FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.
jueves, 25 de noviembre de 2010
ADIVINEN QUE... :D
Ok... vil mentira... ¬¬
Le sigo teniendo pavor, ¿porqué? Verán ustedes, el otro día su segura servidora recibió como "premio de consolación" en un concurso, un libro de literatura muy bonito y simplón. Estaba yo hojeándolo como si nada y de pronto...
¡HUEVOS! (Perdón por esa palabrota) un mugroso grabado (gracias a Dios era un grabado... y no una foto) de Jack el Destripador. Aaaay...
Era de noche cuando estaba leyendo eso, ¿imaginan lo terriblemente traumático que fue para mí?
El caso es que con esto me he dado cuenta de tres cosas:
1° No todos los premios de consolación son irremediablemente patéticos y casi burlescos.
2° Mi maestra de Arte terminará lo que Jack empezó hace 122 años (ahorita les digo porqué).
3° No sirvo para criminóloga...
¡En serio! No tengo estómago para criminología, no con tantos cadáveres... y criminales maníacos... y cualquier otra cosita... Brrr!!
Entonces, ¿qué estudiaré? Hay mil cosas que desearía hacer... y debo elegir pronto, pues el próximo año salgo de esa pseudo preparatoria barata (OJO: barata en orden educativo, porque cobran un ojo de la cara... ¡y ni colegio es!).
Ahora... mi maestra de Arte... ¿qué puedo decir de ella, además de que seguramente es hija ilegítima del demonio y su padrino es Michael Jackson? (ah no, esa era la ex amiga de Paris Hilton... ¿cómo se llama? ¡ah! Nicole Richie). Bueno, ella me odia casi tanto como debe odiarme Juanito... o en su defecto, casi tanto como yo lo odio a él. Chéquense el top 5 de horrores de mi maestra a quien llamaré "Señorita Sacatripas":
5° Lo más light que me ha hecho (hasta el momento) es cambiarme dos veces el trabajo final.
4° Regañarme por ser una "rebelde anarquista" a media clase porque en vez de mapa conceptual hice un mini resumen. ¡Ps quería dibujos, y los p*** dibujos no cabían en el mapa!
3° Dejarme morir sola en el concurso del que les hablé previamente.
2° Obligarme prácticamente a soportar una cabeza de toro sobre los hombros durante 20 minutos como castigo por no terminar un trabajo (no se preocupen, la cabeza era falsa... pero los cuernos no ¬¬).
1° ÉPICO ENTRE LO ÉPICO: Hacerme usar a las 7:00 a.m con una temperatura máxima de 3 grados centígrados un mini vestidito para mi exposición, tenerme 50 minutos más así vestida a la interperie en lo que se le hinchaban los ovarios para dejarme exponer y volver al calor de mi suéter y encima de todo, CASI REPROBARME porque no le gustaron mis ilustraciones. ¬¬
Y bueno... ¿ahora me creen? Lobita tiene por lo menos tres enemigos naturales:
-La Señorita de Arte.
-Juanito Sacatripas.
-Las Matemáticas (por ende, cualquier idiota... perdón, cualquier "sabio erudito" que las imparta).
Otros enemigos son el reggaeton, la duranguense, las verduras cocidas (con el chayote a la cabeza), el pastel de carne, Daisy mi perrita (mendiga perra enana blanca...), la época de exámenes y el dolor estomacal. Qué vida la mía, ¿no?
Y por otro lado, para acabar este misceláneo, permítanme compartirles una nota.. una nota musical.
¿Saben lo mucho que me gusta Mozart? Ni yo misma sabía que lo quería tanto... en fin. Hace poco tuve que aprenderme la Lacrimosa para una tarea (nop, no era de Arte, gracias al cielo) y descubrí que tengo buena voz (cosa que casi no se nota porque usualmente hablo como ardilla atropellada), así que estoy planeando aprender más canciones y arias de este tipo. Y volviendo a Mozart...
¿SABÍAN QUE...
Mozart fue quien le colocó música a la célebre canción infantil "Estrellita"? ¡Se los juro!
En fin, los abandono. Chao!!
lunes, 15 de noviembre de 2010
SOUNDTRACK!!! (otra prueba de que tengo mucho tiempo libre)
Bueno, en realidad son piezas de otros soundtracks de otras películas, pero como yo las escuchaba mientras escribía pues las considero el soundtrack, jejeje. Ahi les van.
NOMBRE: Luna Dorada
MOMENTOS CLAVE: Como dice el título (analfabetas ¬¬) es cuando aparece la luna dorada en la novela. También es el estado emocional de Alessa cuando presiente peligro o simplemente tiene miedo: la luna dorada para ella simboliza que una desgracia sucederá.
NOMBRE: Orfanato
MOMENTOS CLAVE: Más que al orfanato, aquí se quiere expresar la sensación de alivio que teníam Alessa y Margot al estar juntas y lejos de los problemas de su casa. Y como (AGUAS CON EL SPOILER SI NO LEISTE LA NOVELA) Vivian estuvo ahi también, refleja un poco de la inocencia de su alma.
NOMBRE: El Coleccionista de Muñecas
MOMENTOS CLAVE: La investigación que realiza Alessa cuando Margot muere y descubre que hay otras víctimas.
NOMBRE: Sonata de Alessa
MOMENTOS CLAVE: A partir de la muerte de Margot, se convierte en su pieza musical clave: es lenta, agobiante, extraña... tal y como se siente ella, pues tiene a la vez miedo, furio y culpabilidad.
NOMBRE: Inocencia Interrumpida
MOMENTOS CLAVE: El tema de Margot (y también de Vivian). Es parte del soundtrack de Silent Hill (¿recuerdan?) y en dicha película se escucha cuando la niña es llevada al hospital, y muestra su sufrimiento luego del intento de asesinato que hizo contra ella el pueblo de Silent Hill, por lo tanto lo relacioné directamente con Margot y con Vivian.
NOMBRE: LOCURA
MOMENTOS CLAVE: Con solo oirlo, uno ya se los imagina: la huida de Alessa al bosque, el ataque del hermano de Vivian...
NOMBRE: La Última Pesadilla
MOMENTOS CLAVE: Cuando el hermano de Vivian trata de matar a Alessa y la posterior huida de ésta con Vivian.
NOMBRE: Dulces Sueños, Vivian
MOMENTOS CLAVE: El final. Ya todo está en calma, el asesino es descubierto, las muertes son vengadas, las pesadillas se acaban y Alessa le promete a Vivian que, cuando regresa la primavera, ella volverá con él.
Y, ¿qué tal? Las canciones pertenecen a los soundtracks de In Dreams y Silent Hill.
sábado, 13 de noviembre de 2010
LADY LOBA y LAS BRUJAS DE LAS HISTORIAS DE AMOR
¡Wooh wooh, antes de que enciendan las antorchas y tomen los azadones para ir a lincharme, déjenme explicarles porqué!
Ya sé lo que me van a decir: que qué clase de cosa rara que me ofrecio algún amable señor en la calle diciendo que eran dulces me tragué/fume/tomé/inyecté/inhalé (o de plano las cinco opciones), pero se los juro, estoy totalmente limpia. Lo que pasa es que tengo varias razones para ser fan de ella (o como dice, ser una "Little Monster"):
1. Es tan excéntrica como yo (claro, ella más que yo, creo).
2. Su música es padre, y además ella escribe sus canciones. La mayoría de los artistas son tan pero tan huevones que no escriben NADA (coff, coff, Belinda, coff).
3. No la de miedo hacer el mega ridículo con su ropa (y no solamente hablamos de los eventos, sino en la vida normal).
4. Aunque actúa como psicópata, también es centrada. En varias conferencias ha hablado sobre el sexo seguro y de autoestima, porque dice que ella la pasaba pésimo en su juventud por ser tan tímida (como yo!!).
5. Pues... ¿qué mas quieren que les diga, pues?

Este post estuvo muy cortito, pero es que tengo muy poca imaginación y no ha pasado nada interesante últimamente, excepto que una amiga mía bailó la de Fergalicious a un muchacho de mi salón con movimientos solo visibles en videos de reggaeton o en table dances. O.o haremos de cuenta que jamás sucedió.
Y en otras noticias, sí, por fin compré la serie deAlly McBeal, pero SOLAMENTE la cuarta temporada (las otras apestaban duro, como la Academia, que solamente la cuarta generación valió la pena... Sí, me obligaban a ver La Academia). Hubo una canción que me dio mucha risa en esa serie, que se llama "Tell your mother stop yapping" (traducido: "Dile a tu madre que deje de parlotear") y tal como dice la canción, es una pareja de novios y el chico tiene que lidiar con su "adorable" suegra.
Eso me hace pensar que he tenido suerte con mis suegras, porque a una nunca la conocí y la otra me quiere más que a su hijo. O.o que raro, ¿no? Pero también me recordó a la canción que Alejandra Guzman canto con Eugenio Derbez, llamada "Hey suegra", con frases tan reales como:
Cuando salgo con su hija a cenar tacos
Se nos pega y va de gorra
Nunca paga lo que traga, ¡no!
Y también...
Un día la voy a llevar
Allá por Chapultepec
En una de ésas la ven
Y me la enjaulan también.
O también la canción de "Man Like Me". Esa habla sobre un tipo que irá a casa de su novia a pedirle matrimonio, pero tiene que lidiar con TODA la familia, y en especial con la madre, porque el coro dice:
She says you're throwing life away
To move with a man like me
She's not blind, she just don't have mind to see
Que traducido dice:
Ella (la madre de la novia) dice que estás arruinando tu vida
Por estar con un hombre como yo (comprensible dado que el autor de la canción es Robert Downey Jr, y hasta la fecha no conozco a ninguna madre que permita que su hija se vaya a vivir con él).
Ella no está ciega, simplemente no quiere ver. (O sea, no quiere entender que su hija lo ama).
Y finalmente, cierro este post tan fuera de foco con una pequeña fracesita:
Si el mundo te da la espalda... agarrale las nalgas!!
xD
domingo, 7 de noviembre de 2010
TODO UN PARTO... y toda una odisea la mía para verla.


En fin, de cinco estrellitas yo le doy un 4.5 porque aunque tiene sus fallas, es una comedia ligera (no apta para toda la familia porque dicen cada grosería... recuerdo esa de: "Estamos aqui reunidos para darle el ultimo adiós al señor NO SE COMO CHINGADOS SE LLAMABA!!!") y con personajes geniales con los que de segurito te sentirás identificado (a mí me quedó claro que soy como Ethan, excepto cuando estoy en la escuela, ahí soy más como Peter).
jueves, 4 de noviembre de 2010
TENGO FRIOOOOOOO...
Pero apenas empieza octubre, la cancioncita cambia, y mucho, como cuando los grupos de banda agarran una canción y la descomponen a placer ¬¬ y ahora me congelo!!
No hallo un sitio lo suficientemente pequeño y calentito para dormir, me pongo como cuatro o cinco cobijas encima de noche y lo único que consigo es comenzar a ahogarme leeeeeeentamente, me cuesta un trabajo levantarme en la mañanita y salir de mis tibias mantas para que, apenas salido el dedo gordo de mi pie fuera de estas, grite:
-¡AAAAAAAAAAAAAAAY! ¿Qué onda, estoy en el polo norte o qué?
Es oficial: me congelo. Y mucho. Próximamente terminaré convertida en monito de nieve, porque Lobolandia es de temperaturas patéticamente extremas: en primavera, parezco pollo rostizado (nomás me falta agarrarme a un tubo y dar vueltas) y en invierno, se me congelan hasta las ideas. Bueno, estos días desearía ser un pan, para pasar laaaaaaaaargas y deliciosas horas en un horno. Hmmm, horno....
Pero, aparte de que quedo heca un cubito de hielo, otras cosas interesantísimas pasan en invierno. La primera y principal... me deprimo. Mucho.De pequeña fui muy apegada a la Navidad, sobre todo el modo en que la celebraban en mi casita. Pero... ¿no les ha pasado que crecen y las cosas cambian MUCHO de perspectiva? De pronto, de ésas navidades pasadas a los seis, siete años, solamente queda el recuerdo...
Me da miedo. Me da miedo perder ése cosquilleo en el fondo del estómago cuando comenzaba a escuchar los villancicos, a dejar de hipnotizarme con las luces del árbol, a dejar de arrullar al niño Dios en el nacimiento, a no volver a recuperar ni la paz ni la dicha que alguna vez estuvieron presentes en ésa época. Ahora, el invierno es muy oscuro, y mi único refugio son mis recuerdos y la esperanza de que, cuando la noche no sea tan larga, cuando las nubes grises se vayan, y cuando dejemos de mentirnos por dentro para ser felices, entonces podré ser feliz otra vez.
Sí, me duele mucho recordarme de niña y ver que las cosas eran preciosas, que de verdad se sentía lo que hacíamos. Ahora, me da miedo que llegue el 25 de diciembre, porque mis últimas memorias sólo son suspiros ahogados, súplicas silenciosas y lágrimas ocultas en la oscuridad, con las velas como únicas testigos de mis anhelos.
Invierno. El invierno se queda por dentro todo el año, y cuando llega aquí, mi verano tiembla, y a ratos parece ser un otoño imposible; es como si las heridas viejas se abrieran y me recordaran lo difícil que es, a veces, estar en un momento de felicidad y descubrir que todos solamente fingen estarlo. Y lo peor de todo es no poder hacer nada.
Echar a correr por las calles a la mitad de ésas noches heladas y contagiarme de la felicidad sincera de otros, dejarme llevar por las luces, por las canciones, por el viento, por la luna... Ya no apretar los dientes y hacerme la sorda y la fuerte, ya no escuchar frases pesimista, volver a sentir la Navidad tal y como era... No me refiero a los regalos, sino a ése sentimiento de paz tan sincero y alegre que antes tenía y ahora... ahora está extraviado. Se nos escapó a todos por una pequeña brecha.
¿Es mucho pedir un sólo día sin peleas y sin gritos? Yo creo que sí. Pero no me queda de otra más que refugiarme en el lucero eterno de las estrellas, y arrodillarme en el único sitio seguro que conozco y rogarle a Dios que por un solo día me deje descansar de tanta infelicidad. No quiero vivir en donde hay cenizas de guerras pasadas y nunca olvidadas. Cuando sea mayor y tenga a mis hijos, no voy a robarles ése pedazo de dicha, porque sería injusto ver cómo, poco a poco, se merma su felicidad y su esperanza.
Conmigo, al menos... no es muy tarde aún.
domingo, 31 de octubre de 2010
EL GRAN DILEMA CON LA COMIDA CHINA

No tengo idea de qué rellenan ésas tortillas, ni sé porqué el arroz es taaaaaaaan gris ni qué chiste tiene una pasta sin SABOR ALGUNO. Los camarones son pasables, pero esto es tan vegetariano que no lo soporto.
Mi mamá se tira de los cabellos cada vez que me meto (simultáneamente) hasta seis tacos de barbacoa o me aviento dos platos de pozole, o peor aún: cuando me atrevo a comerme una pizza. Pero le brillan los ojos cuando, sádicamente, me da de comer ésta "maravilla culinaria" de Lejano Oriente. Eso me recuerda, ¿porqué todos lo llaman Lejano Oriente? ¡Por Dios, sólo está el océano Pacífico de por medio, nos queda a la vuelta de la esquina! En fin.

Aquí me ven a mí, Lobita, en el restaurante Chin -Ghai -Tumau-Tser (porque siento que eso es lo que me dicen cada vez que me sirven de comer esa cosa) y preguntándome si de verdad eso es comestible (en segundo plano tengo a un miembro del restaurante peleándose con un paisano chino en su lengua natal. Dios bendiga la globalización).
Cuando sea grande, fundaré un restaurante llamado "Lobita's Dream", un lugar donde podrán comer LO QUE SE LES DÉ LA GANA, sin que tengas a toda tu familia fregando a la borrega con que te retaques una pasta paliducha de dudosa procedencia.
viernes, 29 de octubre de 2010
ULTIMO CAPÍTULO DE LA NOVELA!!!!!!!
Amanecer
Los acontecimientos se agolpaban como memorias extraviadas en mi cabeza, como si viera una vieja película a blanco y negro de mi propia vida: estaba yo arremolinada debajo de unas mantas con mi hermana recién nacida en los brazos; luego, sólo estaba yo en los brazos de un policía que me sacaba de casa, con la luna amarilla sobre mis ojos; después, el orfanato, y Margot y yo jugando juntas… Margot, gritándome que me odiaba y desapareciendo en la nada… una muñeca de tela en el suelo… Margot, como una verdadera muñeca, con su vestido teñido de sangre… Yo frente a la luna… las mariposas negras… las manzanas… el reflejo de la luna en el pozo… Vivian… el árbol con los nombres… las niñas con alas en la espalda… Y nuevamente mi hermana, mirándome desde un sitio desconocido y lleno de suave luz.
-Felicidades, Alessa. Lo lograste.
-Margot… -gemí desde lo más profundo de mi alma. Pero estaba tan agotada y tan dispuesta a morir que no articulé sonido alguno.
Entonces, la luz y los sonidos me envolvieron lentamente.
Lo primero que vi al abrir los ojos fueron las copas de los árboles, y un amanecer helado por la débil llovizna que caía en el bosque; lo segundo que vi fue el rostro angustiado del policía que había estado investigando el caso de las niñas desaparecidas. Sus ojos se encontraron con los míos un instante, y después me depositaron en una camilla y miré a los paramédicos que se apresuraron a subirme a una ambulancia. ¿Cómo habían llegado ahí? Quién sabe; seguramente habían llegado al ver las huellas de pies en la gravilla que había dejado el hermano de Vivian…
Y hablando de eso…
-Vivian… -musité. Los médicos se disponían a examinarme, y un leve pinchazo de dolor me dio a saber que acababan de descubrir la herida de mi pierna. Cerré los ojos al mismo tiempo que me ponían una máscara de oxígeno; oí sus voces apagadas y noté los movimientos dentro de la ambulancia mientras se apresuraban a atenderme. Me dejé caer, rendida por las violentas emociones padecidas, esperando que, más tarde quizá, cuando estuviera mejor, podría relatarles lo sucedido…
Desperté en el hospital, con un pequeño monitor conectado a mi dedo y una venda en la pierna, justo encima de donde me había entrado el cuchillo. Moví los dedos del pie, y suspiré aliviada; al menos, seguramente, podría caminar.
En ese instante, se abrió la puerta, dando paso a la pobre señora Castle. En tan pocos días parecía haber envejecido bastante, y sus ojos estaban rodeados por profundas ojeras; las manos y los labios le temblaban violentamente mientras me miraba. Me incorporé ligeramente en la cama.
-Señora Castle… -susurré.
Fue más de lo que los nervios destrozados de la pobre mujer soportaron. Dando un gemido, se abalanzó sobre mí, cubriéndome la frente y la cabeza con besos; me dejé llevar por ésa dulce caricia que no había sentido en tantos, tantos años… La abracé también y dejé que llorara para desahogar la angustia de tres días.
-Estás viva, Alessa… Estás viva… -decía con la voz quebrada.
-Así es, señora Castle. ¿Lo ve? Todo ha terminado.
-¿Todo, Alessa? –asentí.
-Sí, señora Castle. No habrá más pesadillas, ni desapariciones. No morirá nadie más. Y Margot… -suspiré. –Margot está libre ahora.
-¡Ay, Alessa! –dijo la señora Castle con un gemido débil de pesar. –Tú y tu curiosa manera de pensar.
Sonreí mientras la mujer me soltaba por fin y desaparecía de la habitación. Yo seguía algo débil, por causa de las medicinas y el hambre, pero al menos seguía viva…
Luego de un día de calma, me enfrenté con el oficial de policía. Lo vi entrar serenamente a mi habitación mientras yo terminaba de comer, y al verme se estremeció, no sé si por la impresión de verme viva, o si por las memorias cruzadas de nuestras discusiones mientras buscaba a Margot. Se sentó en una silla a mi lado y dijo:
-Necesito hacerte unas preguntas.
-De acuerdo. –bajé la cabeza sumisamente sin quitarle los ojos de encima.
-¿Cómo llegaste al bosque?
-No lo sé. –dije con sinceridad. –Estaba dormida y de repente desperté y… estaba en medio de la nada, frente al sendero del que mi hermana me habló.
-¿Y bien? –dijo de pronto, mirándome fieramente.
-¿Y bien… qué?
-Por favor, Alessa, hay un hombre muerto en la mitad del bosque y a pocos metros de él estabas tú con una herida y un tipo que está loco de remate. ¿Qué fue lo que sucedió ahí?
-Vivian no está loco. –gruñí.
-¿Vivian? ¿Sabes su nombre?
-Él me lo dijo. Oficial… -sus ojos se posaron en los míos. –Sé lo que piensa, pero puedo jurarle que Vivian no le hizo daño a nadie.
-Pero los indicios…
-Los indicios indican que las niñas llegaron a la casa de Vivian y permanecieron ahí un tiempo antes de su muerte, oficial, pero no que hayan muerto en la casa y mucho menos que haya sido en manos de Vivian. ¡Examínenlo! –grité. –Es incapaz de lastimar a menos que esté muy asustado o furioso, yo misma lo he visto.
-¿Fue Vivian quien te hizo eso? –preguntó señalando mi herida.
-No. Fue el otro. Peter. Ése hombre era hermano de Vivian; lo sé porque encontré una foto de su familia cuando ellos eran niños.
-¿Entonces qué sucedió ahí?
-Oficial, Vivian tiene algo mal en su cabeza. –dije. –Él no tenía idea de lo que pasaba; Peter, como su hermano, lo había tenido oculto en la vieja casa, poniéndole como condición que atrajera niñas pequeñas al bosque. ¿Para qué? Pues para matarlas. Era Peter y no Vivian, en verdadero asesino. Él mató a mi hermana… y él quería matar a una niña… Dijo que se llamaba Catherine, y que tenía ocho años…
-¿Catherine? –el oficial palideció. –Es… es el nombre de la hija de uno de mis oficiales.
Abrí los ojos desmesuradamente, pero continué con mi relato.
-Entonces, Peter me descubrió y también quiso matarme. Él fue quien me hirió con el cuchillo, no Vivian.
-¿Y cómo fue que él murió?
Tragué saliva.
-Él se abalanzó sobre Vivian para herirlo. Pero hubo un accidente, y cuando Vivian intentó protegerse, tomó el cuchillo y se lo encajó a Peter… Eso fue todo.
El oficial se puso de pie, y comenzó a dar vueltas como un animal molesto. Se frenó bruscamente y me miró.
-¿Tienes idea de lo peligroso que fue? ¿Del gran riesgo que corriste al permanecer al lado de un desequilibrado mental?
-¿Eso qué importa? –dije. –Vivian es bueno. Sufrió mucho y su hermano lo utilizaba para hacer ésas atrocidades. Se lo ruego, no le hagan daño, él no entendía nada…
-Eso nos queda claro. –dijo el oficial. –Pero la ley es muy clara en estos casos. Vivian deberá volver al manicomio.
-¿Al manicomio? –dije, sintiendo un miedo espantoso en el pecho. –Pero él no es peligroso…
-Pero no está bien de su mente, Alessa.
-¿O sea que… ya no podré verlo jamás?
-Quizá.
Me llevé las manos a la cara, meciéndome los cabellos con los dedos mientras el oficial abandonaba la habitación. Así que nunca más vería a Vivian… Yo le había prometido que todo estaría bien, que nunca volverían a hacerle daño… ¿tendría que romper mi promesa, tal y como hice con Margot?
Al menos él seguía vivo… y yo también.
Me dejé caer en la cama, mirando el techo con expresión ausente. No sabía qué sería de mí… ni de él… ni de nada.
Sólo quería cerrar los ojos y dormir, y soñar con un sitio donde todos estuviéramos juntos, donde no existieran los gritos, ni la violencia, ni la muerte, ni el abandono…
…
Pegué el rostro al cristal, mirando las nubes de nieve que se arremolinaban en el cielo. Alrededor, un camino de árboles conducía al otro lado del lago, donde se perfilaba un bonito edificio de color claro con un muro alto pintado de blanco. A mi lado, Catherine saltaba en el asiento, jugando con su oso de peluche del que luego de tantos años no se había podido desprender. Adelante, conduciendo, iba el hombre que se había convertido en mi nuevo padre; Lewis Adler, un agente de la policía, me había adoptado en señal de agradecimiento por salvarle la vida a su hija, quien a su vez me había adoptado como hermana. Tenía el cabello parecido al mío, solo que de color rubio, y su mirada inocente me recordaba mucho a la de Margot.
-Ya casi llegamos, Alessa. –dijo Lewis.
-¿Puedo ir con ella, papá? –preguntó Catherine.
-No, pequeña. Tu hermana tiene que hacer unas cosas sola.
-¿Pero porqué? Yo quiero ir con ella. –protestó.
-Ni una palabra más, Catherine. –ordenó suavemente Lewis.
Estacionó cerca del edificio y me dirigió una larga mirada cargada de cariño.
-¿Segura que quieres ir sola, hija? Puedo acompañarte hasta la entrada si quieres.
-No gracias, papá. –dije. –Esperen aquí, no voy a tardarme.
-¡Vuelve pronto, Alessa! –me rogó Catherine. Le dirigí una sonrisa y eché a andar por el camino rodeado de nieve. Pequeños copos caían a mi alrededor, cubriendo el paisaje del bosque de Bath con un hermoso resplandor blanco.
Llegué hasta la enorme verja, donde una placa rezaba: “Hospital Mental de Unknow Hill”. Sonreí con melancolía, de no ser por ésa placa habría jurado que el edificio se parecía mucho a Coventry.
Un hombre alto y cubierto con una gruesa chaqueta me dejó pasar, y desde ahí hice un trecho hasta el interior cálido y amable del edificio. Subí las escaleras y busqué entre las habitaciones hasta dar con una puerta. Sin llamar siquiera, entré.
Lo vi, sentado junto a la ventana y mirando el exterior cubierto de copos que trataba de asir con las manos. Le habían cortado el pelo, pero la expresión cargada de inocencia en sus ojos azulados jamás desaparecería. Al verme, sonrió como un niño y dijo:
-¡Alessa!
-Hola, Vivian. –dije, abrazándolo.
-Mira, Alessa. –dijo mostrándome los copos de nieve. –Si los ves de cerca, puedes descubrir que tienen muchas formas. ¿No te gustan, Alessa?
-Son muy bonitos. –dije. -¿Cómo te has sentido?
-Mejor. –dijo sinceramente. –Ellos dicen… dicen cosas muy graciosas. –admitió con dulzura. –Dicen que si sigo portándome bien, quizá, algún día logre recuperarme.
-Eso se nota. –admití con una sonrisa. –Ya no hablas como si fueras un niñito.
-Y… ¿eso te gusta? –me preguntó suavemente.
-La verdad, sí. –dije. –Te ves más feliz y sano. Estoy contenta por ti, Vivian.
Mi compañero sonrió con las mejillas enrojecidas. Luego, su sonrisa resbaló y se miró las manos.
-Perdona, Alessa. Yo no sabía lo que Peter hacía, y cuando me lo dijiste entendí que era algo malo. Lo siento mucho, yo no quería…
-Deja de torturarte con eso, Vivian. –supliqué. Le di un beso en la frente y sus ojos se iluminaron suavemente. –Ya ha pasado, y nunca más volverá a suceder, ¿me entiendes?
Vivian asintió dócilmente, recuperando la paz en su expresión.
-Y cuando todo termine… ¿volverás? –me preguntó.
Tomé un montón de nieve y la coloqué sobre su mano, dibujando con la punta del dedo índice un corazón sobre ella.
-Cuando la nieve se derrita y aparezcan los primeros brotes en los árboles… cuando los pájaros regresen a cantar en tu ventana, entonces volveremos a estar juntos. Pero mientras tanto no te preocupes, siempre estaré contigo.
-¿Cómo, Alessa?
Saqué de mi bolsillo un collar que yo misma había hecho con un listón muy delgado, de cuyo extremo pendía un dije en forma de manzana. Se lo coloqué con sumo cuidado, y repliqué:
-Así siempre estaremos juntos, Vivian. Te lo prometo.
Vivian sonrió, y luego dirigió su mirada a la ventana. Yo lo imité, y ambos nos quedamos ahí, tomados de la mano, mirando silenciosamente la nieve que caía en los confines de Unknow Hill, y más allá, en el bosque, y aún más allá, donde terminaba lo material y comenzaba lo que sólo puede verse en los sueños.
FIN