Como todos por aquí de seguro ya saben, hoy es el cumpleaños 203 del escritor Edgar Allan Poe, nacido en Baltimore allá por 1809. Y este año, para conmemorar su cumple, me tomé la seria libertad de escribir una especie de fanfic sobre él y una de sus historias más extrañas: el misterio de Marie Rogêt. ¡¡Disfrutenlo!!
1
Era una noche helada. Una niebla pálida se arrastraba lastimeramente por el suelo, oscureciendo los callejones más lúgubres y tragándose en su interior las luces de las calles.
En una de las casitas más pobres de la zona, una débil luz de vela se reflejaba en los cristales. Adentro, sobre un escritorio sencillo de madera oscura, cabeceaba medio adormilado un hombre, que intentaba en vano escribir sobre un pequeño papel amarillento. Su cuerpo entero se mecía sin control alguno en la silla, y los ojos, grandes y de un color imposible, casi violetas a la luz, se abrían y se cerraban bruscamente a cada momento. Estaba agotado, había trabajado locuazmente por casi un mes, con muy poca comida y casi nada de sueño; para contrarrestarlo, había ingerido cantidades enormes de oporto, pero solo había empeorado su situación actual. Estaba completamente deshecho, y si no se ponía a escribir nada, muy pronto su pequeña y pobre familia se quedaría sin comer.
La vela dejó caer una pequeña gota de cera sobre la mano del hombre. Éste, demasiado sensible por culpa del oporto, se puso en pie de un salto, agitando vigorosamente la mano para calmar el dolor. Se arrancó la costra de cera y se llevó la mano a los labios, chupando el pequeño círculo enrojecido de la quemadura; al fondo, sobre una mecedora, un gato negro de enormes ojos amarillos lo observaba aburridamente.
Calmado el dolor, el hombre volvió a su asiento, mirando como hipnotizado la hoja de papel, limpia de tinta, limpia de ideas salvadoras. El hombre tomó la pluma, empapada en tinta tan negra como sus revueltos cabellos, pero aburridamente comenzó a hacer garabatos sin sentido. No se le venía a la cabeza ninguna idea interesante de la cual escribir, ni una sola crítica, ni una historia. Suspiró, mirando los dibujos extraños que acababa de trazar, que iban desde un gato en su cesto hasta ramas de árboles, listones y ojos de mujer.
-¿Hasta cuándo? –gimió. Abandonó la hoja y alargó la mano hacia una botella de oporto y un vaso. Destapó la botella y procedió a servirse. Pero cuando unas cuantas gotas apenas habían caído en el interior del vaso, unos golpes en la puerta lo sorprendieron.
Intrigado, dejó el vaso y la botella, y miró como distraído hacia la entrada de la habitación, aguzando el oído. Los golpes regresaron. Alguien llamaba a la puerta de su casa, pero… ¿quién?
Se levantó pesadamente y se echó encima la chaqueta negra, tomó la vela y bajó las escaleras murmurando:
-¿Quién será a ésta hora?
Llegó a la entrada a tiempo para escuchar unos golpes más. Abrió la puerta y dio un salto atrás, asustado.
Una figura vestida de negro, con el rostro cubierto por un grueso velo oscuro, estaba de pie frente a él. Ambos se quedaron inmóviles y silenciosos por unos segundos, y aunque el hombre no podía mirar la cara de la persona desconocida, sintió su mirada clavada en él.
-Perdone. –dijo la desconocida figura con una voz susurrante. -¿Vive aquí el señor Allan Poe?
El hombre, aún asustado por aquélla visión, repuso:
-Sí. Soy yo.
-¿Podría pasar, por favor? –suplicó la figura. El aludido se la pensó dos veces, no le atraía la idea de dejar a “ésa cosa” entrar a su casa. Pero el tono de ruego terminó por convencerlo, y le cedió el paso.
Condujo a la oscura silueta hasta la sala de estar, donde sólo había unas butacas, la chimenea y un piano abandonado.
-Siéntese, por favor. –le dijo. La figura se dejó caer suavemente sobre una butaca, y el hombre se apresuró a encender la chimenea. Acto seguido, y mirando de reojo a aquélla figura (quieta como si fuera un adorno más), se acercó a la mesita y tomó de ahí una botella de licor y dos vasos. Luego de servidos, regresó al lado del visitante y le tendió un vaso antes de sentarse frente a éste, en la butaca disponible junto a la chimenea.
-¿A qué debo el honor de ésta visita? –preguntó, revolviendo calladamente su vaso.
La figura se llevó las manos (también ocultas bajo unos guantes negros y raídos) a la cara y se arrancó el velo, que cayó sobre la desgastada alfombra. El hombre miró detenidamente a su interlocutora, y sintió un escalofrío en el corazón. La desconocida era una mujer, pálida y de aspecto débil, con los grandes ojos oscuros expresivos y tristes, y los labios, pequeños y delicados como los de una muñeca de porcelana, temblorosos y casi tan pálidos como las mejillas de aquélla joven.
Acto seguido, aquélla dama se quitó también el sombrero, y dejó caer sobre sus hombros unos cabellos tan oscuros como plumas de cuervo, revueltos y sin vida, como si hubiera padecido de una violenta enfermedad. El hombre dejó de mirarla escrutadoramente, y se dijo a sí mismo que, a pesar de su debilidad y palidez, había algo en aquél rostro que mostraba una belleza perdida recientemente.
-Perdone que haya venido así. –dijo ella. Ya no hablaba en susurros, sino con toda claridad. –Sin embargo las circunstancias me han obligado a hacerlo. No puedo sino salir de noche, y con el rostro oculto, porque si mi madre se enterara de lo que estoy haciendo… bueno… me metería en un problema enorme.
-¿Quién es usted? –dijo el hombre. –Me parece… conocida. ¿La he visto antes?
-No lo creo. –ella sonrió, pero era una sonrisa increíblemente triste. –Quisiera preguntarle algo, señor Poe.
-Claro, claro.
La joven sacó de su bolso un fardo de hojas que le tendió a su interlocutor. Poe tomó aquéllas hojas y dio un breve respingo. Eran las hojas de una revista, con el título de su cuento más famoso hasta ahora, “El Misterio de Marie Rogêt”.
-Usted lo escribió, ¿no es así?
-Sí. Por supuesto. ¿Qué le ha parecido?
-No se trata de gusto literario, señor Poe. Sino de otra cosa. –Poe miró nuevamente el serio y asustado semblante de la dama. –Yo sé que esta historia está… basada… en un hecho real.
-Sólo en parte. –explicó. –Las deducciones aquí presentadas son todos inventos míos. Aunque sí, admito que trabajé arduamente para acercarme todo lo posible a la realidad.
-Lo comprendo. Es por eso que he venido aquí.
-No entiendo.
La joven se mordió los labios, antes de decir, en un susurro atemorizado:
-Estoy aquí porque este relato me atañe directamente. Yo… soy Anne Rose Rogers. La hermana menor de Mary. La persona en cuyo asesinato se basó para escribir esto.
Poe se puso en pie, mirando estupefacto a la joven dama. Ya le parecía que la había visto antes; guardaba una similitud enorme con su bella hermana, los mismos cabellos negros, los mismos ojos grandes, los mismos labios delicados… solo que jamás habría imaginado que la desafortunada cigarrera Mary Cecilia tuviera una hermana, y mucho menos que, dos años después de publicar su cuento, ésta apareciera así como así en su casa.
-Señorita Rogers… -dijo él, aún perplejo. –Si viene usted aquí a preguntarme por el caso, le juro por lo que más quiera que todo ha sido inventado. Yo en ningún momento tomé parte en investigación alguna sobre lo de su hermana…
-No vengo a recriminarle nada. –lo interrumpió Anne. –Se trata de algo más grande. Vengo a pedirle un favor. Y deseo que no me lo niegue, porque entonces todo mi esfuerzo para localizarlo a usted habría sido en vano.
-Explíquese, por favor.
Anne se puso de pie, mirando a Poe directamente a los ojos, y dijo:
-Quiero que me ayude a investigar el asesinato de mi hermana.
La sola idea sonaba tan descabellada que Poe soltó una risita nerviosa.
-Señorita Rogers, creo que usted no entiende. Yo no soy ningún policía, no sé nada de investigar crímenes, sólo soy un escritor que…
-Un escritor que se acercó más a la realidad que la Policía misma. –saltó ella. –Por favor, se lo suplico, tiene que ayudarme. Han sido dos años terribles, mi madre ha caído enferma de tristeza y desesperación, yo no dejo de sentirme culpable e inútil por no poder haber averiguado nada aún, y usted es la única esperanza que tengo.
-Lamento no poder ayudarle, señorita Rogers…
-¡Bien! –saltó. –Le pagaré. Ponga el precio que quiera, ya veré cómo le pago, pero lo haré. Por favor, haré lo que sea pero ayúdeme.
-No se trata de dinero. La investigación está cerrada, a estas alturas sería imposible obtener pistas. –dijo Poe. –De verdad quisiera ayudarla, ojalá pudiera yo hacer algo para apaciguar un poco el dolor de su pérdida, pero entienda que lo que me pide es una locura.
Anne abrió la boca como para decir algo, pero la cerró bruscamente y se mordió los labios, con el rostro lleno de una profunda tristeza. Se dejó caer pesadamente sobre la butaca y se cubrió la cara con las manos. Poe se acercó a ella, apretó cariñosamente su hombro y tomó su propio vaso para ofrecérselo al tiempo que susurraba “ya, ya”. Anne dio un pequeño sorbo y luego lanzó un sollozo. El desconcertado escritor tomó su pañuelo y se lo tendió para que se limpiara las lágrimas.
-Sé lo que se siente perder a un ser querido. –dijo. –Créame, yo he perdido a muchos. Quisiera poder hacer algo por usted, lo que fuera, para no verla en ese estado. Pero en este momento no se me ocurre nada.
-¿Le digo algo? –musitó Anne, arrugando el pañuelo entre sus manos. –Yo también había creído imposible dar con usted. Es conocido en toda la ciudad, pero nadie parecía capaz de darme pista alguna sobre usted; duré muchos días investigando, buscando alguien que me diera una dirección, y justo cuando comenzaba a desesperarme, di con su paradero. Ahora… -añadió con amargura, y nuevas lágrimas se asomaron en sus ojos. –ahora temo que mi esfuerzo haya sido inútil.
Poe se llevó una mano a la boca con un gesto de pesar. Anne aún lloraba con cierta desolación en sus gemidos, con toda la pinta de haberse quedado sin una sola gota de esperanza en el cuerpo. El escritor se puso en pie, mirando las llamas que crepitaban en la chimenea; toda su vida había querido ser alguien, y hasta la fecha ese deseo parecía no haberse podido cumplir satisfactoriamente. Ahora, y de pronto, la oportunidad de hacer algo grandioso se le había cruzado… ¿Qué hacer entonces?
De pronto miró a Anne, que continuaba llorando en silencio, y justo cuando ella tomaba su sombrero y su velo, él exclamó:
-¡Pues bien! Debo estar loco, pero lo haré.
-¿Disculpe? –susurró ella, desconcertada.
-Ya me ha escuchado, lo haré. Le ayudaré a averiguar lo de su hermana. ¿Le parece?
-¿De verdad? ¿En serio lo hará? –los ojos de Anne se iluminaron repentinamente, y se lanzó a sus pies, tomándolo de la mano derecha que besó repetidamente. -¡Gracias, mil gracias, señor Poe! ¡Nunca dejaré de deberle esto!
Abrumado por aquélla muestra de desesperada felicidad, Poe ayudó a Anne a ponerse de pie y a colocarse el sombrero.
-Pero necesitaré de su ayuda, señorita Rogers. Será difícil, pero habré de conseguirlo aunque me muera.
-No hable más de muerte. –le rogó Anne. –Haré lo que usted me pida sin con eso logramos atrapar al asesino de mi hermana.
-De acuerdo. –dijo Poe. –Creo que lo más prudente será encontrarnos dentro de un par de días en algún sitio. Necesito que me dé toda la información posible sobre cualquier acontecimiento que nos ayude con el caso de Mary, ¿entendió?
-Como desee. ¿Dónde?
-No lo sé… ¿qué le parece el restaurante que está al final del Paso Este?
-Ya sé cuál. –dijo Anne. –El Royal Horse, ¿cierto?
-Justamente. La espero ahí al mediodía pasado mañana, ¿está bien?
-Excelente. Estaré ahí.
Poe acompañó a Anne hasta la puerta, donde la joven volvió a colocarse el velo.
-Gracias, señor Poe. Muchas gracias.
-Ni lo mencione. –respondió él, y miró partir a la extraña figura, perdiéndose entre la helada niebla de aquélla inquietante noche.
P.D Este es sólo el primer capítulo, ¿qué les pareciò?
FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.
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jueves, 19 de enero de 2012
EL CUMPLEAÑOS DEL CUERVO
Palabras clave de mis desgracias
cuento,
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terror
miércoles, 11 de enero de 2012
LOVECRAFT Y SUS CULTOS DE CHU-CHU
Anoche mientras tenía una (fallida) conversación, en la que por cierto Mich me suplicó que jamás volviera a llamar al monstruo de Lovecraft "dios pulpo" a mi me vale es un dios pulpo y se aguantan recordé aquéllas breves historias que leyera de este ameno (ja!!) caballero.
Y hoy, en honor a su lector más aficionado (o sea tú, Reindhart) hablaré sobre lo que conozco de la obra de este creador del terror ficción.
Howard Phillips Lovecraft (o Felipito para los amigos) nació un 20 de agosto de 1890 en Providence y murió el 15 de marzo de 1937 en el mismo lugar (qué aburrido). Conocido por sus relatos de terror cósmico (otra manera de llamarle a la literatura de ciencia ficción mezclada con el horror).
Raro hasta la muerte, Lovecraft se autodenominó ateo a los 5 años de edad; no tuvo una infancia muy alegre que digamos, pero al menos la pasaba leve. Pero mucho tiempo después sus miles de manías aparecieron más vivas que nunca. Se casó con Sonia Greene, pero el gustito no les duró mucho y acabaron divorciándose. Para no hacerles el cuento más largo sólo diré que Lovecraft murió a los 46 años por complicaciones en los intestinos y los riñones.
Pues... el tipo no era precisamente Mr. Universo, ah? Curiosamente me recuerda a alguien que conozco -.-
Pues les decía. El aburrimiento y la falta de cosas por leer me orillaron a echarle un vistazo a algunas obras suyas, y como con Poe me quedó la costumbre, empecé por la poesía. Y... bueno :/
En "De La Creación de los Negros" dice:
Cuando tiempo atrás, los dioses crearon la Tierra;
A imagen y semejanza de Júpiter al incipiente Hombre moldeaban.
Para tareas menores las bestias fueron creadas;
Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.
Para llenar el vacío y unirlas al resto de la Humanidad,
Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.
Una bestia forjarían, una figura semihumana,
Colmada de vicios, y "negro", fue llamada.
A mí me pareció muy grosero. Y así es como, damas y caballeros, me enteré que el adorable Lovecraft era bastante racista. Y tambien era bastante misógino, porque en algunos cuentos que leí hablaba de las mujeres siempre como instrumentos para las cosas malignas, uuuuh...
Total que estaba a punto de rendirme porque me di cuenta que con Lovecraft nomás no tenía ninguna conexión, hasta que me encontré con el malvado... *pongan musiquita de suspenso y...* CHU-CHU!!!
NUNCAMÁS: No es Chu-Chu, es Curuthu!!
Tampoco, es Chutuluhú!!
NUNCAMÁS: Naaah!! Es Cucuruchú!!
Se me hace que es Gluglú... :/
Aaah no!! Que dice wikipedia que es Cthulhu.... igual y yo lo pronuncio como "chult-hu" pero en fin...
Bueno, total que Cthulhu es un monstruote que mide 10 kilometros, con cuerpo y alas de dragón, cabeza de pulpo y, para fines prácticos, es muy malvado. Según los mitos inventados por Lovecraft, Cthulhu es un extraterreste proveniente de un universo paralelo que gusta de molestar a los humanos que se le acerquen. Sus igualmente locadios seguidores hasta le escribieron una canción, que nos recuerda muy cariñosamente que "En la ciudad de R'lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando". ¿Soñando con qué, con devorarnos y hacer que sus cthulhitos se apropien de todo, o qué? ¿Qué carambas puede soñar un extraterrestre calamar dragón gigante, eh?
La historia me pareció bastante buena, y algo creepy, porque yo no quisiera encontrarme nunca con dicho monstruote. A menos que Cthulhu fuera más o menos así:
:3 ¿No es de lo más dulce el pequeño Cthulhu? O también si fuera así:
:D qué bonito es!!... Esperen, a dónde lleva a Poe??
En fin que eso me recuerda una pequeña historia que escribí tiempo atrás para mi clase de Literatura, y que se las comparto hoy que hablamos de Lovecraft y que, además, se acerca el cumpleaños de Poe. La historia se titulaba "Las Bizarras Crónicas de Paraxenópolis" e iba más o menos así:
Nina, una muchacha que había pasado toda su vida leyendo cuentos y que, ahora que era mayor, debía dejar todas esas cosas atrás, tiene una noche de insomnio en que descubre a una rata caminando sobre ella. Nina la persigue hasta un agujero en la pared de la cocina, que curiosamente es más amplio por dentro que por fuera, y ella entra sin sospechar nada, hasta que llega a un lugar extraño, una ciudad llamada Paraxenópolis (que en griego significaría "Ciudad de lo Extraño"), el lugar en el que habita toda clase de criaturas extrañas, desde ratas con aspecto humano hasta otras cosas como fantasmas, monstruos, animales raros y gente verdaderamente rara. Entre estas personas, Nina se encuentra con Poe, el único ser humano que alguna vez estuvo vivo en la Tierra y que conoce cómo salir de Paraxenópolis. Según Poe, hay un arco enorme en medio de una isla remota, pero nadie se atreve a hacerse a la mar por culpa de... ¿adivinan de quién?
¡Así es! Por culpa de Lovecraft. Lovecraft tiene el control del océano gracias a su monstruo Cthulhu, y nadie sabe cómo deternerlos. Aún así, Nina y Poe intentan cruzar el océano; por desgracia Lovecraft se da cuenta y envía a otros de sus monstruos voladores a atacarlos; afortunadamente caen en una isla, rodeada por un halo de oscuridad que los mantiene lejos del enooooooorme telescopio que Lovecraft tiene en su palacio de cantera negra, mejor conocido como el Efiálpálati (o Palacio de las Pesadillas en griego, otra vez). En esta isla, Nina se entera de un detallito muy especial: anteriormente, existía una especie de Consejo en el que otros escritores, junto con Poe, gobernaban Paraxenópolis, pero cuando Lovecraft llegó, acabó con casi todos robándoles la vida como sacrificio a Cthulhu. Poe se salvó porque en la golpiza, literalmente, se le salió el corazón, y jamás lo volvió a encontrar.
Total que cuando Nina y Poe logran salir de la isla por un túnel subterráneo, donde viven varios cocodrilos gigantes que les gusta cantar (no sé porqué escribí eso O.o) llegan a la Isla de los Cuervos, donde habitan los cuervos gigantes. Como Poe conoce a su lider, Koraki, se les permite quedarse con la condición de no salir de vuelta al mar, porque a pocos kilómetros de ahí está el Efiálpálati. La mala noticia es que en ese momento los mismos demonios que los persiguieron en el mar los encuentran y se llevan a Poe al palacio de Lovecraft. Nina le pide a los cuervos que la ayuden a buscarlo, pero éstos se niegan. Entonces Ligeia, una cuervo muy importante en su parvada, la lleva hasta la costa de la isla donde está asentado el palacio. Nina entra como puede y se encuentra con que Lovecrfat piensa dar a Poe en sacrificio para Cthulhu, y no solo éso, sino que fue él quien encontró el corazón de Poe y se lo apropió para tener bajo control a Paraxenópolis. Obviamente los encierra juntos para al amanecer sacrificarlos.
Poe le dice a Nina que a Lovecraft se le salió decirle cómo detener a Chtulhu, deben encontrar algo que Lovecraft llamó "el espíritu de Cthulhu" y destruirlo, aunque quién sabe dónde esté esa cosa, y mientras lo platican amanece, y todos desde la ciudad de Paraxenópolis hasta la Isla de los Cuervos son testigos de cómo Cthulhu aparece para devorar a las dos víctimas.
Los cuervos atacan y Nina se libera, aunque no así Poe, y entonces se da cuenta de que Lovecraft siempre lleva cargando un libro bastante viejo... Y se le prende el foco: ese libro es el "espíritu" del que les habló. Nina le quita el libro a Lovecraft y también el guardapelo donde tiene el corazón de Poe, que usa para romper el sello del libro y con eso, destruir a Cthulhu. El monstruo se vuelve contra ellos y arrastra la isla consigo al fondo del mar.
Finalmente, Nina y Poe logran salvarse de Cthulhu, Poe recupera su corazón y con él, el control de Paraxenópolis. Nina, encantada con el lugar, desea quedarse, pero entonces ocurre una desgracia: Lovecraft reaparece y empuja a Nina al arco que la envía de vuelta al mundo real, y ella nunca vuelve a saber de Paraxenópolis. Pero mientras piensa en ello, se encuentra con que trae en las manos el guardapelo donde estaba el corazón de Poe... ¿entonces no fue un sueño? Y fin.
Aquí vemos a los tres personajes principales: Nina, Poe y Lovecraft, con el librito que usa para controlar a Cthulhu.
En fin, eso fue todo por hoy (fue un post más largo de lo que esperaba, jaja). Adiosito!!
P.D Reindhart... lamento que Lovecraft fuera el villano, pero fue un gran villano :)
Y hoy, en honor a su lector más aficionado (o sea tú, Reindhart) hablaré sobre lo que conozco de la obra de este creador del terror ficción.
Howard Phillips Lovecraft (o Felipito para los amigos) nació un 20 de agosto de 1890 en Providence y murió el 15 de marzo de 1937 en el mismo lugar (qué aburrido). Conocido por sus relatos de terror cósmico (otra manera de llamarle a la literatura de ciencia ficción mezclada con el horror).
Raro hasta la muerte, Lovecraft se autodenominó ateo a los 5 años de edad; no tuvo una infancia muy alegre que digamos, pero al menos la pasaba leve. Pero mucho tiempo después sus miles de manías aparecieron más vivas que nunca. Se casó con Sonia Greene, pero el gustito no les duró mucho y acabaron divorciándose. Para no hacerles el cuento más largo sólo diré que Lovecraft murió a los 46 años por complicaciones en los intestinos y los riñones.
Pues... el tipo no era precisamente Mr. Universo, ah? Curiosamente me recuerda a alguien que conozco -.-
Pues les decía. El aburrimiento y la falta de cosas por leer me orillaron a echarle un vistazo a algunas obras suyas, y como con Poe me quedó la costumbre, empecé por la poesía. Y... bueno :/
En "De La Creación de los Negros" dice:
Cuando tiempo atrás, los dioses crearon la Tierra;
A imagen y semejanza de Júpiter al incipiente Hombre moldeaban.
Para tareas menores las bestias fueron creadas;
Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.
Para llenar el vacío y unirlas al resto de la Humanidad,
Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.
Una bestia forjarían, una figura semihumana,
Colmada de vicios, y "negro", fue llamada.
A mí me pareció muy grosero. Y así es como, damas y caballeros, me enteré que el adorable Lovecraft era bastante racista. Y tambien era bastante misógino, porque en algunos cuentos que leí hablaba de las mujeres siempre como instrumentos para las cosas malignas, uuuuh...
Total que estaba a punto de rendirme porque me di cuenta que con Lovecraft nomás no tenía ninguna conexión, hasta que me encontré con el malvado... *pongan musiquita de suspenso y...* CHU-CHU!!!
NUNCAMÁS: No es Chu-Chu, es Curuthu!!
Tampoco, es Chutuluhú!!
NUNCAMÁS: Naaah!! Es Cucuruchú!!
Se me hace que es Gluglú... :/
Aaah no!! Que dice wikipedia que es Cthulhu.... igual y yo lo pronuncio como "chult-hu" pero en fin...
Bueno, total que Cthulhu es un monstruote que mide 10 kilometros, con cuerpo y alas de dragón, cabeza de pulpo y, para fines prácticos, es muy malvado. Según los mitos inventados por Lovecraft, Cthulhu es un extraterreste proveniente de un universo paralelo que gusta de molestar a los humanos que se le acerquen. Sus igualmente locadios seguidores hasta le escribieron una canción, que nos recuerda muy cariñosamente que "En la ciudad de R'lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando". ¿Soñando con qué, con devorarnos y hacer que sus cthulhitos se apropien de todo, o qué? ¿Qué carambas puede soñar un extraterrestre calamar dragón gigante, eh?
La historia me pareció bastante buena, y algo creepy, porque yo no quisiera encontrarme nunca con dicho monstruote. A menos que Cthulhu fuera más o menos así:
:3 ¿No es de lo más dulce el pequeño Cthulhu? O también si fuera así:
:D qué bonito es!!... Esperen, a dónde lleva a Poe??
En fin que eso me recuerda una pequeña historia que escribí tiempo atrás para mi clase de Literatura, y que se las comparto hoy que hablamos de Lovecraft y que, además, se acerca el cumpleaños de Poe. La historia se titulaba "Las Bizarras Crónicas de Paraxenópolis" e iba más o menos así:
Nina, una muchacha que había pasado toda su vida leyendo cuentos y que, ahora que era mayor, debía dejar todas esas cosas atrás, tiene una noche de insomnio en que descubre a una rata caminando sobre ella. Nina la persigue hasta un agujero en la pared de la cocina, que curiosamente es más amplio por dentro que por fuera, y ella entra sin sospechar nada, hasta que llega a un lugar extraño, una ciudad llamada Paraxenópolis (que en griego significaría "Ciudad de lo Extraño"), el lugar en el que habita toda clase de criaturas extrañas, desde ratas con aspecto humano hasta otras cosas como fantasmas, monstruos, animales raros y gente verdaderamente rara. Entre estas personas, Nina se encuentra con Poe, el único ser humano que alguna vez estuvo vivo en la Tierra y que conoce cómo salir de Paraxenópolis. Según Poe, hay un arco enorme en medio de una isla remota, pero nadie se atreve a hacerse a la mar por culpa de... ¿adivinan de quién?
¡Así es! Por culpa de Lovecraft. Lovecraft tiene el control del océano gracias a su monstruo Cthulhu, y nadie sabe cómo deternerlos. Aún así, Nina y Poe intentan cruzar el océano; por desgracia Lovecraft se da cuenta y envía a otros de sus monstruos voladores a atacarlos; afortunadamente caen en una isla, rodeada por un halo de oscuridad que los mantiene lejos del enooooooorme telescopio que Lovecraft tiene en su palacio de cantera negra, mejor conocido como el Efiálpálati (o Palacio de las Pesadillas en griego, otra vez). En esta isla, Nina se entera de un detallito muy especial: anteriormente, existía una especie de Consejo en el que otros escritores, junto con Poe, gobernaban Paraxenópolis, pero cuando Lovecraft llegó, acabó con casi todos robándoles la vida como sacrificio a Cthulhu. Poe se salvó porque en la golpiza, literalmente, se le salió el corazón, y jamás lo volvió a encontrar.
Total que cuando Nina y Poe logran salir de la isla por un túnel subterráneo, donde viven varios cocodrilos gigantes que les gusta cantar (no sé porqué escribí eso O.o) llegan a la Isla de los Cuervos, donde habitan los cuervos gigantes. Como Poe conoce a su lider, Koraki, se les permite quedarse con la condición de no salir de vuelta al mar, porque a pocos kilómetros de ahí está el Efiálpálati. La mala noticia es que en ese momento los mismos demonios que los persiguieron en el mar los encuentran y se llevan a Poe al palacio de Lovecraft. Nina le pide a los cuervos que la ayuden a buscarlo, pero éstos se niegan. Entonces Ligeia, una cuervo muy importante en su parvada, la lleva hasta la costa de la isla donde está asentado el palacio. Nina entra como puede y se encuentra con que Lovecrfat piensa dar a Poe en sacrificio para Cthulhu, y no solo éso, sino que fue él quien encontró el corazón de Poe y se lo apropió para tener bajo control a Paraxenópolis. Obviamente los encierra juntos para al amanecer sacrificarlos.
Poe le dice a Nina que a Lovecraft se le salió decirle cómo detener a Chtulhu, deben encontrar algo que Lovecraft llamó "el espíritu de Cthulhu" y destruirlo, aunque quién sabe dónde esté esa cosa, y mientras lo platican amanece, y todos desde la ciudad de Paraxenópolis hasta la Isla de los Cuervos son testigos de cómo Cthulhu aparece para devorar a las dos víctimas.
Los cuervos atacan y Nina se libera, aunque no así Poe, y entonces se da cuenta de que Lovecraft siempre lleva cargando un libro bastante viejo... Y se le prende el foco: ese libro es el "espíritu" del que les habló. Nina le quita el libro a Lovecraft y también el guardapelo donde tiene el corazón de Poe, que usa para romper el sello del libro y con eso, destruir a Cthulhu. El monstruo se vuelve contra ellos y arrastra la isla consigo al fondo del mar.
Finalmente, Nina y Poe logran salvarse de Cthulhu, Poe recupera su corazón y con él, el control de Paraxenópolis. Nina, encantada con el lugar, desea quedarse, pero entonces ocurre una desgracia: Lovecraft reaparece y empuja a Nina al arco que la envía de vuelta al mundo real, y ella nunca vuelve a saber de Paraxenópolis. Pero mientras piensa en ello, se encuentra con que trae en las manos el guardapelo donde estaba el corazón de Poe... ¿entonces no fue un sueño? Y fin.
Aquí vemos a los tres personajes principales: Nina, Poe y Lovecraft, con el librito que usa para controlar a Cthulhu.
En fin, eso fue todo por hoy (fue un post más largo de lo que esperaba, jaja). Adiosito!!
P.D Reindhart... lamento que Lovecraft fuera el villano, pero fue un gran villano :)
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lunes, 28 de noviembre de 2011
TORTURA LOBUNA ULTIMATE: SAGA CREPUSCULO Y SU ABURRIDO AMANECER
Hay días en que debemos enfrentar lo infrentable (o como se diga), hay días que simplemente nos levantamos con el pie incorrecto, hay días en que al destino se le antoja ponernos los cabellos de punta y azorarnos hasta casi enloquecernos. El fin de semana, Hartitos y Hartitas míos... fue uno de esos días.
Pues resulta que, como si un extraño maleficio milenario hubiese caído sobre mi inocente cabeza, tuve el dudoso honor de acompañar a alguien (y ni me pregunten quién, es secreto de Estado) para que pudiera gastar su boleto doble que se ganó de la manera más dudosa posible (o sea en un juego por radio) para ver "Saga Chafapusculo: Aburrido Amanecer".
¿Y porqué yo, acérrima odiante o hater como dirían en el vecino del Norte, tuve el desagradable deshonor de acompañarla? Pues porque si no iba yo a ese Alguien no lo dejaban salir de casa. ¬¬ Me hice la idea de que, al menos, podría comprarme palomitas y chulear a Robert Downey Jr en el poster de Sherlock Holmes 2, y allá vamos con un frío de miedo.
Pues para comenzar, apenas nos instalamos en el mullido asientito y dejaron de pasar los trailers (de los cuales no hablaré porque esta vez no son relevantes) comenzó este falso rival de Harry Potter (sniff, extraño a Harry Potter...).
Créanme que, a los escasos dos minutos, el esponjoso asiento del cine pasó a convertirse en esto:
Yo era la víctima, y el forever idiot de robert pattinson, la estreñida ramera de kristen stewart y el stripper medio hulk de taylor lautner eran mis inquisidores.
Me reduciré a contarles los 117 minutos de pelicula chafa para que ni se molesten en verla, es un bien a la comunidad:
· Al inicio de la pelicula, aparece jacob negro... perdon, jacob black, corriendo semidesnudo (como siempre) bajo la lluvia mientras hace un berrinche de miedo a causa de la boda de su amada lela... ¡perdon! de su amada bella y el vampiro vegetariano.
· Ed y Bel se casan en una boda mas empalagosa que la de lady Di y el principe Carlos, boda que dura... una media hora más o menos, casi casi era boda en tiempo real, con sacerdote católico y toda la cosa.
·Llega el momento mas esperado por las Twilighters: la hora del "pum pum arriba arribototota!!" entre el vampiro y la humana. Escena breve, con visos de ser medio porno, medio censurada, medio aburrida... Bueno, estuvo tan chafa que hace que los besos de la telenovela esa de Alborada levantaran más pasiones.
·De una manera que a nosotros los puristas nos parecería hasta infantil, la fea de bella queda embarazada de un engendro medio vampírico.
LOBITA: (mientras ve la escena) En fin... *suspiro* ¿Dónde dejé el teléfono de Van Helsing?
Y ni siquiera necesitaba a van helsing, cualquier fanático religioso habría encontrado aberrante aquélla imagen, ah pero nooooo, las niñitas lelas suspirando asi de "Aaaah que romantico que un vampiro te de fifirififi y te embaraces de un monstruito que te come leeeentamente, aaah..."
Y aqui sigue una serie de pseudo pornografía casta y accion bosquejal (o sea en el bosque) con un dizque pleito licantrópico que hizo que se me cayera el alter égo de vergüenza, otro melodrama vampírico tan pero tan empalgoso y aburrido que si hubiera salido rocio sanchez azuara le habría dado más sentido, y otras tantas aberraciones, como los primeros síntomas de que jacob black tiene tendencias pedofílicas O.o
Y en ese momento dije "¡Por fin, un drama de la vida real!", obvio, Alguien se enojó pero yo ya no soportaba un minuto más, con las palomitas casi desaparecidas y la vejiga a punto de estallarme por el refresco de medio litro que me zampé.
¿LO MEJOR? El final, y no porque estuviera chido, sino porque dije "¡por fin se acabó esta porquería!"
¿LO PEOR? Que todavía falta la segunda parte. Ajá, se quisieron ver muy Harry Potter, y la verda habría convenido que hicieran el final en un solo cacho, porque en sí cada mitad de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte alcanzó poco más de dos horas y media, mientras que el de la saga Chafapúsculo no llega ni a las dos horas.
¿CONCLUSION? Va de nuevo: muchos buenos árboles murieron a causa de la publicación de esos libros que vuelven el Maleus Maleficarum un cuento de hadas, y doy gracias al cielo que la publicacion de Sol de Medianoche (que era simplemente hacer un recapitulamiento de los cuatro libros, pero desde la perspectiva de eduardo cullen) se haya detenido por indefinido tiempo. Así que vayan a verla si de verdad no hay nada que hacer, pero literalmente NADA, o si, como yo, los llevan a rastras. Simplemente sientense, cierren los ojos y piensen con todas sus fuerzas en la patria y en las palomitas.
Porque de veras, prefiero mil veces esto:
A tener que volver a ver alguna sola de estas barbaridades >.<
Pero por fortuna tenemos esperanza, y el próximo año nos llegan de primera mano:
SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS; el carismático detective viene a alegrarnos la Navidad (que en Lobolandia parece estarse retrasando por motivos aún desconocidos...) al lado de su fiel Watson, su atrevida Irene y su malvado némesis el profesor Moriarty. Tendremos de todo: explosiones, fugas, golpes, patadas, besos, bailes, empujones, gritos, fanservice para las chicas más desesperadas y lo mejor: Sherlock en un bonito vestido de satín azul marino en combinacion con una linda peluca rubia y rizada.
Y si se quedaron con ganas de acción victoriana, no se preocupen que también llega:
THE RAVEN; un loco maniaco que hace matazón de gente inspirado en los relatos de nuestro mimado demente favorito, o sease Edgar Allan Poe, se las verá muy negras cuando el escritor en persona decida ponerle un "estate quieto". También tenemos de todo: golpes, persecuciones, homicidio, literatura fina, besos, bailes, gritos, momentos de tensión y claro, John Cusack cumpliendo su sueño dorado (o sea, otro sueño aparte de ser coronado Rey de los Unicornios) de disfrazarse de su escritor favorito y llevarse todos los gritos de chicas adolescentes posibles, además de que esta vez compite contra el buen Holmes por las chicas, los premios a "Mejor Hombre de Acción del siglo 19" y... por el corazón de Lobita Nocturna O_o
En fin, ora sí los dejo, ¡¡adiosito!!
Pues resulta que, como si un extraño maleficio milenario hubiese caído sobre mi inocente cabeza, tuve el dudoso honor de acompañar a alguien (y ni me pregunten quién, es secreto de Estado) para que pudiera gastar su boleto doble que se ganó de la manera más dudosa posible (o sea en un juego por radio) para ver "Saga Chafapusculo: Aburrido Amanecer".
¿Y porqué yo, acérrima odiante o hater como dirían en el vecino del Norte, tuve el desagradable deshonor de acompañarla? Pues porque si no iba yo a ese Alguien no lo dejaban salir de casa. ¬¬ Me hice la idea de que, al menos, podría comprarme palomitas y chulear a Robert Downey Jr en el poster de Sherlock Holmes 2, y allá vamos con un frío de miedo.
Pues para comenzar, apenas nos instalamos en el mullido asientito y dejaron de pasar los trailers (de los cuales no hablaré porque esta vez no son relevantes) comenzó este falso rival de Harry Potter (sniff, extraño a Harry Potter...).
Créanme que, a los escasos dos minutos, el esponjoso asiento del cine pasó a convertirse en esto:
Yo era la víctima, y el forever idiot de robert pattinson, la estreñida ramera de kristen stewart y el stripper medio hulk de taylor lautner eran mis inquisidores.
Me reduciré a contarles los 117 minutos de pelicula chafa para que ni se molesten en verla, es un bien a la comunidad:
· Al inicio de la pelicula, aparece jacob negro... perdon, jacob black, corriendo semidesnudo (como siempre) bajo la lluvia mientras hace un berrinche de miedo a causa de la boda de su amada lela... ¡perdon! de su amada bella y el vampiro vegetariano.
· Ed y Bel se casan en una boda mas empalagosa que la de lady Di y el principe Carlos, boda que dura... una media hora más o menos, casi casi era boda en tiempo real, con sacerdote católico y toda la cosa.
·Llega el momento mas esperado por las Twilighters: la hora del "pum pum arriba arribototota!!" entre el vampiro y la humana. Escena breve, con visos de ser medio porno, medio censurada, medio aburrida... Bueno, estuvo tan chafa que hace que los besos de la telenovela esa de Alborada levantaran más pasiones.
·De una manera que a nosotros los puristas nos parecería hasta infantil, la fea de bella queda embarazada de un engendro medio vampírico.
LOBITA: (mientras ve la escena) En fin... *suspiro* ¿Dónde dejé el teléfono de Van Helsing?
Y ni siquiera necesitaba a van helsing, cualquier fanático religioso habría encontrado aberrante aquélla imagen, ah pero nooooo, las niñitas lelas suspirando asi de "Aaaah que romantico que un vampiro te de fifirififi y te embaraces de un monstruito que te come leeeentamente, aaah..."
Y aqui sigue una serie de pseudo pornografía casta y accion bosquejal (o sea en el bosque) con un dizque pleito licantrópico que hizo que se me cayera el alter égo de vergüenza, otro melodrama vampírico tan pero tan empalgoso y aburrido que si hubiera salido rocio sanchez azuara le habría dado más sentido, y otras tantas aberraciones, como los primeros síntomas de que jacob black tiene tendencias pedofílicas O.o
Y en ese momento dije "¡Por fin, un drama de la vida real!", obvio, Alguien se enojó pero yo ya no soportaba un minuto más, con las palomitas casi desaparecidas y la vejiga a punto de estallarme por el refresco de medio litro que me zampé.
¿LO MEJOR? El final, y no porque estuviera chido, sino porque dije "¡por fin se acabó esta porquería!"
¿LO PEOR? Que todavía falta la segunda parte. Ajá, se quisieron ver muy Harry Potter, y la verda habría convenido que hicieran el final en un solo cacho, porque en sí cada mitad de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte alcanzó poco más de dos horas y media, mientras que el de la saga Chafapúsculo no llega ni a las dos horas.
¿CONCLUSION? Va de nuevo: muchos buenos árboles murieron a causa de la publicación de esos libros que vuelven el Maleus Maleficarum un cuento de hadas, y doy gracias al cielo que la publicacion de Sol de Medianoche (que era simplemente hacer un recapitulamiento de los cuatro libros, pero desde la perspectiva de eduardo cullen) se haya detenido por indefinido tiempo. Así que vayan a verla si de verdad no hay nada que hacer, pero literalmente NADA, o si, como yo, los llevan a rastras. Simplemente sientense, cierren los ojos y piensen con todas sus fuerzas en la patria y en las palomitas.
Porque de veras, prefiero mil veces esto:
A tener que volver a ver alguna sola de estas barbaridades >.<
Pero por fortuna tenemos esperanza, y el próximo año nos llegan de primera mano:
SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS; el carismático detective viene a alegrarnos la Navidad (que en Lobolandia parece estarse retrasando por motivos aún desconocidos...) al lado de su fiel Watson, su atrevida Irene y su malvado némesis el profesor Moriarty. Tendremos de todo: explosiones, fugas, golpes, patadas, besos, bailes, empujones, gritos, fanservice para las chicas más desesperadas y lo mejor: Sherlock en un bonito vestido de satín azul marino en combinacion con una linda peluca rubia y rizada.
Y si se quedaron con ganas de acción victoriana, no se preocupen que también llega:
THE RAVEN; un loco maniaco que hace matazón de gente inspirado en los relatos de nuestro mimado demente favorito, o sease Edgar Allan Poe, se las verá muy negras cuando el escritor en persona decida ponerle un "estate quieto". También tenemos de todo: golpes, persecuciones, homicidio, literatura fina, besos, bailes, gritos, momentos de tensión y claro, John Cusack cumpliendo su sueño dorado (o sea, otro sueño aparte de ser coronado Rey de los Unicornios) de disfrazarse de su escritor favorito y llevarse todos los gritos de chicas adolescentes posibles, además de que esta vez compite contra el buen Holmes por las chicas, los premios a "Mejor Hombre de Acción del siglo 19" y... por el corazón de Lobita Nocturna O_o
En fin, ora sí los dejo, ¡¡adiosito!!
Palabras clave de mis desgracias
Crepúsculo,
dolor,
Edgar Allan Poe,
esperanza,
me quiero volver chango,
momento de histeria,
peliculas,
Sherlock Holmes
miércoles, 12 de octubre de 2011
TODAS LAS MUJERES DE EDDIE
En una semana aburridisisisisisima, de esas en que nunca pasa nada (excepto que de seguro ya reprobe el examen de Derecho Romano >.<) me puse a repasar mi ya polvoriento libro de cuentos de Poe y, precisamente porque no había nada mejor que hacer, me puse a hacer cuentas de las mujeres que salían en los relatos y/o poemas, llegando a hacer un conteo de 10 mujeres con gran relevancia. Y he aquí, entonces, la lista de estas damiselas. ¡Gózenla!
(P.D Aunque en el cuento de El Gato Negro se habla de una mujer que ¡oh sorpresa! también muere, no es muy relevante y por eso no la conté).
MORELLA
OCUPACIÓN: Esposa y posible bruja O.o
ESTADO: Muerta (dos veces)
CARACTERÍSTICAS: Nadie sabe porqué el narrador se casó con ella, bueno, ni el esposo lo sabe. Es muy sabionda pero le gustan las artes oscuras, que a la hora que se la jala la calaca usa para atormentar a su esposo, que como se casó con ella sin amarla (y de hecho sin saber ni porqué) se la jura para que se le quite lo bruto.
FORMA DE MUERTE: Se enferma (verán dentro de tres o cuatro relatos más que esto no es novedad en los cuentos de Poe ¬¬) y después muere de nuevo en las cirunstancias más extrañas posibles. Porque sí... reencarnó, ¡y de què manera!
LIGEIA
OCUPACIÓN: Esposa obsesiva-enamorada locamente.
ESTADO: Resucitada (uuuuy que mello!!)
CARACTERÍSTICAS: Mujer bastante bonita de pelo y ojos negros. El marido la quiere con la misma efusividad empalagosa que ella, y como bien se dice, su amor trasciende a la tumba... Ojalá y no o.O
FORMA DE MUERTE: Otra enferma... Pero no se angustien, que luego su viudo se casa con una güerita de ojos azules llamada Rowena que también se muere y Ligeia regresa en su cuerpo en una escena digna de película.
BERENICE
OCUPACIÓN: Futura esposa, afortunadamente sólo se quedó en "futura".
ESTADO: Horrorosamente mueeeeeeeeerta.
CARACTERÍSTICAS: Se iba a matrimoniar con su primo el raro (no, en serio, el tipo era medio raro) pero se enfermó y cayó en estado de catalepsia. Maaaalo...
FORMA DE MUERTE: Pues... ¿cómo se los explico sin que se oiga gacho?... Hmm... Pues llamémoslo "mala cirugía odontológica" y dejémoslo así que de por sí hablar de odontología da miedo, imagínense si les digo que le sacaron los dientes sin anestesia... UPS!!!
LEONORA
OCUPACIÓN: Objeto amoroso del loco de su primastro (o sea primo adoptado).
ESTADO: Muerta pero rondante (o sea como fantasma).
CARACTERÍSTICAS: Ligeramente mensa, tierna, inocente... se muere como a eso de los 15 o 16 años, no me acuerdo bien, y el histérico de su primastro le jura en su tumba que no amará en toda su vida a ninguna otra mujer. Ajá, y yo me chupo el dedo, ¿no?
FORMA DE MUERTE: Adivinen... ¡otra enferma!
ANNABEL LEE
OCUPACIÓN: Ser una niña enfermamente enamorada de un niño. Nada complicado.
ESTADO: Toda muerta.
CARACTERÍSTICAS: Se murió joven (eso se concluye al leer el poema) y el loco de su enamorado gusta de visitar su tumba "en un reino junto al mar" y alucinar que ella está viva.
FORMA DE MUERTE: Desconocida, aunque científicamente hablando se murió de una pulmonía porque el poema menciona que "una oscure nube sopló sobre ella helando y matando su corazón", aunque el necio del narrador insiste que Anabella fue asesinada por los ángeles, "celosos de su amor".
ANÓNIMA DEL RETRATO OVAL:
OCUPACIÓN: Ser la desfaortunada modelo de un pintor... ah sí, y su novia.
ESTADO: Muerta-viva. Muerta en cuerpo, viva en esencia... o mejor dicho, en òleo.
CARACTERÍSTICAS: Su historia se da a conocer una noche de tormenta en que el narrador se halla su misterioso retrato. Odia con letritas mayúsculas y subrayadas el arte, aunque irónicamente su novio es un apasionado pintor.
FORMA DE MUERTE: De nuevo, científicamente hablando pudo ser desnutrición, por las horas que pasaba en la torre con el loco de su novio mientras él la retrataba. Finalmente al acabar éste el retrato ella azota.
MADELINE USHER
OCUPACIÓN: Ser la enferma hermana del enfermo dueño de la famosa Casa de Usher.
ESTADO: Cataléptica-Resucitada-Muerta, en ese orden.
CARACTERÍSTICAS: Ella y su loco hermano Roderick son los últimos de los Usher (no confundir a estos Usher con el cantante de raza negra, hum??), familia que se volvió peor por su costumbre de casarse entre parientes de sangre. Su "resureccion" marca literalmente la caída de la bendita casa.
FORMA DE MUERTE: Desconocida. Ella estaba enferma y entró en estado cataléptico, su hermano la enterró en las catacumbas de su huacal y entonces ella despertó y caminó como momia hasta llegar junto a su hermano, se le cae encima y se muere.
CAMILE L'ESPANAYE
OCUPACIÓN: Hija de familia, bonita y tranquilona.
ESTADO: Muerta y sin retorno.
CARACTERÍSTICAS: Ella y su mamacita linda son las víctimas en el relato policíaco de Los Crímenes de la Calle Morgue. Se tiene tan poca info sobre su vida y tanta sobre su muerte que mejor pasamos al próximo tópico.
FORMA DE MUERTE: Estrangulada por... *AGUAS QUE ES SPOILER* un orangután. Luego el chango va y esconde su cadáver abajo de una chimenea.
MARIE ROGÊT
OCUPACIÓN: Ser la bonita asistente de un perfumista y la próxima víctima en los cuentos policíacos de Poe.
ESTADO: Evidentemente muerta, daaah.
CARACTERÍSICAS: Único personaje 100º basado en alguien real, una chavita llamada Mary Rogers que murió en las mismas circunstancias que nos describen en el cuento, pero Rogers no era perfumista sino cigarrera, no vivía en París sino en Nueva York, y... bueno, con eso nos basta.
FORMA DE MUERTE: Probablemente estrangulada, pero las pruebas forenses vienen a valer gorro porque cuatro días flotando en el Sena no ayuda nada a que se conserven algunos indicios.
PSYCHE ZENOBIA
OCUPACIÓN: Periodista y escritora muy amante de su trabajo.
ESTADO: Indeciso, porque en la vida he escuchado de un muerto que escriba su propio obituario.
CARACTERÍSTICAS: A Zenobia la convencen de escribir un artículo sobre su muerte, dándole las opciones de colgarse con unas ligas, ahogarse con un hueso de pollo o ser mordida por unos perros. Pues buenooooo... :/
FORMA DE MUERTE: Decapitación por un reloj, por raro que eso suene.
Y aquí les añado una onceava chica, llamada...
EVANGELINE
OCUPACIÓN: Completamente desconocida.
ESTADO: Desconocido.
CARACTERÍSTICAS: "Evangeline" es el nombre que Poe le puso a un poema pequeñito que luego insertó en otro más largo. Básicamente el poema habla en tono enfadoso de acatar las reglas de seres que, en su juicio, son despreciables, y alega que llegará el momento en que se harte de ellos. Ahora, aunado al hecho de que este raro poema tenga nombre de mujer... *saca su pipa* deduzco que el poema iba "dirigido" a una mujer ficticia llamada Evangeline que le gustaba pero que las normas sociales los ponían como non gratos.
Bueno, como no tenía nada bueno de lo cuales platicarles, aquí los abandono. Adiosito!!!
(P.D Aunque en el cuento de El Gato Negro se habla de una mujer que ¡oh sorpresa! también muere, no es muy relevante y por eso no la conté).
MORELLA
OCUPACIÓN: Esposa y posible bruja O.o
ESTADO: Muerta (dos veces)
CARACTERÍSTICAS: Nadie sabe porqué el narrador se casó con ella, bueno, ni el esposo lo sabe. Es muy sabionda pero le gustan las artes oscuras, que a la hora que se la jala la calaca usa para atormentar a su esposo, que como se casó con ella sin amarla (y de hecho sin saber ni porqué) se la jura para que se le quite lo bruto.
FORMA DE MUERTE: Se enferma (verán dentro de tres o cuatro relatos más que esto no es novedad en los cuentos de Poe ¬¬) y después muere de nuevo en las cirunstancias más extrañas posibles. Porque sí... reencarnó, ¡y de què manera!
LIGEIA
OCUPACIÓN: Esposa obsesiva-enamorada locamente.
ESTADO: Resucitada (uuuuy que mello!!)
CARACTERÍSTICAS: Mujer bastante bonita de pelo y ojos negros. El marido la quiere con la misma efusividad empalagosa que ella, y como bien se dice, su amor trasciende a la tumba... Ojalá y no o.O
FORMA DE MUERTE: Otra enferma... Pero no se angustien, que luego su viudo se casa con una güerita de ojos azules llamada Rowena que también se muere y Ligeia regresa en su cuerpo en una escena digna de película.
BERENICE
OCUPACIÓN: Futura esposa, afortunadamente sólo se quedó en "futura".
ESTADO: Horrorosamente mueeeeeeeeerta.
CARACTERÍSTICAS: Se iba a matrimoniar con su primo el raro (no, en serio, el tipo era medio raro) pero se enfermó y cayó en estado de catalepsia. Maaaalo...
FORMA DE MUERTE: Pues... ¿cómo se los explico sin que se oiga gacho?... Hmm... Pues llamémoslo "mala cirugía odontológica" y dejémoslo así que de por sí hablar de odontología da miedo, imagínense si les digo que le sacaron los dientes sin anestesia... UPS!!!
LEONORA
OCUPACIÓN: Objeto amoroso del loco de su primastro (o sea primo adoptado).
ESTADO: Muerta pero rondante (o sea como fantasma).
CARACTERÍSTICAS: Ligeramente mensa, tierna, inocente... se muere como a eso de los 15 o 16 años, no me acuerdo bien, y el histérico de su primastro le jura en su tumba que no amará en toda su vida a ninguna otra mujer. Ajá, y yo me chupo el dedo, ¿no?
FORMA DE MUERTE: Adivinen... ¡otra enferma!
ANNABEL LEE
OCUPACIÓN: Ser una niña enfermamente enamorada de un niño. Nada complicado.
ESTADO: Toda muerta.
CARACTERÍSTICAS: Se murió joven (eso se concluye al leer el poema) y el loco de su enamorado gusta de visitar su tumba "en un reino junto al mar" y alucinar que ella está viva.
FORMA DE MUERTE: Desconocida, aunque científicamente hablando se murió de una pulmonía porque el poema menciona que "una oscure nube sopló sobre ella helando y matando su corazón", aunque el necio del narrador insiste que Anabella fue asesinada por los ángeles, "celosos de su amor".
ANÓNIMA DEL RETRATO OVAL:
OCUPACIÓN: Ser la desfaortunada modelo de un pintor... ah sí, y su novia.
ESTADO: Muerta-viva. Muerta en cuerpo, viva en esencia... o mejor dicho, en òleo.
CARACTERÍSTICAS: Su historia se da a conocer una noche de tormenta en que el narrador se halla su misterioso retrato. Odia con letritas mayúsculas y subrayadas el arte, aunque irónicamente su novio es un apasionado pintor.
FORMA DE MUERTE: De nuevo, científicamente hablando pudo ser desnutrición, por las horas que pasaba en la torre con el loco de su novio mientras él la retrataba. Finalmente al acabar éste el retrato ella azota.
MADELINE USHER
OCUPACIÓN: Ser la enferma hermana del enfermo dueño de la famosa Casa de Usher.
ESTADO: Cataléptica-Resucitada-Muerta, en ese orden.
CARACTERÍSTICAS: Ella y su loco hermano Roderick son los últimos de los Usher (no confundir a estos Usher con el cantante de raza negra, hum??), familia que se volvió peor por su costumbre de casarse entre parientes de sangre. Su "resureccion" marca literalmente la caída de la bendita casa.
FORMA DE MUERTE: Desconocida. Ella estaba enferma y entró en estado cataléptico, su hermano la enterró en las catacumbas de su huacal y entonces ella despertó y caminó como momia hasta llegar junto a su hermano, se le cae encima y se muere.
CAMILE L'ESPANAYE
OCUPACIÓN: Hija de familia, bonita y tranquilona.
ESTADO: Muerta y sin retorno.
CARACTERÍSTICAS: Ella y su mamacita linda son las víctimas en el relato policíaco de Los Crímenes de la Calle Morgue. Se tiene tan poca info sobre su vida y tanta sobre su muerte que mejor pasamos al próximo tópico.
FORMA DE MUERTE: Estrangulada por... *AGUAS QUE ES SPOILER* un orangután. Luego el chango va y esconde su cadáver abajo de una chimenea.
MARIE ROGÊT
OCUPACIÓN: Ser la bonita asistente de un perfumista y la próxima víctima en los cuentos policíacos de Poe.
ESTADO: Evidentemente muerta, daaah.
CARACTERÍSICAS: Único personaje 100º basado en alguien real, una chavita llamada Mary Rogers que murió en las mismas circunstancias que nos describen en el cuento, pero Rogers no era perfumista sino cigarrera, no vivía en París sino en Nueva York, y... bueno, con eso nos basta.
FORMA DE MUERTE: Probablemente estrangulada, pero las pruebas forenses vienen a valer gorro porque cuatro días flotando en el Sena no ayuda nada a que se conserven algunos indicios.
PSYCHE ZENOBIA
OCUPACIÓN: Periodista y escritora muy amante de su trabajo.
ESTADO: Indeciso, porque en la vida he escuchado de un muerto que escriba su propio obituario.
CARACTERÍSTICAS: A Zenobia la convencen de escribir un artículo sobre su muerte, dándole las opciones de colgarse con unas ligas, ahogarse con un hueso de pollo o ser mordida por unos perros. Pues buenooooo... :/
FORMA DE MUERTE: Decapitación por un reloj, por raro que eso suene.
Y aquí les añado una onceava chica, llamada...
EVANGELINE
OCUPACIÓN: Completamente desconocida.
ESTADO: Desconocido.
CARACTERÍSTICAS: "Evangeline" es el nombre que Poe le puso a un poema pequeñito que luego insertó en otro más largo. Básicamente el poema habla en tono enfadoso de acatar las reglas de seres que, en su juicio, son despreciables, y alega que llegará el momento en que se harte de ellos. Ahora, aunado al hecho de que este raro poema tenga nombre de mujer... *saca su pipa* deduzco que el poema iba "dirigido" a una mujer ficticia llamada Evangeline que le gustaba pero que las normas sociales los ponían como non gratos.
Bueno, como no tenía nada bueno de lo cuales platicarles, aquí los abandono. Adiosito!!!
Palabras clave de mis desgracias
amor,
cuento,
Edgar Allan Poe,
mujeres,
poemas,
tengo miedo,
terror
viernes, 7 de octubre de 2011
HOY (PERO HACE 162 AÑOS) EDGAR A. POE COLGÓ LOS TENIS
O como traduciríamos: se murió, azotó la res, se fue a cosechar margaritas, se petateó (para los que no son mexicanos, "petatearse" es morirse porque hace muuuuchas décadas atrás a los muertos se les ponía en un petate), se trepó al tren del Más Allá, dio un último tango en París (ah, no, eso es una película), vino a ser peso muerto... En fin, como quieran decirle.ç
Hoy celebramos...
NUNCAMÁS: Celebrarás tú, porque yo... ¡¡se murió mi papaaaaaaaaaaaa!! *sniff sniff*
O__O en fin, les estaba yo diciendo... Celebramos su aniversario luctuoso, porque hace 162 años Poe (o Eddie como le digo yo) dió el "paso de la muerte" en un hospital en Baltimore. Pero como su muerte es y seguirá siendo un misterio total pues nos reduciremos a decir que... pues que en paz descanse.
Sinceramente, pensar que alguien se murió y ni saben porqué ya es frustrante. Mil y un teorías se han barajeado, cada una más loca que la otra y van desde suicidio, homicidio (para algunos la más creíble... incluso yo misma tengo sospechas ¬¬), envenenamiento etílico (o sea se puso hasta las chanclas), rabia (eh... ¿alguien sabe si los cuervos transmiten rabia?), sífilis (ah caray...), fiebre cerebral, neumonía... La opinión más aceptada actualmente es la del delirium tremens, pero la preguntota sigue en pie.
Algunos otros incluso opinan que el día de hoy no es su verdadera fecha de muerte. Pero como en esa época no se había inventado en la imaginación colectiva la posibilidad de una conspiración para desaparecer a alguien (coff coff Michael Jackson coff) pues algunos se van con la exageradamente macabra -y macabramente posible- idea de que a Poecito lo enterraron vivo aún O.o y eso, hasta a mí, me asusta.
Otros tantos juran que su espíritu jamás se fue, que a veces se entretiene en pasearse por su antigua casa en Fordham o en su tumba de Baltimore; excelente para cualquier película de terror, pero malísima para mandar a los de Extranormal a investigar (aunque ahora que lo pienso... un buen sustito no les vendría mal, mujajaja...).
Pues como changos sea o haya sido, recordar a Poe en su aniversario luctuoso es (como diría cierto escritor latinoamericano) "una de las pocas buenas costumbres que le quedan a las personas". Y aprovechando su azote (o azotón, palabra que uso también para decir que alguien se volvió cadáver) hoy les traigo sus más recientes "resurecciones" vía cine o televisión. ¿Liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiist@s?
Entre otros sitios, tenemos a Poe apareciendo espontáneamente en programas de T.V como:
Sabrina la Bruja Adolescente
Edgar & Ellen (en forma de estatua)
Beetlejuice
Tiny Toons
Histeria (de Warnes Bros. donde aparece como antagonista)
También se le menciona en programas de Criminal Minds (no sé porqué...) o en la miniserie de Lenore, la Hermosa Niña Muerta, que es por sí sola un himno al humor negro. Aunque no sea T.V, hay un cómic de Batman en que los dos hacen mancuerna para agarrar una multitud de villanos malos malotototes, y otra de corte cómico que empieza de la manera más rara posible: con Poe cayendo en un torbellino proveniente de... un W.C. También hay un cómic en francés llamado "Octavo Continente, La Última Pesadilla" donde Poe llega a Baltimore perseguido por una marabunta de fantasmas y demonios, donde conoce a una tal Annabel que es señorita de la vida galante y mil salvajías más.
Pero como también influye mucho en la mega pantalla, apareció también, y brevemente, en esa bizarra (y olvidable) película de Monkeybone, montado en una motocicleta (sí... la imagen es medio perturbadora). En otros casos tenemos el mediometraje de "El Gato Negro", con Poe más briago y alucinante que nunca (estelarizando su querida Virginia que... bueno... algún día entenderé porqué se casó con ella :/). Por otro lado tenemos los bodrios, o sease esas películas que mejor hubieran quemado en la primera edición como "El Cuervo" de Ulli Tommel, la cual ya les había mencionado que era (textualmente) una cachetada al público, un escupitajo a la cara a Hollywood, una patada en los bajos a Poe... y quién sabe qué tanto más. Horrible. Irrecomendable a menos que padezcan de goticismo-wannabe (o sea que se sientan góticos pero que no lo sean ni por asomo).
Y por otro lado, están las temáticas decentes, como Twixt, de Francis Ford Coppola (que, como diría Troy McClure, seguramente recordarán de películas exitosas como El Padrino y Drácula de Bram Stoker). Twixt es una historia rara, donde un escritor de tercera llega a un pueblo para "inspirarse", y vaya que le llega la inspiración cuando la muerte de una chica (una tal Jane Poe) lo conecta con una serie de muertes ocurridas años atrás, y como guía fantasma tiene nada menos que a Edgar.
Ignoren por favor a Val Kilmer y concéntrense en el caballero de la linterna sorda y el bigote. ¿Verdad que se parece un montón?
Pero aparte de Twixt, nos llega una película, dirigida por este tipo cuyo nombre no recuerdo, pero que para mayores referencias dirigió la de "V de Venganza", quien se nos aparece con "El Cuervo". No confundir con la cochinada mencionada antes, en esta hay actores de verdad, banda sonora de verdad, trama de verdad y hasta cámaras de video de verdad. Aquí tenemos a Poe (John Cusack, que no tengo idea de quién es) que es perseguido no por fantasmas chocarreros sino por la polecía al acusarlo de una serie de asesinatos que tienen que ver con sus relatos (momento para decir, woooow qué imaginación, qué novedosa trama... SARCASMOOO). Mi crítica personal es que... a lo mejor la iré a ver, A LO MEJOR, porque para empezar Juanito Cusack no me da buena espina así:
Ajá. Según esto ése es Poe. A verrrr.... según yo Poe tenía bigote, no barba a la Tony Stark (o sea Iron Man). Es más, casi juraria que Cusack le pirateó el estilo a Edward Norton en la peli de "El Ilusionista":
Pero bue... aquí les dejo el trailer de "El Cuervo", para que ustedes decidan cómo podría estar y si, acaso, la irían a ver.
http://www.aullidos.com/videos.asp?id_pelicula=5358&VideoID=1908
P.D Si alguien siente que entre El Cuervo y Sherlock Holmes hay cierto "vago parecido"... quizá no andemos tan mal. Yo en lo personal opiné así:
AGUAS QUE ES SPOILER... DEL TRAILER...
LOBITA: (pasan las escenas de asesinato) :O Ese es de Berenice!! Los Crímenes de la Calle Morgue!! El Pozo y el Péndulo...!! LOTERÍA!!
LOBITA: (mientras pasan las escenas de la Polecía) ¬¬ lo cómico es que esto fue real (porque corre la leyenda urbana de que a Poe le echaron una muerta, una tal Mary Rogers que inspiró su cuentito de Marie Roget, y según la poli, "él sabía demasiado del crimen...").
LOBITA: (escena del baile de máscaras) Eh... ¿va a salir la Muerte Roja o qué?
LOBITA: (escena con la sexy chica rubia -para variar es rubia-y el beso a lo Titanic)... y usted, "señorita", quien es??
LOBITA: (escena de persecusión) Esta me cae que se la copiaron a Sherlock Holmes... a ver, Poe, aviéntate de la ventana tú también... ah, ¿no te avientas? buuuuu...
Pues lo dejo a su cariñoso criterio y los abandono, me espera un laaaargo día. Adiosito!!
P.D No, en serio, me espera un largo día, no he hecho mi trabajo de Criminalística :S
Hoy celebramos...
NUNCAMÁS: Celebrarás tú, porque yo... ¡¡se murió mi papaaaaaaaaaaaa!! *sniff sniff*
O__O en fin, les estaba yo diciendo... Celebramos su aniversario luctuoso, porque hace 162 años Poe (o Eddie como le digo yo) dió el "paso de la muerte" en un hospital en Baltimore. Pero como su muerte es y seguirá siendo un misterio total pues nos reduciremos a decir que... pues que en paz descanse.
Sinceramente, pensar que alguien se murió y ni saben porqué ya es frustrante. Mil y un teorías se han barajeado, cada una más loca que la otra y van desde suicidio, homicidio (para algunos la más creíble... incluso yo misma tengo sospechas ¬¬), envenenamiento etílico (o sea se puso hasta las chanclas), rabia (eh... ¿alguien sabe si los cuervos transmiten rabia?), sífilis (ah caray...), fiebre cerebral, neumonía... La opinión más aceptada actualmente es la del delirium tremens, pero la preguntota sigue en pie.
Algunos otros incluso opinan que el día de hoy no es su verdadera fecha de muerte. Pero como en esa época no se había inventado en la imaginación colectiva la posibilidad de una conspiración para desaparecer a alguien (coff coff Michael Jackson coff) pues algunos se van con la exageradamente macabra -y macabramente posible- idea de que a Poecito lo enterraron vivo aún O.o y eso, hasta a mí, me asusta.
Otros tantos juran que su espíritu jamás se fue, que a veces se entretiene en pasearse por su antigua casa en Fordham o en su tumba de Baltimore; excelente para cualquier película de terror, pero malísima para mandar a los de Extranormal a investigar (aunque ahora que lo pienso... un buen sustito no les vendría mal, mujajaja...).
Pues como changos sea o haya sido, recordar a Poe en su aniversario luctuoso es (como diría cierto escritor latinoamericano) "una de las pocas buenas costumbres que le quedan a las personas". Y aprovechando su azote (o azotón, palabra que uso también para decir que alguien se volvió cadáver) hoy les traigo sus más recientes "resurecciones" vía cine o televisión. ¿Liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiist@s?
Entre otros sitios, tenemos a Poe apareciendo espontáneamente en programas de T.V como:
Sabrina la Bruja Adolescente
Edgar & Ellen (en forma de estatua)
Beetlejuice
Tiny Toons
Histeria (de Warnes Bros. donde aparece como antagonista)
También se le menciona en programas de Criminal Minds (no sé porqué...) o en la miniserie de Lenore, la Hermosa Niña Muerta, que es por sí sola un himno al humor negro. Aunque no sea T.V, hay un cómic de Batman en que los dos hacen mancuerna para agarrar una multitud de villanos malos malotototes, y otra de corte cómico que empieza de la manera más rara posible: con Poe cayendo en un torbellino proveniente de... un W.C. También hay un cómic en francés llamado "Octavo Continente, La Última Pesadilla" donde Poe llega a Baltimore perseguido por una marabunta de fantasmas y demonios, donde conoce a una tal Annabel que es señorita de la vida galante y mil salvajías más.
Pero como también influye mucho en la mega pantalla, apareció también, y brevemente, en esa bizarra (y olvidable) película de Monkeybone, montado en una motocicleta (sí... la imagen es medio perturbadora). En otros casos tenemos el mediometraje de "El Gato Negro", con Poe más briago y alucinante que nunca (estelarizando su querida Virginia que... bueno... algún día entenderé porqué se casó con ella :/). Por otro lado tenemos los bodrios, o sease esas películas que mejor hubieran quemado en la primera edición como "El Cuervo" de Ulli Tommel, la cual ya les había mencionado que era (textualmente) una cachetada al público, un escupitajo a la cara a Hollywood, una patada en los bajos a Poe... y quién sabe qué tanto más. Horrible. Irrecomendable a menos que padezcan de goticismo-wannabe (o sea que se sientan góticos pero que no lo sean ni por asomo).
Y por otro lado, están las temáticas decentes, como Twixt, de Francis Ford Coppola (que, como diría Troy McClure, seguramente recordarán de películas exitosas como El Padrino y Drácula de Bram Stoker). Twixt es una historia rara, donde un escritor de tercera llega a un pueblo para "inspirarse", y vaya que le llega la inspiración cuando la muerte de una chica (una tal Jane Poe) lo conecta con una serie de muertes ocurridas años atrás, y como guía fantasma tiene nada menos que a Edgar.
Ignoren por favor a Val Kilmer y concéntrense en el caballero de la linterna sorda y el bigote. ¿Verdad que se parece un montón?
Pero aparte de Twixt, nos llega una película, dirigida por este tipo cuyo nombre no recuerdo, pero que para mayores referencias dirigió la de "V de Venganza", quien se nos aparece con "El Cuervo". No confundir con la cochinada mencionada antes, en esta hay actores de verdad, banda sonora de verdad, trama de verdad y hasta cámaras de video de verdad. Aquí tenemos a Poe (John Cusack, que no tengo idea de quién es) que es perseguido no por fantasmas chocarreros sino por la polecía al acusarlo de una serie de asesinatos que tienen que ver con sus relatos (momento para decir, woooow qué imaginación, qué novedosa trama... SARCASMOOO). Mi crítica personal es que... a lo mejor la iré a ver, A LO MEJOR, porque para empezar Juanito Cusack no me da buena espina así:
Ajá. Según esto ése es Poe. A verrrr.... según yo Poe tenía bigote, no barba a la Tony Stark (o sea Iron Man). Es más, casi juraria que Cusack le pirateó el estilo a Edward Norton en la peli de "El Ilusionista":
Pero bue... aquí les dejo el trailer de "El Cuervo", para que ustedes decidan cómo podría estar y si, acaso, la irían a ver.
http://www.aullidos.com/videos.asp?id_pelicula=5358&VideoID=1908
P.D Si alguien siente que entre El Cuervo y Sherlock Holmes hay cierto "vago parecido"... quizá no andemos tan mal. Yo en lo personal opiné así:
AGUAS QUE ES SPOILER... DEL TRAILER...
LOBITA: (pasan las escenas de asesinato) :O Ese es de Berenice!! Los Crímenes de la Calle Morgue!! El Pozo y el Péndulo...!! LOTERÍA!!
LOBITA: (mientras pasan las escenas de la Polecía) ¬¬ lo cómico es que esto fue real (porque corre la leyenda urbana de que a Poe le echaron una muerta, una tal Mary Rogers que inspiró su cuentito de Marie Roget, y según la poli, "él sabía demasiado del crimen...").
LOBITA: (escena del baile de máscaras) Eh... ¿va a salir la Muerte Roja o qué?
LOBITA: (escena con la sexy chica rubia -para variar es rubia-y el beso a lo Titanic)... y usted, "señorita", quien es??
LOBITA: (escena de persecusión) Esta me cae que se la copiaron a Sherlock Holmes... a ver, Poe, aviéntate de la ventana tú también... ah, ¿no te avientas? buuuuu...
Pues lo dejo a su cariñoso criterio y los abandono, me espera un laaaargo día. Adiosito!!
P.D No, en serio, me espera un largo día, no he hecho mi trabajo de Criminalística :S
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domingo, 11 de septiembre de 2011
LA RONDA DEL CUERVO
Come little children
I'll take thee away,
into a land of enchantment
Come little children
The time's come to play
Here in my garden of shadows...
Come Little Children (autor desconocido)
LA RONDA DEL CUERVO (CUENTO).
I'll take thee away,
into a land of enchantment
Come little children
The time's come to play
Here in my garden of shadows...
Come Little Children (autor desconocido)
LA RONDA DEL CUERVO (CUENTO).
En el parque alguien había construído una arboleda, al centro de todo, un lugar donde sólo crecían los árboles y los arbustos de frutos rojos. Al centro de la arboleda, que parecía un laberinto, alguien colocó un minúsculo kiosko, rodeado por plantas trepadoras que en tiempos de otoño se adornaba con bellas flores rojizas.
A los adultos no les gustaba que jugáramos ahí. Les daba miedo el "pequeño bosque", creían que nos perderíamos o nos lastimaríamos. Pero los niños son tercos, a ellos no les asusta nada. Cuando somos pequeños nuestra mente está libre de muchas ataduras sociales que nos dicen dónde hay que estar y dónde no hay que estar. Por eso los niños entraban a jugar al pequeño bosque.
Dentro, los niños se desperdigaban entre los árboles, trepando a sus ramas lejos de la mirada vigilante de los adultos; las niñas jugaban en los arbustos, recolectando en sus bonitas faldas bordadas las frutas rojizas. Y cuando las correrías de los varones y las labores de las damitas finalizaban, todos a uno corrían al kiosko, donde jugaban diversos juegos de niños que se conocen desde hace cien años.
A veces los niños pelean, eso es algo normal. Discuten sobre sus juguetes, y pelean por saber quién es el más fuerte, o la más linda, o el más valeroso. Para probar el valor, había un juego que a todos les gustaba llevar a cabo ésas tardes frías de octubre, ahí en el kiosko solitario y apenas acariciado por las brisas. Era una ronda que cantaban con voces inocentes tomados de las manos. La llamaban "La Ronda del Cuervo".
A mí no me gustaba esa ronda, a pesar de que su origen era por entero inocente, viniendo de la idea que tienen los niños sobre lo que es aterrador. Pero yo no quería jugar nunca con ellos, y volvía siempre corriendo al lado de mis progenitores, temiendo volver a ver cómo, ante la ronda alegre, pasaban los eventos que siempre ocurrían en el kiosko, en el bosque, en el parque.
Los niños y las niñas por igual entraban al pequeño kiosko, se tomaban las manos y dando alegres vueltas, cantaban con sus vocecitas tiernas y libres de la maldad humana:
"Si a la noche has de temer
Nada aquí debes hacer
Vete y duerme en tu cunita
Antes de al Cuervo ver,
Corre, corre, sin dudar
Porque el Cuervo va allá
Con su gato llegará
Y un buen susto te dará".
El Cuervo. Siempre el Cuervo. Aquél indefenso pajarito que los niños tenían como el monstruo más grande y terrible tenía una razón de ser, de existir en sus mentes en la forma de un miedo real y tangible, un monstruo de mayores dimensiones que el patético Coco o el hombre del saco. Todo comenzó con una obra de teatro el octubre de dos años atrás, y a partir de ello, el Cuervo, ese pájaro de plumas negras, se convirtió en el símbolo del horror para nosotros, los niñitos juguetones de la calle.
Pero yo no quería cantar con ellos. Aunque me llamaran gallina, yo les gritaba:
-¡Gallina, gallina, y mil veces gallina! ¡Pero yo no jugaré a la Ronda del Cuervo con ustedes ni con nadie!
Yo le tenía miedo al Cuervo. Yo lo conocía mejor que ellos. Mis padres... ellos tuvieron la culpa. Ellos lo leían en voz alta por las noches, noches de tormenta y noches de soledad, cuando yo, que no podía dormir, lograba escucharlos. Y el Cuervo hablaba con voz pausada y me erizaba la piel de puro miedo, cuando se elevaba de entre el papel y las letras impresas y platicaba sobre cadáveres, sobre gatos negros, sobre locos, sobre demonios, sobre mujeres misteriosas... Yo le tenía miedo al Cuervo, y jugar su ronda era para mí como la muerte prematura. Como el entierro prematuro.
Y los niños jugaban la ronda como si nada, y la jugaban hasta que el efecto esperado sucedía: de pronto, se alzaba el viento, fuerte, terrible, y agitaba los cabellos de los niños y las faldas de las niñas; entonces todos huían despavoridos, escondiéndose entre los árboles, mordiéndose los labios, llorando en silencio. Y entonces veíamos a los cuervos que vivían en los árboles del parque, y los pájaros asomaban sus feas cabezas y volaban sobre nosotros, graznando con todas sus fuerzas y enloqueciéndonos de temor. Pero luego, el viento cesaba de soplar, los cuervos volvían a sus nidos, y los niños y las niñas que habían sido lo suficientemente valientes volvían al kiosko a reírse y jugar alguna otra cosa.
Jugué una vez, y ese dìa el viento sopló sobre nosotros con tal fuerza que enloqueció a los cuervos antes de escuchar nuestros gritos, y se abalanzaron sobre nuestras cabezas, haciendo que las niñas dejaran rodar por todo el suelo sus frutos rojos, que los horribles animales comían sin dilación. Pero yo, que tuve mala suerte, corrí y caí sobre un montón de bayas rojas, y los cuervos volaron hacia mí, graznando con sus feos picos abiertos de par en par y buscando a mi alrededor su preciado tesoro. Por eso los niños creían que yo no quería jugar, porque los inocentes pájaros me habían atacado, pero no era por eso. Yo no le tenía miedo a los cuervos, yo le tenía miedo al Cuervo.
Pero resultó que un día de octubre, los niños entraron al kiosko a jugar, y cuando alguien propuso jugar su ronda, porque hacía más de un mes que no la cantaban, me obligaron a tomar la mano de mis amiguitos y cantar con ellos sus versos que me llenaban de temor. Y entonces, cuando pronunciamos la última frase, mis rodillas temblaban espectantes, y entonces el viento se alzó. Los niños ya no gritaban, ahora reían gustosos con su viento amigo y se desperdigaban por todos lados, correteando a los cuervos para hacerlos rabiar.
Yo corrí con todas mis fuerzas, huyendo de los graznidos de los cuervos, internándome en lugares del bosque donde ninguno de nosotros había estado. Y mi horror no conoció límites al ver cómo, además de los cuervos latosos, me seguía ahora un grupo nutrido de gatos, cuyo líder era de color negro con ojos amarillos que destellaban en las sombras del pequeño bosque, cada vez más denso y solitario. Corrí, corrí por mi vida y por mi alma, salté arbustos y setos, pisé hongos y hiedras, atravesé telarañas y, por fin, con las fuerzas agotadas, resbalé por el último tramo de tierra verde, y di de bruces con un lugar, un par de metros más abajo, apenas cubierto por maleza y lleno de árboles marchitos.
Me di la vuelta. Los cuervos ya no me seguían, y tampoco los gatos; el problema es que ahora estaba sola, en medio de la nada.
Me puse de pie, mirando a mi alrededor. Una densa niebla rodeaba aquél espacio abandonado, apenas cubierto por tumbas antiguas y medio destrozadas que le daban al paisaje una apariencia aún más lamentable; la luz que se filtraba por entre las ramas de los árboles no era más que una luz pálida y desprovista de la alegría del parque. Estaba, pues, yo sola en medio de un mundo bizarro, lleno de sombras y de frio, donde la muerte imperaba. Donde hasta el Cuervo podría vivir.
Lloré, limpiándome las lágrimas con las manos llenas de tierra, sin importarme que mi vestido estaba sucio y roto, que me había raspado una rodilla, que mi pelo era un desastre. Lloré porque mi cobardía me había arrastrado hasta mis pesadillas más oscuras.
Entonces, cuando más fuerte lloraba llamando desde el fondo de mi corazón a mis padres, apareció aquél hombre vestido todo de negro, con una graciosa corbata de moño negra y su bastón, con su gato a los pies y su cuervo en el hombro, que mirándome afligido preguntó tiernamente:
-¿Qué tienes, mi niña?
Balbuceé que me había raspado una rodilla y que me había perdido. El hombre se arrodilló a mi lado y revisó mi rodilla. Dio un chasquido con la lengua y musitó:
-No, no, yo no puedo hacer mucho ahora. Tranquilizaos, que os llevaré con tu familia. Pero mira, criatura, ¡qué sucio traes tu vestidito! Te has caído de muy alto, ¿no?
-Sí, señor.
-¿Porqué caiste?
-Me perseguían?
-¿Quién?
-Los cuervos y los gatos.
-Mírame. -pidió el hombre, tomando mi rostro en su blanca mano. Lo miré. Reconocí en su faz pálida, sus ojos rodeados por ojeras y su torcido bigote al Cuervo que me asustaba tanto. Lloré más y llamé a mi mamá y a mi papá. El hombre sacó un pañuelo blanco de su bolsillo y dijo:
-No lloréis más, dulce criatura, o te ensuciarás más la cara. Venid. -me tomó de un brazo con mucha delicadeza y me limpió la cara con el pañuelo. -Mas de veras que lamento no traer algún vestido para prestaros, porque este que traes está cubierto de lodo. ¿Habéis caído a la zanja del cementerio?
-Creo que sí. -dije.
El hombre sonrió. Su gato se enroscó en mis tobillos, ronroneando, y el hombre la acarició la cabeza con dulzura.
-Vamos, niñita, venid conmigo. Os devolveré a los brazos de vuestra madre.
-Pero... señor... -balbuceé. -No sé cómo volver. Me he perdido.
-Pero yo sabré cómo volver. Venid, dulce damita, no os preocupéis por nada, no os haré daño, ¿bien? ¿Estáis lista? Pues en marcha.
El cuervo en su hombro tomó vuelo y lo seguimos. El hombre me condujo de la mano por un lado del cementerio donde algunos árboles se cubrían con pequeñas flores blancas; ahí, unas escaleritas de madera graciosamente decoradas por el pasto verde y los hongos de capucha roja nos llevaron zanja arriba, mientras el gato caminaba a nuestro lado con la cabecita y la colita graciosamente levantados. Yo tambaleé por culpa de mi rodilla lastimada, y el hombre se inclinó para tomar otro pañuelo y anudarlo alrededor de mi herida, y seguimos por un camino que parecía provenir de un sueño. Los árboles se inclinaban, uniendo sus copas, y a nuestro alrededor había unos pequeños faroles solitarios con luz azulada; el gato se echó de pronto a perseguir unas mariposas de colores imposibles que rondaban a nuestro alrededor. Y el hombre sonreía tranquilamente, mientras yo, tomada de su mano, no paraba de mirar, sorprendida, aquél lugar de fantasía. Entonces oí un canturreo suave y angelical, pero que con una nota macabra me hizo temblar al principio.
-No os asustéis, mi niña. -me dijo el hombre. -No es más que el viento que susurra en los sauces. Mirad, falta poco.
Era cierto. Poco a poco, los faroles eran cada vez menos, y las mariposas se apartaban de nuestro lado, al tiempo que una luz blanca, más grande, caía sobre nosotros entre las copas de los árboles. Había anochecido ya, y sobre la luz de la luna dorada cruzaba el cuervo, que parecía bailar un lento vals sobre nuestras cabezas. Me sentí cansada, y dos veces tropecé por culpa del agotamiento. El hombre me alzó en brazos y me llevó medio dormida hasta el final de la arboleda.
-Ya estáis en casa de nuevo. -anunció, depositándome sobre el suelo, junto a un cerezo que se mecía al ritmo de alguna dulce canción del viento. -Aquí debéis quedaros, para que vuestros padres puedan encontraros, ¿habéis comprendido, mi niña?
-No me dejes. -pedí, sintiendo deseos de llorar.
-No te estoy abandonando para siempre, mi niñita. Podreís buscarme en las páginas que tanto habéis temido, hasta esta noche que has podido ver que, más allá de mis pesadillas, existió también un alma inocente que, como tú, sólo ha buscado la dicha y la paz. Dormid ahora, pequeñita. -me dijo. -Dormid en paz, y cuando despertéis estarás de vuelta en vuestro hogar.
-¿Es esto un sueño? -pregunté, mientras el hombre acariciaba mi frente.
-Mi niña, todo lo que vemos o parecemos no es sino un sueño dentro de un sueño. -susurró, y caí en un profundo sueño.
Me despertaron las voces de mis padres, que estuvieron buscándome largamente y al hallarme me abrazaron como nunca. Lloraron los dos, lloré yo también, y miré atrás. La bella arboleda de sauces y mariposas ya no estaba, solo quedaba el sauce bajo el cual me había dormido, y un extenso pedazo de bosque que conducía al kiosko.
Desde ese día, los adultos ya no querían que jugáramos en el kiosko, y ordenaron al Gobierno quitar el bosquecillo, dejando descubierto el jardín de arbustos con frutos rojos y, por alguna razón, una fila de tumbas abandonadas, que llenó de temor a los padres y llenó de curiosidad a los pequeños.
Ya no cantaron la Ronda del Cuervo, porque ya no les divertía. Yo tampoco la canté, porque no me parecía una letra lo suficientemente lista, y los niños se ponían a jugar entre las tumbas, ahí donde los adultos no podían cuidarnos, y yo me sentaba en el borde del precipicio a cantar:
Ven, lindo cuervo
Vamos a jugar
Juntos bailando en el sauce
Ven, dulce cuervo
Vamos a soñar
Y juntos siempre cantando...
FIN
NOTA: Aquí las canciones que inspiraron el cuento (o sea las canciones que estaba oyendo cuando lo escribí).
The Inquisition Symphony -Apocalyptica
Come Little Children -Hocus Pocus
Music Box -Silent Hill 2
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jueves, 14 de abril de 2011
LA CARA DEL MIEDO.... (y la cara de mi madre cuando llegué a casa con el libro)
Recordarán, queridos Hartitos, que no hace ni dos post atrás les hablé de cómo mis encantadoras babas escurrieron en el aparador de una librería cuando me topé con un libro llamado La Cara del Miedo, de Nikolaj Frobenius, que pese a tener tooooooooooooooooda la pinta de un Best -Séller me atrajo con la carita de "quiéreme mucho" de Poe en la portada (debilidad de mujer, ya saben).

Total que, para coneguirlo, debí seguir una espantosa línea de calvario para que el banco (¡mugre banco!) se cayera con MI dinero recaudado por años (ajajajaja... ¬¬) de labor intensa y que me retenía con la siguiente línea:
BANCO 1: Sin identificación no te damos dinero
LOBITA: Pero aquí la traigo!! (enseña la credencial de estudiante).
BANCO 1: Hmm... sin el contrato no te podemos dar el dinero.
LOBITA: ¬¬
Ok, ese fue mi Intento de Sacar Dinero Número 1. El Intento de Sacar Dinero Número Dos fue:
BANCO 2: ¿Tienes tu...?
LOBITA: ¿Identificación y contrato? ¡Sí! (presumo públicamente mi contrato y mi credencial del IFE, que por fin logré sacar pese a lo que me ocurrió con el señor ése con cara de amargado que no quiso hacerme el trámite)
BANCO 2: ¡Muy bien! (inserte voz de presentador de concurso chafa), sólo necesitamos la autorización del gerente.
Quince minutos muertos esperando a que el gerente me pueda atender. Otros cinco minutos de largo blah blah blah burocrático y por fin, me dan la autorización. ¡Aleluya! Pero...
BANCO 2: Hmm... qué raro, tu cuenta aparece como "inactiva". ¿No tienes la tarjeta de débito?
LOBITA: Ehhhhh...
La verdad sí la tenía, pero jamás la activé. Así que, de nuevo, me dijeron que muchas gracias por participar y me fui.
Pero dice el dicho que la tercera es la vencida y si no, no hay quinto malo, así que al día siguiente, fui hasta el corazón mismo de Lobolandia, en parte para hacer tarea, en parte para ver si pegaba mi chicle en mi Intento de Sacar Dinero Número 3.
Llegué, el banco estaba cerrado pero no así los cajeros, metí la tarjeta y... me la denegó. Métela otra vez... denegada. Métela de nuevo con todo el amor del mundo y como si tu vida dependiera de ello y... ¡aceptada! 500 pelucones en efectivo, rapidito y calentitos en mis manos.
Ya dueña del borrego, hice mi tarea y corrí como desaforada a la librería (no fuera a ser qe un alma negra me robara MI libro, comprándolo con tarjeta de crédito y vistiendo como fresa wannabe, mi peor pesadilla), y cuando lo pesé entre mis manos, sonreí. Era mío, todo mío.
Y ahora, lo verdaderamente importante.
Nuncamás: ¡Gracias a Dios! ¿Porqué diario das tantas largas?
Ah, muérete.
Ya lo leí (si, fue rápido). Es ligero, sencillo de entender, y para ser un Best -Séller, sinceramente es muy bueno, muy pero que muy bueno. No viola el vampirismo como coff coff Crepúsculo coff, ni ofende mi inteligencia como coff coff Ghostgirl coff, ni mete temas adolescentes de amores babosos como... bueno, como el 70% de los best -séllers, al contrario: la atmósfera es tan tangible como si estuvieras ahí, entadit@ con cara de inocente paloma al lado de un Edgar Allan Poe más humano, loquito y tierno que nunca (a las 40 páginas cualquiera desea acariciarlo detrás de las orejas y arroparlo, créanme) y un Griwold más amargado y gay que el Salieri de Amadeus.
Nuncamás: Espera, Salieri no parecía gay en la película.
Pues quizá él no, pero Griswold sí, porque el libro nos ofrece escenas memorables como:
* Intento número uno de Griswold de querer besar a Poe.
*Intento número dos ídem
* Sueño gráfico del beso jamás concretado en la vida real.
* Otro sueño gráfico de Griswold donde, como muchos hombres sueñan en sus peores pesadillas, está des-nu-do con Poe haciendo cara de "¿WTF?"
* Y, ya entrados en gastos, a Griswold imaginando a Poe usando el camisón de su esposa.
Pero lejos del contexto a lo Brokeback Mountain del pobre Rufus G, nos encontramos con una novela biográfica preciosamente llevada, introduciendo sutilmente una trama secundaria y totalmente imaginaria, donde un misterioso y raro sujeto sigue como alma en pena a Poe dejando tras de sí un rastro de sangre que por poco le cuesta el pellejo al escritor. El final, más desolador de lo imaginado, nos deja a mi parecer una imagen dantesca, y como obviamente no voy a contarles el final (ya saben lo maldita que soy) solo puedo decir que...
¡EXIJO QUE LA CARA DEL MIEDO SEA LLEVADA A LA PANTALLA GRANDE! (de preferencia con Robert Downey Jr como Poe, Natalie Portman como Sissy, y para no variarle, propongo a Daniel Day -Lewis como Griswold).
Y por último, y hablando de todo este tema, quisiera preguntarles si algun@ de ustedes ha oído hablar del cómic "Octavo Continente". Me interesa un chorrototonal leerlo, pero no lo hallo en ningún sitio, sólo tres o cuatro páginas del cómic y todas, ovbio, en francés, su idioma original. Si lo hallan entero, pásenme el link, no importa que esté en francés, total, con mi nuevo diccionario virtual (menos chafa que el traductor de Google) lo puedo traducir.




En cuanto al libro... Lobita le da un 10 de calificación. Le iba a bajar puntos por ser un mugre Best -Séller, pero me ha tomado la melancolía de Sissy y su primer beso, y el lamentable suspiro final de Edgar: "Que Dios ayude a mi pobre alma".
(Por cierto, esa frase se me escapó hoy cuando saqué una baja calificación).
¡Chao!
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sábado, 2 de abril de 2011
ENTRE POETAS BORRACHOS Y NIÑAS TRANSTORNADAS ME VEAN...
Se supone que haría una votación mental para elegir el tema de hoy, pero como los dos me resultaron muy relevantes les contaré qué me pasó esta vez.
La primera parte PROMETIDO que será rapidísima, porque jamás, con tanto Internete y tanta pronografía y violencia suelta por ahí había encontrado algo tan aberrante. Remito a ése profe del que les hablé en el post de "Cuando no necesitábamos tanta información" para que se den una idea.
Resulta que por cuestiones académicas tuve que hacer un cortometraje si, claro, deseo pasar el parcial, y total que entre una cosa y otra las de mi equipo eligieron los espinosos temas de la anorexia y la bulimia. Total que en el proceso salieron dos nombres que yo no conocía, y que ahora conozco demasiado bien ¬¬ Ana y Mía.
Nuncamás: Hay mucha gente con ese nombre, ¿qué tiene de raro?
¬¬ cuervo menso, ¡¿no entendiste?!
Bueno, para los que andan en el limbo como yo, debo decirles que estas Ana y Mía no son personas reales, sino los eufemismos con los que las jóvenes denominan a la anorexia y a la bulimia respectivamente. Pero ¡nooooooooooo! aquí no acaba eso. Ayer, para ampliar mi exquisita información (cosa que por supuesto me provocó pesadillas por la noche) me metí a nadar en el océano informático de Google y encontré no una, ni dos, sino MILES de páginas dedicadas a hablar de este simpático par, pero no hablar con el eterno mar de información sobre los espantosos males que causan, sino A FAVOR. Sí, hay muchachas en todas partes del mundo que se saben enfermas de alguno de estos transtornos, y no solo lo divulgan, sino que ¡les encanta! No hallan ningún mal en matarse de hambre o meterse mil productos peligrosos en el cuerpo con tal de ser "princesas", y hablan de las enfermedades como si fueran sus mejores amigas. No es todo, tienen un día oficial para celebrar la anorexia y la bulimia, y están a favor total del autodaño, o sea, de cortarse y herirse porque (según estas) eso las ayuda con el autocontrol. ¬¬ sí claro, y yo soy Yasuri Yamileth ¿no?
Lo más triste es que estas muchachas son conscientes de lo que hacen, admiten que tienen una enfermedad, pero en vez de pedir ayuda alimentan (ah, qué irónico) su mal e incitan a otras a seguirlo. ¡Qué loco!
Pero bueno, pasemos a temas más alegres.
Nuncamás: ¿Hay algo en este blog que sea alegre?
Sí, el helado de chocolate y los cachorritos.
Pero bueno, eso está fuera de discusión. Lo que haré es hablarles acerca de... sí, de Poe otra vez, pero en esta ocasión no como fan desquiciada maniática, sino como simple crítica literaria (el trabajo más triste del mundo para mí) y para recomendarles algo de lectura.
Lo primero es hablarles de un... un... aaaay, me duele admitirlo, pero sí, les hablaré de un Best -Séller.
*sonido de grillos*
Sí, leí un Best -Séller, ¿Y QUEEEEEEEEEEEEEEE? Bueno, en realidad solo leí las primeras 35 páginas pero da igual.
Hablo del libro de La Cara del Miedo, de Nikolaj Frobenius, que para quienes no lo ubican, es un escritor que entre otros trabajitos, hizo el guión de la peli "Insomnia" con Al Pacino y Robin Williams. Bueno, el librito guarda cierto parecido con la película de "Amadeus", pues nos habla de un Rufus Griswold que, años después de la muerte de Poe, se desquicia de culpa y sufrimiento y pasa sus últimos días de vida tratando de destruír la reputación del escritor, pero al final, su demencia le gana y muere trágicamente. Aquí inica un largo flashback que nos habla de un Poe como nunca lo hemos visto (más humano, diría yo), un Girswold amargado y santurrón y un asesino peculiar, que por cierto es el colado en esta historia, o el famoso OC (Original Character, o Personaje Original) que normalmente se pasea en los fanfics. El asesino tiene una peculiaridad algo obvia: sus crímenes se basan en cuentos de Poe, por lo que son sangrientos, macabros y crueles. (Pausa para que mi lado sadomasoquista diga "yupi!!").
Hablo del libro de La Cara del Miedo, de Nikolaj Frobenius, que para quienes no lo ubican, es un escritor que entre otros trabajitos, hizo el guión de la peli "Insomnia" con Al Pacino y Robin Williams. Bueno, el librito guarda cierto parecido con la película de "Amadeus", pues nos habla de un Rufus Griswold que, años después de la muerte de Poe, se desquicia de culpa y sufrimiento y pasa sus últimos días de vida tratando de destruír la reputación del escritor, pero al final, su demencia le gana y muere trágicamente. Aquí inica un largo flashback que nos habla de un Poe como nunca lo hemos visto (más humano, diría yo), un Girswold amargado y santurrón y un asesino peculiar, que por cierto es el colado en esta historia, o el famoso OC (Original Character, o Personaje Original) que normalmente se pasea en los fanfics. El asesino tiene una peculiaridad algo obvia: sus crímenes se basan en cuentos de Poe, por lo que son sangrientos, macabros y crueles. (Pausa para que mi lado sadomasoquista diga "yupi!!").Bueno, básicamente el libro trata de la turbuenta relación Poe-Griwold, al mejor estilo Mozart-Salieri pero con un trasfondo medio gay (en la vida real, Griswold tuvo un "amiguito" en su juventud, en el libro da una señales de enamoramiento con Edgar que... wooow...ni Secreto en la Montaña era tan intenso), aunque el escritor en turno no le da bola ni nada parecido. En fin... me quedé picada porque en TODO internetelandia no hallé un solo sitio que ofreciera el librito completo sin comprarlo a un precio nada módico.
Ahora pasemos a libros más decentes (por favor...). Les recomiendo ampliamente leer el libro de Poe de la colección AutoreSelectos (así se llama, no lo escribí mal), claro, si lo encuentran, porque por lo pronto en todas las Gonvill de Lobolandia ya se agotó, y tuve suerte de comprarme el último ejemplar de la Plaza en diciembre (si no... no sé qué habría sido de mí... ok, basta de drama).
El libro tiene sus obras completas, o por lo menos, sus obras narrativas sin contar El Cuervo, que todos sabemos bien que es un poema. Si quieren hallar la poesía van a tener que buscar en... sí, aquí. Si quieren puedo subirselos, pero será otro día... Lo importante es que ahí vienen tooooooooodos sus escritos, desde los conocidísimos relatos de terror hasta las obras menos populares pero igualmente increíbles, entre las que me gusta destacar Metzergestein, que habla de dos feudos peleados que por cuestiones casi sobrenaturales finalizan su batalla por la desición de... un caballo; y también amé El Ángel de lo Singular, tan terriblemente divertida que me eché a llorar de risa mientras lo leía. De este mismo estilo está El Aliento Perdido, Bon-Bon y Nunca Apuestes tu Cabeza al Diablo. Tenemos a las famosísimas misteriosas mujeres de Poe, Eleonora, Morella, Ligeia y Berenice, algunos cuentitos de ciencia ficción que sigo sin entender porque parecen hablar de... ¡extraterrestres! (pregunta: ¿en esa época ya se creía la existencia de seres en otros lados del universo?), otros dos alegres aunque un poco pesados cuentitos sobre globos aerostáticos (¡chúpatea esa, Julio Verne! se te adelantaron) y algunos relatos muy curiosos que reflejan su gran gusto por el sarcasmo y la sátira (en resumen... habría sido un buen esposo para mí...aaah), como el de El Hombre de Negocios, X en un Suelto y El Arte del Timo, joyas poco apreciadas de nuestro querido Edgar.
El libro tiene sus obras completas, o por lo menos, sus obras narrativas sin contar El Cuervo, que todos sabemos bien que es un poema. Si quieren hallar la poesía van a tener que buscar en... sí, aquí. Si quieren puedo subirselos, pero será otro día... Lo importante es que ahí vienen tooooooooodos sus escritos, desde los conocidísimos relatos de terror hasta las obras menos populares pero igualmente increíbles, entre las que me gusta destacar Metzergestein, que habla de dos feudos peleados que por cuestiones casi sobrenaturales finalizan su batalla por la desición de... un caballo; y también amé El Ángel de lo Singular, tan terriblemente divertida que me eché a llorar de risa mientras lo leía. De este mismo estilo está El Aliento Perdido, Bon-Bon y Nunca Apuestes tu Cabeza al Diablo. Tenemos a las famosísimas misteriosas mujeres de Poe, Eleonora, Morella, Ligeia y Berenice, algunos cuentitos de ciencia ficción que sigo sin entender porque parecen hablar de... ¡extraterrestres! (pregunta: ¿en esa época ya se creía la existencia de seres en otros lados del universo?), otros dos alegres aunque un poco pesados cuentitos sobre globos aerostáticos (¡chúpatea esa, Julio Verne! se te adelantaron) y algunos relatos muy curiosos que reflejan su gran gusto por el sarcasmo y la sátira (en resumen... habría sido un buen esposo para mí...aaah), como el de El Hombre de Negocios, X en un Suelto y El Arte del Timo, joyas poco apreciadas de nuestro querido Edgar.Pero, se los advierto: no crean que porque ya se acabaron los "relatos de terror" no pueden aparecerles algunas siniestras sorpresitas. Su humor era humor negro, y algunos cuentos tienen un trasfondo truculento no apto para sensibles. Destaco, claro, el cuento final: El Misterio del Coronel, que parece tener el mismo tono ligero y amable de algunos relatos finales pero... el final es... bueno... Prefiero no decirles, que los tome por sorpresa >:)
Así que esa fue mi crítica del día de hoy, esperando que lean y se la pasen bien porque... ¡¡ya vienen las vacaciones de nuevo!! Adiosito.
lunes, 28 de marzo de 2011
CUENTO DE TERROOOOOOOOOOOOR...
... Y fíjense ustedes que Mr. Hyde me dio una buena idea: a la primera persona que nombre correctamente los cuentos que están entremezclados en esta historia, se ganará... un premio sorpresa ^^ ahí les va!! EL ESPEJO DE AMELIA Nunca existieron los días en que hubieras podido amarme; pero aquella a quien en vida aborreciste, será adorada por ti en la muerte. MORELLA, Edgar Allan Poe Haber tenido que heredar la casa de su bisabuela resultó en uno de los menos memorables de sus recuerdos, pues la última vez que había estado ahí, cuando su abuela aún vivía, el edificio de aspecto adinerado y soberbio, pero siniestro, presentaba una fachada verdaderamente macabra que le ponía los pelos de punta. Lo peor era haber tenido que pasar la noche ahí, atormentada por los gemidos y sollozos provenientes del piso de abajo, el día que su abuela se murió. Pasó toda la noche encerrada en una de las amplias habitaciones, ricamente amueblada como se acostumbraba hacerlo dos siglos atrás en las casas de los ricos, de los nobles; acompañada solamente por el susurro del viento en el exterior que arrastraba las hojas que cruelmente le arrancaba a los jóvenes castaños, a los vigorosos robles, a las inocentes jacarandas, y el mirar helado de los daguerrotipos que aún colgaban, inmóviles, en las paredes tapizadas. Uno nunca juraría que la casa hubiera sentido el paso del tiempo, pues sus tapices, sus suelos, sus alfombras y sus numerosos adornos provenientes de quién sabe cuántas culturas y mundos resplandecían con la sutileza femenina, por decirlo de cierto modo, tan imponentes como el primer día que fueron colocados, allá por el año de 1848. Ese año fue de gran devastación para la patria. Los americanos acababan de quebrar la parte norte del país, llevándose consigo todo lo que se extendía hasta el río Bravo y pagando por ello una miseria que al menos aseguraba al territorio superviviente la posibilidad de seguir existiendo de manera independiente; lo peor estaba, naturalmente, por venir, con la intervención francesa y las guerras internas, pero por el momento, lo que más le angustiaba a los mexicanos era la violenta pérdida de sus tropas, su territorio y hasta sus vidas propias. Fue por eso que era imposible creer, entre tanto cogollo de gente indignada y atemorizada por la siempre latente amenaza de una segunda entrada del ejército estadounidense, que alguien se atreviera tan tranquilamente a cruzar de un terreno enemigo al otro sin darle importancia a lo perdido ni a lo sufrido. Esta personalidad era nada menos que Amelia Quevedo, una mujer de riquezas que habíase casado con un pobre diablo colmado de dinero en los Estados Unidos; había vuelto viuda, sin hijo alguno y con un verdadero tesoro de joyas y oro, a establecerse en su vieja ciudad por la nostalgia que sentía por su patria, o quizá, porque allá en territorio de habla inglesa no le quedaba nada más. Decían las malas lenguas que ella sola habría acabado con las arcas de cierta ciudad muy al norte, llamada Baltimore, en la cual había vivido los últimos dos años en completa viudez y deleitándose con cosas bastantes peculiares. Doña Amelia regresó a México con una nostalgia firmemente hundida en el corazón, que nunca comunicó a nadie ni dejó exteriorizarse, pero quienes verdaderamente la conocían, descubrieron antes de su partida que la verdadera razón por la cual no quería seguir viviendo en Norteamérica era porque estaba herida en lo más hondo. Doña Amelia, desde niña, había demostrado una verdadera frialdad de espíritu, y esa misma frialdad iba acompañada de un encanto misterioso, fascinante, aterrador, que despertaba el interés de los hombres y doblegaba hasta a las mujeres más altaneras. Ya en Baltimore, se reconocía entre la multitud con su vestido de luto, acompañado por una mantilla española de rico tejido, bajo la cual se echaba de notar un broche que tenía la forma de una magnífica rosa; todos se impresionaban con aquélla visión espectral, y también se sentían fascinados por la enormemente magnífica presencia de la joven viuda, que tendría unos veintiocho años para aquél entonces. Aquélla hermosa y misteriosa dama vivió en total beatitud en Baltimore, sin que nadie entendiera el porqué aquél cambio en su actitud; sus amistades (o lo que pudiera considerarse como amigo) se dieron cuenta de que, día con día, la viuda se hundía en una melancolía extraña, anormal, pero aquélla extraña tristeza parecía haberla vuelto aún más hermosa, más radiante para todos, excepto para ella misma, que un día concluyó que no soportaba seguir viviendo lejos de su país natal y, acabada la guerra, volvió a México, sin despedirse correctamente de nadie y dejando tras de sí, en su lujoso hogar, un guardapelo que fue imposible abrir. El guardapelo, hecho de plata pura, pendía sin vida de un clavo al lado de la enorme ventana frente a la cual doña Amelia se sentaba a mirar el infinito y a leer, porque en sus últimos tiempos en Estados Unidos leía bastante, aunque nadie sabía qué leía. Su llegada no mejoró visiblemente su actitud. Durante algún tiempo, sus criados se sorprendían al escucharla suspirar, ya muy entrada la noche y aferrada a sus libros, musitando de cuando en cuando una palabra, “Raven” (Cuervo), en cierta ocasión la servidumbre notó cómo, mientras leía, se tocaba inconscientemente el pecho y dando un gran salto, gritó con gran pavor: -¡Raven! ¡Raven! ¡Oh, mi pobre Raven! Nadie ahí sabía qué diablos era ese tal “Raven”, aunque sospecharon que debía ser algún hombre que se le había quedado en Estados Unidos, aunque nada que sucediera antes ni ahora podían comprobar dicha teoría, pues se supo bien que Amelia nunca se acercó con intenciones amorosas a nadie más luego de la muerte de su esposo. Luego de aquél ataque respecto al misterioso “Raven”, Amelia se calmó y volvió a sus viejas actitudes. Se casó con un hombre de buena posición y vivió tranquila unos años más, hasta el día aquél en que murió. Nadie supo exactamente cómo fue que el tiempo y la casualidad conspiraron para que cosas imposibles y aterradoras se dieran cita al mismo tiempo. Doña Amelia, que cayó enferma de algo misterioso, comenzó a convertirse en una sombra auténtica, y como sucedió durante su etapa de melancolía, se volvió aún más hermosa que nunca; su marido la miraba, primero con pena, luego con preocupación al notar que, cuando los médicos le confirmaban que su mal era desconocido y por tanto no tenía cura, ella sonreía con un alivio indescriptible, y después, sólo después, el marido comenzó a ponerse verdaderamente molesto con la silenciosa presencia de Amelia, quien a la par que él se enfurecía por lo tardado de su partida, sonreía y se ponía más feliz que nunca. Fue sólo entonces que Amelia pidió tinta, pluma y papel para redactar personalmente su testamento, y luego de eso, llamó a su esposo. -Ten. –le dijo suavemente con dulzura, tendiéndole un sobre sellado. –Aquí dentro está mi testamento, firmado y declarado. Léelo cuando mi hora llegue y ten siempre en mente que todo lo que he sentido por ti, hasta lo más mínimo, ha sido siempre sincero y sin ambigüedad. Esto último sonó casi como un reproche, y el esposo tomó el sobre con cuidado y temblando. Amelia sonrió una vez más, y un gesto de triunfo cruzó su faz. Al momento en que ella exhalaba su último suspiro, en su vieja casa de Estados Unidos, un criado logró abrir, para deleite del nuevo amo de dicho lugar, el grueso guardapelo de plata. Al ver lo que contenía en su interior, ambos hombres palidecieron, y sin querer saber nada más, arrojaron a las ardientes llamas el precioso objeto y jamás revelaron lo que vieron en su interior. Y, al mismo tiempo, el edificio del cual el segundo marido de Amelia era jefe, colapsó sin motivo alguno, destruyendo todo el trabajo de cientos de personas. Los entierros se llevaron a cabo puntualmente, y sólo entonces el marido asistió con un notario para que le leyera el testamento. Su horror no conoció límites al escuchar que de la inmensa fortuna poseída por Amelia no heredaba ni un solo centavo; sintió un doloroso nudo en el estómago, y exigió al empleado una explicación. Por toda respuesta, el hombre le mostró unas copias firmadas de varias transacciones hechas por Amelia antes de morir que eran perfectamente legales y que explicaban con puntos y comas que la casa permanecería tal y como estaba; no podía venderse ni rentarse, y el viudo no merecía ni el dos por ciento de lo que ahí se encontraba. Pero las cosas no se detuvieron ahí, se puso peor. El hombre encontró que, dentro del sobre, venía también una carta del tipo personal escrita por Amelia; la leyó, más por convicción que por deseo de saber algo, y por entender porqué ésa maldita lo había dejado en la calle. Lo que leyó lo estremeció hasta lo hondo de su alma: Sé que nunca me amaste de la manera en que yo pude haberte amado, ni con la misma intensidad con la cual te toleré y te tomé cariño ya estando casados. Es por eso que hoy, Gustavo mío, te confirmo tu lugar en este y en cualquier otro mundo como un simple vehículo, como un lacayo o un sirviente que solamente me sirvió para llevar a cabo mi feliz propósito de tener algo de vida normal. Mi partida no te provocará ninguna tristeza, al menos ninguna que vaya más allá del dolor natural que siente un ser humano ante la desgracia de un desconocido, y por tanto te anuncio que de mis arcas, que codiciaste desde el día que nos conocimos, no verás ni un centavo. Quienes sí verdaderamente gozarán de esta fortuna serán mis descendientes, hijas de el único amor auténtico que pude sentir en vida, y que terminó orillándome a convertirme en lo que soy y seré a partir de ahora. Olvídame, pues, y maldíceme en tu memoria, pero de tu estirpe y de tu legado no quedará nada que no venga de mi decepción y desprecio. El viudo se quedó horrorizado. Leyó varias veces la carta sin comprender del todo su significado, sobre todo la parte final en que Amelia hablaba de su “descendencia”. ¿Cuál, si nunca tuvo hijos ni en ese matrimonio ni en el anterior? La respuesta tenía un tinte que sólo podía existir en la imaginación de un loco: la descendencia sí existía, y de hecho, había existido sólo cuando Amelia murió. Los médicos no quisieron decirle nada al hombre porque ni ellos explicaban cómo fue que, de un cuerpo muerto y sin señales algunas de un embarazo había tenido una hija en plena morgue. La niña estaba muy fuerte y sana, y siendo reconocida como la hija de Amelia, adoptó el apellido de soltera de su madre y fue protegida por una familia hasta que pudiese heredar libremente los bienes de su progenitora. Eso fue el colmo para el viudo, quien simplemente no podía entender; no le importaba el misterio del nacimiento de aquélla criatura, que por encargo escrito de Amelia en su testamento fue llamada Ligeia (nombre raro y nada conocido en aquéllas latitudes), sino que le enfurecía la evidente infidelidad de su esposa. Además de pobre era cornudo, y una bastarda extraña sería la heredera universal de tantas joyas, oro, plata y hermosos objetos que valían más que el dinero pagado por los americanos a Santa Anna para “comprar” el norte de México. Para concluir el misterioso capítulo de la vida y muerte de Amelia, el viudo Gustavo murió en la mayor de las pobrezas sólo unos meses más tarde, llevado por la peor de las locuras y con señales inequívocas de haber sido víctima de un violento ataque. Ligeia, la pequeña tataranieta de doña Amelia, llamada así en honor a su bisabuela, era lo que se dice un verdadero retrato de aquélla mujer tan magnífica. Era el mismo color de ojos, de cabello, la misma complexión y hasta la misma sonrisa torcida, aunque Ligeia no tenía el humor para ser tan despiadada como doña Amelia. Ya tenía sus doce años cuando su madre se vio obligada a volver a aquélla casa que no visitara desde que tenía nueve años, atormentada por los ruidos misteriosos y las sombras. Ligeia, por su parte, encontraba a la casa como un patio de juegos cerrados, y recién llegada corrió por los pasillos y llenó el lugar con sus risas y su felicidad. Los daguerrotipos y los cuadros colgados por todas las paredes no parecían incomodarla, y tampoco la oscuridad existente en algunas habitaciones. Era imposible creer que nada hubiera cambiado en tantos y tantos años, ya no digamos décadas, pero así era. la madre de Ligeia, Rosa, no veía con buenos ojos ese mutismo tan antinatural en la casa, y tampoco entendía porqué demonios a nadie se le ocurrió venderla en tantos y tantos años. Su abuela, Ligeia, hija directa de Amelia, no vendió la casa y vivió hasta la avanzada edad de 99 años; su hija, Carolina, acababa de morir, luego de heredar también la casa, contando ya con 70 años. Rosa tenía en aquél entonces 37 años, y aún recordaba la manera en que la casa había pasado de mano en mano, todas descendientes por línea directa de la dueña original. Era verdaderamente curioso que en todos los matrimonios, sólo hubieran tenido hijas, y más específicamente, una hija, todas de la misma clase y aspecto que la anterior, pero en todo caso, ninguna se parecía tanto a Amelia como ella, su pequeña Ligeia; le puso aquél nombre en honor a su querida abuela, que solía entretenerla durante sus visitas contándole cuentos de terror muy peculiares. Además de ello, en la casa rondaban siempre varios gatos de distinto pelaje, aunque el favorito de su abuela siempre fue un peludo y vanidoso gato negro, el único que gozaba de un nombre real, pues mientras sus compañeros se llamaban Misifús o Lirón o Peluche, él era cariñosamente llamado bajo el nombre de Edgar. Edgar se paseaba frente a Rosa con ademanes de rey, mirándola sobre el hombro hasta el triste día en que falleció. Para sorpresa de todos, el mimado gato vivió a una edad terriblemente avanzada, es decir, hasta los 19 años. Rosa sabía que su abuela había tenido al gato desde recién nacido, pero aún así el animal vivió largo y tendido, como ningún otro animal que la anciana tuviera; Rosa recordó el último día que vio con vida a Edgar: fue cuando llevó a su hija recién nacida con su madre, que había decidido pasar algún tiempo en la casa materna. El gato, que se la pasó sus días arrinconado a un lado de la vieja chimenea, se acercó ronroneando vivamente, mirando con sus ojos brillantes al minúsculo bulto que era Ligeia. Con ademanes casi humanos, Edgar se acercó a la pequeña, olfateándola con sumo interés y ronroneando mientras Ligeia reía a carcajadas al sentir los pelos del gato en su cara. Rosa apartó al animal con un débil empujón, y para su sorpresa la fiera se puso furiosa y le largó un zarpazo. Con la niña en brazos, Rosa le dio tremenda patada a Edgar, que salió bufando del salón. Al día siguiente se dieron cuenta, con gran horror, que el gato amaneció colgado de un árbol afuera de la propiedad. -Los malandrines de ahora. –suspiró su madre con gran pesar, y enterraron al gato en el jardín al lado de un bello adorno de piedra sobre el cual habían tallado la imagen de un palacio junto al mar. Esos fueron los últimos hechos trascendentales vividos en ésa casa, sin contar los vividos anteriormente, como el día que la abuela de Rosa murió y por varios días, juró escuchar, en el interior del cuarto de la anciana, un violento y penetrante latido de corazón. Buscaron por todos lados de dónde podía provenir ése latido, pero no encontraron nada, hasta que dieron con la habitación circular. Aquélla habitación estaba escondida convenientemente tras un tapiz que representaba una escena cómica, de una mascarada en algún palacio y, al centro, se veía un bufón atando a un grupo de horrorosos orangutanes. La habitación circular estaba dividida por siete colores: azul, púrpura, verde, amarillo, blanco, violeta y negro. En éste último fragmento de la habitación había un reloj de ébano ricamente tallado, que sus míseros tic tac producían el falso efecto de un corazón latiendo que tanto había angustiado a Rosa; el porqué había un cuarto ahí y porqué estaba decorado de ése manera, nadie lo supo jamás, pero la niña, con sólo echarle un vistazo, no quiso volver a entrar ahí. Cerraron dicha habitación con llave y Rosa le prohibió a Ligeia acercarse a la recámara de su tatarabuela. La niña se decidió a obedecer al pie de la letra las instrucciones, y durante la tarde, estuvo jugando muy animada en la sala, acompañada de su madre. En uno de sus juegos, se escondió debajo de un sofá, y salió gritando llena de emoción llevando algo entre las manos. -¡Mira, mamá! –gritó, agitando las manos abiertas frente a los ojos de su madre. La mujer se quedó perpleja al ver que aquello no era más que un bicho, un escarabajo, pero no un escarabajo real; se trataba de un objeto de oro con forma de escarabajo rinoceronte que había yacido sin importarle a nadie por largos años y estaba ligeramente cubierto de polvo. -Ten cuidado con los que agarras, Ligeia. –le advirtió Rosa, tomando el insecto y dejándolo en la repisa. Ver ésa figura de oro la había hecho sentir un pavor que no recordaba sentir desde hacía muchos pero muchos años. El resto de la tarde transcurrió en total calma, y por fin, Rosa mandó a dormir a Ligeia. La colocó en una habitación al lado de la suya, a la cual primero le descolgó los retratos y los guardó con llave en el ropero. Luego de eso, caminó hasta la habitación de su hija, y la encontró sentada en el alféizar de la ventana riendo suavemente. -¿Qué haces, hija? –le preguntó Rosa. La niña sonrió, dándose la vuelta, y dijo: -Mamá, he visto a un cuervo. Estaba posado aquí, en mi ventana, y ¡mira! –le mostró nada menos que un par de plumas, negras como la noche, atrapadas entre sus dedos. -¡Le he arrancado al pobrecito unas plumas mientras lo acariciaba! -¿Un cuervo? –preguntó Rosa, confundida. Se asomó por la ventana y no vio nada en el cielo. Jamás había escuchado nada respecto a cuervos en ésa región del país, y supuso con cierto alivio que Ligeia debió confundir a un pobre zanate con un cuervo. La llevó a la cama y le dio un beso de las buenas noches. Rosa no pudo dormir bien, su sueño era demasiado inquieto; en cambio, Ligeia dormía plácidamente, hasta que al darse la vuelta oyó un graznido en su ventana. Se despertó, y se sorprendió al ver de nuevo al hermoso cuervo al que le arrancara las plumas tan sólo un par de horas antes. Se puso de pie, incitada por la curiosidad infantil, y abrió la ventana; el ave no se inmutó. -¡Hola! –saludó ella en voz baja. -¿Qué te trae por aquí? Por toda respuesta, el animal soltó con un golpe un objeto metálico a los pies de Ligeia. Dando un agudo graznido salió volando hacia la noche perdiéndose en la distancia; confundida, Ligeia se inclinó y vio que el pájaro acababa de arrojarle una llave de aspecto antiguo. Fascinada por el descubrimiento, Ligeia decidió ir a despertar a su madre, para mostrarle la preciosa llave; pero cuando salió, no dirigió sus pasos a la recámara de al lado, sino que se siguió de largo todo el pasillo hasta llegar nada menos que al cuarto de doña Amelia. La niña llamó con los nudillos varias veces sin obtener respuesta, y frustrada, hundió la llave de manera inconsciente en la cerradura. Cuál no fue su sorpresa al ver que la puerta se abría. Sin detenerse a pensar en nada más, abstraída como estaba por aquélla aventura, Ligeia entró a la habitación sin cuidar de cerrar la puerta, y exploró largo rato el lugar. Le gustaba su aspecto principesco, y quiso echarse a dormir en la cómoda cama con hermoso dosel y cabecera magnífica, cuando oyó un gemido extraño proveniente de quién sabía dónde. Intrigada, Ligeia husmeó debajo de los muebles y a través de la ventana, hasta que dio con el sorprendente tapiz de la mascarada. Los gemidos venían de su interior, y la niña empujó el tapiz, que se abrió sin producir ningún sonido, y entró a la habitación circular. -¡Oh! –exclamó maravillada. Recorrió el lugar color por color, hasta llegar al lado de color negro. Miró el enorme reloj de ébano, escuchando su suave tic tac que jamás se había detenido, y entonces, de lo alto del reloj, saltó un fardo negro que, llegando a sus pies, maulló con dulzura. -¡Un gato! –musitó la niña, tomando al animal en brazos. El gato ronroneó, como si reconociera a una vieja ama amorosa, y Ligeia se encariñó muy pronto con él; entonces, el gato la miró con sus grandes ojos amarillos y saltó fuera de sus brazos, caminando con la cola muy erguida en dirección a la puerta. Ligeia, como hipnotizada, lo siguió. El gato negro guió a Ligeia por los pasillos oscuros de la casa, la hizo bajar los escalones y caminar hasta una pequeña sala de estar apartada del resto de la casa, un sitio que no había llamado la atención de la niña antes; era este un sitio peculiar, con una amplia alfombra en colores pálidos, muebles ricos de madera oscura pulida, una ventana amplia por la cual entraba a raudales la luz de la luna, y un espejo, grande, ovalado, solitario en ésas paredes desnudas de retratos. Aquél espejo tenía una historia muy curiosa. En vida, Amelia le había rogado a su segundo marido que le comprara dicho espejo, como un simple capricho, pero después de un tiempo, lo mandó colocar en su salón privado, y se le iban las horas sentada frente a él leyendo, aunque ya no suspiraba como antes. Ése espejo resplandecía con la luz lunar, y Ligeia se acercó a él, como hipnotizada por un sutil encanto que la llamaba y le colmaba el alma y el corazón de emociones vagas, misteriosas, nuevas y más profundas que ninguna otra cosa en el mundo. Fue en ése instante que Rosa despertó, dando un gemido. Acababa de tener una vívida pesadilla y, en medio de sus nervios, decidió saltar fuera de la cama y ver a Ligeia, porque su corazón le advertía de un desconocido e inminente peligro revoloteando sobre la cabeza de su amada hija. Se atemorizó al ver que Ligeia no estaba en su recámara, pero al oír el estertor del falso latido, un miedo de muerte se apoderó de ella y descubrió, con horror, que la vieja recámara de doña Amelia estaba abierta de par en par, así como su curioso tapiz. -¡Ligeia! –bramó Rosa, bajando precipitadamente las escaleras. -¡Ligeia! En una vuelta por un pasillo, encontró un hacha que debía ser usada si había una emergencia; la tomó sin saber muy bien el porqué y caminó hasta el oscuro pasillo que daba con el salón. Ahí encontró a Ligeia, parada frente al espejo. Rosa dio un suspiro de alivio y se acercó para abrazar a su hija. -Ligeia, mi hermosa… -susurró la mujer; pero sólo un segundo después palideció. Lo que abrazaba era, sin duda alguna, su hija; el reflejo en el espejo, sin embargo, no pertenecía a ella. Era la imagen viva y brutal de una mujer que llevaba más de ciento cuarenta años muerta, llevando un riguroso vestido de luto, y con una rosa magnífica entre los negros cabellos; la mujer en el espejo sonrió, dando la bienvenida a sus dos herederas: era Amelia. -¡Ligeia! –gimió la mujer, sacudiéndola por los hombros. -¡Ligeia! –le dio la vuelta, y la niña la miró totalmente confundida, como si no supiera muy bien en dónde estaba. Pero la presión sufrida ya había sido demasiada, y Rosa le dio una bofetada a su hija. -¿Porqué lo hiciste, Ligeia, porqué? La niña comenzó a llorar mientras una segunda bofetada caía en su rostro. El gato, que todo el tiempo había estado quieto, bufó lleno de rabia y se lanzó contra Rosa. Ésta se lo quitó de un tirón y, al verlo en el suelo, reconoció al gato de su abuela. -¡Tú! –saltó, mirando al gato con ira. Sin más, levantó el hacha y la dejó caer sobre el animal, quien se salvó de milagro gracias a su agilidad. Sólo así, Ligeia se recuperó, y se adelantó gritando: -¡No, mamá! –se inclinó para tratar de proteger al gato en el preciso instante en que Rosa descargaba un segundo golpe con el hacha. Éste dio de lleno en la frente de su hija. -¡NOOOOOOOOOOO! –bramó Rosa, llena de pavor al ver cómo el hecha caía al suelo mientras la sangre empapaba la frente de Ligeia. La niña la miró profundamente, asustada, sin pronunciar una sola palabra. Lentamente, miró sobre su hombro en dirección a la pared, Rosa hizo lo mismo, y ambas vieron cómo, en el espejo, se reflejaba nada menos que Amelia, mirando con indulgencia la terrible escena. Lo que sucedió después fue algo verdaderamente extraño, sólo comprensible bajo la teoría de que, en este mundo, cualquier cosa puede pasar. Luego de mirar el espejo por última vez, Ligeia se desplomó sin vida en el suelo, el gato, a su lado, se retorció con espasmos de un dolor misterioso, y luego de unos segundos pereció. Y justo un segundo después, lentamente pero sin detenerse, la casa se vino abajo, dejando tras de sí un montón de ruinas viejas, sin asomos de la grandeza que tuvo estando de pie, y lo último que se escuchó al terminar de caerse, fue el largo y claro lamento de una mujer, que se apagó suavemente cuando el viejo reloj de ébano dio su último y lastimero tic tac. FIN Así que... ya saben ;) chao!!!
Palabras clave de mis desgracias
cuento,
Edgar Allan Poe,
terror,
ustedes,
yo
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