FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



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viernes, 2 de abril de 2010

NOSTALGIA




Como hoy es viernes Santo, voy a escribir un post un poquito más serio de lo habitual, ¿ok? P.D No se me depriman, la nostalgia no es tan mala.


Hoy me dí un paseo larguísimo y acabé muerta. Fui a un parque de diversiones y, entre una cosa y otra, terminé en un parquesito común y corriente. Colgada de un columpio, me agarró una melancolía fatal, y comencé a pensar en cosas que a mí me hacían feliz, que me habían hecho feliz alguna vez, y que quería recatar del estambre empuercado de mi cabeza olmeca para que no se extraviaran para siempre.


Extraño muchas cosas. La noche, no la noche cualquiera, que puedo ver desde mi ventana y meditar mientras tanto, me refiero a la noche auténtica, la que yo recuerdo de mi amado verano. Una noche llena de ruidos en la ciudad, de luces que parpadean, como solecitos extraviados, y con el viento rugiendo ferozmente y colándose por las ventanas del micro o del taxi, como si me dijeran algo que no entiendo, alentándome a dejar atrás cualquier desdicha o pesar, y siguiera adelante y volviera a reir, reir en ese momento, con la luna encima mío y el murmullo ya no de una urbe agitada que no duerme, sino de las fachadas viejas, mexicanas en toda su estampa, de familias, de canciones perdidas, de estrellas que ya no cuento porque no soy ninguna bebita. Y cuando toco tierra otra vez y me escondo en las sábanas para dormir, comienzo a extrañarla, con todo y que está, obviamente, ahí conmigo.


También extraño, y con más fuerza todavía, el mar. He ido como... dos veces nada más, y de una no me acuerdo porque era mini (1 añito apenas... ¡qué sadismo de meterme a las olas!). Pero haber estado de pie, desclanza, sintiendo la arena que, a ésas horas ya está fresca, mirando el sol que se extravía en el mar, y las últimas olas acariciando la playa abandonada... El lamento continuo de las gaviotas, y también, con suerte, algún llamado lejano de un delfín, es como una canción de cuna para mí. O algo más hermoso aún: una memoria intacta, libre de tristeza y desesperación. El eco del mar es como la nostalgia misma, potente y constante, que cada vez que viene, viene cargada de historias, y a veces lastima, sí, ¡pero es tan bella!


Extraño mis ocasos en el mar. Extraño mis noches siendo libre. No extraño, sin embargo, la libertad, porque la poseo y la gozo muchas veces. Pero el murmullo del viento entre los árboles no es más que una parodia armoniosa y amable del agua y del viento nocturno mismo.


¿Será que, algún día, pueda ser capaz de caminar bajo la lluvia y llegar hasta ésa playa tan querida y, así, volver a disfrutar del anochecer? ¿Podré volver a llorar sobre la playa y contarle mis secretos? Que se vayan esos secretos con las olas, y oír al mar cantarlos sin que nadie los oiga jamás, mientras el día va muriendo... y yo con él.

viernes, 15 de enero de 2010

¬¬ ¿PORQUÉ TODO LO MALO ME PASA A MÍ, EH?


Hace tan sólo unos días me enteré de algo esencial: Ana de la Reguera es la mujer mexicana más consentida del destino. ¿Que porqué? ¡Ah, bien fácil! Porque ella se besó (obviamente era actuación, pero, ¡qué demonios importa?) con Hugh Jackman. Claro que sí. Obviamente me enteré del chisme mientras disfrutaba de un arroz mexicano con pipian y casi vomito del ataque de celos que padecí. Es decir, no es que yo no me hubiera besado el mismo día que ella, sí, me besé... con la banqueta embarrada de hojas podridas porque me resbalé en un escaloncito y di de bruces con el suelo. Parecía que me estaba postulando a papa, con eso de que ellos besan el suelo...

En fin, no me hagan mucho caso, por favor.

Pero bueno!!! Ése hombre está más que dispuesto a arruinarme la existencia, me he dado cuenta de eso!!! Primero: va a la premiere de su película al D.F, sitio al que yo no pude ir por cuestiones monetarias. Segundo: corren rumores (o sea, algo que suele contarte el amigo de tu amigo... o mi tío contrabandista) de que estuvo con George Clooney en Puerto Vallarta. Buen momento para cantar a todo pulmón la canción ésa de "Peligro" de Yuridia. Tercero: yo estaba ilusionada en volverlo a ver en los óscars este año. ¡Jaja! Dijo que no gracias y... ¿a quienes pusieron? ¡A un par de cómicos vejestorios que no ma harían pizca de gracia ni imitando la caída de Juanga! Arruinándome por completo el cumpleaños, que se celebraba a poquísimos días después de la ceremonia. Ahora con esto, ya va sobre la cuarta. Bueno, habrían sido cinco con lo de la película con Miley Cyrus, pero afortunadamente su voz de la conciencia (cof, cof, algún milagro divino, cof) le hizo saber que Wolverine nunca soportaría estar cerca de Hanna Montana pero si ni por error. Y luego tendría tan mala suerte que le dirían como al señor Polanski:

-Es menor de edad...

¡Pues eso ya lo sabemos, hombre qué crees!

Ok, me calmaré, aunque esta semana ha sido un via crucis. ¿Quieren saber porqué?

LUNES:

° Me jorobaron mis dos horas de libertad en casa.

° El pollo duró horas en cocinarse.

° Me enteré (cortesía de TV AZTECA, mejor conocida en el bajo mundo como TV APESTA) de la nueva gracia de Jackman.

° Me mandaron por mil mandados contra vienta y lluvia.

MARTES:

° Me aburrí en grande en la unidad mpedica viendo un programa chafísimo y sin dinero para comprarme un chocolate.

° Mi hermano practicó salto libre sobre mis tostadas.

° Se me armó la gorda con mi apá.

MIÉRCOLES:

° Estuve en promedio tres horas sentada como imbécil en un sitio X para que al final me dijeran que, por esta ocasión, no había manera de atenderme. ¬¬ gracias.

° El baño del terror, ¿lo recuerdan?

° No había nada decente de comer cuando llegué e intentaron retacarme por la fuerza unas enjitomatadas.

° Y sip... otro numerito de mi querido Hugh. (Ser fan de corazón tiene sus desventajas... aquellos que amen ese deporte bestial llamado futbol me entenderán).

° Me salió el agua de la regadera heladísima.

JUEVES:

° Mi perrita Canela decidió jugar conmigo a "la bolita" y casi me mata.

° Me desvelé porque se me tapó la nariz.

° El viento arreció y se llevó consigo una caja de cartón... que fue a parar a mi cara... de nuevo.

°¿Les comenté lo del apasionado beso que nos dimos el suelo y yo?

VIERNES (O SEA, HOY):

° Mi hermano estuvo a punto de morir por mis propias manos. ¡Ya me tenía harta!

° Jugando en la red, mi Mario Bros no pudo superar una barrera, su hermanito Luigi se suicidó en una cañada y el Guasón logró vadearme en una persecución y matarme de paso.

° Estoy constipada, ¿qué más quieren?

A veces pienso en las cosas buenas que me han pasado en la vida, y me doy cuenta de algo gracioso: por cada dos cosas buenas que me pasan, sucede una mala. Suena bien, pero esas cosas malas son de alto impacto. ¿La última? Perdí a un ser querido y ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme. ¿El contraataque? Recuperé a una amiga y mi salud.

De esta manera pienso atentamente en que muchas personas que hayan o estén pasando por depresión (hace unos cuantos años me contaba entre sus filas) pensarían, con tanta desgracia que me ha pasado esta semana que la vida, literalmente, apesta (y no como yo creo que apesta, con glamour, sino de verdad); y la verdad es que mientras hay vida hay esperanza, y cuando la vida se acaba, contrario a lo que mucha gente cree, deja tras de sí un supermasivo hoyo negro lleno de angustia y tristeza a su alrededor. Y, como yo sé qué se siente estar así, tanto en lo personal como entre gente que he conocido y querido, quisiera hacer una invitación a que, a partir de ahora, cuando les pase algo malo o desagradable (desde algo irónico hasta algo de verdad trágico) piensen en voz alta: "Ya mañana saldrá el sol". A lo mejor no sale literalmente (con eso de que estamos en época de invierno) pero al menos déjenlo salir dentro de uno mismo, y sigan felices. ¡Pueden decir cuando quieran que están malditos y que siempre les pasan desgracias, pero díganlo con mucha alegría! ¡ARRIBA LAS DESGRACIAS QUE SAZONAN LA VIDA!