FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



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miércoles, 11 de abril de 2012

HADES ANTE MIS OJOS

Dicen por ahi que la curiosidad mató al gato. Bueno, a lo mejor el gato alcanzó a saltar a tiempo y se salvó por poco, pero no por eso dejará de sentirse aterrorizado al haber metido sus naricitas en lugares (y momentos) que no le correspondían.
En ésos términos, quiero dar a entender que en esta ocasión, el gato curioso fui yo.
¿Alguna vez han visto a la muerte de frente? ¿No han sentido a la vez la curiosidad casi morbosa de observar los vestigios que la Parca deja atrás cuando destroza una vida con el filo de su hoz, y al mismo tiempo el deseo irresistible de apartar la mirada y huir, por temor a invocarla? ¿Jamás han tenido la impresión de que, de lejos, ésta destrucción parece casi irreal, mientras que cuando la contemplamos, la percibimos y la respiramos, pareciera poseer por un instante nuestro ser, paralizando el cuerpo y alterando el alma? ¿No han sentido el aliento del Cerbero a su espalda o los ojos desiguales de Hela cuando saben que la Destructora acaba de cortar otro aliento en un lugar, en un tiempo, en un sitio que siempre ha sido nuestro y que creíamos seguro?
Una mañana de primavera no puede ofrecer un espectáculo más triste que el de una muerte. Y justamente eso ocurrió hoy, con el sol en su punto más alto y con vientos de esperanza revolviéndole el cabello a cualquiera, excepto a alguien, o a quien alguna vez fue alguien, que ofreció sin querer un espectáculo más digno de una novela de Poe que de una fresca poesía estival.
No es la primera vez que veo ante mí un cadaver, y dudo mucho que sea la última ocasión. Tenía catorce años cuando vi a mi primer muerto; la situación era tan truculenta y surreal que a veces me pregunto si no estaba alucinando. El hombre (creo que era un hombre joven) estaba tirado en la entrada de una iglesia; no pude ver su rostro, sólo parte de sus ropas, manchadas en sangre que formaba un charco a su alrededor en el suelo, y a su alrededor pululaban los de la SEMEFO mientras la gente (supersticiosa pero curiosa por naturaleza) mantenía prudente distancia. Yo desvié la mirada, no me atraía ésa clase de escenarios macabros y estaba dispuesta a mantenerme alejados de ella el mayor tiempo posible.
Pero nada se compara a la soledad que podía percibirse ésta, una mañana estival y alegre, cuando las súplicas de las vecinas atrayeron a la multitud apiñándose en la casa de enfrente. Mamá Loba, leal a su culto hipocrático, fue la primera en atreverse a penetrar en aquélla oscuridad, porque incluso a ésas horas alegres, en interior de la vivienda estaba cubierto de penumbras, y se respiraba el aire pesado y dulzón que te hace saber que algo, ahí, no está bien.
Seguí de cerca la silueta de mi madre y de la vecina, demasiado consternada para decir palabra, y subimos calladamente las escaleras hasta llegar a la habitación; Mamá Loba entró, ella tiene la sangre fría como reptil cuando de éstas cosas se tratan, pero yo no. Me quedé haciendo guardia (¿de qué? ¿contra qué?) en el resquicio de la puerta, desviando la mirada a todas partes. Era una recámara pequeña, con varios adornos que en la semioscuridad parecían antigüedades abandonadas a su suerte. Y sobre el lecho, lo que vi... No podría describir jamás lo que vi, y ahora que lo pienso bien lo escribo por temor a que anide en mi mente y me torture durante las noches, como ocurre con cualquier miedo infantil.
Es verdad que a veces la muerte hace sobre los cuerpos el papalote que se le antoja, y que en ésas ocasiones puede dejar tras de sí un aspecto casi inocente y dulce, ingenuo, haciendo que su víctima parezca dormir el sueño eterno; pero aquélla visión distaba mucho de ésa calma tan recitada, y aunque mis ojos no se atrevieron a buscar el rostro, sí se fijaron en los vestigios de largas semanas de agonía, resentimiento y anhelo que todos en la calle sentíamos, no sólo por quien, lentamente, se marchitaba, sino por quien le sobreviviría, y cuya carga cada insante se volvía más insoportable.
Clavé los ojos al piso; Mamá Loba, estoica como siempre, pidió un teléfono y llamó a los paramédicos. Éstos confirmaron la noticia con el mismo gesto de sobriedad que ella, mientras la otra vecina parecía al borde de un ataque de histeria y yo lidiaba con los latidos inquietantes de mi corazón. Todo estaba en silencio, no se oía ni el aire, ni el reloj, ni nada, a excepción de las voces que resonaban como en un eco eterno.
No pude más y me alejé; vi cómo Mamá Loba ponía la blanca sábana de sello sobre la víctima de Mortis y me ordenaba silenciosamente que bajara. Lo supe en cuanto la vi, ella sentía cómo algo en mí se estremecía de miedo y de horror, ante la presencia aún persistente del tiempo finalizado. Y cuando volvimos al aire frío y menos viciado de la planta alta, ahí donde la luz del sol lograba colarse, se dispusieron a hacer un auténtico atraco, en búsqueda de los papeles requeridos para el acta de defunción. Recordé al señor Valdemar, del relato de Poe, pensando en el tétrico parecido que había entre éste muerto-vivo y quien reposaba en la planta alta, y luego mi imaginación aterrizó en la novela de La Dama de Negro, mientras miraba a las dos mujeres adultas inspeccionar los papeles al mejor estilo victoriano (con media luz, como si todo fuera una farsa sarcástica) a la vez que intentaban comunicarse con la superviviente de aquél negro ambiente. El teléfono no dio señales de vida. La casa entera estaba muerta.
Por fin Mamá Loba me ordenó marcharme, sin antes dedicarme una mirada que significaba alivio, y ordenándome suavemente:
-No te asustes.
Obedecí y salí casi corriendo de la casa. El sol entibió mi piel y el viento revolvió mi cabello. Sonreí. Estaba viva. Estaba fuera del sepulcro, de ésa entrada del Tártaro donde Hades miraba indulgente a los hálitos vivientes que se movían en su nuevo reino ganado, en su nueva pieza de ajedrez.
Al término de éste post, Mamá Loba sigue allá, y yo intento relajar mis nervios y vomitar mis miedos en éste mismo sitio. Todavía percibo el aroma podrido y dulzón de la vivienda, y me muero de ganas de tomar un largo baño para echar a la Cegadora de mi cuerpo; pienso en Baglietto y su Tango de la Muerte, que me parecía tan cómico, y ahora que lo pienso me doy cuenta de la tétrica verdad ocultas en sus alegres palabras y me pregunto... ¿cuándo volverá el reloj de arena a detenerse, alterando el ciclo pacífico de nuestro mundo? ¿Cuántos más tendrán que cruzar la oscuridad de la noche para ingresar a una oscuridad mayor antes de ver la luz final?
¿Y qué hay de mí? ¿Podré reposar tranquila sin ésos ecos del más allá clamando a mis oídos: "gatita curiosa, metiste los bigotes en donde no te llamamos"?
Nunca es fácil mirar a la muerte de frente. Pero como todos la veremos algún día, más nos vale estar preparados para lo que venga.

miércoles, 4 de abril de 2012

FURIA DE TITANES, REGOCIJO DE MAMA LOBA

Damas, caballeros, hartitos y hartitas del mundo, hoy les traigo otro momento dorado que Lobita ha compartido con su Mamá Loba en ése lugar oscuro y frío que, irónicamente, puede hacerte sudar la gota gorda mientras estás cómodamente chenchad@ en tu asiento y rodead@ de palomitas y refresco. ¿De qué hablo? ¡Pues del cine, claro, bola de mensos crei que era obvio!
Así que hoy vengo a traerles la reseña reseñosa del (posiblemente) mejor trauma de Mamá Loba ever: Furia de Titanes 2... EN 3D...!!! Ah no esperen que hoy mi cupón de 3D  no valió, jejeje.
*Lobita pone esta rola para escribir el post y sentirse inspirada*
¿Les gusta la mitologia griega? ¿Percy Jackson y compañía les pareció insultante? ¿Quieren ver accion, drama, locuras y hombres en faldita peleando contra monstruos milenarios... pero que no sea John Carter por amor de Dios? ¡Entonces han llegado al post indicado! Y no se angustien por los spoilers, los haré lo más indescifrables posibles.
Verán ustedes, esta linda historia comienza con el heroico Perseo, quien se ha dejado crecer las greñas y nos muestra su rizada cabellera, que vive en una comunidad tranquila junto a su hijito Helios; mientras tanto, en Dioseslandia... perdón, en el Olimpo, las deidades temen por su destino, ya que Hades parece estar planeando una maldad maldosa y Zeus (Liam Neeson a.k.a el maestro jedi de Obi Wan Kenobi para los que vieron "La Amenaza Fantasma") busca a su Perseíto para pedirle ayuda. Como de costumbre, Perseo se pone rejego y dice que na nay, y Zeus desciende al Tártaro (la prisión del inframundo, para fines prácticos) donde se encuentra con Poseidón, dios del mar, y con Ares, dios de la guerra (un tal Edgar Ramírez que me habría parecido más simpático si no me recordara vagamente a Cal, el prometido de Rose en Titanic), quienes quieren hablar con Hades (otra vez Ralph Fiennes que con este ya lleva varios villanos cinematográficos en su haber, contando al alemán loco de La Lista de Schindler -ah caray que aqui también sale Liam Neeson-, Voldemort, el asesino de Dragón Rojo -de la saga de Hannibal Lecter-, y hasta el faraón Ramsés en El Príncipe de Egipto). Pero cuando la charla pasa a ser una "charla" (o sea charla de golpes, patadas y relámpagos al mejor estilo de "Thor" de Marvel), Ares se revela como un traidor y se convierte en Miss Nenaza 2012, alegando que su traición se debe a que, como hijo de Zeus, recibe menos atención que el hijo bastardo de éste, o sea Perseo.

Sí, ese es Ares... hmmm desde esta perspectiva me recuerda más a un jovencícimo (y delgado) Val Kilmer, pero ese no es el punto... ¿en qué íbamos?
¡Ah si! Luego de la traicionera traición de Ares (amo las redundancias xD) Perseo, que sigue cantando it's a beautiful morning en casa, se ve en problemas cuando unas asquerosas quimeras ascienden del Inframundo y atacan su tranquilo pueblo. Entonces no le queda de otra que unirse al frente de batalla, comandado por (cha cha cha chán) la reina Andrómeda (la misma damisela en peligro que tuvo que rescatar en Furia de Titanes 1), y junto a ella y Argenor (otro semidios, hijo de Poseidón, al cual por cierto le entregan el tridente de éste) debe pasar por varias dificultades y luchar contra monstruosas criaturas míticas para hacer lo aparentemente imposible: rescatar a Zeus y evitar que Ares y Hades despierten a Cronos, el malvado titán y padre de los tres dioses más importantes del panteón griego, que pretende simplemente destruir a la humanidad y liberar a todos los demás titanes.
Y bueno, ¿porqué ésta película está buena? Tal vez no sientas que los momentos de tensión son de larga duración, o que éstos se interrumpen abruptamente y la película parece un columpio yendo y viniendo con cargas emocionales mixtas, pero ésos momentos resultan un sabor de boca para la gente cansada de los monstruos y peleas clichés y, sobre todo, para los que saben algo de mitología griega y entienden perfectamente qué son ésas cosas horripilantes y qué hacen (como Mamá Loba, por ejemplo). También otro punto fascinante es poder ver a los dioses lejos de su "zona de confort" y mostrándose más como humanos típicos que como grandes todopoderosos (sólo en la época pagana, damas y caballeros). Además, los efectos te provocan escalofríos mil y la historia, que al principio parece avanzar a marcha forzada, luego se amolda y ni sientes que duraste sentadote ahí durante más tiempo de el que una vejiga llena de refresco puede tolear (yo lo intenté y, adivinen, ¡lo conseguí!). Además las actuaciones de Liam Neeson y Ralph Fiennes son tan comestibles y deliciosas como un chocolate.
Se los dije, deliciosos y comestibles...
¿Lo malo? Si la entrega anterior no te gustó ni intentes ver ésta, porque de seguro sufrirás un ataque a la mitad de la sala; además, algunas escenitas te parecerán perfectamente incomprensibles, sobre todo en ésas en las que nadie se toma la molestia de explicarte qué carajos está pasando (algo me dice que el director de la película imaginaba que todos leímos a Homero y estudiamos a los griegos muuuuuy de cerca). También el final es una cosa más de lógica que de criterio, pues en lo personal me pareció un final abierto pero sin sentido, en el que olvidaron decir, quizá, un par de cosas más para aclararnos en qué piso desértico estábamos de pie.
Así que Lobita Nocturna le da una calificación de 8.9 de 10 gracias a las actuaciones de Liam y Ralph (deliciosos...deliciosos los dos) y claro, por lo feliz que se veia Mama Loba, la cual en cuestiones griegas puede darse por ofendida muy fácilmente, y si a ella le gusto, pues a todos nos tiene que gustar tambien.

Además pasaron el anuncio de Titanic en 3D y mi corazon salto como loquito al ritmo de you're here, there's nothing I fear, and I know that my heart will go on...
 En fin, eso fue todo por hoy. Adiosito!!

viernes, 9 de septiembre de 2011

SITUACIONES AUTOBUSESCAS Y MAMÁ LOBA EN LA ANTIGUA GRECIA

Debido a que, como sabrán, su querida Lobita Nocturna está tomando los estudios requeridos para convertirme en jurista del infierno, me es cruelmente necesario andar en camión para llegar a mi Alma Máter (tradúscalo como "la U de L, o sease la Universidad de Lobolandia).
El camión, también conocido como el bus, la micro, el colectivo, el omnibús, el minibús, el bondi, el guagua (no sé porqué), la chiva (esperamos que no sea por el olor), el autocar, el pesero, el trolebús, el "córrase por en medio porfas"... En fin, como se le conozca, es según el diccionario un medio de transporte colectivo. Pero según el Lobidiccionario, o mejor aún, como un usuario promedio lo conoce, es una balsa mortal en cuatro ruedas al que asciende cualquiera con ingresos para hacerlo, y esto incluye una amplia gama de personajes como:
-Señora Gorda y fodonga que se deja caer en el primer asiento que halla habitualmente el asiento preferencial, o peor aun, el asiento vacío junto a tí); aguas porque si te toca junto a esta señora es posible que te pase esto: si estás en el asiento del pasillo, poco a poco su tejido adiposo te empujará de tu sitio habitual al suelo, y si vas en el asiento de la ventana, simplemente te aplastará.
NOTA: La señora gorda puede variar de sexo, o sea que también hay hombres gordos fodongos que.. bueno, ídem.
*Críos de primaria y/o secundaria, reconocibles por su ruido intenso al subir y por sus mega mochilas que usan como la policía ugtiliza sus mazos abre-puertas, o sea para romperte toda la...
*Señoras con niños de edad entre 2-10 años (de los 11 en adelante ya no cuentan) que vienen haciendo un ruidajal que supera al provocado por la pareja "Señora con bebé o niño de brazos". Digo, el bebito se reducirá a llorar, pero los chamaquitos estos gritan, se pelean, lloran, babean, o acercan sus repulsivas manos pegajosas a un sitio muy pero muuuuuuy cercano a ti. Si eres tan inocente o atrevido (o idiota, para fines prácticos) como para sentarte o colocarte junto a uno de estos "angelitos" y llevas camisa blanca o una prenda de dificil lavado, será como irte así vestid@ a la Feria del Mole.
*Muchachos sin neuronas que ponen el celular a todo volumen con los mejores éxitos de duranguense y reggaeton. Habitualmente, el escucha promedio de reggaeton es un tipo con cara de criminal (o simplemente feo) que usará OBLIGATORIAMENTE pantalones de mezclilla demasiado grandes que le quedarán a media nacha y con mil dobladillos para que se noten sus piernas de gorila o sus inocentes calcetitas blancas, tenis de aspecto raro y camisas deportivas que, por alguna razón, no te inspiran a practicar deporte. Los de duranguense se visten un poco más "formales", pero su música resuena más duro en los tímpanos (yo lo comprobé... AUCH!!).
* Chicas "super nice" que irán vestidas "a la última tendencia" con bolsotas "caras" (la mayoría son de tianguis, que no se hagan) y usando los eternamente clásicos lentotes de sol... a las 8:00 p.m. Otro vestuario es el de colegiala que parece de esas mujercitas de los anuncios de fotos pseudopornográficas que descargas a tu celular en los anuncios que pasan en la tele. Ajá, igualitas, con las falditas mega cortas, extensiones en el pelo y maquillaje tan exagerado que no sabes si son estudiantes de Payasología II. Estas personitas harán ruido con su risita estridente, hablarán sobre chismes de vecindad haciéndose las finas pero intercalando el eterno "wey" y groserías... un poco más macabras.
* Hombres expertos en sentarse y ser como piedras: ni una catástrofe natural los hará moverse de su asiento. Están sentados desde que tú te subes, no se mueven, no hablan, no observan, estarán dormidos o haciéndose los dormidos, quizá oyendo música con audífonos y usando su mochila (negra típicamente) como almohada. Cuando te bajas... sí, siguen ahí.
* Cirque du Freak, o sea los especímenes raros como: gays, góticos, emos, gitanos (oooh sí, en Lobolandia hay gitanos) y todas las rarezas que se te ocurran.
* Limosneros que vienen en diversos paquetes: trovador sin trabajo (ni talento), rehabilitado de drogas, o alcohol, o chocolate, minusválido con voz chirriante (algún día sabré porqué), o ya rozando con lo descarado, persona X que alega haber tenido un problema del tipo monetario que pide "una ayudadita de sus hermanos mexicanos".
* Vendedores, también en varias presentaciones: vendedor de dulces, vendedor de medicinas naturistas (que hasta te hacen prueba en vivo), y los más estresantes: los vendedores de MP3, que siempre pero siempre traen el MP3 de "los mejores éxitos" de... sí, de banda ¬¬
*Señores con paquetes misteriosos y señoras con bolsas de mandado que rivalizan con los de los bultos.
* Anciano o anciana que es habitualmente el que más sufre en el viaje, porque entre que lucha por agarrarse de los tubos y luego por agarrar un asiento, y luego para bajarse.
* Lobita (sí, cuento como pasajero hum??). Paga en moneda o traspobre (perdón, trasvale), si se puede sentar se sienta, te pedirá amablemente que le permitas pasar al asiento desocupado a tu lado, te cederá el asiento si estás muy carcamal o muy embarazada, mirará hacia la ventana como en el infinito y más allá, y le costará un h... y otro a medias bajarse porque sinceramente los microbuseros conducen como bestias.
Y ahora que conoces tu entorno, debes conocer algunas posibles situaciones que te ocurrirán en el camioncito:
PARADA 1: EL ASIENTO MALDITO.
Si te toca sentad@ quizá sea bueno... pero puede que el asiento esté roto (y no te hayas dado cuenta), o te toque el asiento de la ventana y el bus se atasque, provocando que termines cual calcamonía en la ventana, o te hayas sentado en el asiento debajo de la rueda (aquí sí rebotas porque rebotas) o en el asiento haya un chicle, o cositas de esta índole.
PARADA 2: RÀPIDO Y FURIOSO RETO FEDERACIÓN-HIDALGO.
Ya es oficial: todos los microbuseros son en realidad conductores de la NASCAR frustrados. Arrancan en segunda cuando tú estás inocentemente guardando tu cambio y totalmente vulnerable a las leyes de la gravedad, o por ganarle al semáforo te dejan como imbécil en la parada (o ya de plano les pides bajar y, por el mismo motivo, te abren la puerta como cinco cuadras después), o se ponen a jugar carreritas con: otros camiones, los coches, las bicis, el perro, el pobre menso que corre tras él pidiéndole la parada a grito pelado...
PARADA 3: MÚSICA FINA.
Raro y contado es el microbusero que va oyendo música decente (en mi vida solo hallé dos, uno que iba escuchando éxitos ochenteros y otro música romántica, y el segundo era mujer). Al subirte le darán con todo a las bocinas ubicadas en la parte de atrás con la mejor duranguense o, ya rozando con el mal gusto, el reggaeton. Y si esto no es ya suficiente tortura, añádeles los animales que se suben con sus celulares y ponen la misma cochinada, y luego los vendedores que ya mencioné.
PARADA 4: SENTÁNDOSE CON EL ENEMIGO.
Cuando te subes al camión con una persona más y se sientan juntos, pues bueno, ya la hiciste. Pero si te toca sentarse junto a un perfecto extraño, pasan cosas raras, porque el perfecto extraño puede ser un bello durmiente que terminará babeando sobre tí, o una persona que lleva en las piernas a un crío insoportable, o ya de plano su olor te hará recordar el día aquél que te diste de cara con una popó de perro o... ve tú a saber.
PARADA 5: EJERCICIO CAMIONIL, ALIAS...
Te tocó ir parad@. Prepárate porque irse de pie es como hacer ejercicio intensivo y extensivo. Pondrás a prueba tu fuerza para agarrarte del mísero pedazo de tubo que te tocó, para aguantar los arrancones y frenadones que amenazan con empujarte o jalarte hasta la parte de atrás del camión, darte de bruces con otros pasajeros parados, rozaduras, llegues misteriosos, golpes y hasta guerras de manos para ganar el pedacito de tubo disponible.
PARADA 6: AUTO SARDINA.
El cuate que conduce el camión promedio tiene (muy probablemente) un serio problema de vacío existencial que, cuando otros intentan llenarlo con comida o comprar frívolas, él lo llena con... pasajeros. Entre más lleno esté el camión, mejor para él. Hay casos "soportables", cuando todos en el bus van sentados y hay un grupo moderado de personas en pie, casos insoportables cuando hay una marabunta parada que no te permite moverte, y casos extremos donde van ambas puertas abiertas porque el interior del camión no basta para todos los pasajeros, las ventanas van cerradas y hace calor de 32º.
No se rían, esto pasa muuuuy seguido. Yo voy dentro de ese camión, a ver, encuéntrenme.
Y bueno, luego de estos amables consejos los dejo con una ùltima historia. Esta vez no es sobre mí, sino sobre Mamá Loba.
Verán ustedes, Mamà Loba tiene similitudes con Lobita en cuanto a las manías. Ella, por su lado, tiene una manía muy fuerte, que nunca ha podido quitársele en años y años de tenerla. Resulta que el otro día, mientras mirábamos Furia de Titanes, Mamá Loba se puso a hojear sus viejos libros de mitología griega y de etimologías. Entonces...
LOBITA: ¿Qué lees, mamá?
MAMÁ LOBA: Mi libro de etimologías. Escucha... (suelta una frase rara en griego antiguo).
LOBITA: O.o ¿y eso qué fue?
MAMÁ LOBA: Es de Aristóteles.
LOBITA: Aaaah... ¿me prestas tu libro?
MAMÁ LOBA: ¡No!
Ajá. Mamá Loba sabe hablar griego, y leer griego, aunque escribir griego es ya algo más complicado. También sabe un poco de latín, pero practica más el lenguaje de los filósofos. Oh sí, ella tiene un gran amor por Grecia, un amor que roza con lo infantil porque deberían ver la cara que pone cuando lee sus enciclopedias... me da miedoooo...
Y por fin, los abandono para que pasen un delicioso fin de semana. ¡¡Adiosito!!

miércoles, 9 de junio de 2010

CANDY CANDY & ALLY ALLY

Contrario a la creencia popular, Lobita no es la única con traumas de fan, ¡no! ya quisieran.
Dicen que usualmente los hijos repiten los errores de los padres. Pues... quizá así sea.
Mamá Loba tiene una obsesión, una obsesión mucho mayor que la de Fernando Colunga o sus intentos frustrados de hacerme comer verduras: y es el incontenible cariño que le tiene a la lacrimógena historia de Candy Candy.
MAMA LOBA: ¿Te acuerdas de mi álbum de Candy?
LOBITA: ¡Cómo olvidarlo! (si un día me piqué un ojo mientras ella estaba ocupadísima sacándole brillo a la portada).
ML: Aaaaaah, todas soñábamos con ser Candy
L: Me lo imagino...
Sip: TODAS las madres que conozco soñaban con ser Candy... digo, ¿quien no recuerda a Terry Grandchester? Y decidí ponerme a investigar por mi cuenta si mi propia generación tenía un trauma similar, investigación que pudo costarme la cabeza por una calificación pésima (aún me duele, créanme). Y estos fueron los resultados:
EL TRAUMA DE MI GENERACIÓN Y UNA MÁS ADELANTE FUE ALLY MCBEAL.
¿Y quien es Ally McBeal? Era la prota de una serie en Fox de una abogaducha x que vivia aventuras fiscales y amorosas sin poder zanjar la segunda y peleando como fiera la primera. Ally y Candy son lo mismo: chavitas de vida difícil que sueñan con el verdadero amor (no hay mucha imaginación a la hora de escribir, ¿no?)
Aunque Candy y Ally no tienen la misma historia (ni el mismo tipo de pelo) sí comparten algo en común y que fue el segundo motivo de su gran éxito entre las adolescentes de los 80 y el inico del 2000 respectivamente: su príncipe azul soñado.
Candy tenía a Terry Grandchester, un muchacho alto, inteligente, valiente y guapo (hmm, tomando en cuenta que es un dibujo...) y Ally conoció en su cuarta temporada a Larry Paul...
TERRY...


Y LARRY (siii, resulta que rob era el terry grandchester de esta serie... me siento paranoica).
Y como en toda buena historia de amor (ejem, la de Candy y Ally pues) su chafapríncipe verde les llegó como caído del cielo y luego de mil dificultades se enamoraron. Y toooooooooooodas las Candynáticas y Allynáticas morían por ver a Candy/Terry y Ally/Larry (oigan, ¿no notan algo raro en los nombres?) terminaran juntos... el final perfecto a poco no??
Pero el retorcido sentido de la dura realidad de las escritoras de Candy Candy NO OPINABAN LO MISMO y... apareció Susana Marlowe en escena. Suzie era una chavita hiper hipócrita y caprichuda que logro lo que se consideraba imposible: separar a Candy y Terry y casarse con Terry!! Tal horror resultó ofensivo a las fans y en Italia las protestas fueron tan espantosas que tuvieron que cambiarle al final (no los fueran a guillotinar).
Y en Ally la cosa se tornó aún más trágica, porque nuestro Larry Paul, en la vida real, volvió al bote por drogas (según mis cálculos vamos sobre la... 5° o 6° vez que va a la carcel por eso) y tuvieron que precipitar de un guamazo el final, ¿cómo? fácil: Ally y Larry rompieron trágicamente por culpa de la ex de Larry. Y las fans se quedaron con cara de °O° y se negaron rotundamente a seguir viendo esa bazofia que no tenía sentido alguno hasta que llegó Larry. Casi casi las fans se pusieron a cantar esa parte que dice:
Cuando te conocí la vida entendí
Porque no estabas tuuuuuuuuu...
Y así asistimos al ocaso de dos romances de lujo y también a crepúsculo de dos traumas adolescentes.
Ps sip, repetimos los errores de los padres... o ¿de las madres más bien?
Ah como sea... los dejo!!

domingo, 9 de mayo de 2010

AHI MADRE!!

Como ya mañana es el día de las madres (llamadas también mamá, amá, ma, mami, mom, mother, jefa, etc...) me decidí hacer un almanaque para recordar a Mamá Loba y todas las cosas extrañas, graciosas y felices que nos han pasado.
MAMA LOBA & LOBITA: CÓMO SE CONOCIERON
Nos conocimos un dia de principios de primavera hace 17 años. Yo estaba envuelta en una cobijita de hospital y mi mami me revisó para ver si no tenía alguna anormalidad (17 años mas tarde descubrieron que mi anormalidad no era precisamente física, sino mental) y luego me abrazó y me dio besitos. :)
MAMA LOBA vs LOBITA UN DÍA DE BERRINCHE
Si algo aprendí a temprana edad fue a pelear como los de la WWE (o la AAA, por la pancita que me cargaba). Un día en que yo armé un escandalazo de miedo, mi mamá me cargó para ver si arrullándome se me bajaban los humos. ¡Niguas! Me enchilé más todavía y di un cabezazo digno de Zidane en la final del Mundial y... el resultado es visible actualmente, porque le desvié el tabique de la nariz O.o cualquiera puede desviarle la nariz a su madre, ¿no?
MAMÁ LOBA & LOBITA CONTRA LA MONTAÑA RUSA
Contaba yo siete míseros años cuando me treparon (o mejor dicho, me trepé) a la montaña rusa acompañada de Mamá Loba. Nosotras nos sentíamos Leonardo DiCaprio cuando el juego apenas comenzaba a moverse (por aquello del "I am the king of the wooooooooooooorld"!!), pero apenas llegada la primera bajada... ¡nos queríamos morir! Yo nomás me acuerdo que me agarré de mi mamá y grité mitad histérica mitad eufórica:
-¡Amáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Nos vamos a moriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!
(Si creen que era demasiado apocalíptica para mi edad... please... ups no, sorry, eso es parte de la letra de una canción).
Y cuando el juego infernal se detuvo, nos bajamos con las greñas revueltas y amando más al suelo que nunca. Casi parecía que nos postulábamos para papas porque besamos el suelo apenas nos bajamos de la mugre montaña.
MAMA LOBA Y EL EXTRAÑO CASO DE LOBITA & SU HERMANO HIJO DE SATAN
Esto es cosa de todos los días: aguantar los pleitos que nos aventamos mi brotercito y yo. Mi monstruoso hermano del demonio nomás sabe jorobarme la vida haciendo todo lo que un hermano pequeño hace: aventar cosas, romper tus posters y cuadernos, recordarte el 10 de mayo, entrar a tu computadora.. Y ella nos soporta con muuuuuuuuuuucha paciencia que espero algún día heredar.
MAMA LOBA ENSEÑANDO A LA LOBITA A NADAR... (jamas lo logro)
Cuando contaba con cinco tiernos años, mi mami decidió que era hora de que me enseñara a nadar. Y para hacerlo me llevó a una alberca, me metió al agua... ¡y me sumergió! Yo ahi casi chillando porque me entró pánico y ella tratando de hacer que nadara. Fueron los 15 segundos más escalofriantes de mi niñez (sin contar los pasados por culpa de los payasos).
¿La buena noticia? Con eso le perdí miedo al agua. ¿La mala? ¡Casi me ahogo en el procesooooooo!
COMO MAMÁ LOBA LE ENSEÑÓ ALGO MUY INUSUAL A LA LOBITA
No, no me enseñó a usar armas ni el sistema tocomocho (no pregunten, es un chiste privado), sino que me enseñó a hablar en griego, latín... y a pelear. Porque mami Loba es más peleonera que yo (o lo era, en sus años mozos) y sabe agarrarse a guamazos con quien sea: hombres, mujeres, policías, presidentes... Y eso fue lo que me heredó. la habilidad de romperle a todo el mundo su osito bimbo (gracias a Laura Nava por enseñarme esa frase del Osito Bimbo: www.twitter.com/Lauraxx_G )
EL TERROR DE MAMÁ LOBA A ALGO QUE LOBITA AMA.
Las serpientes.
Ella les tiene pavor a los reptiles en general, pero quiso la mala suerte que yo adorara a los que considera más escalofriantes: las serpientes. Víboras, boas, pitones... no aguanta a ninguna de ésas criaturitas por quienes yo siento una gran fascinación cada vez que las veo. Por lo mismo, le entró una risa histérica el día que yo, teniendo nueve años, me colgaron una boa sudamericana al cuello y yo, ni lerda ni perezosa, comencé a chiquerarla como si se tratara de un perrito... un perrito que podía estrangularme de un momento a otro ;)
CANTA CON MAMÁ LOBA Y LOBITA.
Cuando se nos espantaba el sueño, mamá y yo escuchábamos sus cassettes de música: Miguel Bosé, Ricardo Arjona, Beattles, Begees, y un montón de éxitos ochenteros. Y así me aprendí muchas letras lindas de canciones que, cuando las oigo, me acuerdo de ésas lindas noches de verano.
MAMA LOBA vs LOBITA Y SUS GUSTOS
Porque ella nunca le ha gustado que sea medio dark. Porque no le agrada cómo me peino (si es que me peino). Porque no entiende cómo me fui a enamorar de Johnny Depp, Hugh Jackman y Rpbert Downey Jr mientras ella aprecia a Mel Gibson, Fernando Colunga y Charlton Heston. Pero, con todo, así me quiere.
LOS FESTIVALES DEL DÍA DE LAS MADRES CON LOBITA
En TODOS los festivales, a huevo me ponían a hacer algo. Bailar, entonar un poema... una vez hice una tabla gimnástica mega chafa... Y además me afanaba para darle el mero 10 de mayo un regalo, por pequeñito que fuera. Una tarjeta siempre es de ley, y ya otros regalos han sido: una almohada bordada por mí, una comida en un restaurante que le gusta mucho, un alajero para sus aretes, unos portarretratos, un CD de música... en fin, lo que fuera estaba bien. Claro, no se comparaban en nada con los regalos de más de 200 $ del papa de mi little bro, pero la intención le valía más que el precio ^^
UNA LECCIÓN DE MAMA LOBA A LOBITA
Hasta hace unos tres años, mamá Loba no tenía tele. Total que un día en mi escuela (tenía como 10 años) hicieron una rifa para una tele. Como se acercaba su cumpleaños quise regalarle la mega pantallota, y le entré a la rifa con amooooooooor!! El mero día... ¡dieron mi número de boleto! Pero justo cuando yo ya celebraba la victoria que dicen:
-Ése era el segundo boleto. El tercero es el ganador.
Se lo llevó otra niña. Me salí de la escuela a punto de echarme a llorar y mamá Loba me preguntó qué pasaba. Le dije:
-Es que yo quería regalarte la tele para que vieras tus programas y no la gané.
Y me dijo algo que aún me acuerdo bien:
-Las cosas no son importantes. Lo que vale más es el cariño con el que hagas las cosas.

Y por eso este 10 de mayo digo. aunque me traiga de bajadita con mis gustos, aunque trate diario de retacarme verdolagas y espinacas para comer, y aunque a veces no nos entendamos... ¡QUIERO A MI MAMI LOBA!