FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.
viernes, 30 de diciembre de 2011
SHERLOCK HOLMES Y SU JUEGO DE SOMBRAS
Lo prometido es deuda, y hoy mismo he asistido a la premiere Lobolandina de Sherlock Holmes: Juego de Sombras, la segunda entrega de la franquicia, más brutal, más cómica, más impactante, más lacrimosa y... de la misma extensión que la anterior (2:08 min.).
Mi odisea comenzó en la madrugada, dormía y despertaba en intervalos de 20 minutos más o menos y todavía encima me preguntaba "¿Porqué jodidos sigue siendo de noche?", pero cuando por fin amaneció salí volando para prepararme para el frabuloso día (como diría el Sombrerero Loco de Tim Burton). Pues bue, luego de que un camión me dejara y el segundo se tardara las horas ¬¬ por fin llegué al bello recinto, oloroso de palomitas y dulces y jabón, y obviamente llegué a plantarme frente al póster del querido Sherlock antes de recordar que debía comprar el boleto.
A propósito, ¡¡hoy era día de promociones!! El boleto salió a la mitad de su precio usual, y con 7 pesos de más me llevé un mega combo, con todo y el consabido chocolate (¿recuerdan cuando fui a ver Sherlock Holmes 1? Compré un chocolatín, y el efecto en mi organismo resultó... poco apto). En fin...
ORA SI, aqui viene lo que pasó en esta simpática película... ¡¡AGUAS QUE HAY SPOILERS!!
Como recordaremos, la última vez nos quedamos en que Watson (Jude Law) se iba a vivir con su prometida Mary (Kelly Reilly) y Holmes (... ¿para qué les digo si ya saben quién es?). Pues la película empieza con Watson narrándonos, muy al estilo de los libros, cómo Sherlock ha estado investigando una serie de eventos malos, pero que al parecer no tienen conexión alguna. Mientras anda disfrazado por las calles se encuentra con su amada/odiada Irene Adler (Rachel McAdams) y luego de unos minutos de golpiza limpia a media calle concretan una cita, SPOILER cita a la que Adler no llegará...FIN DEL SPOILER.
Total que Watson se digna a visitarlo otro día en Baker Street y se halla un nido de porquería en sus habitaciones, y con Sherlock más maniático que nunca por su dieta de tabaco, cocaína y (?) líquido para embalsamar. Pero Sherlock se ocupa de explicarle su ardua labor que lo ha llevado a descubrir al hombre más peligroso de Europa: el profesor James Moriarty (Jared Harris). Pero esa noche no habrá golpiza, porque le celebrarán su despedida de soltero a Watson junto con Microft Holmes (Stephen Fry), el simpático pero raro hermano mayor del detective. Pero la velada termina fatal por culpa de Watson, que se pone hasta las chanclas, y por culpa de una gitana, llamada Simza (Noomi Rapace) que sin deberla ni temerla acaba en medio del plan diabólico de Moriarty, y asistimos a otra golpiza.
Pero todas las cosas malas se van al caño mientras Watson y su Mary se casan y se van a una pacífica luna de miel... ¡JA! De pacífico no tiene nada, gracias a los malvados esbirros de Moriarty. Por suerte, un Sherlock Holmes con un vestido satinado azul y una linda peluca rizada y rubia evita la tragedia.
Entonces comienza lo brutal: edificios que estallan, bailes gitanos, música de Schubert (ahora nunca más podré escucharla porque cuando lo haga pensaré en SPOILER Sherlock colgado de un gancho que el hijodelasremil*** de Moriarty le clavó en el pecho ¬¬ FIN DEL SPOILER), fábricas de armas alemanas, corretizas, golpes, tensión, muuuuuuuucha tensión... Y el final más increíble que puedan imaginarse. Hasta se me saltaron las lágrimas...
¿LO MEJOR? Ésta película tiene mejor ambientacion y trama que la anterior (y digo, la primera fue súper), además de que si prestamos atención hay muchas referencias a los libros, empezando por Microft, el excéntrico y aburrido hermano de Sherlock que resulta ser más listo que él, y hasta nos presentan a SPOILER el coronel Sebastian Moran, otro enemigo mortal de Holmes en los libros FIN DEL SPOILER. Los escenarios, de miedo, la música, padrísima, Sherlock... *¬* aaaaaah sherlock... *babassssss*
... O.o ignoren eso último.
Además está Moriarty, un enemigo más malvado y peligroso que lord Blackwood; Moriarty es frío, elegante, discreto, le gusta darle de comer a las palomas y es un HIJODELASREMIL, ME LAS VAS A PAGAR DESGRACIADO HIJ...!!!
*Lobita se toma un calmante y continúa con el post*
¿LO PEOR? Los pseudo puristas atacan de nuevo y se escandalizan por el humor ácido y el vestido satinado azul... ¬¬ pero ¿qué más da? Yo creo que lo único que no me cayó mucho en gracia fue que ahora la chica en turno fuera la gitanilla francesa, para mí, no habrá otra como la audaz Irene, y Guy Richie escuchará lo que tengo que decirle respecto a lo que hizo en los primeros 10 minutos de película ¬¬ Además la escena clímaz me pareció un poco... apresurada... y la música no ayudó mucho. Ni modo.
¿CONCLUSIÓN? Lobita le da un 9.8 de calificación, por su trama, su acción, sus diálogos y...
NUNCAMÁS: ¿Y Sherlock en vestido azul satinado?
¬¬ y por Sherlock en vestido azul satinado... y con traje de gala... y con una mantilla gitana... y montado en un pony... y sin nada más que esos ridículos pantalones rojos... *¬*
...Una vez más, ignoren eso.
Así que si pueden, gocen de esta experiencia en su cine favorito en cuanto se de la oportunidad. Lleven a los hermanitos, a los tios, a los abuelos, a los amigos, al vecino raro, a la Señorita Sacatripas... ¡¡a quien quieran pero vayan!!
Y adiosito!!!
P.D PERO TE JURO, MORIARTY, QUE EN CUANTO PUEDA TE VOY A ROMPER LA...!!
lunes, 19 de diciembre de 2011
LICANTROPÍAS DETECTIVESCAS
1º Les hago de su conocimiento....
NUNCAMÁS: ¡No les digas, a ellos les importa un sorbete...!
A mí me vale, es mi blog y con ustedes
*PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII*
Bueno, ya, me calmo ¬¬
P.D QUESEJODA!!! Ya, lo dije, lo tenía que decir.
2º El otro día me acordé del curioso experimento que hicimos en preparatoria. Consistía en hacer parejitas en el salón con el único propósito de... cuidar a un muñequito con forma de bebé. Aquello, les juro que fue una verdadera ODISEA; en primer lugar, los padres (y específicamente SOLO los padres) tenían graves problemas para asimilar su "simulacro de mal paso", y hacían mil malabares para no salir ni al recreo con el "pequeño bultito de felicidad" en los brazos, hubo uno incluso que no tenía problemas en meter al bebé en una bolsa negra de plástico, para gran desesperación de su pareja en turno. Las mujeres, claro, fuimos las primeras en sufrir los primeros signos del trauma, arrullando sin parar a los monitos a media clase, alimentándolos hasta reventar (si hubieran sido reales, claro) y cambiándolos de ropa cada dos por tres. Pero eso... es otro post ;) y esta historia continuará.
Hoy vengo a hablarles de algo un poco más cultural. No, no vengo a decirles que ¡¡por fin!! el bibliotecario decidió pasarle el plumero a los libros, tampoco vengo a darles la feliz noticia de la extinción de los libros de Stephanie Meyer en las librerías, y no, mucho menos les contaré sobre la filarmónica local porque... creo que no tenemos :/ No, vengo a hablarles de un personaje muy en boga en estos días, se trata de...
SHERLOCK HOLMES!!
Bueno, ya sé que esta no es la primera vez que les hablo de él, pero sí es la primera vez que no lo hago vagamente. Verán, en días recientes, quizá por el
Y como la nostalgia invernal me invade, pues me divertí mucho y aprendí bastante de ellos, a tal grado que todavía me gusta subirme a los autobuses a mirar detenidamente a las personas y deducir todo lo posible de ellas según el método de Holmesito. ¿Que si me ha funcionado? ¡Bastante! Qué pena que dicho método no sirva de nada a la hora de hacer exámenes :(
Además, gracias a esos libros he aprendido que los 'puristas', o sease los detractores que por poco no sufren un infarto cuando cierto lobo yanki (o sease, nuestro siempre bienvenido Robert) se puso en la británica piel del detective más querido y famoso del mundo, con perdón de Auguste Dupin y el tipo ése de Agatha Christie, no son en realidad tan puristas como se imaginaron. Pues en los libros hay muchos diálogos que escuchamos en la película, y hasta situaciones, objetos o personajes pertenecientes a la obra de Conan Doyle y que muchos otros cineastas no han respetado (empezando por el mega conocido "Elemental, mi querido Watson", que en 56 relatos y 4 novelas nunca aparece).
Pero hoy dejamos de un lado el pleito jurídico, que en mí como que ya se está volviendo cosa de todos los días, y enumeremos a los Holmeses más conocidos del cine o la tele.
BASIL RATHBONE, el preferido de muchos porque a su entender, es el Sherlock Holmes perfecto, y quizá tengan razón, hasta cierto punto. De Rathbone he visto solo un par de películas, muy buenas por cierto, y que recomiendo para los recién iniciados en el mundo del 221 B de Baker Street o para los que (como yo) empezamos por el final.

Adiosito!!!
P.D En serio, que se joda el de Derecho Romano >.<
lunes, 28 de noviembre de 2011
TORTURA LOBUNA ULTIMATE: SAGA CREPUSCULO Y SU ABURRIDO AMANECER
Pues resulta que, como si un extraño maleficio milenario hubiese caído sobre mi inocente cabeza, tuve el dudoso honor de acompañar a alguien (y ni me pregunten quién, es secreto de Estado) para que pudiera gastar su boleto doble que se ganó de la manera más dudosa posible (o sea en un juego por radio) para ver "Saga Chafapusculo: Aburrido Amanecer".
¿Y porqué yo, acérrima odiante o hater como dirían en el vecino del Norte, tuve el desagradable deshonor de acompañarla? Pues porque si no iba yo a ese Alguien no lo dejaban salir de casa. ¬¬ Me hice la idea de que, al menos, podría comprarme palomitas y chulear a Robert Downey Jr en el poster de Sherlock Holmes 2, y allá vamos con un frío de miedo.
Pues para comenzar, apenas nos instalamos en el mullido asientito y dejaron de pasar los trailers (de los cuales no hablaré porque esta vez no son relevantes) comenzó este falso rival de Harry Potter (sniff, extraño a Harry Potter...).
Créanme que, a los escasos dos minutos, el esponjoso asiento del cine pasó a convertirse en esto:
Yo era la víctima, y el forever idiot de robert pattinson, la estreñida ramera de kristen stewart y el stripper medio hulk de taylor lautner eran mis inquisidores.
Me reduciré a contarles los 117 minutos de pelicula chafa para que ni se molesten en verla, es un bien a la comunidad:
· Al inicio de la pelicula, aparece jacob negro... perdon, jacob black, corriendo semidesnudo (como siempre) bajo la lluvia mientras hace un berrinche de miedo a causa de la boda de su amada lela... ¡perdon! de su amada bella y el vampiro vegetariano.
· Ed y Bel se casan en una boda mas empalagosa que la de lady Di y el principe Carlos, boda que dura... una media hora más o menos, casi casi era boda en tiempo real, con sacerdote católico y toda la cosa.
·Llega el momento mas esperado por las Twilighters: la hora del "pum pum arriba arribototota!!" entre el vampiro y la humana. Escena breve, con visos de ser medio porno, medio censurada, medio aburrida... Bueno, estuvo tan chafa que hace que los besos de la telenovela esa de Alborada levantaran más pasiones.
·De una manera que a nosotros los puristas nos parecería hasta infantil, la fea de bella queda embarazada de un engendro medio vampírico.
LOBITA: (mientras ve la escena) En fin... *suspiro* ¿Dónde dejé el teléfono de Van Helsing?
Y ni siquiera necesitaba a van helsing, cualquier fanático religioso habría encontrado aberrante aquélla imagen, ah pero nooooo, las niñitas lelas suspirando asi de "Aaaah que romantico que un vampiro te de fifirififi y te embaraces de un monstruito que te come leeeentamente, aaah..."
Y aqui sigue una serie de pseudo pornografía casta y accion bosquejal (o sea en el bosque) con un dizque pleito licantrópico que hizo que se me cayera el alter égo de vergüenza, otro melodrama vampírico tan pero tan empalgoso y aburrido que si hubiera salido rocio sanchez azuara le habría dado más sentido, y otras tantas aberraciones, como los primeros síntomas de que jacob black tiene tendencias pedofílicas O.o
Y en ese momento dije "¡Por fin, un drama de la vida real!", obvio, Alguien se enojó pero yo ya no soportaba un minuto más, con las palomitas casi desaparecidas y la vejiga a punto de estallarme por el refresco de medio litro que me zampé.
¿LO MEJOR? El final, y no porque estuviera chido, sino porque dije "¡por fin se acabó esta porquería!"
¿LO PEOR? Que todavía falta la segunda parte. Ajá, se quisieron ver muy Harry Potter, y la verda habría convenido que hicieran el final en un solo cacho, porque en sí cada mitad de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte alcanzó poco más de dos horas y media, mientras que el de la saga Chafapúsculo no llega ni a las dos horas.
¿CONCLUSION? Va de nuevo: muchos buenos árboles murieron a causa de la publicación de esos libros que vuelven el Maleus Maleficarum un cuento de hadas, y doy gracias al cielo que la publicacion de Sol de Medianoche (que era simplemente hacer un recapitulamiento de los cuatro libros, pero desde la perspectiva de eduardo cullen) se haya detenido por indefinido tiempo. Así que vayan a verla si de verdad no hay nada que hacer, pero literalmente NADA, o si, como yo, los llevan a rastras. Simplemente sientense, cierren los ojos y piensen con todas sus fuerzas en la patria y en las palomitas.
Porque de veras, prefiero mil veces esto:
A tener que volver a ver alguna sola de estas barbaridades >.<
Pero por fortuna tenemos esperanza, y el próximo año nos llegan de primera mano:
SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS; el carismático detective viene a alegrarnos la Navidad (que en Lobolandia parece estarse retrasando por motivos aún desconocidos...) al lado de su fiel Watson, su atrevida Irene y su malvado némesis el profesor Moriarty. Tendremos de todo: explosiones, fugas, golpes, patadas, besos, bailes, empujones, gritos, fanservice para las chicas más desesperadas y lo mejor: Sherlock en un bonito vestido de satín azul marino en combinacion con una linda peluca rubia y rizada.
Y si se quedaron con ganas de acción victoriana, no se preocupen que también llega:
THE RAVEN; un loco maniaco que hace matazón de gente inspirado en los relatos de nuestro mimado demente favorito, o sease Edgar Allan Poe, se las verá muy negras cuando el escritor en persona decida ponerle un "estate quieto". También tenemos de todo: golpes, persecuciones, homicidio, literatura fina, besos, bailes, gritos, momentos de tensión y claro, John Cusack cumpliendo su sueño dorado (o sea, otro sueño aparte de ser coronado Rey de los Unicornios) de disfrazarse de su escritor favorito y llevarse todos los gritos de chicas adolescentes posibles, además de que esta vez compite contra el buen Holmes por las chicas, los premios a "Mejor Hombre de Acción del siglo 19" y... por el corazón de Lobita Nocturna O_o
En fin, ora sí los dejo, ¡¡adiosito!!
martes, 12 de julio de 2011
Y LLEGA SHERLOCK HOLMES 2!!!!!
Ok, admito que esto fue muy... muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy repentino, pero de verdad... de verdad merecía la pena.
Ya me conocen, que soy muy sentimental, algo ridícula, y que tengo mis momentos fangirl, y este es justamente uno de ellos. Hoy se muestra OFICIALMENTE el primer trailer de Sherlock Holmes 2: Juego de Sombras y como no pude contener a mi yo interior (ese yo que se comporta como adolescente normal de vez en cuando) les traigo... AJA!!! Primer poster y primer trailer oficial. xD yeah!!!
¿No es adorable? Sí que lo es... *suspiro estúpido inserte aquí... jajaja hablé como Yoda*
Así que gocen del trailer y... ya saben, sigan votando por favor porque el siguiente post será de... AJA!!! LOS LOBI AWARDS!!!
lunes, 3 de enero de 2011
EDGAR ALLAN POE: SI LOGRÓ DOMAR A LA LOBITA...
Otra larga historia de mi vida... y según yo, es el primer post del año. ¿Lo es?Como sea, permitanme contarles la historia, larga y ligeramente aburrida, de cómo es que conocí a este escritor, cuyo cumpleaños, por cierto, está muy cerca.
Edgar Allan Poe nació en Boston allá por el 19 de enero de 1809, y falleció en noviembre de 1849, o sea, a los 40 años. Como su padre murió cuando él era muy pequeño, adoptó el apellido Allan de su padrastro, y entre una cosa y otra, estudió para ser periodista, cosa que por lo visto no se le daba muy bien que digamos, y no por redacción, sino por ésa manera tan rara de pensar.
Su prima, Virginia, se casó con él cuando ella apenas tenía... adivinen.. ¡¡trece años!! claro, hicieron chanchullo para que todos creyeran que tenía dieciocho, y además eran primos lejanos (Lobita cree que de ahí salió la famosa frase "a la prima se le arrima", aunque según mis estudios de Historia Antigua, es muy probable que ése refrán tenga más de unos pocos cientos de años de edad). Su esposa se murió a los 27 años de tuberculosis, y Poe le siguió a la tumba tan solo unos pocos años más tarde, aunque, como Mozart, nadie está cien por ciento seguro de qué lo mató. Unos dicen que fue también por tuberculosis, otros, por alocholismo o drogadicción, (aunque como esa información fue proporcionada por un periodista que lo detestaba, hay mucha controversia de qué tan cierto es esto). Hay quienes usan el término "congestión cerebral", que en lo personal me parece cómico porque cuando acá en mi rancho decimos que a alguien se le congestionó el cerebro, una de dos: o se le trabaron las ideas y no pudo expresarlas bien, o comió muuuuuucha nieve y se le congelaron hasta las neuronas. El caso es que jamás lo sabremos, y como por desgracia el tipo éste vivía en depresión permanente, o al menos lo aparentaba así (el llamado carácter melancólico que según los psiquiatras indica una inclinación al suicidio, otra teoría de su deceso), quizá nunca tendremos una respuesta.
Su tumba, por cierto, fue trasladada hasta Boston, donde ahora sus restos mortales languidecen junto a los de su esposa y su suegra (¡qué horror, qué castigo tan inhumano! ¿Se imaginan pasar la eternidad al lado de la suegra?), pero eso no le quita el pseudónimo de leyenda viviente. ¿Porqué? Miles de razones. La primera, y más importante, son sus relatos. Para muchos, Poe inició formalmente el género de novela policiaca con su personaje detectivesco, Auguste Dupin, acompañado de su leal amigo...
Voz de Fondo 9: ¿Watson?
¬¬ Nop. De hecho, ahí viene el misterio: el ayudante y confidente de este precursor de Sherlock Holmes JAMÁS habló en toda la historia y JAMÁS se mencionó su nombre. Aparece por primera vez en 1841 en "Los Crímenes de la Calle Morgue", y al parecer, fue fuente de inspiración para Arthur Conan Doyle, aunque, si leen "Estudio en Escarlata", Holmes desprecia a tal punto a Dupin (y en consecuencia a Poe) que parece mentira tanta arrogancia, pues dice que usaría sus relatos como manual de "lo que no hay que hacer" para los detectives novatos. Pues si él lo dice...
Lo segundo es que dicen las malas lenguas que el fantasma meditabundo de Edgar (o Eddie, como lo llamaba cariñosamente Virginia) sigue rondando por los pasillos de su casa; los que dejan volar de más su imaginacion casi afirman haber visto la sombra del poeta rondando con un cuervo en el hombro, sin saber que hace ya muchas décadas que se murió. Seguramente el pobrecillo anda buscando a su gato (hay hombres que se encariñan demasiado con sus mascotas) o un pedazo de papel para escribir algún cuentito que quedó incloncluso en su cabeza. Sea como sea, el misterio sigue vivo ahí, tan vivo y tangible como las habitaciones que no se han movido en absoluto.
Pero la importancia personal que tiene para conmigo, es el haber sido mi única compañía durante casi dos años de secundaria. Oh, sí, en la secundaria yo era el bicho raro, y simplemente nadie tenía interés en comunicarse conmigo de uno u otra forma... que no fuera lanzándome bolitas de papel ¬¬. Y en uno de ésos arranques de tristeza me metí a la biblioteca y, sin mucho interés, agarré el primer libro de terror que me hallé, y el primerísimo relato que presentaba era... El Corazón Delator.
El resultado fue... hmm, cómo describirlo... mágico, fantástico, casi irreal. Me quedé prendada de él (o sea del cuento), y cuando por casualidad me hallé otro libro con relatos únicamente exclusivos de este tal Poe, ¡menos me podían sacar de la biblioteca! y durante largo tiempo devoré esas lecturas macabras haciéndole caso omiso a las pesadillas (luego descubrí que podía manejarlas a placer, y terminé metiendo al dichoso cuervo que dice "nunca más" en el refri), y por fin me aventuré a conocer un poquitín más al sujeto este y me encantó. Fin del caso.
NOTA: ¡Ah por cierto! Quizá Poe influyó también en mi interés por Robert Downey Jr, debido a que el rumor de que éste pudiera interpretarlo en una película sonó fuerte, y ahora... estamos con las dudas.
Así que, ya saben: si quieren hacer feliz a la Lobita, simplemente háblenle de relatos de Poe, y yo estaré en mi aire que semeja a la sombra de la noche plutónica (ups!! eso lo leí).
RELATOS QUE RECOMIENDO (PARA SIMPLES INTERESADOS EN LA LECTURA):
1. El Cuervo (no leer este cuento se considera prácticamente herejía en el ámbito literario).
2. El Corazón Delator.
3. Los Crímenes de la Calle Morgue.
4. El Pozo y El Péndulo.
5. El Gato Negro.
RELATOS PARA LOS QUE SE SIENTEN MUY GALLITOS (A VER SI DUERMEN LUEGO DE LEERLOS):
1. Manuscrito Hallado en una Botella.
2. Morella.
3. Berenice.
4. Retrato Oval.
5. El Rey Peste.
6. La Verdad en el Caso del Señor Valdemar.
7. El Entierro Prematuro (con el puro nombre ya se presentó).
RELATOS PARA LOS MASTERS (SI YA SUPERASTE EL PAVOR DE LOS RELATOS ANTERIORES):
1. William Wilson.
2. El Tonel del Amotillado.
3. La Caída de la Casa Usher.
4. Los Anteojos (tráumate en la casa de tu abuelita).
5. Hop -Frog (suena cómico, pero aguas...).
Esto, aunado a una tarde o noche lluviosa, y con media luz, te garantizará dulces sueños... muajajajaja.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
CREO QUE SOY SHERLOCK HOLMES (O ALGO PARECIDO)

martes, 7 de diciembre de 2010
¡GLADSTONE!
Sherlock Holmes (al menos el de Downey Jr.) tiende a conportarse cruelmente con el cachorro del doctor Watson, Gladstone, un ejemplar corriente de bulldog con mirada perspicaz y tendencias misteriosas (¿alguien le ha visto hacer algo más que dormir y mirar a Holmes inquisitivamente?). Yo creí que los Gladstone's pertenecían a la fantasía literaria, pero resulta que estas mascotas tan peculiares son reales. Y lo peor: tengo uno en casa.Verán ustedes, tengo mucho cariño por los animales en general: perros, gatos, ratones, aves, peces... Habitualmente (y periódicamente, o sea una o dos veces al año) rescatamos a alguna de estas simpáticas criaturitas y las cuidamos hasta que, del mismo misterioso modo que llegan, se van.
Entonces un día de marzo o abril (no me acuerdo bien), nos encontramos con una perrita. Un ejemplar de french poodle de aspecto demacrado que estaba de pie a media calle. Yo traté de subirla a la banqueta para que no quedara como calcomanía, pero al verme acercarme la perrita se dio a la fuga lo más pronto posible. A los pocos días, Mamá Loba logró pescar a la fugitiva y meterla a casa.
Bueno, imagínense la escena: es como si Batman llegara a su Baticueva y descubriera que adentro está Iron Man haciendo un desorden. Así mismito me sentí. Pero ¡nooooo! la cosa se pondría peor.
Los meses próximos, este remedo de Gladstone cuyo nombre es Daisy ha hecho de todo un poco: ladrarme y gruñirme, orinar mi cama, robarme los calcetines... Y claro, yo no pensaba quedarme cruzada de brazos y comencé el contraataque al mejor estilo de la Segunda Guerra Mundial y el conflicto árabe-israelí: bloqueos, ataque directos, espionaje, propaganda (alias "mamá, Daisy mordió mi calceta") y otras cosillas. Y así llevamos un promedio de 7 u 8 meses.
Perdonen los posts tan cortos, pero hasta que entre a vacaciones podré comunicarme como Dios manda con ustedes. Bueno, y si el profesor de Informática no decide otra cosa sobre mi persona, como vengarse por fin de mí ¬¬
Adiosito!!!
domingo, 22 de agosto de 2010
LA VENGANZA DE JACK EL DESTRIPADOR o.O HELP ME!!

Por lo tanto, he decidido contratar a alguien para mi protección. Y como la verdad, la honorable "polecía" local me da menos confianza que el tipo de la gabardina negra que vive en la esquina de mi calle, he decidido mejor contratar a cualquier otro tipo. He aquí, luego de un exahustivo casting, los posibles candidatos:
1. Frederick Abberline. Un tipo buenmozo, correcto, viudo (llámese también según la Cachorra, "soltero por la gracia de Dios") y sí, el UNICO que le sigue la pista a este simpático personaje (sarcasmo al 1000%). 
2. Van Helsing. Igual que el anterior, solo que es un experto peleador y licántropo temporal ;) Solo hay un problemita, él solo caza monstruos, así que... ¿cómo hacer para convencerlo de agarrar a un simple mata-damas?
3. La Liga Extraordinaria. Hmm... son muchos tipos, sí, pero ¿no les parece demasiado psicótico? (o sea, por si este post no era psicótico ya). Tenemos un cazador, un loco, un hombre invisible, una vampira, un aventurero y un medio monstruo. Sí, igualitos a mis amigos.
4. Superman. Hmm, suena bien ¿no? Un cuate que es un gran defensor de la justicia, alto, apuesto, fuerte, veloz, etc.. Claro, luego ví esto:

Así que, según ustedes en sus cinco minutos de delirio, ¿quién sería el mejor guardaespaldas de la Lobita? Y si es un guardaespaldas, ¿deberé cantar la canción del guardaespaldas? Adios!!!
martes, 18 de mayo de 2010
LA VERDADERA LECCIÓN DE LA VIDA: NO LEAS, VE TELEVISIÓN
¡ASI ERA! Mi querido amigo de la preadolescencia estaba ahí echándome ojos... ojos de pistola, pero ojos al fin y al cabo (así broma, ya saben...)
Si al menos viviéramos en el mismo mundo...sábado, 13 de marzo de 2010
CAPÍTULO 10: LA SIGUIENTE AVENTURA

CAPÍTULO 9°: YOU HAVE ALWAYS BE MY WILDFLOWER
Watson frenó su carrera al ver, en el suelo, dos cuerpos inertes: uno, el del profesor Moriarty, quien hasta muerto tenía en la cara una expresión lívida, al no ver su deseo cumplido. El otro, mucho más pequeño, pertenecía a Renata.-¡Por todos los cielos! -exclamó, revisando el pulso de la joven. Sherlock no tardó mucho en bajar las escaleras y llegar al lado de los dos. Miraba a Renata con una mezcla de miedo y sorpresa.
-Watson... ¿está...?
-Aún vive, pero está muy grave. Si no hacemos algo pronto, morirá.
Sherlock guardó las manos en los bolsillos. Una vez, Watson había dicho lo mismo de Serenity, y en menos de un día estaba en perfectas condiciones. Pero Renata...
-¡Vamos! -le gritó Watson. -¡Ayúdame a cargarla! Debemos llevarla a casa.
-¿Y porqué no a un hospital? -preguntó Sherlock, mientras sostenía contra su pecho la cabeza de Renata.
-De nada le servirá en este momento una cama dura de hospital.
-Bueno, bueno, ya.
Detuvieron un coche de alquiler y en cuanto llegaron a Baker Street, la recotaron en la cama de Sherlock (por mucho la más mullida de la casa), y la rodearon de almohadas. Watson tomó su maletín y siguió auscultándola por un largo rato; ya le daba masaje cardíaco, ya le revisaba las pupilas, ya pegaba su oído a la nariz de la joven para saber si estaba respirando.
-Sherlock. -le pidió de pronto. -Levántale la cabeza, tengo que vendarla.
Sherlock hizo lo que Watson le indicó, mientras éste pasaba un grueso vendaje por la cabeza de la joven. Era un milagro que no se hubiera desnucado; luego, volvió a recostarla y le curó las heridas, una por una desinfectándolas y colocándoles banditas o dejándolas así. Renata estaba hecha una pena, ni siquiera Holmes había recibido más rasguño que un pequeño corte en el labio, y aún así...
-¿Crees que pase la noche? -le preguntó a Watson. Éste lo miró con furia.
-¡Ah! Así que por fin te preocupas por ella.
-¿Qué más podría hacer? -protestó Sherlock. -Ella le saltó encima a Moriarty a tiempo justo para salvarme.
-¡Y mira cómo lo pagó!
-Lo sé... es una muchachita muy valiente. Qué pena que sea tan tonta. Como todas las mujeres.
-Pues, para ser como todas las mujeres, tiene carácter.
-Sí. -Sherlock miró el rostro desfallecido de Renata, y sonrió. Viéndola así, vestida como un chico y peleando como podía, le recordaba vagamente a alguien...
Y antes de que Watson lo sacara de su ensimismamiento, pudo recordarlo. Renata era como Irene, pero en miniatura. Quizá no tan bella, ni tan astuta, pero se parecían en espíritu...
-Si tan solo -pensó. -no hubieras nacido mujer... habrías sido para mí un buen adversario, o un buen aliado.
-Holmes. Ve por las sales, tenemos que despertarla.
Watson se quedó con Renata hasta que despertó. Mientras, Sherlock roncaba sonoramente mal colocado en un sofá, y aún en sueños recordaba a Irene... y la comparaba con Serenity... y Renata...
Watson cabeceaba incansablemente; los párpados se le cerraban a cada segundo.
-¿Watson? -preguntó una voz débil y agotada. Abrió los ojos y vio a Renata, blanca como un cadáver y con los labios azulados por la debilidad, pero al menos estaba viva.
-¡Renata! -susurró con orgullo. -¿Cómo te sientes?
-Siento que me arolló una vaca... o dos... o todo un grupo de vacas.
Watson no pudo evitar reír ante la ocurrencia de la chiquilla. Renata respiraba con dificultad, y luego dijo con la voz chirriante:
-Me duelen las costillas.
-Creo que ete rompiste una o dos. Y era lógico, con ésa caída...
-¿Qué pasó con Sherlock?
-Está sano y salvo.
Renata sonrió, y una lágrima silenciosa resbaló por su mejilla.
-Me alegro tanto... creo que eso vale las dos costillas rotas.
-Y el golpe en la cabeza, y el corte en el labio, y la nariz, y los moretones, y...
-¡Bueno, burno, ya! -Renata se hundió aún más en los almohadones, y miró el cielo oscuro de la ventana. -¿Qué hora es?
-Son... las dos de la mañana.
-¿Tardamos tanto? -Watson asintió. -Bien... oh, Watson...
-¿Sí?
-Mil gracias. Por todo. Creo que fuiste la única persona que confió en mí.
-Sherlock no confía en nadie, excepto en sí mismo. -la tranquilizó Watson. La sonrida de Renata resbaló. No parecía gustarle la idea. Y no, no le gustaba.
-Debería poder confiar un poco más en otras personas.
-¿Cómo en quiénes?
-Como en usted, como en...
Cerró la boca, poniéndose colorada. Watson sonrió perspicazmente, y susurró:
-¿O como en tí?
Renata dio un respingo, y luego dijo con voz entrecortada:
-No... le mentí y eso no estuvo bien... ¿cierto?
-Renata. -dijo Watson. -Siento que hay algo que no me has dicho aún.
-De hecho... doctor, ¿podría guardarme un secretito? Pero prométame que no se lo dirá a nadie.
-De acuerdo.
Los ojos de Renata se llenaron de lágrimas que secó furiosamente.
-Yo... estoy enamorada de Sherlock.
-¿En serio? Hmm... debo decirte que lo sospechaba, pero nunca imaginé que... bueno, eso explica que te hayas lanzado de un edificio para salvarlo. Aunque fue estúpido.
-Mamá decía que el amor es ciego... y que la locura lo acompaña siempre. -añadió con vergüenza. Luego, dejó de sonreir. -Pero dudo mucho que sienta algo por mí. Rencor, quizá, pero...
-Oye, si hasta una mujer como Serenity tuvo oportunidad con él, no veo porqupe tú no.
Renata sopesó la posibilidad, y se imaginó de pronto estando en el lugar que alguna vez había ocupado Serenity... pero luego recordó las burlas sufridas pocos días antes.
-No, Watson. -sentenció. -No quiero... no debo hacer lo mismo que Serenity... no podría, es humillante.
-Al menos lo comprendiste por fin. -suspiró Watson, halagado. -Te ha costado trabajo, ¿cierto?
-Algo así. No soy inteligente, pero tampoco totalmente idiota. Y sé muy bien que quien se insinúa así para atraer la atención de alguien... debe estar mal de la cabeza.
-Es verdad. -Watson bostezó, y Renata volvió a acurrucarse como un gatito entre las almohadas.
-Creo que deberías irte a dormir, Watson. -dijo Renata, limpiándose la cara con un gesto.
-Excelente. -lo oyó ponerse de pie y salir de la recámara. Muy pronto, le ganó el sueño y se quedó profundamente dormida.
El resto de la noche transcurrió en una calma nunca antes conocida. Luego de tantos pesares y horrores, por fin, una sola noche, había llegado la paz. Y, cuando las primeras luces del amanecer acariciaron las ventanas, el primero en abrir los ojos fue (como siempre) Sherlock.
Se dirigió con paso perezoso hasta la cocina, tomó un pedazo de pan y se lo comió lo más aprisa que pudo antes de recordar la razón por la cual no había dormido en su habitación. Discretamente, se asomó al interior de la pieza, donde Renata dormía como un lirón. Sonrió, mitad divertido y mitad halagado, y entró sin hacer ruido alguno, hasta sentarse al borde de la cama, mirando a Renata.
-Eres especial. -admitió. -Pero sigues siendo una personita bastante ordinaria.
-Los milagros ordinarios son buenos. -susurró ella. Acababa de despertar y, a juzgar por su expresión, creyó haber estado hablando con Watson. -¡Oh, señor Holmes! Perdone.
-¿De dónde se te ocurrió ésa frase?
-La leí en uno de los libros que usaba para estudiar. -dijo ella como si nada, encogiéndose de hombros.
-Ah, pues me alegro por tí. -Sherlock se puso de pie y caminó a la puerta.
-¡Espere, señor Holmes! -rogó Renata. Sherlock dio la media vuelta y la observó.
-¿Se te ofrece algo?
-Yo... querí decirle algo.
-Bueno. -Sherlock se sentó al borde de la cama, mirándola sin parpadear. Renata tragó saliva un par de veces, como solía hacer cuando se asustaba.
-Yo... señor Holmes... es que...
-Primero, deseo decirte algo.
-¿Ah... sí? -Renata quedó boquiabierta. -Oh... ¿y de qué se trata?
-De que... bueno, sigo sosteniendo que las mujeres no son de fiar. Pero al menos, cuando se les place, pueden ser muy leales. Y tú fuiste muy leal, Renata. Y te lo agradezco.
La joven movió la cabeza de un lado a otro, negando.
-Usted siempre tan... cómo se dice... tan propio. Tan serio. ¿Es que acaso nunca puede demostrar sentimientos normales?
-Ya sabes que no, Renata.
-Oh, bien. -Renata se encerró en su propio silencio. ¿Debía abrir la boca o mejor callarse?
-Pues eso era todo, Renata. Que descances, yo tengo que salir para hablar con Lestrade. Adiós.
Justo cuando Sherlock llegó a la puerta y sujetó el picaporte, Renata se incorporó de entre las mantas y dijo casi chillando:
-¡Señor Holmes, yo lo quiero!
Sherlock se dio la vuelta, totalmente desconcertado. Renata tenía los ojos como platos.
-¿Qué?
-Que.... que yo... lo amo, señor Holmes.
Reinó un incómodo silencio.
Último capítulo: LA SIGUIENTE AVENTURA.
Una respuesta, un futuro. ¿Renata volverá a su hogar?
Cap. 8 LA BATALLA DE LONDRES (2° PARTE)
Sherlock no perdió tiempo alguno y entró como un huracán al salón donde habían dejado a Moriarty. La puertecita de la alcantarilla estaba abierta.-¿Ya estaba así cuando llegaste? -le preguntó a Renata. Ésta, con los ojos desenfocados, miró la reja y asintió lentamente. -Eso significa que debió saltar al Támesis... ¡valiente loco! El agua debe estar helada.
-Y apestosa. -añadió Renata como si nada, tambaleándose en brazos de Watson.
-Watson, llévatela. Voy a seguirlo.
-¡Pero ni siquiera sabes dónde está! -bramó el aludido.
-El Támesis solamente lleva a un lugar en el que Moriarty desearía llevar a cabo su pelea: el Big Ben.
-Caramba, qué locura. -se lamentó Watson. -Suerte, entonces.
Sherlock saltó dentro del pasadizo y corrió en la misma dirección que Renata. La reja que llevaba el agua al río estaba fuera de sus goznes, era demasiado obvio, pensó él, y miró de un lado a otro; sabía perfecto que una caída desde ésa altura sería fatal para Moriarty, pero no había tiempo para discenir. Saltó al río, con un gritito de vértigo, y apenas hundirse en las aguas salió a flote y braceó a tierra firme. El Big Ben no quedaba muy lejos, pero el tiempo estaba en contra suya. Suponía que Moriarty llevaba ya sus bienos veinte minutos lejos, y eso no era buena señal. Antes de salir del cagua, miró el pequeño punto inmóvil bajo la luz de la luna donde, unos momentos antes, Serenity había caído. Se odiaba por haberse dejado engañar tan fácilmente por una mujer que, ni siquiera, tenía suficientes sesos como para hacer un plan. Pero ya pensaría en eso luego, lo urgente era atrapar a Moriarty.
Llegó hasta los pies del gigantesco reloj y, justo sobre su cabeza oyó una carcajada cruel. Volteó hacia arriba y se encontró con la figura de Moriarty. Quién sabe cómo había llegado al tejado del edificio contiguo, pero ahí estaba.
-¡Ven acá, Holmes! -lo retaba. -¡Ven, que ya quiero deshacerme de tí de una buena vez!
Sherlock miró de un lado a otro, buscando alguna manera de llegar al techo. Descubrió justo lo que estaba esperando: una abertura en la pared, difícil de ver a simple vista, pero demasiado evidente para ignorarla.
-Ya sé. -musitó. Se lanzó contra el muro y sólo debió deslizar un dedo en la pequeña abuertura para poder pasar. Una serie de escalones destartalados llevaban hasta la parte más alta del edificio, y sólo era cuestión de tiempo.
Echó a correr a toda prisa, y cuando menos lo esperaba, ya se encontraba en la salida. Rápidamente empujó la puerta y llegó hasta el techo, irando el cielo enegrecido de Londres con cierto dejo de incredulidad y fascinación.
-¡Holmes! -la voz de Moriarty lo sacó de su ensimismamiento. -Veo que tu cabeza fría te ha sido muy útil. ¡De hecho no esperaba verte llorar por la trágica pérdida de tu hermosísima Serenity!
-Tu títere no me importa, Moariarty, pero debo confesarte que fue un juego muy divertido mientras duró. -espetó Sherlock. -Quién lo diría... ahora estamos aquí...
-Y solo uno bajará con vida. -le dijo Moriarty. De la nada extrajo un bastón que guardaba una filosa hoja de metal, y la blandió a modo de espada. De no ser porque Sherlock saltó hacia atrás pudo habwerlo degollado; éste, por su parte, tomó un bastón común, y empezaron a pelear como si fuera un duelo de espadas. La pelea era demasiado encarnizada, pero estaba alargándose más de lo que Sherlock esperaba. Y es que, aunque Moriarty no era tan hábil como él en ése tipo de combate, el daño provocado por el disparo estaba haciéndole estragos a Sherlock que se evidenciaban en su destreza tristemente reducida.
Y mientras los dos enemigos seguían combatiendo, algunos metros más allá, Watson mantenía a Renata recostada en un diván de la mansión Black. Pensó que la joven estaba demasiado débil como para moverla sin ayuda, y se redujo a dejarla descansando ahí. En ése instante, Renata tenía una compresa improvisada sobre la frente, y de verdad ofrecía un aspecto fatal: pálida como un muerto y con ojeras profundas, sin hablar del corte que tenía en el labio (otro más), la nariz sangrando y varios cortes en los brazos. Mientras Watson la atendía, le retiró la mano y musitó:
-¿Y Sherlock?
-Se fue.
-¿A dónde?
-Al Big Ben. Debe capturar a Moriarty y vencerlo esta misma noche, si no...
Renata se incorporó tan deprisa que Watson se asustó.
-¿Si no, qué?
-Si no... Bueno, no lo sé.
Renata despertó de su letargo y saltó fuera del diván. Watson corrió tras ella y la sostuvo de un hombro.
-¡No! -le ordenó. -¡Holmes cree que estamos en casa, no puedes ir!
-¡Debo hacerlo!
-¿Porqué, Renata? ¿No te aterra? ¿Has perdido la razón o qué?
-¡Pues claro que me aterra! -chilló. Le temblaban los labios y amenazaba con llorar. -¡Le tengo miedo a muchas cosas, pero en este momento lo único que me asusta es que le suceda algo a Holmes! Y suéltame, porque pienso ir.
-¡Renata! Podrían matarte.
-¿Y? -chilló ella. -¡Viví una buena vida! Además prefiero morir así que... anciana... enferma y... y sola. -tragó saliva y avanzó de regreso a la alcantarilla, ignorando el gesto de preocupación de Watson. Saltó al interior y llegó hasta la salida del agua, pero en lugar de saltar miró hacia arriba y vio una cuerda suspendida. La jaló, dudosa, pues no recordaba haberla visto antes, y un pasadizo se abrió, llevándola a algo que parecía un túnel iluminado. Trepó por él, cerró la trampilla y corrió. Corrió como nunca, importándole poco el dolor físico y el cansancio mental, y siguió corriendo hasta que de la nada se estrelló contra una pared de madera que se derrumbó a su tacto.
-¡Ay ay!-gimió, sujetándose las costillas. Volteó a ver y encontró las mismas escaleras por las que Sherlock había subido, y también inició el ascenso, penosamente, porque al dolor de las heridas y el agotamiento debía sumarle ahora la pesadez en las rodillas y el dolor agudo de las costillas.
Sherlock había conseguido arrebatarle la hoja a Moriarty, y lo amenazaba con el bastón.
-Ya te he ganado, mejor ríndete. -le susurró. Moriarty se dejó caer de rodillas, suplicando piedad en silencio. De pronto, sacó un revólver y le largó una patada a Sherlock. Aunque no lo hizo caer, sí logró que soltara el bastón, que apartó con un segundo puntapié, y se puso de pie con dificultad, apuntando a Sherlock con el arma directamente al corazón. Éste miraba de soslayo, buscando algo con qué defenderse, pero por el momento, no había nada. Moriarty lo hacía caminar hasta el borde del edificio.
-¿Qué me decías, Holmes? -le preguntó con una carcajada.
Sherlock miró a sus espaldas, preocupado por la caída. Luego miró a Moriarty con el entrecejo fruncido. Acababa de comprender que de ésta, no tendría escapatoria alguna.
-¡Un caballero -dijo con voz firme. -sabe cuándo llega su momento! ¡Y... yo lo sé ahora!
Estaban ambos tan absortos en sus adversarios que no vieron la cabeza de Renata asomada en la entrada. Al escuchar las valerosas palabras de Sherlock, sintió algo terriblemente pesado, como una losa, cayéndole sobre el corazón, y quedó ahí inmovilizada, sin saber qué hacer:
-Sherlock.. no... -susurró con la garganta seca.
-¡Me alegro que lo comprendas así! -dijo Moriarty, sonriendo. -Y como soy una persona bondadosa, te haré un gran favor: te daré una muerte rápida... ¡pero no te aseguro que no te vaya a doler! -añadió con sorna, y preparó el revólver.
Sherlock cerró los ojos con fuerza por un segundo y luego los abrió, mirando desafiante a Moriarty, preparado para recibir el impacto de la bala. Así que ése era su final... al menos valdría la pena...
El delgado dedo índice de Moriarty estaba más que listo para jalar el gatillo... Sherlock seguía ahí, estoicamente, ignorando el dolor del hombro y la herida de su orgullo... Fue cuando, de la nada...
-¡NO!
Moriarty disparó al aire, y Sherlock vio muy pronto porqué: sobre la espalda llevaba a Renata, que tiraba de los cabellos del profesor con fiereza inusitada, y entonces, Moriarty la sujetó de un brazo, jalándolo con fuerza suficiente como para fracturarlo, y chillando:
-¡Suéltame, malnacida!
-Sherlock se puso de pie, y antes de que pasara otra cosa, empujó a Moriarty al vacío. Oyó al profesor gritar furiosamente mientras caía... y luego...
-¡Socorro! -Renata pendía con un solo brazo de la saliente del edificio, agitando los pies desesperadamente. De uno de sus tobillos colgaba casi sin fuerzas Moriarty, traicioneramente.
Sherlock le tendió una mano a Renata, y cuando ésta estuvo a punto de sujetarla, Moriarty sacó un pequeño puñal y le hundió el filo en el tobillo a la joven. Ella gritó, con los ojos salpicados de lágrimas, y no dudó en patear al profesor en la cabeza. Dio resultado, porque éste cayó sin remedio... pero Renata también. Agotada por el esfuerzo no soportó mpas tiempo y se desvaneció.
-¡RENATA! -bramó Holmes, mirando la delgada figura de la joven desaparecer en la siniestra oscuridad del suelo.
Próximo capítulo: You have always be my wildflower.
Una curiosa confesión podría poner el mundo de Sherlock y Watson de cabeza. Pero antes, una larga noche los espera...
viernes, 12 de marzo de 2010
cap. 7 LA BATALLA DE LONDRES (1° PARTE)
Lo peor de aquella mañana no fue despertar sin el aroma conocido del café dulce que preparaba para ellos con cierta nota de inocencia en la cara desconcertada, ni tampoco ver en su lugar los libros, ni encontrar el violín de vuelta en su estuche, luego de una limpieza concienzuda. Lo peor fue, en realidad, el verla con huellas de lágrimas y ojeras por su noche de desvelo partir, con un delgado chal sobre los hombros y frotándose los ojos insistentemente, mordiéndose los labios para no llorar y con sus dos sencillas maletas. Al menos, Watson se sintió deprimido ante la visión. La señora Hudson estaba lívida, no porque le importara Renata, sino porque, de nueva cuenta, debía estar al pendiente de los calcetines de Holmes.Él ni siquiera se dignó en bajar a despedirse de ella, estaba encerrado en su propia desolación, con un montón de sentimientos encima que lo fastidiaban: rencor, decepción e incertidumbre. Mientras tanto, Watson se ofreció a acompañar a Renata hasta la estación de tren, pero la joven se negó.
-Tranquilo, doctor Watson. -le dijo con una sonrisa forzada. -Creo que si logré llegar a Londres sola, puedo salir de él.
-¿Segura? ¿No necesitas que nadie te acompañe?
-No me voy a perder, doctor, y si me pierdo, puedo pedir indicaciones. -Renata se encogió de hombros. Watson hizo un último intento.
-Al menos, ¿podrías tomar una taza de té?
-Yo... no lo creo. -su voz sonaba más amargada que nunca. -La verdad, doctor, ya quiero irme. No me gusta este lugar.
-¿No?
-No, y desearía jamás haber llegado aquí. -añadió con dolor. Subió al coche, y asomándose por la ventana, agitó la mano. -Adiós, doctor Watson, le escribiré. ¡Ya sé anotar las direcciones!
-Adiós Renata. -en cuanto el coche dio la vuelta en la esquina, Watson entró hecho un huracán al 221B. En el coche, Renata se arrancó de la cabeza el sombrero y lo usó como pañuelo para secarse las lágrimas. Sí, de verdad deseaba nunca haber ido al 221B de Baker Street, así, al menos... no tendría que estar sufriendo tanto.
Watson entró a la recámara de Sherlock, quien seguía con la vista fija en un punto de la pared.
-Ya se largó. -anunció Watson, muy rencoroso.
-Lo sé. -la voz de Sherlock sonaba inexpresiva. -La he visto.
-De veras que no te entiendo, Holmes. ¿Estás aquí encerrado llorando por una jovencita hermosa de la que te enamoraste y te dá igual la suerte de una muchacha que cometió un error?
-Creí que lo entenderías. ¿Qué hay de Mary?
-No es lo mismo. Mar no me vendería al mejor postor. Y Renata tampoco. Sí, mintió, y es una despistada cobarde; no es tan hermosa como Serenity, ¿y qué? Te fue leal cuando nadie más lo hubiera sido. Y la echaste sólo porque te mintió.
-Las mujeres no son de fiar, Watson. Y te sugiero que te marches si vas a seguir hablándome de ése par de arpías.
Watson salió dando un portazo. No vio que Sherlock se acababa de poner pesadamente en pie y miraba la calle. Era afortunado en el juego del policía y el ladrón, pero nunca en el juego del amor... y el amor era un juego peligroso y molesto que deseaba nunca haber jugado. ¿Y Renata? Otra mujer farsante e inútil como muchas otras. Entonces, si tan molesto estaba con ella, ¿porqué su pérdida le estaba causando ésa molestia? Tenía la impresión de que había algo que debieron decirse el uno al otro antes... antes de no volverse a ver jamás.
-¡Qué más da!
Pero no daba. De verdad, emepzaba a creer que había pagado un justo por un pecador.
Pero lo que urgía en ése instante era Moriarty. Salió como un bólido de su habitación y encontró a Watson espulgando a su cachorro. No dio señales de reconocerlo hasta que Sherlock le dijo:
-Esta misma noche iremos a la mansión Black a buscar a Moriarty.
El día transcurrió en una velocidad siniestra. Cuando el reloj anunció las seis en punto, Sherlock y Watson salieron de Baker Street, desfilando en dirección a la mansión Black. Watson miraba insistentemente la calle, con angustia.
-Holmes...
-Tú también lo sientes, ¿no? Ésa presencia exraña que aparece cuando algo va a salir mal. -Watson asintió. -Muy bien, pues hay que plantarle cara.
Llegaron a la mansión y, al igual que Renata, avanzaron por la alcantarilla hasta alcanzar la primera reja. Rápidamente los dos subieron y quitaron la reja con no poco esfuerzo y entraron a el enorme salón en penumbras.
-¿Pero qué diablos es esto? -preguntó Watson.
-Es evidente que un lugar ideal para guardar objetos grandes... grandes como trampas. -agregó Sherlock. -No toques nada, Watson.
-Como quieras. -acababa de extender una mano hacia una cosa cubierta con una sábana. Sherlock caminaba muy despacio, buscando cualquier señal de peligro, algo que activara una trampa o lo que fuera, palpando muros, mirando con curiosidad, y Watson daba vueltas como ave de presa alrededor de los muebles. Notaba algo extraño, pero no podía dar con qué. Finalmente se rindió en su búsqueda y apoyó una mano sobre la espalda de una silla de terciopelo.
-¡Watson!
Era ya muy tarde. La trampa se había activado.
Renata continuaba en la estación de tren. No había tenido valor alguno de abordar alguna de las máquinas y despedirse de Londres así como así. Le gustaba mucho, con todo y que le había ido pésimo. Quizá, si buscaba trabajo en otro sitio... pero necesitaba una carta de recomendación. Y Watson podría dársela.
Renata tomó un coche y regresó a Baker Street. Cual no fue su sorpresa cuando, luego de casi dos minutos de llamar a la puerta, la señora Hudson se asomó y le dijo:
-No están, querida, salieron hace casi una hora.
-¿Salieron? -Renata entró a la habitación dando un empujón a la puerta y comenzó a llamar:
-¡Doctor Watson! ¡Doctor...! Cielos, ¿dónde estarán?
Se dejó caer en un sofá. El cachorro de Watson se acurrucó en sus tobillos ociosamente, y mientras Renata le rascaba las orejas, recordó a Moriarty.
Moriarty... y él estaba en... y había una...
-¡Oh, no! -Renata se puso de pie. -¡Lo matarán!
______________________________________________________________
-¡Bienvenido a mi morada temporal, señor Holmes! -lo saludó Moriarty, dando vueltas a su alrededor. Sherlock y Watson estaban apresados en una especie de red gigantesca ubicada discretamente bajo la alfombra. Al tocar la silla, Watson activó el mecanismo que la hizo alzarse y cerrarse de pronto en torno suyo. -Y díganme, ¿están cómodos?
-Quisiéramos. -suspiró Sherlock. -¿Quién diseñó ésta porquería?
-Sewrenity, por supuesto. Esa cihquilla es tan lista que a veces me impresiona. Es más astuta que tú, Holmes, si logró engañarte.
-Oh, cállate, Moriarty. -masculló. -De nada te sirve tenernos atados aquí, ¿no?
-Ah, quién sabe. Ya veremos.
Mientras tanto, Renata miraba a los policías burlarse de ella.
-¡Por favor, señor Lestrade, usted no lo entiende! ¡Holmes y Watson están en la mansión Black! ¡Se encuentran en grave riesgo!
-Vamos, niñita, si estuvieran en gran riesgo ellos ya nos habrían avisado de cualquier irregularidad. -dijo Lestrade. -Ahora vete, criatura.
-¡Pero es en serio!
-Mejor vete antes de que te encerremos.
Renata salió, cabizbaja, y se sentó en los escalones del edificio.
-¿Qué voy a hacer? No quieren creerme. Maldita sea, cerebro, ¡piensa! -se golpeó fuertemente la cabeza con los puños, adoptando una expresión de dolor. Abrió los ojos y se quedó así, paralizada. -Sólo queda una opción. Y es la que menos me gusta... pero si no voy yo...
Recordó las burlas de Serenity, el gesto decepcionado de Watson, las reprimendas recibidas y sus propios accidentes... recordó a Sherlock, llamándola de mil maneras insultantes... Sherlock... Sherlock, la persona que más quería.
Se puso de pie, muy decidida, y dijo con voz clara:
-¡Voy a ir!
Mientras tanto, en la mansión, Moriarty seguía dando vueltas como buitre cerca de Holmes y de Watson.
-Veamos, ¿a quién mataré primero? ¡Ah, ya sé! Watson será buen alimento para mis mastines. Y tú, Holmes, considérate mi juguete por las próximas... 24 horas, digamos. Sí, hasta que te canses de jugar y simplemente me supliques morir. Y, como soy una persona muy bondadosa, haré caso a tus deseos.
-Ni creas que te saldrás con la tuya, Moriarty.
-¡Pero si ya lo hice!
-Aún no.
De pronto, la red cayó limpiamente, llevándose a Moriarty con ella. Watson y Sherlock lo apresaron bien entre las cuerdas y luego, Moriarty llamó a voz en cuello:
-¡Ayuda! ¡Holmes y Watson se escapan!
-Mejor vámonos ya. -suplicó Watson. Ambos echaron a correr hacia afuera, llegando al resto de la mansión, por la cual salían varios esbirros.
-¡No, no, no, no! -Sherlock jaló a Watson de regreso. -¡Por arriba!
La loca persecusión estuvo plagada de más de un golpe, o pelea de poca duración y, por fin, llegaron a la parte alta de la casa, lanzando golpes de vez en cuando a sus perseguidores.
-¡Al techo! -gritó Sherlock, cuando dos hombres de complexión recia se les aparecieron en el camino.
-¿Y ahora qué? -preguntó Watson. Los dos hombres avanzaron amenazadoramente, con los puños en alto. Sherlock se adelantó y...
-¡Aaaaaaaaaaaay!
Un fardo de tela o carbón les cayó encima a los dos hombres, dejándolos fuera de combate por un momento. Sherlock y Watson miraron que el fardo no era más que Renata.
-¡Renata! -Watson la ayudó a ponerse de pie. -¿De dónde sales?
-Vine por donde mismo. -dijo con evasivas. -Y creo que me equivoqué de salida, porque llegué allá. -señaló una segunda escalera.
-Pues me alegro que lo hayas hecho. -dijo Sherlock con evasivas. -¿Y qué tal está Moriarty?
-Ah, ¿Moriarty? -preguntó Renata, desconcertada. No hubo tiempo para más preguntas, porque los dos esbirros acababan de ponerse de pie y blandían sus puños con singular ferocidad.
-Mejor hazte a un lado, Renata, esto no es espectáculo para mujeres. -le advirtió Sherlock, antes de lanzarse contra el primero de los hombres. Watson hizo lo propio con el segundo, y Renata dio varios pasos atrás, mirando con interés casi morboso a los cuatro combatientes.
-¡AY!
Algo, no sabía qué, la había jalado desde la espalda y acababa de lanzarla dentro de una amplia habitación que no tenía mueble alguno. No logró ni enfocar la vista cuando recibió un segundo puñetazo que la empujó aún más lejos. Los ojos se le llenaron de lágrimas, que secó furiosamente y echó una mirada. De pie frente a ella, ataviada con un vestido blanco, estaba Serenity.
-Hola, niñita. -la saludó con sorna. -Así que, ¿a punto de echarte a llorar? ¿A gritar suplicando auxilio?
Le lanzó un segundo golpe a Renata, quien se colocó de rodillas cubriéndose el rostro con las manos.
-Vamos Renata, no puedes competir contra mí. Soy mil veces mejor que tú y lo sabes.
Renata negó fervientemente con la cabeza, llena de ira. Serenity se rió de ella como si nada.
-¿Vas a llorar como la bebita idiota que eres, Renata?
-Ya basta. -dijo. -Tienes razón, no puedo competir contra tí. Pero, ¿sabes que sí puedo hacer? ¡Puedo derrotarte!
Antes de que Sernity supiera qué pasaba, Renata se lanzó sobre ella, golpeándola y arañándola como podía. La furia ya no era ciega, pero seguía sin ser buena luchadora. Serenity logró quitársel a de encima, pero sólo fue para ver a Renata saltar sobre ella de nuevo, tirándole de los cabellos. Serenity chilló de dolor al ver que Renata tenía varios mechones rubios atrapados en las manos. La joven sonrió, fascinada.
-¡Maldita! -siseó Serenity, y le dio una bofetada. Las dos se pusieron de pie, dando vueltas como gatos, y Serenity se acercó más, tomando a Renata de los cabellos. La joven gimió de dolor, pero al ver el brazo de su enemiga tan cerca, le dio tremendo mordisco. Una bofetada y una patada furibunda, y Serenity cayó al suelo.
-¡Vaya, eso fue... increíble! -Renata estaba eufórica, y saltaba de un lado a otro de la habitación celebrando su vistoria. Pero de pronto, recibió un golpe terrible, mucho peor que ninguno, y perdió el equilibrio. Serenity blandía un bastón grueso, con el que la atacaba sin piedad alguna. Renata se arrastraba penosamente por el suelo, tratando de esquivar los golpes, pero la puntería de Serenity era excelente.
-¡Ya! -gimió, agotada. Estaba manchada de sangre, y se retorcía en el suelo del dolor. Serenity bajó el bastón y la obligó a ponerse de pie.
-¿Ya, pequeña Renata? Como desees.
-¡Ay! -Serenity rompió el cristal de la enorme ventana que estaba frente a ella, y se decidió a lanzar a Renata por ella. La jovencita apenas era capaz de moverse por los golpes recibidos, y sintió cómo Serenity, sujetándola del cuello, la empujaba más y más hacia atrás. Debajo estaba el Támesis.
-Adiós, Renata. Besaré a Sherlock de tu parte.
Renata abrió los ojos, furiosa, y le arrancó el bastón a Serenity de las manos. Acto seguido, comenzó a golpearla a puñetazo limpio, tratando de alejarse de la ventana. Ambas estaban tan encarnizadas en su lucha que no escucharon los pasos del exterior. Sherlock y Watson acababan de dejar fuera de combate a sus enemigos.
-¡Eso estuvo horroroso! -se lamentó Watson.
-Como quieras, fue... divertido.
-Oye, ¿y Renata?
Dentro, las dos mujeres luchaban cerca de la ventana. Por fin, Serenity consiguió colocar a Renata sobre el alféizar.
-¡No, no! -chilló Renata, presa del pánico, y cuando Serenity la empujó al vacío, ésta se aferró con fuerza a Serenity, y ambas cayeron. Renata se sostuvo con fuerza del alfeízar, y miró hacia abajo. Serenity colgaba casi sin fuerzas a su lado, pero más abajo que ella, y parecía estar sufriendo de un ataque de vértigo. Renata de verdad deseaba que Serenity desapareciera, pero habría sido muy cruel dejarla caer...
-¡Serenity! -gritó. -¡Dame la mano!
Serenity extendió los dedos, con loas ojos desorbitados. Renata no conseguía alcanzarla, y de pronto, perdió el equilibrio. Serenity se colgó de los tobillos de Renata, quien se sintió morir bajo ése peso. -No, no... -musitaba sin fuerzas.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaah! -oyó un grito aterrador y vio a Serenity. Acababa de soltarse de sus tobillos y caía. Trató de aferrarse a una saliente de madera empotrada en el muro, pero le falló, y cayó al río. La saliente también cayó en el mismo lugar en el que acababa de sumergirse ella.
-¡Serenity! -la llamó Renata. Pero nuca salió a flote.
Acababa de ver morir a una persona, y lo peor era que intentó ayudarla, y casi muere ella misma también. Renata se sintió mareada, y sus dedos se aflojaron de la ventana.
-¡Renata! -alguien la sostuvo con fuerza a tiempo justo para que no cayera al vacío, y luego la llevaron al interior de la habitación. Renata enfocó la vista y se encontró con un par de ojos grises que la escudriñaban.
-¿... Señor Holmes?
-Hola, Renata.
La imágenes le regresaron de golpe a la cabeza, y dijo con voz ahogada:
-Lo intenté, señor Holmes. Lo lamento.
Sherlock la sostuvo entre sus brazos mientras Watson la auscultaba. Una débil lágrima rodó por su mejilla.
-Watson. -dijo Sherlock. -Creo que Renata necesita descansar. Llévala a Baker Street.
-Señor Holmes. -dijo Renata débilmente. -Moriarty...
-¿Sí?
-No está. Creo que se escapó. No lo vi cuando entré.
-No importa, lo seguiré.
-Señor Holmes. -Renata miraba con súplica al detective, pero él ya se había marchado.
Siguiente capítulo: LA BATALLA DE LONDRES (2° PARTE)
Moriarty contra Holmes. Sólo puede ganar uno, y la suerte le es adversa al detective.
Les recuerdo que ya casi se acaba el fanfic, sólo un par de capítulos más (sin contar el octavo) y se acabó.











