FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



martes, 3 de agosto de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE VI: LAS ALBERCAS


De seguro mas de un@ por aqui tienen la foto de cuando eran criaturitas inocentes y los llevaron a pasar un lindo fin de semana a algún balneario. Pues bien, quizá recuerden cosas tales como: haberse hecho pipí dentro de la alberca, ver un bikini de dudosa procedencia flotando frente a ustedes o la casi idílica escena de la adolescente tarada ahogandose que es salvada por un salvavidas con el cuerpo y la cara de Zac Efron. Pues como esos recuerdos parecen bloquear el "detras de las cámaras", o sea los graves peligros que puedes vivir en uno de estos sitios, ahi te van los puntos que NUNCA debes olvidar (a no ser que quieras morir ahogad@ de la manera mas estúpida posible).
1. Llevarse filtro solar es de ley, porque aparte de que te protege la delicada piel del sol, te hace una capa extra para no recibir tan de golpe el cloro del agua (o qué, ¿creias que se mantenía limpia el agua luego de cuatro horas con diez o veinte padres de familia grasosos nadando en sus azuladas aguas?)
2. Usa las regaderas, es la única agua limpia de todo el balneario. ¿Para qué? Pues para lavarte, no tienes idea de cuántos productos químicos (y no tan químicos) hay ahí dentro.
3. Pase lo que pase, suceda lo que suceda, NO ABRAS LA BOCA EN EL AGUA. Porque se han detectado los siguientes "cuerpos extraños" en su liquida presencia:
-Saliva (también conocida como "gallos" o "escupitajos").
-Sangre
-Mocos
-Orina
-Cabellos
-Otro tipo de cabellos (suele pasar)
-Lagañas
-Sudor
-Espinillas exprimidas dentro del agua
4. Usa un traje de baño que te quede bien, ni muy apretado ni muy holgado, porque si está holgado se te cae y si está apretado se puede romper. De cualquier manera terminarás mostrando más de la cuenta frente a unos ochenta extraños.
5. Cuidado con los toboganes, porque si no te agarras bien hay muchas posibilidades de que salgas volando hacia tierra firme.
6. Una cosa es tratar de ligar en una playa, y otra muuuuuy diferente es hacer la misma acción en un balneario. La razón por la cual comento este punto es simple: al balneario JAMÁS se va solo (a menos que seas un viejito pervertido o un emo intentando suicidarse -sin ofender a los emos-), sino que la gente siempre va con su familia, amigos y claro... con el/la novi@ en turno.
7. No hay nada más naco (o poco educado) que ir a un balneario a tomar y fumar. Aparte que la cerveza puede provocar accidentes muy desagradables dentro del agua (o sea, aparte de los fluidos corporales mencionados anteriormente, es posible que debas sumarle un futuro vómito etílico, y eso sí es el doble de asqueroso).
8. Ley de Oro: la única alberca que está 100 % limpia en todo el balneario, es aquella que no se usa. La de los niños esta hasta el copete de pipí y mocos, y la de los adultos, pues... puede contener más cosas de las que te imaginas.
9. Si tu tía a la que le dicen "gordis" (y es evidente que el diminutivo cariñoso está muy alejado de la realidad, porque ya ni siquiera es elefante, sino ballena azul) se va con ustedes, prepárate para el mejor show en vivo del mundo, porque seguramente se pondrá un traje "sexy", intentará ligar con algún amigo tuyo (si llevas un amigo) o con cualquier muchacho inocente en el balneario, y seguramente se atorará en alguno de los toboganes.
10. Otra cosa que debes saber es que es un mito eso del líquido especial que le ponen a las albercas para saber si te hiciste del baño dentro. (Eso vuelve el triple de difícil saber quién está haciendo de las aguas... en el agua).
11. La comida ahi está cara, y es más que obvio que el balneario no está dentro de tu ciudad, algunos están a media carretera. Así que en el viaje de ida o venida podrás deprimirte mucho. Mejor llévate algo bueno que hacer mientras tanto.
12. Por último, en los balnearios ocurre algo que se llama comúnmente "Accidentes Amnésicos", es decir, tú no te das cuenta, pero en el momento en que sales de la alberca y te vas a tu casa, descubrirás en tu cuerpecito miles de heridas, tales como golpes, rasguños, quemaduras... La razón por la cual ocurren aún no está descubierta, asi que llegando prepara el agua oxienada, el isodine, el tepezcohuite y las vendas, porque te va a doler.

sábado, 31 de julio de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE V: LA TELE

OJO: El hecho de que mi sensei personal o sea el doctor House recomiende la tele como algo mejor que la lectura de textos científicos no significa que el aparatito idiota (como se le conoce comúnmente) esté excento de desgracias, nooooooo!!
La tele es el objeto más ironico, peligroso, divertido y en ocasiones, deprimente jamás inventado por la humanidad. Si creen que nada superará al accidente fatídico en las Bodas de Plata de tus abuelitos, agárrense para esto.
1. La ley de oro en la sociedad moderna es: si no tienes tele por cable, no tienes nada.
2. Y hablando de eso último, ya sea el cablecito mágico o los platitos rojos o la compañia del teléfono, ¡¡no importa!! al fin y al cabao si tienes tele con cable será inevitable que no pases por los demás puntos.
3. Una tormenta común puede permitirte ver un programita de horror en cualquier canal de películas. Una tormenta eléctrica te quitará TODO.
4. Los canales infantiles estan a la orden del día. Son pocos, pero hipnotizantes. Y si tienes niños, aguas, porque son armas de doble filo: te pueden alivianar las cosas si los dejas sentados como brutos frente a la tele, pero no te gustará cuando te despierten en domingo a las siete de la mañana para ver "El Mágico Mundo de Duliliru" o como se llame el mono que mas detestas.
5. Jamás, pero JAMÁS veas programas de hipnotistas en la tele, a menos que tu cerebro sea un queso. ¿Porqué? supongamos que no funcionan contigo... Funcionarán de todos modos con la persona que tengas más cerca, y te lo digo por experiencia (nos tomó diez minutos volver en sí a mi primo).
6. Y jamas compres nada via tele. O te esperas a que salga al mercado o compras una copia, porque de todas maneras es un fraude comercial lo que te venden ahí (o qué, ¿de veras crees que esas chavas están tan bien de cuerpo luego de tomarse dos pastillitas y seguir tragando costillas de res? por favor ¬¬).
7. La ventaja de muchos canales es que vienen en inglés, así que si dicen groserías los niños chiquitos las ignorarán. Pero si no... agárrate porque la televisión por cable es mas "abierta" que la abierta misma, y al rato te preguntarán los pequeñitos: "¿Qué significa la palabra...?"
8. Y hablando de las groserías, si en algún momento una pelicula de clasificación no autorizada aparece en la pantalla mientras haces zapping o tour, mas vale que contigo no estén: madre, padre, suegra, hermana menor, novia o vecina quejumbrosa. Hay que dar explicaciones largas y desesperantes.
9. Los canales de música NO SON MÚSICA AL 100%. De otro modo no ganarían audiencia, ¿o sí? Un canal de música es como ver una película con muchos cortes comerciales con jingles (musiquita promocional para nosotros la raza).
10.Y los canales abiertos quedarán en el olvido un día de estos, así que ni te preocupes. La única ventaja de la tele abierta es que te ahorrarás la molestia de leer los subtítulos (y de concentrarte más en el escote de Scarlett Johannson).
11. Los canales nostálgicos llenarán tus días si eres de los 70's o de los 80's. Si eres de los 90's para adelante, mejor velos, así sabrás lo que era buena tele y buena música (looser!!).
12. La ley de la T.V: Podrás tener hasta 800 canales, pero habrá un momento en que NO HABRÁ NADA BUENO QUE VER EN LA TELE. Amén.

miércoles, 28 de julio de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE PARTE IV: EL CINE


Creo que hace mucho ayeres, en otro post, les expliqué los riesgos que yo corro (personalmente) al asistir al cine. Y como dice mi sensei el siempre admirado pero nada simpático doctor House:
Supongamos por un segundo que la Tierra no gira alrededor de la Lobita...
Les daré un manual para evitarnos los problemas al asistir a una sala de esta índole.
1. Para empezar, hay que irnos preparando desde antes para evitar lo "evitable", o sea: lleva dinero, muuuuuuuuucho dinero (no es que tengas que pasar por el "Callejón de los Milagros", llamado así porque entras anegado y sales con el alma desnuda, y un poco más), papel higienico, celular, llaves, teléfono de emergencia, toallas sanitarias (si eres mujer, obviamente), tarjeta de identificación (cuando haya redada policial sabrás para qué la necesitas) y cualquier otra cosa que se te ocurra.
2. Otro modo de ahorrarte problemas es decidirte desde ANTES qué película verás. Te ahorras tiempo, dinero y muchos conflictos, sobre todo si no iras sol@ sino acompañad@ de amig@s o tu novi@, porque por alguna razón que la ciencia no ha podido determinar, cuando llega el momento de decidir qué película ver, es típico que los gustos de todos sean totalmente DIFERENTES.
3. Si te saltaste el punto dos y ya cometiste la tarugada de llegar sin saber cuál ver, es hora de la democracia (ni modo). Si deseas aber desde un principio lo que verán, piensa en lo siguente:
AMIGOS HOMBRES: Una película de acción o una de terror.
MUJERES (USUALMENTE, NOVIAS): Una película romántica.
MUJER SOLTERA O AMIGA TUYA: Podrá elegir la película que sea con tal de ver a su actor favorito.
NOVIO: Ese mejor ni decide, porque prefiere aguantarse dos horas de gritos horroroso y sangre a admitir que tiene corazón de pollo.
4. Ya entrados en gastos (o sea cuando ya por fin supieron qué película verán) es hora de pagar. Una de dos: o hacen vaquita entre todos y que uno solo se forme para evitar el congestionamiento de las filas, o que cada quien pague lo suyo (igual se van a tardar). ADVERTENCIA: Las entradas normales cuestan menos que las de salas 3-D. Aclaro esto no por obviedad, sino como precisamente una advertencia. De nada les sirve entrar a una sala 3-D, es la misma película, solo que con lentitos.
5. Cuando vayan a comprar golosinas, haganlo antes de entrar a la sala, porque es incómodo para todo el mundo tener que levantarse a media función porque de pronto ya se te antojó algo. Esta regla no aplica si están todavia los anuncios de cervezas y autos.
6. Aparten un buen sitio para sentarse. ¿Cuál es ése buen sitio? Lejos de los típicos gritones, de los fresones que llevan su celular encendido desde 5 minutos antes de que se apaguen las luces, gente con niños y de "lo oscurito".
7. Si a media escena de acción te dan ganas de ir al baño tienes dos opciones: o ver al héroe sonarse a una veintena de ninjas y terminar en el hospital, o ir al baño y perderte la golpiza del año. Tú eliges.
8. ¡Te tengo buenas noticias! Los baños del cine son los UNICOS baños públicos que pasan con 9.8 de calificación el examen de Servicio e Higiene.
9. Si ves una película de terror, acuérdate: las luces intermitentes, los animales actuando raro y el silencio repentino son claros indicios de que en la próxima escena pasará algo que te hará saltar de tu asiento. Sé precavid@.
10. Un dato importante: si eres un chico que invitó a su novia o a tu prospecta al cine, y milagrosamente elige ver una película de tu gusto, primero fíjate si no sale ninguno de los siguientes actores:
-Leonardo DiCaprio
-Johnny Depp
-Robert Pattinson (solo en casos extremos)
-Hugh Jackman
-Robert Downey Jr
-Taylor Lautner
-Ryan Reynolds
¿Porqué? Porque si uno de los previamente mencionados (sobre todo DiCaprio y Depp) aparecen en el reparto, pasarás dos horas en total mutis porque la chica NO TE VA A HACER CASO ni por error.
11. En las matineés, casi no va gente. Si eres un solitario total, estos horarios te convienen más. Si eres como yo, que odio el alboroto pero también el eco eterno de la soledad, ve a las funciones de entre la 1:00 y las 4:00 p.m. Después de las cuatro, la bulla se desatará y tendrás un verdadero circo en la sala.
12. Por último pero no menos importante: cuando se acabe la funcion visita antes que nadie el WC, porque en menos de lo que te platico todos los baños se atascarán y el paquete de palomitas jumbo no soportará vivir por más tiempo en tus intestinos, ¿eh?

lunes, 26 de julio de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE III: LOS BAÑOS (SOBRE TODO LOS PÚBLICOS)


En el Medievo, eran las calles. En el Renacimiento, los pobres ¬¬. En la Revolución Industrial, las alcantarillas londinenses. Y en pleno siglo XX, los campos de batalla y hospitales varios. Actualmente, el máximo foco de infeccion jamás inventado por la humanidad son los escalofriantes:
BAÑOS PÚBLICOSSSSSSS. (Se oye musiquita de película de terror)
No existe espectro, fantasma, demonio, bruja, vampiro, monstruo o atuendo de Lady Gaga que produzca más terror que un bendito baño público. Si es el de tu casa, te ahorrarás varios puntos que citaré a continuación, pero si por obra del destino tienes que "obrar" fuera de tu casa... que Dios te auxilie, porque nadie más lo hará.
MANUAL DE LA LOBITA se complace en hacerte saber lo que debes y no debes hacer en uno de estos cuartitos siniestros. ¿Vas?
1. Antes de entrar a uno, llévate mucho, pero muuuuuuuucho papel higienico. Aquí se trata no solo de la "limpiada local", sino de prácticamente TOOOOOOODO el lugar: pone usted el papel milagroso sobre la taza del excusado, para las manos, para "ahi" y hasta para inspirarte. Porque, por increíble que suene, hay gente que su musa le llega en el WC y claro necesitarás el papel para escribir poemas que harán que Shakespeare (o el próximo en entrar al baño) le de diarrea.
2. Las revistas o libros son buena opción. Pero olvídate del periódico, porque ese solo sabe dar dos cosas: malas noticias (que te estriñirán) o notas impactantes que te harán padecer temporalmente de incontingencia (si no me crees, pregúntale a mi amiga que leyó la nota de los Jonas cuando estaba en el excusado).
3. Otro problema de los baños públicos son sus filas eternas. Por una razón u otra, las filas para entrar (sobre todo la de las mujeres) duran los siglos de los siglos para moverse. Así que tienes dos opciones: o te aguantas como un valiente guerrero, o corres por tu vida a buscar un arbolito que te haga el paro como vil gallina (eso sí, no pagarás los consabidos tres pesos para el papel, sino unos 800 $ por conducta antihigiénica en el parque).
4. Hablando del dinero, llevate cuando menos 5 pesos. Si es el baño público de un restaurante o un centro comercial no lo necesitarás, pero si es literalmente "baño público", entonces prepárate porque hasta para hacer la necesidad basica te cobran. (El colmo de la ironía).
5. Si es el baño del avión o de un autobús de buena marca, dale gracias al cielo. Pero eso sí te adverto una cosa: el espacio en ellos está tan reducido que te costará lo indecible tomar una posición cómoda. Ahi sí la comodidad y la limpieza NO van de la mano.
6. Los baños de los restaurantes, por mas elegante que sea el restaurante, será un sitio común y corriente. ¿La única diferencia? Uno: no te cobran por entrar y dos: está un poco más limpio que otros.
7. También hay posibilidades de que estás en un lugar y la taza está como a diez kilómetros de distancia (como cuando viajas en camión guajolotero por la carretera o estás gozando de la naturaleza en un parque natural). En el primer caso, te vas a tener que aguantar hasta que lleguen a una caseta, y en el segundo caso, ni modo: la naturaleza te provee de todo, desde algo de intimidad tras los arbustos hasta... bueno... un WC bastante rudimentario.
8. Ya intaladit@ ahi en el baño, respira hondo y relajate. Pase lo que pase, no pienses que antes de ti hubo unas cuarenta personas que se sentaron en el mismo lugar que tu y que posiblemente mas de una tiene problemas digestivos. No necesitamos que, encima de todo, te vomites ahí.
9. Hay baños que, mas que "excusados publicos" son "excusados del terror", como el de la foto (y créeme, he visto PEORES y he tenido que entrar porque no hay cuerpo que aguante dos litros y medio de agua de horchata y diez tacos de pipian). Quienes entran ahí y salen vivos son considerados heroes del pueblo. ¿Quieres ser héroe por un día? adelante.
10. El cuerpo humano es muy sádico a veces, y cuando menos te lo esperas puedes terminar "echando el alma por la boca" o por ese sitio que casi no conoce la luz solar en pleno baño público. En caso de que te ocurra esta desgracia, pues solo puedo decirte una cosa: ¡buena suerte!
11. No por exagerar, pero hay algunos baños que despiden gases asesinos. Si tienes el estomago muy sensible, carga con un trapo y una botella de perfume, así cuando necesites entrar a uno, solamente empapa con perfume el trapo y te tapas la nariz y la boca.
12. Por último, y más importante: no hay nada como usar el baño de tu propia casa.

miércoles, 21 de julio de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE PARTE II: LOS FUNERALES

Si creen que en un trágico-lacrimogeno, silencioso y luctuoso funeral no puede pasarles nada, ¡se nota que no han asistido a uno! Lo que parece un momento triste y serio también está lleno de dificultades, no solo emocionales sino físicas demasiado dolorosas (y, en ocasiones, comicas) que debemos evitar, por nuestro propio bien.
Así que la segunda parte del Manual de la Lobita es para esos momentos dolorosos que de la nada, pueden volverse "más dolorosos".
1. No es forzoso llevar ropa negra, pero tampoco se te ocurra ponerte ésa chamarra de color "friégame la pupila" (llamadas también: "Encuentra a Wally", aunque esto último sea un sarcasmo máximo), porque creerán que en vez de funeral, vas a un casting para el circo.
2. El funeral propiamente dicho incluye la misa, el rosario y, claro, el entierro. Ya será problema tuyo si vas a la velacion, aunque si eres de l@s que se duermen en clase, mejor no lo hagas. Porque por "algo" les llaman VELACIÓN.
3. Si de la nada ves algo divertido, totalmente ajeno a lo que pasa en la casa funeraria, una de dos: o te aguantas la risa o de plano pides ir al baño, porque no hay mucha gente que le haga gracia que alguien se ría a medio lloriqueo.
4. Si es un pariente cercano, posiblemente necesites de alguien muy comprensivo (y muuuuy paciente) si necesitas desahogarte. En caso contrario si es un pariente lejano y casi no lloras, ADVERTENCIA, porque en un funeral jamás falta el familiar que casi se le parte el alma y que agarrará a cualquier incauto (como... no sé... ¿tú?) para desahogarse y tendrás que soportar quince minutos de lágrimas, baba, mocos y hasta desmayos (claro si se desmaya te ahorras todo lo anterior y solo tienes que pedirle a otro pariente que te eche la mano con el desvanecido).
5. Por alguna razón que sigo sin comprender, las agencias funerarias ofrecen desayunos más o menos decentes para la familia del occiso. Y (por experiencia) por lo tanto, si vas a comer, NO COMAS MUCHO, en primera porque en el cementerio no hay baños y en segunda porque va a parecer que vas al funeral por el almuerzo más que por el difunto.
6. Si te acercas al feretro, mantén la calma. Aunque parezca mentira, en los funerales la imaginacion vuela y sientes que en cualquier chico rato el muertito va a resucitar. (Y lo digo porque así me pasó, yo sólo pensaba: "En cuanto abra los ojos, yo me pelo de aquí").
7. Si te aburre en grande todo el asunto del funeral y te forzan a ir (esto aplica cuando se muere, digamos, "el hermano del nieto de la prima del esposo de la tía"), vete haciendo la idea un dia antes, duerme mucho y asi al proximo día no parecerás zombi.
8. Cuando vayan al cementerio no te vayas atrasito ni adelantito del coche fúnebre. No es hermoso lo primero porque prácticamente desde tu carro vienes viendo la "cajita felíz" y lo segundo es peor porque sientes que el "finado" te viene pisando los talones, y esto no es "Rapido y Furioso" y por lo tanto no le puedes acelerar.
9. Normalmente los familiares llegan al cementerio primero que el coche, así que si te aburres NO te pongas a jugar entre las tumbas. Es una muestra de estupidez que te puede salir cara (y no lo digo solo por los fantasma que no tienen la necesidad de aguantar sobre sus humildes lozas tus zapatotes).
10. Y tampoco te acerques a la tumba. Recuerda: es un pozo de unos cuatro metros de profundidad totalmente abierto y si te acercas mucho corres el riesgo de caerte (¡como yo!), y en lo que te sacan del "agujero" puedes ver tu vida en menos de cinco segundos y convertirte más tarde en el rey o reina de la idiotez.
11. A la hora del entierro, la cosa va así: van bajando la "caja sorpresa", alguien se pone a gritar histéricamente, lo más seguro es que por un momento la caja se quede a mitad del camino, habrá más desmayados, más llantos que nunca y, claro, cuando por fin esté la tumba abajo, empezará el arduo labor de cubrirla y bla bla bla. ¿Qué tiene esto de relevante? Pues que es un verdadero ataque psicológico el que sufrirás y por lo mismo hay que mantener la calma y tener a la mano una botellita de alcohol. ¿Para qué? Cuando veas a los desmayados lo sabrás.
12. Si en vez de entierro es cremación, pues ya te ahorraste los pasos 9, 10 y 11.

martes, 20 de julio de 2010

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA LO INEVITABLE PARTE I: LAS FIESTAS INFANTILES


Quien sea que haya dicho que los niños son tiernos y angelicales estaba, en definitiva, mal de la cabeza. Y no es que los niños sean preciamente hijos de satanás, pero de que son monstruosos, lo son.
Esta vez, seré benevola con todos ustedes y les daré los MANUALES DE LA LOBITA (que no los Manuales de Manuela que estaba escribiendo un amigo mío para su extraordinario de Informática y que, en definitiva, seria un Best-Séller), para que con mi sabia ayuda (o desafortunada experiencia) sepan como sobrevivir a lo inevitable. Y hoy empezamos con el primer manual:
LAS FIESTAS INFANTILES.
Porque cuando vamos a éstas, puede que no salgamos ilesos.
Hay dos motivos por los cuales asistimos a estas fiestas:
COMPROMISO FOR EGG, OSEA COMPROMISO "A HUEVO": Cuando nuestros parientes/amigos/vecinos/etcétera te obligan a ir porque es la fiesta de tu hermano/primo/prima/hermana/sobrino/ahijado (en caso de tener, ¡como yo!) y es obvio que tienes que estar ahi y mejor vete olvidando de tu cara de tabla porque, de todos modos, no saldrás con vida de ahí.
COMPROMISO MASOQUISTA: Cuando no te interesa la fiesta en sí, sino que sabes que irá, ejm ejem, la chica o el chico que te gusta. Claro, la personita en cuestion llevará a su maldito pegoste y es aquí cuando la fiesta se convierte en un infierno.
Pero ¡no te preocupes! Aquí van tips de supervivencia:
1. Lleva ropa que se vea bien, pero que no te importe en lo mas mínimo su existencia. ¿Que si tienes una camisa de cuadritos mega ranchera que odias o un pantalón ochentero que te compraron a fuerzas? Es momento de usarlos. ¿Porqué? Porque esas prendas odiadas pagarán el pato de: el pastel, la gelatina, el lodo, la harina, la mugre, etc.
2. No te vayas a los extremos: ni pongas cara de tabla porque de amargadit@ no te van a bajar, ni tampoco traigas la sonrisa del Guasón porque lo más probable es que te confundan con un sociópata o con Michael Jackson.
3. Si de plano, como maleficio, tienes que permanecer en la fiesta y la bendita "madre" del festejado te dice: "Fulanit@ cuídame a los niños un ratito, ¿no?" mejor invita a un amigo tuyo al que le dicen el San Lucas (por aquello de dejad que los niños se acerquen a mí) para que te haga el paro y te ayude a vigilar a los "adorables" mocosos.
4. En el improbable caso de que tengas coulrofobia, mejor busca un modo de desaparecerte de la party cuando aparezca el payaso, porque sé de buena fuente (o sea, yo misma) que los payasos huelen el miedo y el poco interés en participar de su "show" y jalan PRECISAMENTE a las personas asustadizas o apáticas. ¡Cuidado!
5. Hay veces que los padres son comprensivos y, en vez de payaso, contratan un mago. En todo caso prepárate para la tortura picológica que vendrá a continuacion con: pollos de goma, conejos, cartas, monedas y, claro, el chamaco que se la vive burlándose del mago en cuestión y cuestionando sus trucos (nunca falta, creeme).
6. El mejor sitio para permanecer ileso en una fiesta es, por mucho, el lugar donde están los tíos/abuelos/padrinos y claro los famosos "parientes incómodos", porque te juro por lo que más quieras que despues de recibir el regalo, los niños JAMÁS se acercaran ahi.
7. Caso contrario, el peor sitio es el centro del lugar (ya sea salón, patio, cochera etc) o junto al pastel. Ahora que si lo que deseas es partir de este mundo de la manera más humillante posible, pues ¡adelante!
8. Aceptémoslo: los niños son unas bestias. Y como tales debemos tratarlas: llévales un regalo bien envuelto para que duren horas en desenvolverlo, así se aplacarán por un rato. ADVERTENCIA: Jamás les regales pistolas (de ninguna clase) ni sables láser ni nada con lo que te puedan dar un mega golpazo, porque es como la Ley de Murphy y si te pueden golpear, te golpearán.
9. Llevar a un niño a una fiesta infantil, equivale a liberar un tigrillo en la selva: déjalo libre, dejalo que se adapte (ya después podrás ir por él a la resbaladilla donde tres horas de fiesta después estará dormidísimo, o en medio del lugar llorando con un raspón en la rodilla). P.D Si se empieza a pelear, procura que no sea con algun pariente del anfitrión, en todo caso la madre solamente dira: "Ay, es que son niños".
10. Cuando vas por masoquismo (como ya explicamos mas arriba) acuérdate: los hermanitos son armas de doble filo, y mientras el tuyo te hace el paro para explicar tu "insólita presencia", el hermanit@ del susodicho o susodicha puede padecer del Sindrome de Monstruo de los Ojos Verdes (o sea un ataque de celos) y créeme, ahi si ¡no te la vas a acabar!
11. Si eres mujer, mucho cuidado con los payasos. :S
12. Por último, a la hora del pastel, no te rías cuando le hundan la cabeza al cumpleañero porque TU sabes bien lo que se siente que te entierren la cara en masa esponjosa y que dicha masa se quede en tu nariz.

viernes, 16 de julio de 2010

LÁGRIMAS

Quisiera saber qué tanto miraba ella por la ventana. quisiera al menos preguntárselo, saber porqué tiene ese gesto tan triste en la mirada, porqué mira a mamá y le pregunta:
-Mamá, ¿cuándo volverá?
-¡Calla ya! -gritó mi madre, golpeándole en la cara tierna y horrorizada. Yo no entendía nada. Y ella seguía llorando.
-¡Yo quiero verla, mamá! ¡Yo quiero verla!
-Nunca más la veremos. -susurró, abrazándola.
Nunca más me verían... lo supe en el momento en que ví ese listón negro en mi fotografía. Yo me había ido para siempre, pero al mismo tiempo seguiría ahí. Hasta que mamá y mi hermana murieran, hasta que la casa se cayera en pedazos, hasta que no quedara de este mundo más que el recuerdo... ¿de quién? De nadie. Y solo así, moriría y me iría en paz.

Porque cuando estamos solos en el mundo sentimos una especie de agonía, como si fuéramos fantasmas. Rondamos, pues, en lugares tétricos buscando una mano amiga, alguien que nos ame, que nos comprenda, que nos acepte tal y como somos. Pero nunca los encontramos; ahí es cuando verdaderamente comenzamos a morir.

¡Cuántas noche de lágrimas, cuántos días silenciosos! ¡Cuánta soledad en el alma, cuyo doloroso espejo es la luna del otoño, un otoño que nos anuncia nuestra futura muerte! Porque somos seres frágiles, la vida nos cuesta trabajo, la muerte, sin embargo, llega de golpe, y no podemos caminar atrás.

Caminar... caminar largas horas por el parque, con los ojos llenos de lágrimas contenidas. Estaba tan sola, tan sola mi pobre alma... Miraba a las persona, parecían distantes. No podían pertenecer a mi mismo mundo, me dije. Su mundo estab lleno de colores, de sonidos... El mío era todo griz... y, si acaso, un tramo de luz fría... La luz que se filtra por las nubes de una lluvia que nunca cesa.

-Quiero ir a casa. -decía. -Quiero ir a casa y que todo vuelva a ser como antes.

Pero no era posible. Caminé de vuelta a ése sitio al que alguna vez llamé "hogar", mirando las losas deslucidas, sin importarme el frío que hacía. Adentro todo era igual, eran gritos, eran lágrimas... Yo no lo soportaba más.

Pasé esa noche llorando, escuchando cómo gritaban abajo, alegando que todo estaba peor que nunca. Y era verdad. Yo me estaba muriendo, ellos lo sabían, pero ignoraban que yo lo sabía también. El doctor me lo había dicho, dijo que, cuando mucho, me quedaban unos años más de vida. Lo recuerdo bien: fue el mismo día que el único ser que me amaba, mi gatito, se murió. Fue el verano más largo de mi existencia.

Entonces dije, con los ojos llorosos: pues, si iba a morir, ¿de qué me servía perecer como una patética desahuciada ahí dentro? Salté de mi cama y, silenciosamente, salí por la puerta trasera de la casa. Del otro lado, estaba un árbol hermoso. Ése árbol tenía un viejo columpio que yo usé muchas veces mientras fui pequeña. Qué dicha me dio volverlo a ver, a tocar, luego de tantos ayeres. Eran ésas memorias que deseaba tener antes de partir.

Era otoño, y el viento soplaba helado. Y pequeños copos de nieve caían. ¿Cómo? no lo sé. Pero no me importó. Así que me acosté debajo del árbol, mirando la luz de la luna filtrándose a través de sus bellas hojas. Sonreí.

Cerré los ojos, suspirando mientras sentía la nieve cubriéndome. ¡Ah, qué bella forma de morir! Me sentía plena por primera vez, plena desde quién sabe cuánto tiempo. El frío me había dejado de piedra, pero, la verdad, yo ya no lo sentía. Sólo me preocupaba ésa pesadez en el pecho, pero sabía que en poco tiempo, se desaparecería.

Con mis dedos, acaricié los brotes marchitos de las pequeñas flores que en vano habían intentado nacer bajo el enorme árbol. los sujeté, y lloré. Ellos tampoco habían logrado gozar de la vida, quién sabe porqué. Quizá porque el frío se los había impedido.

Tragué saliva, temblando. De pronto, me dieron ganas de decir algo. No había nadie ahí, así que despegué los labios y musité:

-Te quiero...

Nunca supe a quién iba dirigida la frase, pero así fue. Cerré los ojos, con la voz totalmente quebrada. Aferré con más fuerza los brotes, y me sumí en el silencio, en la oscuridad, mirando por última vez la luna brillando sobre mi cara, y el árbol que tantos recuerdos bellos guardaba...

Fue tan hermoso quedarme ahí, flotando, entre las ramas de los árboles. Mi cuerpo estaba abajo, quieto, pálido. Mi otro corazón ya no latía, pero uno nuevo, mucho más fuerte, palpitaba en mi nuevo pecho. Triné, cobijándome entre las ramas, y viendo cómo mis desconcertados padres trataban en vano de retirar mi cuerpo del árbol. No podían, las raíces de manera misteriosa me habían sujetado al suelo. Ellos no parecieron demasiado angustiados con mi muerte, pero me sorprendí al ver que el gesto de alivio en sus caras no me producía decepción, sino dicha. Ahora, ellos eran libres.

Luego, vinieron a cortar las raíces, y por fin, unos hombres consiguieron retirar mi cadáver. Me sorprendí al ver unos puntos blancos debajo de él. Esperé a que se marcharan para descender y notar cómo, en el sitio preciso donde me había acostado, habían nacido nuevos brotes blancos y pequeños.

Lloré de la emoción al descubir que, con mi muerte, había logrado tres cosas increíbles: la primera, había dejado libres a mis padres, ya nunca más volverían a pelear; la segunda, que había dejado tras de mí una nueva esperanza de vida para otros; y la tercera, que yo, por fin, estaba viviendo plenamente.

Y extendí mis alas... y así lo hice.

Porque cuando mueres con la intención de dejar atrás cualquier dolor o sufrimiento, puedes renacer a una nueva vida de dicha; y cuando, por fin, te vas para siempre de este mundo, puedes dejar a tu paso algo que le dé esperanza a otros que han olvidado vivir. Esa es la verdadera razón para vivir.