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martes, 14 de julio de 2015

FAUNA NOCIVA: LAS ÑORAS

Los viajes en camión siempre me recuerdan por qué aborrezco tanto a la gente, casi del mismo modo que lo hacen los bancos lentos y la comida mal servida. Y como tenía un tiempo sin recordarles, querid@s hartit@s, mi poco afecto a las masas escandalosas, he aquí un poco de cultura (o contracultura, según algunos términos) de un espécimen desconcertante, irritante y especialmente peligroso, las Feminas Vulgos, alias... "las ñoras".
Primero y antes que nada, ¿cómo demonios identificar a una ñora? La especie se caracteriza por las siguientes peculiaridades físicas, casi sin importar el país de procedencia:
*Usan el cabello largo, a veces sujeto con un moño o una coleta poco hecha (como dando a entender que tienen "taaanto trabajo" que no hay tiempo de arreglarse) y teñido con rayos o colores que casan poco con su físico (rubio neón o rojo semáforo en morenas, especialmente).
NOTA: Por culpa de su cabello, puedes tener algunos percances.
*Las de mayor edad, usan ropas de tonos discretos y estampados. Las de mediana edad (de 30 a 45) utilizan ropas más "modernas", una o dos tallas menores que las suyas. Son fans de los pantalones ya pasados de moda que llevaban esa palabrita de "bebe" estampado en un lugar que si miras fijamente (y eres hombre) te proporcionará un carterazo que te mandará de aquí al Trópico de Cáncer.
*Hablando del lío con la ropa, estas mujeres varían entre la complexión "llenita formal" y algo que me gusta llamar "el muffin desbordado". No existe otro punto.
NOTA: La complexión es casi siempre su arma de autodefensa, como el Ankylosaurus que usaba su coraza, las ñoras usan su morbidez para espantar y atacar a sus potenciales enemigos, léase: todo mundo.
*Cuando usan maquillaje (de nuevo, mujeres de mediana edad), usan o tres tonos más claros o dos tonos más oscuros que los que la paleta de maquillaje les indica. Dicho de otro modo, son la versión de más edad de las niñatas que se ponen una donita glaseada para pintarse.
*Usan la ceja tatuada. SIEMPRE. Sus colores favoritos son el negro y el rojo (para la ceja). Debido a esto, se depilan constantemente los vellos de su ceja real, haciendo que la línea sea aún más obvia... y fea. Tienen para ello el estilo "permanentemente enojado" y la "U invertida" como sus preferidos.
*Llevan una bolsa (que desentona fatal con el resto de su vestimenta) que posiblemente esté llena de ladrillos, piedras u objetos punzocortantes, puesto que las usan como una forma de asustar o coaccionar a la gente a su alrededor.
NOTA: En ocasiones llevan más de una bolsa: una mediana para sólo Dios sabe qué, otra más pequeña para el maquillaje. Sin embargo, el celular y la cartera siempre la llevan a la mano. Autoconfianza dirán algunos, sesos lisos digo yo.
*ALGUNOS de estos especímenes llevan, además, a sus pequeñas crías, que nunca pasan de los ocho años máximo. Y cuando digo crías, es que llevan a más de una, y todas tienen la misma pinta: sucias, con el cabello peinado a la mala con litros de gel, escandalosos, chillones e irrespetuosos del sitio donde se encuentran. La ñora promedio intentará calmar sus vagancias una o dos veces máximo, diciéndoles de la forma más amable posible (?) que guarden silencio. Si las crías la ignoran, ella simplemente desistirá.
NOTA: Claro que si tú como buen ciudadano increpas a las bestiecillas, ellas te saltarán al cuello con frases como "¡No te metas en cómo crío a mis hijos!" o "¡¿A ti que te importa?! Si no te gusta vete".

Ahora que ya tenemos una taxonomía adecuada de las ñoras, es momento de conocer a fondo algunas de sus formas sociales (recordad, pues, que las ñoras son mutables):

1: LA ÑORA ACAPARADORA.
Ocupa más espacio del que un humano promedio necesitaría, esto en gran parte por dos cosas: una, su complexión. Ya he explicado que muchas de ellas tienen la talla de cadera suficiente para competir con los choferes de trailer o los plomeros, y dos, sus bolsas. Entre su cadera, el espacio de su bolsa y un posible brazo rollizo que se balancea a un ángulo mayor a los 45 grados por la calle al caminar (o, por el contrario, que toma el tubo del camión a un ángulo de casi 90 grados en referencia a su hombro), la ñora promedio cubre el espacio de una y media personas. O dos, si encima de todo lleva un niño.
Esta ñora acaparadora no sólo se las arregla para taponear un área peatonal (si tú vas atrás, no habrá manera de rebasarla, a menos que te arriesgues a bajar la banqueta), sino los asientos dobles del camión. Las ñoras acaparadoras nunca tomarán por iniciativa propia un asiento individual, no. Cogerán el asiento doble usándolo para acomodar de manera más cómoda sus caderas irrebatibles e incluso, para colocar su bolso en el asiento (o medio asiento, mejor dicho) libre. Si por mal juego del destino te toca ir sentado junto a una ñora acaparadora, se las apañará para irte empujando lentamente hacia tu perdición por obra y gracia de su trasero o de su brazo embolsado. Si por otro lado le ganas un asiento (las ñoras, en general, AMAN la comodidad, a tal punto que son capaces de agredir a otros especímenes con tal de conseguirlo), pasarás un "ameno" viaje en el cual, como venganza, te dará de topes con su bolsa o te embarrará su prominente barriga en el rostro cada que el chofer le atine (o no) a un bache.
(Como dato les digo que eso último me pasó ._.)

2. LA ÑORA "LAGARTIJA CRUZANDO CALLE".
Este video explica mejor la velocidad en que este tipo de ñora se mueve. Pariente cercana de la acaparadora, la ñora LCC es indeciblemente lenta, y sus contoneos impiden a los transeúntes poder rebasarla. No importa que lleve una fila de desesperados atrás, la LCC seguirá a su cómodo ritmo, parándose continuamente para examinar algo en su bolsa, mirar un acaparador o, sencillamente, descansar. Si tú te envalentonas y la cruzas por las malas, hay mucha posibilidad de que choques con ella, a lo que la mentada ñora reaccionará, no necesariamente con agresión, sino con profundo desagrado a tu persona, y de maleducado no te bajará jamás.

3. LA ÑORA INDECISA.
Para tu mala suerte, este tipo de ñora es la última de la fila, antes que tú. No importa si es un restaurante de comida rápida, el puesto de tacos, la farmacia, la heladería, esta ñora SIEMPRE tardará siglos en decidir qué es lo que quiera. Contará y recontará su dinero, preguntará por al menos cinco cosas diferentes al encargado, pedirá y cancelará unas dos, y cuando ya estés tirándote de los cabellos ante la exasperación... decidirá el pedido más pequeño. Siempre. Y te preguntarás qué pecado horrible habrás cometido para tener que sufrir ese percance.
NOTA: El promedio de reacción de una ñora indecisa es, más o menos, de tres a ocho minutos. Se prolonga exponencialmente conforme la edad.

4. LA ÑORA ESCATOLÓGICA.
Su hobbie es hablar en voz alta, generalmente en restaurantes y hospitales, de cosas asquerosas, grotescas y repugnantes. Con ella, los comerciales de Lolita Ayala a la hora de las comidas te parecerán tolerables en comparación. La ñora escatológica ama narrar con pelos y señales no solo accidentes brutales, sino todo tipo de enfermedades con resultados repulsivos (problemas gastrointestinales ocupan la posición más alta) e incidentes relacionados con fluidos corporales poco agradables. Dentro de esta categoría se encuentran las que tienen el poco tacto de hablar de resultados terribles en plena sala de emergencias, mientras se abanica porque su urgente sufrimiento es un bochornito o que, una vez más, lleva una semana con un estreñimiento del que te contará con sumo detalle.

5. LA ÑORA... EN MANADA.
En este caso, existen dos subcategorías: la ñora acompañada de otras ñoras, y la ñora acompañada de su prole. Con los primeros, las ñoras se volverán una masa informe y ruidosa, más ruidosa que un grupo de guacamayos charlando entre sí, masa que cerrará en definitiva el paso peatonal y se agrupará de tal modo que no habrá fuerza humana que consiga o un asiento o un buen plato de comida. Al ir al baño, el repugnante desastre que dejan atrás sólo se puede definir así: lavabo descompuesto. Si la ñora, por otro lado, vaga por el mundo con sus pequeños engendros, descubrirás cuánto daño realmente puede hacerle un niño a un inmobiliario, dejando sus manitas sucias marcadas por todos sitios, chillando, correteando y empujando a la gente, mientras su madre se contenta con mirar el celular y fingir que está en su zona de confort.

Este fue un breve recorrido por una fauna excitante, desconcertante, molesta... y única. Si desean que haga más posts de "Fauna nociva", pueden hacérmelo saber. ¿De quién quieren que hable en otra vuelta, tipos con swag, otakus redomados, ancianos violentos? ¡Adiosito!

3 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Pues te diré, el pedo es la conducta en sí, y el afán de cargar consigo infantes sin control. Porque vaya que esos comportamientos se ven en personas de todo tipo. Y sí, coincido en que llega a ser castrante.

Guerrero dijo...

Muy buena descripción. Es que hay gente que parece que el mundo fuera de ella no existe...

Saludos!!

Gato Tóxico dijo...

Después de muchísimo tiempo, busco tu blog de nuevo.
Sigo pensando que serías mi hermana menor perfecta.

Nos vemos en otra vida.