FAVOR DE ALIMENTAR A HOLMES Y A HELSING, GRACIAS.



domingo, 23 de diciembre de 2012

EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES: COMO LOS VENGADORES, PERO PARA ESCUINCLES

No andaba muerta, andaba estresada, no andaba muerta, andaba estresada...
Bueno luego de aclarar que mi desaparición forzada se debió a un trágico incidente relacionado con la escuela (sobreviví, señores...pero me pudo haber ido mejor, eso sí) vengo con una nueva lobireseña de una peliculita que a mí, personalmente, me había llamado la atención desde hace ya varios días. Pos bueno, para no hacerles el cuento más largo y estando a un sólo día del mega boom (o sease la Nochebuena, época de paz, amor...ebrios, tráfico, bengalas asesinas, regalos innecesarios y demás) les entrego mi linda reseñita.
Si alguien vio el trailer y sintió como que un deja vú que los lleva hasta el 27 de abril de este mismo año, están no muy lejos de la realidad, porque El Origen de los Guardianes, una simpática película de la infravalorada DreamWorks que hasta la fecha se había sostenido de Shrek, casi casi nos recuerda a Los Vengadores, con Loki pálido de pelo negro y toda la onda. Pero bueno, a lo que venimos:
Todo comienza en una fría noche donde un muchachito llamado Jack Frost hace su aparición en el mundo, teniendo el poder de crear nieve y hielo a su paso; el único problema es que nadie parece capaz de verlo, lo que lo preocupa durante más o menos 300 años hasta que llegamos a la época actual. Ahí nos encontramos con un Santa Claus que goza de oír a Stravinski y trabaja en su súpertaller con ayuda de peludos y bigotudos yetis; un hada de los dientes muy alegre que tiene a su control cientos de miles de haditas que hacen el llamado trabajo de campo (a.k.a la transacción legendaria de diente por moneda); un conejo de Pascua con mala leche (no podíamos esperar otra cosa...en inglés Hugh Jackman le dobla la voz) y un sandman de...digamos...pocas palabras. Estos cuatro son los guardianes elegidos por la Luna encargados de proteger la esperanza y la ilusión de los niños en el mundo, chamba que como todo tiene un gaje, en este casi un tipejo misterioso llamado Loki  digo, Pitch, o el Coco para los amigos. Este tal Pitch es un personaje molón de risita fácil que vive del terror nocturno de los peques, y su pasatiempo es esconderse abajo de las camas, esperar a que caigan en el feliz mundo de los sueños y convertirlos en pesadillas horrorosas, cosa que por supuesto los guardianes no pueden permitir; preocupados por la gravedad de la situación (ya que, con el miedo abundando los niños dejan de creer) van y consultan a la Luna respecto a lo que deben hacer, y ella elige a un nuevo guardián que es...ajá, Jack Frost.
Éste por cierto, al principio se niega, pues no se considera apto para ser un guardián ya que ello implica responsabilidades que la mera verdad no quiere tener que soportar. Pero dado que las cosas se ponen graves y Jack se entera, cortesía del hada de los dientes, que Pitch tiene un modo de revelarle su pasado amnésico, se les une en la batalla donde veremos huevitos con patas, yetis infravalorados, trineos, golpizas, mordiscos, patadas...y todo lo que una buena película de acción debe tener. Excepto un beso, aquí no hay besos, así que ni los busquen.
Ahora...¿qué es lo bueno? En un mundo monopolizado por Disney podría parecer una locura concebir películas infantiles decentes en otros sitios, pero eso está mal dicho. DreamWorks ha hecho buenos trabajos para niños en muchas otras ocasiones (El Camino hacia El Dorado, Simbad, Cómo Entrenar a tu Dragón...bueno, hasta El Príncipe de Egipto que no es precisamente infantil entra en la categoría, aparte que la animación y la música están de lujo), dejando a un lado Shrek que a estas alturas ya estaba hartando. Otra cosa: NO ES UNA PELÍCULA SOBRE LA NAVIDAD, así como Los Vengadores no es una película sobre Iron Man, no se me confundan. Que aparte del gordito de la barba no hayan explotado cinematográficamente a los demás protas es otra cosa, pero no se vayan con esa finta. Y por último, no tiene chistes estúpidos como otras producciones, es incluso cruda en algunos aspectos, pero no por eso molesta ni perturbadora (es que aún ahora hay cada chiquillo histérico...).
¿Lo malo? Hmm...déjenme pensar...Bueno, personalmente siento que hay un huequito sin cubrir, no sé si me explique. Siento que algo muy pequeñito faltó ahí...a la mejor darle un incentivo más decente al villano en vez de decir "pos nació así malo malote y ya". Pero bueno...yo llevo nueve meses abogando en favor del hermanastrito de Thor así que quizá es pura idea mía. Saquen ustedes sus conclusiones.
Y entonces...¿qué calificación de la la Lobita? Por la empatía con los personajes, la animación menos infantilizada, Santa Claus con sus súper espadas de bolchevique y con mi mini Lobeznita interna llorando de felicidad durante toda la proyección, la Lobita le da un...*chan chan chan* 9.9
Y bueno, ahora sí los abandono, pero no se preocupen porque luego de las Navidades habrá algo mucho...mucho...mucho más épico...muajajaja...
¡¡Adiosito!!

sábado, 1 de diciembre de 2012

MEMORIAS DE MIS LOCOS TRISTES

Mientras la capital de México se revuelve entre un montón de histéricos corajudos, un presidente con taras y el Centro Histórico hecho papilla, nosotros seguimos aquí dándole la bienvenida al primer día de diciembre, algunos pensando que nos quedan 20 días de vida, otros tantos pensando que son menos porque los exámenes prevacacionales son más terroríficos que cualquier profecía apocalíptica. Pero hoy, entre principios de mes y finales de un sexenio bastante bruto, platicaremos de otro tipo de disturbio que afecta a la población, una especie de daño causado por una enfermedad mortal y contagiosa mejor conocida como... enamoramiento.
Pero hoy no vengo a reiterarles lo que les vengo diciendo (que el amor apesta), sino a hacer una beve litografía de todos esos locos tristes que vieron en mi rara cara una posibilidad de yo no sé qué rayos y terminaron de un modo u otro chocando de nariz, o en su defecto, la que se rompió todo el osito bimbo fui yo. Repasemos esta tragicomedia de la vida, desde el más reciente al más antiguo, para que veamos que en estos negocios del corazón no hay nada nuevo bajo el sol. (Rayos, eso fue un verso).
EL LOCO TRISTE CONFUNDIDO:
Se da el caso que alguien te mira y de inmediato siente un "algo" por ti, mientras tú... bueno... lo miras y sientes otra cosa, pero ese "algo" definitivamente no. Tal fue la historia de alguien a quien llamaremos simplemente Sr. L. Sr. L vio ese algo en la Lobita que, para desgracia suya, jamás fue compartido, y creyó fácil pegarse cual pez payaso a anémona pensando que la teoría familiarista (ésa que dice que entre más tiempo pasas con alguien mejor se adapta a tí) podría funcionar con alguien que está a punto de pedir por correo a Japón una caparazón gigante para ausentarse del mundo y abstraerse en paz. El resultado de tan bizarra experiencia fue el equivocado, pues la Lobita se dio cuenta de que no estaba en posición de aceptar tal galanteo y, con la mayor sutileza posible, lo hizo retazos. Triste, pero necesario.
EL LOCO TRISTE ATRABANCADO:
Corría el mes de febrero. Lobita paseaba asustada entre varios tipos altos, rubios y de ojos azules (¡No, les juro que no es una fantasía adolescente, esta fue real!) que hablaban un feo idioma mejor conocido como alemán y que hacían muro humano entre la pobre servidora y una mesa llena a reventar de deliciosos canapés y trufas de chocolate que yo tanto ansiaba. En mi camino por obtener el codiciado tesoro se me cruzó alguien, a quien llamaremos simplemente Who (porque jamás supe su nombre) quien, con un marcado acento chilango, dijo:
-¡Ay, perdóname por atravesarme! Oye...¿tú eres de aquí?
Y la Lobita, con su acento de lobolondiana, le contestó lo obvio. A esot siguió una serie de preguntas dignas del FBI (¿dónde vives? ¿qué haces? ¿vas a estar aquí toda la noche?) y otras tantas más que corté del modo más sencillo y frío posible, es decir, escabulléndome entre los germanos para desaparecer de su vista y, de paso, robarme las trufas. Así terminó esa fugaz historia, pero no es la peor...
EL LOCO TRISTE DESESPERADO:
Una alegre (jaja) mañana en Lobolandia. Lobita, un museo móvil de dinosaurios...¿qué podía salir mal? Pues que un sujeto a quien llamaremos Sr. R se le atravesara y, con sus aires de hipster/hippie/punk comenzara a seguirla cual vil sombra y a murmurar en voz pausada palabras "dulces" y "halagadoras". La cosa se hubiera acabado ahí de no ser porque al atrevido Sr. R se le ocurrió tomar de la mano a la Lobita e intentó plantarle un beso. Lo que terminó plantado en su cara fue un gancho izquierdo que lo dejó viendo la constelación completa mientras Lobita, muy ofendida y riendo por dentro, desaparecía contoneándose cual dominatriz en su ambiente natural. Así concluyó esta trágica historia de amor frustrado.
EL LOCO TRISTE TÍMIDO:
Era el triste año de 2008. Mientras el silencio dominaba la escena, con el cantar estival de principios de verano y fin del ciclo de educación media, Lobita recibió una carta de amor (con despreciables faltas de ortografía) de un confeso anónimo quien, de manera atropellada, le confesó su devoción, admiración y exhaltación (o lo que fuera que todos aquéllos garabatos significaran). Buscando el origen de tan lamentable Romeo, Lobita se enteró que el susodicho era un muchacho de un salón contiguo, de mejillas hundidas y ojos aletargados que palidecía al verla pasar. Su actitud doble de enamorado fervoroso y llorón asustado terminaron por cansarla y, un buen día, Lobita no aguantó la tensión y le gritó:
-¡¿Deja de hacer eso, quieres?!
Y así fue.
EL LOCO TRISTE EXTRANJERO:
Esta historia ya se la conocen de cabo a rabo, excepto por unos minúsculos detalles: lo incluyo en la lista de mis locos tristes porque, años más tarde y analizando la situación fríamente, me di cuenta (con mucho pesar) que daba visos de enamoramiento hacia mi bizarra persona, rasgos que no se dieron a conocer en primera, porque los británicos son la gente más fría de todo ése lado del Atlántico, y en segunda, porque por las imposiciones del director, que comenzó a ver un superávit en el uso de maquillaje, escotes, minifaldas y ropa interior a la francesa desde que el fuereño apareció, amenazó con enviarlo en caja sellada de vuelta a Gran Bretaña si lo encontraba al lado de alguna de las alumnas, por lo que las visitas diarias se volvieron tema de romance prohibido digno de Shakespeare.
EL LOCO TRISTE INOCENTE:
Tal vez la historia más lamentable y melancólica sea la primera, originada cuando la Lobita tenía apenas once años. En una época donde apenas estaba conociendo los sinsabores de tener un hermano pequeño y llorón y de conocer el verdadero significado de la palabra "acné", su noviazgo fugaz con un compañero de clases resultó en falacia. Además de que es bien sabido que las mujeres maduran psicológicamente mucho antes que los hombres, el pobre muchacho, a quien llamaremos Sr. A, no tomó en cuenta el alcance del compromiso y a las dos semanas terminamos envueltos en una relación hermano-hermana que, al menos, produjo un desasociego en el corazón de quienes lo vivieron. Porque el primer noviazgo es una bobada, mas el primer amor...es un cuento muy diferente.
Así concluímos con esta historia breve y ridícula de los kamikazes que intentaron galantear a la princesa Turandot región 4 y sólo consiguieron quedar en los anales de la historia como valientes exploradores.
Pues ahora los dejo y espero poder publicar más, aunque ciertas calificaciones me dicen que quizá eso no será posible muy pronto...¡¡Adiosito!!

jueves, 8 de noviembre de 2012

ANIVEESARIO VAMPÍRICO: ¡¡FELIZ CUMPLE BRAM STOKER!!

Pues sí, damas y caballeros, el día de hoy Google nos recordó que hace 165 años en una ciudadcita cerca de Dublín, Irlanda, nació el escritor Abraham (Bram, para los amigos) Stoker. Su obra maestra y la más querida por lectores y cineastas y público en general ha sido obviamente "Drácula", de la que podríamos sacar mucha tela para recortar, pero el día de hoy nos dedicaremos a la esencia del personaje vampiresco que tanto nos ha deleitado...hasta que llegó 2008 y...bueno, ustedes saben.
Si bien se ha sospechado que el personaje lo basaron en el exageradamente chiflado Vlad Tepes, príncipe de Valaquia allá por el 1448 según recuerdo, en realidad Stoker no tenía idea de la existencia del Empalador (nombre por cierto muy discriminador...digo, él no solo empalaba a sus víctimas, también las degollaba, golpeaba, colgaba, desollaba...) y mucho menos sabía que su apodo era justamente Drácula (traducido: "Hijo del Dragón", dato que curiosamente respetan en la película de 1992 "Drácula de Bram Stoker" hecha por Francis Ford Coppola). Pero bueno que ese no es el tema, el caso fue que cuando la novelita salió fue un furor de miedo (¿entienden el doble chiste?) y se quedó en el imaginativo colectivo.
Añitos más tarde, cuando Stoker estiró la pata y ya no pudo gozar de las mieles de su victoria porque sus urracas...perdón, su familia se hicieron con los derechos de autor, se ideó la primerísima película muda que estaba relacionada con la novela, pero fue titulada "Nosferatu" y el nombre de los personajes tuvo que ser cambiado precisamente por el problema legal, aunque para un lector cualificado no cuesta trabajo reconocer a los personajes aunque tengan nombre más bien meridionales (digamos...de Hungría y lugarcitos en Europa del Este olvidados por Dios).
Después, vino la ola de libros vampirescos, películas más sofisticadas donde gozamos con la participación de Bela Lugosi (arquetipo de vampiro elegante por muchísimas décadas) y otros no tan familiares pero igualmente queridos como Christopher Lee, aunque claro, sólo el personaje conservaba el nombre, ya que las situaciones diferenciabanse unas de otras, desde el plano del cine noir tan común de la época hasta lo que en Estados Unidos conocen como serie B (y en México conocemos como "jodida película de porquería...pero al menos estuvo graciosa") hasta que en 1992 Ford Coppola logró hacer su película bien basada en la novela original, y ¿porqué no? en el mito de Vlad.
Así todos nos acordamos de los personajes con cariño (ya sea que hayamos leído la novela o hayamos visto la adaptación cinematográfica). Desde el inocente Jonathan Harker, pasando por la pobre mimada Lucy Westenra, la astuta Mina Harker, el trío de novios conocidos como Quincy Morris, Jack Seward y Arthur Helmwood, pasando por el lunático (o quizá no tanto) Rendfield y por supuesto, el profesor Abraham Van Helsing, que a pesar de su aspecto de viejito maestro de escuela, los asesinos de Assasin's Creed le podrían aprender uno o dos trucos. Bueno, hasta el conde mismo llega a parecerte agradable a pesar de ser un ser descarado, frío y cruel, que le importa un sorbete desayunarse al equipo de béisbol femenino si con eso logra mantener su posición de megapoderoso enfrente de los mortales que intentan desesperadamente de ponerle fin.
Todo en el universo de los vampiros era feliz y hermoso...hasta que un día...una tipa llamada Stephenie Meyer escribió una tarugada titulada "Crepúsculo" y nos arruinó la historia para siempre. Desde vampiros que brillan cual bola disco hasta hombres lobo que no necesitan luna llena para transformarse en chuchos de dos metros de altura y ¿cómo olvidarla? la portaginista descerebrada, torpe y mustia que tiene que decidirse entre el chupasangre ricachón o el musculoso pobretón (UPS!!! No lo habían notado??) y cuya máxima aspiración en la vida es ser una vampira y vivir felizmente por siempre al lado de su querido y adorado Edward Cullen al que, seamos sinceros, cualquier día el conde Drácula se lo puede sonar y mandarlo directito a...Estambul de un solo guamazo.
Pero bueno, ¿qué podemos hacerle? el género de romance sobrenatural está tan explotado actualmente que llegará un punto en que todos se cansen y vuelvan a la vieja escuela. Eso sí, a veces hay que ver las opciones "modernas" que pueden darle un aire novedoso a las historias. Haciendo caso omiso de tarugadas como "Vampire Diaries" y "True Blood", "Inframundo" al menos te divierte con su adrenalina y su trama centrada en la lucha eterna de las dos bestias nocturnas favoritas de la Europa Medieval, y por otro lado, "Entrevista con el Vampiro", basado curiosamente en otra novela más modernita, no desfigura al vampiro, simplemente le da el aire de un ser que sobrevive al paso de los siglos y debe adaptarse, le parezca o no, si quiere sobrevivir.

Ahora que, por otro lado... la Lobita Nocturna piensa estar en primera fila el día que se estrene "Only Lovers Left Alive". Hmm... hasta donde sé, la película habla acerca de un vampiro enamorado a su vez de una vampiresa, aunque al parecer la trama se vuelve complicada cuando la hermanita de la susodicha se cruza en el camino. Sí, ya sé que suena a drama casi twilightesco, por lo que espero que al menos Tom Hiddleston (el...ejem...vampiro picaflores en cuestión) se cene a dos o tres personas en el proceso y preferentemente de una manera agresiva, si no la próxima vez que lo vea me veré en la triste necesidad de aventarle una chancla a la cara.
En fin, es todo lo que les cuento en esta desapacible tarde de otoño. Espero que la pasen de lujo y recuerden abrigarse muy bien, que el invierno vienen y los mayas también. ¡Adiosito!

sábado, 3 de noviembre de 2012

ESE VIEJO VIKINGO

Uno no se da cuenta de cómo son los demás realmente hasta que siente con el mismo sentir que ellos. Aquí aplica, muy justamente, la expresión "ponerse en los zapatos del otro", aunque los resultados no son siempre iguales. En mi caso, se trata únicamente de hacer una reflexión, bastante personal, en la que no participa nada sino la sensación de que tal vez los antiguos paganos tenían algo de razón en sus mitos: quizá, el destino sí es inexorable.
Con mi experiencia aprendida de libros de Historia puedo afirmar tranquilamente que mi abuelo corresponde al arquetipo del vikingo. Tal vez no tenga barbas largas y rubias ni un casco con cuernos, pero al igual que éstos, ha zurcado (remolque mediante) lugares remotos de los que muchos de nosotros sabemos apenas por crónicas bizarras y memorias de un pasado nacional que se pierde cuando el que lo cuenta muere. Ha entrado una y otra vez a la zona 0 y salido completamente cuerdo, ha visto fuegos fatuos en el sureste, ha detenido su navío de ruedas en más pueblos olvidados y eliminados del mapa que ninguna otra persona conocida, todo esto en apenas unas cuatro décadas; entre fuegos de violencia y pasiones, no ha conocido el ocio ni la paz en toda su vida, y de hecho podría decirse que la aborrece. Su vida transcurrió como el trotador del tiempo, en un medio tan revuelto como es la extensa geografía e historia de México, viendo ir y venir regímenes, leyes, pueblos, estudiantes y mujeres. Ha visto de primera mano las catástrofes y las celebraciones de antaño y ha sobrevivido magníficamente a los cambios de modelos económicos que a muchos otros hubiera destrozado, pero jamás a él.
Su vida pasó entre el relieve salvaje y brutal que se percibe como un eco en su cabeza (¡oh, bonito espectáculo verlo cuando rememora esos viajes a toda velocidad!) y entre las ciudades magníficas a las que llegaba a desembarcar. Me ha contado la clase de febrilidad que se vive en el Norte: es como si el espacio-tiempo hubierase puesto de cabeza, y en la frontera cada fin de semana el país se inundaba de estadounidenses (o gringos, como prefiere decirles, como diría cualquier nórdico al referirse despectivo a los eslavos y musulmanes con quienes comercia) que llegaban aquí a su propio estilo de "mojados" para degustar del tequila fuerte, la cerveza barata y el jolgorio natural de la zona, ese paraíso perdido entre el desierto de Sonora y El Paso, estrecha franja ahora dividida por un alambre de púas y que él llegó a cruzar varias veces. No son sólo norteamericanos, también ha hablado con personalidades tan diversas que a mí me parece un sueño divino: un grupito de aburridos rusos que hacían competencias entre su vodka y nuestro mezcal hasta rodar felices por el suelo; un italiano de acento ruidoso y que palmoteaba como demonio, un par de ingenieros alemanes que vivían a base de cerveza y barbacoa y aprendieron los diversos usos de la "Ch" gracias a su interlocutor, es decir, mi abuelo. Todo, bien escondido en su cabeza, lo suelta de cuando en cuando, a cuentagotas, cuando estoy presente y le pregunto sobre cosas que yo, por torpeza o por debilidad, desconozco, y las responde con la seriedad del historiador y la sencillez del campesino. Al fin y al cabo, desciende de indígenas michoacanos.
Cosas raras, peligrosas, como en un viaje mitológico cualquiera, se mantienen impresas en sus palabras. El lugar donde el agua corre del revés, el recinto macabro de los lagos donde los fantasmas aúllan, e inclusive, un OVNI que asegura haber visto allá por la década de los 80; estuvo tantas veces en el Distrito Federal que conoció de primera mano las revueltas políticas de la época. Recuerda, a veces divertido, a la Policía Secreta del "Negro" Durazo, la toma de poseción de Gortari, incluso el terremoto del 85 y la explosión de Guadalajara, todo eso lo vivió de primera mano. Tantos años así explican que la violencia actual no le asuste ni un ápice. Tampoco le atemoriza la oscuridad ni la soledad, tanto tiempo viajó de noche entre las carreteras más brutales del país y con un camión de doble remolque. Jamás se le registraron accidentes, ni acontecimientos, era serio y dedicado a su labor con el corazón fuerte, y de regreso a su morada se ponía a repartir a dos manos el botín de su labor. Ropa, zapatos, dinero para paseos, para restaurantes de categoría (en aquél entonces) muy alta para el trabajador promedio. Cuando yo nací, recibí también mis dádivas: caramelos, juguetes, objetos importados, dólares olorosos aún al plástico que lo recubría. E historias. Muchas historias de diversas clases que alimentaron mi mente como si fuesen novelas costumbristas, tan bien apreciadas en toda Latinoamérica.
Pero como todo buen vikingo que no muere en batalla, éste tuvo que retirarse para pasar sus días de austeridad en el silencio de su casa. No le gusta. La oscuridad que se ha apoderado en la incertidumbre no le es sana, y se le ve taciturno y huraño; sueña mucho, yo lo sé, con sus viajes majestuosos. Ha asegurado que al morir no quiere ser enterrado, sino cremado, y que sus cenizas se repartan en la cascada de Cola de Caballo, su Valhalla personal, para recorrer en muerte el triple de camino que recorrió en vida. A veces me da por preguntarle del día que llegó a Yucatán, donde vio de frente el antiguo observatorio maya y el gran mar que lleva, irremediablemente, a la isla de Cozumel, donde descansa el templo de Ixchel. Conoce de comidas que ningún aventurerucho de televisión tocaría, desde venado hasta ranas, serpientes, insectos, todo lo ha degustado por noble obligación y férreo entusiasmo. No podemos decir, jamás, que su vida fue un desperdicio.
Así es entonces ese viejo vikingo que reposa en un sofá reclinable, ladrándole injurias a la tele cuando hay partido de fútbol. y que en sus buenos tiempos era tan temible como Leif Erikson, o como un rabioso Thor empuñando su martillo. Yo, su pequeña Loki, se conforma ahora con hacerle revivir su nostalgia para que el aburrimiento no lo mate, y sueño en secreto con poder ver yo también, quizá, esos mundos alucinantes que se esconden después de la carretera doble que separa a Lobolandia del resto de la patria, y espero así poder guardar yo también algo de su espíritu inquieto y volar aún más. Una valkiria infantil a la sombra del mejor de los vikingos.
FIN

lunes, 29 de octubre de 2012

WILD ON EDICION: LOBOLANDIA

Llevamos casi tres semanas sin novedad al frente (perdonen la jerga, últimamente he estado leyendo mucho sobre conflictos bélicos...tal vez estudiar Diplomacia me esté afectando) y en un solo día pasa de todo, literalmente de TODO.
Haciendo caso omiso al hecho de que el espíritu de Haydrich, Hitler y otros tantos nazis parecen estar gozando en el Mas Allá torturándome con su presencia cada bendito día (lo que me hace tomar en consideración abrir un segmento semanal titulado "Los Nazis me Persiguen") me la he pasado casi en el aburrimiento total sin absolutamente nada novedoso que hacer, por lo que el viernes cuando una amiga nos llamó para invitarnos a su casa el domingo y ver una película pensé que todo resultaría muy bonito y normal.
Sí, cómo no...
Apenas llegar a la casa mi amiga nos dijo que tendría que visitar un lugar (muy convenientemente llamado "Punto Rojo"...sí, ahora también los soviéticos la traen en contra mía) para encontrarse con el eterno avatar del novio por internet. En vivo y en directo, claro está. Total que la necesidad nos exigió marchar primero en bus y luego en subterráneo para llegar al punto de reunión, yo, claro, haciendo tripas corazón porque la idea de verme cara a cara con un desconocido me pone los pelos de punta.
Todo iba bien en la primera estación, donde el hecho de que fuera domingo se notaba porque los vagones iban relativamente vacíos.  A la segunda estación sin embargo, oí primero un grito brutal. ¿Había caído el gobierno? ¿Se rebelaban las anticulturas en una lucha sin precedentes? ¿Era el llamado de la naturaleza? Bueno relativamente era de todo un poco, porque el caos, la tradición y la estupidez se mezclaron en ésa especie urbana que tanto detesto. No, no se trataban de reggaetoneros, tampoco de beliebers, eran algo aún más terrorífico...Una barra de fútbol.
NUNCAMÁS: Para los no entendidos, una barra de fútbol es un grupo de fanáticos de un equipo. Se destacan por ser especialmente agresivos y hasta mortales.
Literal. Todos a uno, la manada de bestias...perdón, de fans, se subieron al subterráneo gritando, boqueando, pateando y cantando mientras al fondo del vagón sonaban con todo las vuvuzuelas. Durante casi ocho estaciones tuve que tolerar sus cánticos celestiales (el himno de su equipo y unas cuantas rimas de su invención) y claro, sus llamados de chimpancés en celo, brincando y golpeando todo al ritmo de sus canciones. Cuando por fin nos libramos de ellos ya habíamos llegado a nuestro destino, y todo lo que nos restaba era esperar...claro, en el proceso nos encontramos con un amigo, lo saludamos y fuimos a un 7eleven (oh sí, Lobolandia tiene un 7evelen...que loco) donde me compré una de las famosas y controversiales malteadas instantáneas. Por cierto, estuvo muy buena.
Por otro lado, la espera de casi una hora no dio frutos, el susodicho no llegó y echamos a andar al corazón de Lobolandia (apenas unas cuadritas más allá del ahora llamado Parque Soviético...digo, por aquello de que es "rojo"...¿entienden? ¡Rojo!...sí, ya sé, eso es muy racista). Ahí llegadas, comimos pizza de baratillo (o séase mega rebanada + papas + refresco en vasito desechable a 30 pelucones, que para mi economía resulta un tanto caro a éstas alturas) y volvimos cada quien para su jaus.
Pero si creen que con la Lobita en su casa todo el universo volvería a su curso normal...evidentemente son nuevos en este blog. Eran las 5 de la tarde cuando volví, todo era soleado, cálido y festival. Una hora más tarde el cielo se puso de un bello color negro sólido y se atascó de nubes que relampagueaban como si se hubiera venido el fin del mundo. Si no entré en pánico fue porque un rico algodón de azúcar me calmó los nervios (era lo justo, llevaba más de una semana haciendo cacería humana para atrapar a uno de esos señores que pasan por ahí vendiendo algodones de azúcar), y así concluyó otro memorable momento que apenas duro 3 (!) horas, tiempo suficiente para desatar el caos. Dios, esto ya es un récord personal.
Y así es como los abandono, recordándoles que gocen su Halloween asustando chamaquitos como yo, y honren como buenos mexicanos (los que sean, aclaro) el Día de Muertos, donde la memoria de cierta gatita blanca me pondrá un tanto melancólica...
Adiosito!!

viernes, 19 de octubre de 2012

FRANKENWEENIE: PERRITOS REVIVIDOS

Lamento mi larga ausencia pero un ataque de flojeritis aguda mal mezclada con un Oppa Gangnam Style y Hetalia hasta el hartazgo me mantuvieron lejos de aquí, sin embargo hoy, Hartit@s mios, les traigo una brevísima reseña de una peliculita llemada...Frankenweenie.
De entrada les aviso que esta NO es la primera vez que la fábula de Frankenstein versión can se presenta. En realidad esta película fue en principio un cortometraje en acción en vivo (entiéndase que con gentecita) que Disney tildó de demasiado macabro para los niños. Sin embargo los tiempos y los números en la bolsa de Wall Stret cambian, y una vez más la historia de Burton revivió en la casa de Mickey Mouse en versión stop-motion.
Y bueno, ¿de qué trata? AVISO: No hay spoilers, así que léanle con confianza.
Víctor Frankenstein es un niño x (tal vez demasiado x) en un pueblito llamado Nueva Holanda donde la época medieval se respira en el aire por la ignorancia de los pueblerinos, ignorancia que cierto profesor de ciencias en la escuela de Víctor intenta erradicar. Mientras tanto, Víctor tiene un perrito llamado Sparky con el que se divierte creando películas. La cosa sería muy normal y aburrida si no fuera porque un accidente trágico (llámese atropellamiento) manda al cachorro al otro mundo.
Por suerte, Víctor no es ningún retrasado, y con la ayuda de la ciencia devuelve a la vida a su cachorro. Todo parece ser miel sobre hojuelas, de no ser por los grandes riesgos que su experimento conlleva; no, no nos vamos a dedicar a una exhaustiva charla sobre ética y teología que de eso ya se encarga mi maestro de Derechos Humanos , sino a las distintas reacciones que los pueblerinos tienen ante la visión de "la vida después de la vida".
¿Qué es lo bueno de la peli? Agárrense porque por primera vez en la historia, esta película NO TIENE CANCIONES. Depende únicamente de su atmósfera tristona (a blanco y negro, como debe de ser una buena película de terror clásica) y de su trama extraña para sostenerse. No roza con lo cursi-rosita, así que no se van a empalagar en lo más mínimo, y por otro lado, si tú o tú o también tú han tenido alguna mascota y ésta se ha marchado al extraño cielo de los animales, la carga emocional puede ser especialmente fuerte (sniff sniff...Maya...).
¿Qué es lo malo de la peli? Reitero eternamente: antifans de Tim Burton van a ver mal hasta la forma cómica de Sparky en versión plastilina. Los momentos de verdadera acción sí tardan un poquito, y habrá quienes no le hallen la gracia a la historia. Bueno, allá ellos.
Así que...¿cuál es el puntaje final? Lobita, por su ataque de melancolía y otros momentazos épicos completamente necesarios le ofrece un 9.7 Arriésguense a verla, diviértanse, chillen un rato acordándose de su hámster muerto o algo así y... repito, diviértanse.
¡¡Adiosito!!

jueves, 11 de octubre de 2012

¡¡LOS NAZIS ME PERSIGUEN!!...BUENO, ALGO ASÍ.

Paranoia se define psicológicamente como una afección mental en la que un individuo o individua siente ansiedad y cree encontrarse en peligro severo todo el tiempo, algo así como los delirios de persecusión. Sin embargo hay ciertos sospechosos casos en los que uno se pregunta largamente si de veras está loc@ o de verdad hay algo muy, muuuuuy malo en el ambiente.
Todo comenzó hace ya casi una semanita, cuando por curiosidad yo, Lobita, le pedí a mi tía prestado un libro del que ya medio mundo oyó hablar, pero que jamás lme había atraído la atención hasta que me dí cuenta que, otra vez, me había quedado sin nada que leer (irónico, ¿no? teniendo una megabiblioteca en la escuela). Total que dicho libro pasó a mis manos y estuve hojeándolo largos días, trepada sobre todo en el camión y fingiendo no hacer caso de los chillidos de niños pequeños, señoras gordas con bolsa, tipejos y tipejas con música a todo volumen y (vaya, esos son nuevos) los que me miraban con ganas de tirarme un crucifijo a la cabeza o algo así cuando yo exhibía, entre vuelta y vuelta de hoja, la contraportada del libro (de un bonito color escarlata con la aún más "feliz" esvástica cubriendo todo el centro). Aparentemente la cosa terminaría ahí, cuando mis ansias por historias macabras de la WW2 se me pasaran y todo volviera a la normalidad habitual.
Pero el destino me jugó mal, de nuevo. Y sospecho que en algún lugar sombrío y solitario del infierno a cierto hombre de bigote a la Chaplin y acento fuerte le está gustando esto de jugar con mi pobre psique.
Entre algunas "graciosadas" de los forever arios que me he topado por buenas o por malas esta semana se destacan:
*Un misterioso HT en Twitter que tenía la forma de la esvástica (seguida como a las 2 horas por un yunque comunista, pero esa es otra historia).
*Un programa en History Channel sobre el auge y caída de herr Hitler. No, en serio, hacía siglos que en HC no pasaban otra cosa que no fuera "Cazadores de Tesoros" y "El Precio de la Historia".
*Una muchacha que llevaba (ni idea de dónde la consiguió) una camisa gris estampada con una...sí, con una esvástica. NOTA: la muchacha no era precisamente Marilyn Monroe, ¿eh? pero algo me dice que un déficit de atención escolar no le ha hecho notar que su "nice t-shirt" lleva uno de los símbolos más temidos del siglo XX.
*Un lindísimo volswagen (o como se escriba, que me da igual) negro con un típico casco del ejército alemán estampado en su cabús.
*Esto sí es lo más extraño: un libro gigante del holocausto que estuvo a punto de caerme sobre la cabeza cuando buscaba inocentemente, dos estantes debajo, un libro sobre historia civil de Inglaterra.
Tomemos en cuenta que los "extraños" sucesos comenzaron el domingo, y entonces veremos que ha sido técnicamente una cosa por día. Es decir...¡¡ME PERSIGUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!
NUNCAMAS: No grites!! Loca!!
Bueno, ya, dejaré de estar paranoica, pero hay que admitir que se trata de cosas muy pero que muy raras. Mi ciudad no se destaca por su particular gusto por Alemania (en ninguno de sus sentidos), y en mi escuela la gran mayoría apoyan el socialismo democrático, por lo que eventos de esta índole resultan un tanto preocupantes. Sin embargo, resulta bastante divertido imaginarse a un pelotón de hombres altos y rubios correteando a la Lobita por media Lobolandia al grito de "Wolfzucht nNcht! 'Wieder eine echte faul. Mehr beobachten so viel Hetalia!" o algo así.
Pero bueno, la vida sigue, el sol todavía sale, la lluvia cae de cuando en cuando y Lobeznito está sufriendo el primer castigo largo de su vida, así que mejor disfrutemos de ésas pequeñas singularidades extrañas del mundo y seamos dichosos. Adiosito!!
P.D Sieben sieben, a-lyu lyu, sieben sieben ein zwei, sieben sieben a-lyu lyu, ein zwei drei!...Perdón, es una cancioncita que he estado escuchando mucho y me gusta.