo mucho tiempo libre)

Como me he dado cuenta de que les gustó mi novela de "El Coleccionista de Muñecas", es momento de traerles el... soundtrack exclusivo!!

Bueno, en realidad son piezas de otros soundtracks de otras películas, pero como yo las escuchaba mientras escribía pues las considero el soundtrack, jejeje. Ahi les van.





NOMBRE: Luna Dorada


MOMENTOS CLAVE: Como dice el título (analfabetas ¬¬) es cuando aparece la luna dorada en la novela. También es el estado emocional de Alessa cuando presiente peligro o simplemente tiene miedo: la luna dorada para ella simboliza que una desgracia sucederá.


NOMBRE: Orfanato


MOMENTOS CLAVE: Más que al orfanato, aquí se quiere expresar la sensación de alivio que teníam Alessa y Margot al estar juntas y lejos de los problemas de su casa. Y como (AGUAS CON EL SPOILER SI NO LEISTE LA NOVELA) Vivian estuvo ahi también, refleja un poco de la inocencia de su alma.


NOMBRE: El Coleccionista de Muñecas


MOMENTOS CLAVE: La investigación que realiza Alessa cuando Margot muere y descubre que hay otras víctimas.


NOMBRE: Sonata de Alessa


MOMENTOS CLAVE: A partir de la muerte de Margot, se convierte en su pieza musical clave: es lenta, agobiante, extraña... tal y como se siente ella, pues tiene a la vez miedo, furio y culpabilidad.


NOMBRE: Inocencia Interrumpida


MOMENTOS CLAVE: El tema de Margot (y también de Vivian). Es parte del soundtrack de Silent Hill (¿recuerdan?) y en dicha película se escucha cuando la niña es llevada al hospital, y muestra su sufrimiento luego del intento de asesinato que hizo contra ella el pueblo de Silent Hill, por lo tanto lo relacioné directamente con Margot y con Vivian.


NOMBRE: LOCURA


MOMENTOS CLAVE: Con solo oirlo, uno ya se los imagina: la huida de Alessa al bosque, el ataque del hermano de Vivian...


NOMBRE: La Última Pesadilla


MOMENTOS CLAVE: Cuando el hermano de Vivian trata de matar a Alessa y la posterior huida de ésta con Vivian.


NOMBRE: Dulces Sueños, Vivian


MOMENTOS CLAVE: El final. Ya todo está en calma, el asesino es descubierto, las muertes son vengadas, las pesadillas se acaban y Alessa le promete a Vivian que, cuando regresa la primavera, ella volverá con él.


Y, ¿qué tal? Las canciones pertenecen a los soundtracks de In Dreams y Silent Hill.

jueves, 16 de septiembre de 2010

PRIMER CAPÍTULO DEL CUENTO DE TERROR...


1
Unknow Hill

Todavía recuerdo, de noche, los horrorosos gritos que tuve que soportar valientemente desde que tenía seis años. Fueron años largos, terribles, angustiantes. Hay noches que aún me cuesta conciliar el sueño al rememorar ése viento frío y cruel azotando la ventana, ésos lamentos atrapados en el fondo de mi garganta, rogando por salir de un momento a otro… Ésas pesadillas que sufría dormida o despierta, ésas súplicas que hacía en silencio con mi mirada.
¿Cómo logré sobrevivir al trance, sin pasar por el doloroso trauma por el que muchos niños antes y después que yo se ven forzados a pasar? Quién sabe. Poseo, pues, mis teorías al respecto, pero están tan difusas, como cuando miras desde una ventana empañada por la lluvia un paisaje urbano, lleno de autos y de gente cubriéndose con los paraguas. Algo dentro de mí me afirma, no sin mucha preocupación, que se debe, en gran parte, a que yo quería que pasara. ¿Eso me hace ser mala? Desearía saberlo, que alguien me explicara. ¿Es malo desear que alguien muera, cuando ése alguien te ha hecho tanto daño que te ha matado por dentro, lentamente, como si le gustara torturarte?
Esos pensamientos, por cierto, siempre los resguardé para mí. Nunca le dije a Margot lo que yo pensaba; tenía miedo que ella tuviera que sufrir lo mismo, que su mente infantil guardara eternamente ésos recuerdos espantosos. Quiso el cielo librarla de tal mal y, por fortuna, poco recordaba lo que sucedía. Ella nació cuando yo tenía ocho años. La recuerdo, recuerdo el gran pesar que sentí cuando, al verla, comprendí que pasaría por lo mismo que yo llevaba sufriendo dos años. Dos horrendos años de soledad, de gritos, de miedo…
Sus primeras memorias siempre fueron las mismas: nosotras dos juntas, nada más. Nadie más a nuestro lado; ella era, afortunadamente, muy pequeña para recordar los sucesos que sufrimos juntas. Pero, por si las dudas, yo siempre cuidé de ella; tenía miedo que algo le fuera a ocurrir allá afuera. Nuestro santuario, era pues, mi habitación. Ahí, cobijadas por las cuatro paredes azules y el edredón descolorido, nos refugiábamos, para no escuchar los insultos y los golpes. Yo la abrazaba, le acercaba su biberón y sus juguetes, procuraba mantenerla lejos de todo el horror con el que viví dos años sola.
Era frustrante, sí, pero así era. Jamás logré entender porqué ellos peleaban tanto. Antes de nuestra partida de la gran ciudad, éramos muy felices. Conservo una fotografía donde yo aparezco con unos cuatro años de edad; ahí estoy con mis padres, cuando aún no empezaban las peleas ni el abandono. Le guardé amorosamente, como una memoria de la única cosa bella que me quedaría por siempre de ellos, pues mis últimas memorias se desfiguraron por culpa de la violencia.
Que yo recuerde, nunca me maltrataron a mí. Me gritaron muchas veces, alguna vez me dieron una bofetada, pero, no sé porqué, jamás se me pasó por la mente que todo lo que sucedía en casa era culpa mía. La mayoría de los niños se culpan, quién sabe la razón, pero yo no. En el orfanato me dijeron que mi mente era distinta, era como un cerebro de una persona de veinte años en la cabeza de una persona de diez. No sobresalí en los estudios, pero a todos les impresionaba, y en secreto, les aterraba mi bizarra manera de concebir el mundo, con sus dichas y sus desgracias. Ni siquiera Margot era capaz de comprender por entero lo que me pasaba.
Margot, mi querida niña de cabello negro y rizado. Pobre Margot, ella no tuvo la culpa. Ella sufrió, en cierto modo, más que yo. Porque a mí sí me quisieron alguna vez. A ella no. Una vez, cuando mamá estaba embarazada, dijeron una palabra que me sonó un poco ruda, fría, cruel: abortar. En ése tiempo no entendía su significado, pero cuando lo supe, entendí que Margot había llegado a éste mundo por obra de un milagro. Y cuando nació, decidí hacerme, por naturaleza, cargo de ella, como si supiera que al lado de mi madre, de mi propia madre, no podría sobrevivir. Y así fue como se formó nuestro vínculo.
Yo vi aquella violencia sin sentido con los ojos muy abiertos. No iba a la escuela. Creo recordar que llamaron un par de veces para averiguar la razón de mi desaparición. Al principio, dejaron evasivas respecto a mi salud, dotándome de mil padecimientos; luego, dieron un ultimátum en la escuela, explicando que me habían transferido a otra. Eso no pareció convencerlos, pero seguramente decidieron dejar de investigar. Qué pena, de haberse dado cuenta antes, muchas cosas se hubieran evitado.
Finalmente en destino se cansó de vigilar a mi hermana y a mí, y una triste noche de invierno, cuando yo tenía diez años y Margot solamente dos, todo acabó de manera brusca. Recuerdo ése instante de una manera tan clara como una película en el cine: Margot, quejándose en mis brazos por el frío que se colaba en la habitación, y yo intentando que guardara silencio, por miedo; ésa noche, ellos estaban más furiosos que nunca. Hubo tantos gritos e insultos que temí que mis oídos estallaran. De pronto, mientras Margot había alcanzado un estado de letargo, hubo un grito desgarrador de mi madre. Luego, un silencio temporal, como el de la calma antes de la tormenta, unos sollozos y luego… nada.
Ni Margot ni yo vimos lo sucedido, y cuando yo me enteré a los once años de los hechos tal y como fueron, decidí no contarle ni media palabra a mi hermana. Pero durante ésos minutos de silencio, Margot se echó a llorar, como si dentro de ella supiera el suceso que acababa de desatarse en el piso de abajo, y no pudiera contener más la frustración padecida tanto tiempo. Yo también lloré, dejando fluir mis penas y mis dudas, rezando desesperadamente; mi alma ya no deseaba luchar, había acabado con todas mis fuerzas y me sentía morir, con mi pobre e inocente hermana gimiendo en mis brazos.
Fue casi una hora de angustia, hasta que unos hombres uniformados entraron por la fuerza en la habitación y nos rescataron. Nos sacaron por la puerta delantera, para no ver los cuerpos desangrados de nuestros padres que yacían en la cocina. Cuando salimos, mis ojos se posaron en la luna. Grande, redonda y amarilla como un queso; oculté mi rostro en el hombro del policía que me llevaba, y supe en ése magnífico instante, que por fin éramos libres.
¿Todavía creen que soy mala? Yo a veces lo creo así. Pero al mismo tiempo, siento que equivoco brutalmente el camino. Ellos eran mis padres, y los amaba, de hecho, aún los amo. Pero cuando comenzaron los pleitos, debí dejar de quererlos, pues algo en mí me hizo saber que ésos seres dentro del cuerpo de mis progenitores no eran mis padres; ellos habían muerto en el momento que ésos monstruos llegaron y acabaron con nuestra dicha. Su muerte significó una oportunidad para Margot y para mí. Fuimos llevadas al Orfanato de Coventry, que se encontraba cerca del bosque de Bath, en aquél lindo pueblito en el que vivíamos, llamado Unknow Hill.
Unknow Hill era un pueblo asentado al lado de un bosque. Era una zona pacífica donde vivían varios ingleses de sangre pura y algunos cuyos antepasados eran meramente europeos. El bosque, que se extendía hasta llegar a un río, tenía todo el aspecto de un islote frío en medio del mar del Norte, de no ser porque se echaban de menos las ballenas y los icebergs; Coventry estaba asentado a pocos metros del bosque.
El orfanato era un edificio muy peculiar. Compuesto por un edificio de tres pisos, estaba rodeado por tres lados con un muro, y por el frente, con una cerca que nos dejaba mirar el camino que nos llevaba directamente al pueblo. Estaba atendido por varias mujeres de distintas edades que cuidaban de niñas tan pequeñas como Margot y más mayores que yo. Todas usaban un uniforme parecido, que se componía de un vestido como de muñeca de porcelana de color azul pizarra, una blusa blanca de manga larga y en vez de zapatillas de colegial usaban botines.
Cuando mi hermana y yo fuimos llevadas a Coventry, nos separaron de inmediato. Pero no fue suficiente para quebrar el lazo que nos unía, más poderoso que ningún otro. Y por las noches, Margot se escabullía de su habitación para buscarme, y que le contara en voz baja historias que inventaba para ella, y le cantaba, antes de enviarla a dormir, una canción de cuna que inventé para ella durante ésos días de terror en la casa.
Margot, con todo y sus buenos tres años de edad, recordaba la letra de la canción, y escucharla le resultaba tan familiar y tan apreciado, que me confesó que jamás la olvidaba, y que en sus sueños era capaz de seguirme oyendo cantarla.
Yo sonreía, la acurrucaba contra mi pecho y le cantaba:
Duerme, mi luna
Duerme, mi sol
Hoy las estrellas contigo irán
No tengas miedo
El cielo te cuida
Duerme mi hermosa
Flor…

viernes, 2 de julio de 2010

Y AHORA...

Post 98 dedicado a Cami!!
Que quien es Cami?? Bueno, Cami es una persona que conozco del Twitter (siiiiii, tengo unoooooooo... aqui se respira el miedo, ¿no?) y tambien tiene un blog ^^ muy bonito cuando escribe historias.
Y que porque le hago también un obsequio?? Pues por tres razones:
1. Porque me dice "peque" y me causa gracia (soy de las más altas de mi salón... o sea que todas no pasan del 1.55 jajaja!!)
2. Porque escribe cuentos bonitos en su blog :) y le causa gracia el mío.
3. Porque... ¡¡pues porque si!!
Ahi va su obsequio:

Cami, todo tuyo :)

DEDICADO A: DIGIL-MATT Y ALE-CHAN

Ok, esto es lo que deben hacer: ¿ven un puntito negro sobre la nariz de Rob? Véanlo fijamente y... ¡¡ya verás lo que pasara!! (Les juro que no es un video de broma ¿eh?)

viernes, 28 de mayo de 2010

LOBITA vs LA CIUDAD DE LOBOLANDIA (MI CIUDAD)

¿Qué les puedo contar? Mucho me pasó el día de hoy. Pero antes de explicarles, tendré que hacer una pequeña advertencia:
ADVERTENCIA: El contenido de este post puede utilizar expresiones vulgares, ataques de histeria y furia descontrolada, y una que otra nota musical que no será de su agrado.
Y ya entrados en gastos, les contaré.
CAPÍTULO UNO.- INCHE VIEJA...
La mujer que nos da la clase de Vocacional tuvo la idea Olínica (es decir, de Oli, mi profesora de Teatro, que ya saben la desagradable opinión que tengo al respecto ¬¬) de dejarnos investigar unas carreras. Pues bueno, es chiste es que elegí la carrera más bizarra con la intención de explayar mis... ejem... conocimientos en paz (y sin parásitos conmigo), y tomé Artes Escénicas.
¿No fue la mujer a enquasquetarme a otro lado? ¬¬ Y le dije:
LOBITA: Teacher, no sea malita, déjeme hacer el trabajo, plis...
INCHE VIEJA (les advertí que este post estaba cargado de insultos, perdonen): No, no, no, no.
Y pues bueno... ya lo dije, ¿no? Inche vieja...

CAPÍTULO DOS.- TELÉFONO DESCOMPUESTO
Por fin quedamos todos mis cuates en la asociación de Carrerados (la misma carrera) e ir a X escuelita donde (según me habían dicho) impartían Diseño. ¿Qué creen? ¡Que caminamos como babas hasta la jodida escuela para que nos dijeran -muy amablemente- que ahi NO HABÍA DISEÑOOOOOOOOO! Total que con una cara de "tú la sostienes y yo la golpeo", nos fuimos todos caminando para ir hasta la otra escuela que quedaba a... déjame ver... ¿casi saliendo de la ciudad' Sí, más o menos.

CAPÍTULO TRES.- HOMBRES, CAMIONES Y EXPOS
Para tomar el dichoso camioncito teníamos que pasar por una zona de dudosa reputación, cuyas macabras historias me espantan más que las de un cementerio maldito. El caso fue que nuestro guía y guardaespaldas en turno, a quien llamaremos Rafanaitor, nos dijo que era más fácil cruzar que rodear. Y me sentí terriblemente vulnerable en aquella "Zona de Miedo" y deseaba huir por mi vil vida. Lo que sucedió a continuación fue demasiado hilarante (y aterrador) para no dejar de mencionarlo. Básicamente un tipo X cruzó de nuestro lado y le gritó un chafa piropo... al UNICO HOMBRE que iba con nosotras (Naitor). Según él, acaba de perder toda su infancia.
Tomamos el camión y... nos bajaron a la siguiente parada porque ése no era el camión ¬¬ a punto de tirarme de los cabellos, apareció el indicado y marchamos oyendo retazos de reggaetón. Maldita condena!!!
Y al llegar a la susodicha escuela, nos encontramos con una linda exposición de trabajos de escultura.

CAPÍTULO CUATRO.- ¡CAMINANDO UNO, DOS, UNO DOS, UNO DOS!
Porque para conseguir nuestro objetivo fue cruelmente necesario caminar por TOOOOOOOODA la escuela y con una bolita amarilla normalmente denominada "sol" sobre la cabeza, y no contamos con la astucia de subir en un elevador. No soy claustrofófica, simplemente que luego de tres películas y media de terror en elevadores no les tengo confianza (soy como Robert Langdon, el de Código Da Vinci... sí lo leí, ¿y quéeeeee?). Pues tomamos las fotos, preguntamos por la carrera, bla bla bla, etc... Y entonces...

CAPÍTULO CINCO.-SOBREVIVÍ!!!
De regreso hubo un altercado en contra de mi vida y estuvieron a punto de perderme (claro, como si sus vidas dependieran de la mía, pero me puse sentimental). Porque cuando cruzábamos la calle un camióncito de cuarta me pasó rozando y faltó poco para que me llevara de corbata. Me salvé por una especie de milagro en el cual el camión no se hizo más para mi lado y por un saltito afortunado que me puso a salvo, ¡fiu!
Y por fin, haciendo caso omiso de mis amigos (que a estas alturas quería descuartizar... ¡pero con amor! Porque los quiero ^^) me trepé en el primer micro que me llevaba a mi jacalito. eis quince y el desgraciado camión iba a 15 metros por hora aaaaaash. Y total que mi mente se puso a divagar y se inventó una mini rola. ¿La quieren oír? Ahi va:
(Pónganle tonito de la cancion Hey Wera)
Hey micro
Como te vuelvas a
Detener en el semáforo
Hey micro
Solo comí una tostada
De ceviche el día de hoy
Cuando me urge que le muevas
Te vas despacio
Y hasta se te adelantan
Los niños en sus triciclos, ¡wooo!
Hey micro
Ya me hice pipí
Porque no le aceleraste más
Hey micro
Me cae que a pie yo
Llego a mi casa más rápido
Ya subiste a un limosnero
Que va cantando
Una rola de Alex Lora
Y una de la Banda Fresa, ¡nooo!
Uste es muy lento yo sé
Lento más lento aún que
Mi madre con el dolor
De parto en el camión
Y encima viene oyendo
Pura banda y reggaetón
Ha de estar queriendo que
Me suicide de dolor Oooooh...

Y ps total que llegué a mi huacalito y... ¡aquí estamos!

Los veo!!!

domingo, 25 de abril de 2010

CRONICAS ANTIVAMPIROS Y COLUNGA vs DOWNEY

Estaba yo pensando el otro día, mientras recorría la televisión, que últimamente ni el servicio básico es de gran utilidad. Una de dos: o los programas están bajando de calidad o yo me estoy volviendo más exigente. Igual y no se necesita mucho para contentarme, con un plato de agua, unas tortitas ahogadas y un lugarcito donde dormir y que me de el sol me conformo.
Pero, viéndolo desde otro lado, la verdad es que la televisión y el cine (y hasta mi adorada literatura de hecho) han bajado fatal de calidad. ¿La razón? Últimamente todo, absolutamente TODO es de...
Vampiros.
Según los expertos, un vampiro es un ser maldito que ronda de noche (aunque se le pueda ver de día, como la señorita esa que es vecina mía que tiene un foquito rojo en la entrada de su casa O.O), con una belleza "extraña" de esa que los ves y dices: Ps la neta no es guapo, pero... yoo si vooooooy!!". Los vampiros tienen ciertas habilidades, en particular fuerza e inteligencia sobrehumana, control sobre las tormentas y ciertos animales nocturnos y, otra cosita: beben sangre humana EN CUALQUIER MOMENTO Y CUALQUIER LUGAR. ¿Eh?
Según las adolescentes brutas de la actualidad, un vampiro en una criatura perfecta, mega sexy y capaz de hacer lo que sea por amor ¬¬ A ésas les digo: mis reinas, ¿cómo quieren que un vampiro se enamore si ellos NO TIENEN SENTIMIENTOOOOOOOS? Pueden "pretender" tenerlos, sí, eso me lo dejo bien claro la peli de Entrevista con el Vampiro, pero solo es una actuación digna de un óscar para cenarse a la chavita en cuestión. Cenarse es literalmente, ¿eh?
O sea, actualmente la tele (The vampire diaries, true blood...), el cine (Crepúsculo...) y hasta los libros (Crepúsculo saga, la siniestra fantasía de Stephanie Meyer) nos dicen:
No, o sea, ¿cómo creen? los vampiros esos que visten como loosers de hace mil años están totalmente out. Los vampiros son super cool, wey, o sea, son unos chavitos super sexys y super cute que hacen lo que sea por amor, wey, como Edward Cullen que es super sexy y super cute y esta megaenamoradisimo de Bella, aaaaaaaay es tan guapoooooooo...
¬¬ No no no no. Yo crecí con Drácula (el de Bram Stoker) y se aguantan. Ese sí es vampiro. Los vampiritos de hoy son adolescentes metrosexuales que se enamoran de viles humanas super taradas y exageradamente inútiles (Anna Paquin y Kristen Stewart... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia). En resumen, el género vampírico ha muerto.
Y les siguen los hombres lobos. Haciendo caso omiso del licántropo de la peli con Pepe el Toro... perdón, Benicio del Toro, que para mi fue el disfraz más chafa (¡no avanzaron nada desde los años 30!) un licántropo decente son... digamos... Van Helsing e Inframundo, más cercanos a la realidad que los vampiros que aparecen en las mismas. Pero en fin.
La siguiente imagen dejará bien en claro la situación: los que están en el lado negro, SI SON VAMPIROS, brutales, malvados, fascinantes y decentes. Los que están en el fondo rosa (por obvias razones...) son los pesudo vampiritos de nuestra actualidad. Si Bram Stoker y Vlad Tepes estuvieran vivos, se volvían a morir... :S
Y ps bueno, pasando a temas más felices (ajá si tu como no)... Fíjense que el otro día ¡se armó la gorda!
Estaba con mi mami hermosa, mi mami Loba, comiendo papitas mientras mirábamos Harry Potter 6, cuando no sé porqué, salió a relucir un tema.
MAMA LOBA:Oye hoy se estrena la nove de La Dueña, ¿no?
LOBITA: Sipo, ¿porqué? todavía falta largo rato.
ML: Ya sé, pero me quería acordar.
L: Para qué, ¿para ver al Fernando Colunga?
ML: Sip (ponganle cara de adolescente en la alfombra roja de Luna Nueva con Robert Pata-son enfrente suyo), ay es que está buenísimo ese viejo, ¿a poco no?
L: Naaaaaah, que gustos los tuyos.
ML: (furiosisisima) ¿Mis gustos? Y que onda con los tuyos? Tu y tu... Sherlock Holmes y su cara de idiota.
L: ¡Oyeme yo no le digo idiota a Fernando! (Corrección: le digo "idiota"... cuando ella no me oye). A ver, ¿que tiene el colunga que no tenga downey?
ML: Es guapo, es inteligente, es interesante, tiene buen porte, buen humor...
L: Robert tambien es guapo, inteligente, interesante...
ML: ¿Interesante? ¿Inteligente? ¿Un idiota que ha estado en la carcel como mil veces por tarado?
(Ooooooooootra vez la burra al trigo ¬¬)
L: Bueno ¡ya! prometo no decirle nada al Colunga si tú prometes no decirle de cosas a Robert.
ML: No no no no no. Hasta que aprendas a tener buenos gustos.
O.o
Pues bueno, me imaginé un cuadrilátero, con mi amada Cachorra vestida como su cosplay favorito y anunciando cual buena réferi:
-¡En esta esquinaaaaaa... midiendo 1.87 metros, galanazo de telenovelas de época, el guapo, el único, el solterísimo... Heroe Colungaaaaaaaaaaaaaaaaa!
(Se oye la cancioncita de Eye of Tiger) Y Cachorra dice:
-¡Y en esta esquinaaaaaaa... midiendo 1.75 metros, ex dorgadicto con apellido de detergente (ups, lo siento, oí el comercial de Downy cuando escribí eso O.o), actor resucitado que arrasa en Hollywood, el rebelde, el seductor... Ironman Downey Juniooooooooooooooooooooor!
(Se oye musiquita de Shoot to Thrill)
Bueno, de vuelta a la cruel realidad... jajajaja. Esos fueron los eventos más relevantes de mi mugre semana, ignorando mi memoria USB moribunda y mi resfriado repentino.
Pues así van las cosas, ¿cómo la ven? ¡Hagan sus apuestas para la pelea del siglo!